Black Blesses: el sacrificio y la fe de un bendecido
Uno de los sonidos más frescos y calientes del género urbano de Chile viene desde uno de los lugares más lluviosos y fríos del país: Puerto Montt. Esta es la historia de cómo Sebastián Soto pasó de vender maní confitado en los grandes eventos a sus escenarios
Puerto Montt. Sebastián Soto está trabajando en una máquina que sella pescados al vacío. Debajo de su pechera tiene el celular y con audífonos escucha pistas y canciones, para inspirarse. De pronto aparece un ritmo de funk carioca. Y cambió todo.
“La llegué a mi casa y escribí TUM TUM. Camila me grabó con el cel en mi estudio y tuvo como 5 mil reproducciones, lo que era harto porque entonces no me conocía nadie”, cuenta Sebastían en una extensa entrevista con La Junta Plus.
Camila es la pareja de Sebastián. Juntos fueron padres muy jóvenes. Así lo contó en LJP. Fui papá a los 20, ahora tengo 24. Cuando corté el cordón, estaba que me desmayaba, veía como Camila sufre y no sé qué cara puse pero el doctor me dijo que si me desmayaba no me podían atender. Fue algo sobrenatural.
En esa época, cuenta, se fue a vivir con Camila y dejó la música en pausa. “Nunca la dejé del todo porque es lo que amo, pero yo sé que para que funcione hay que dedicarse a full”.
En esa entrevista, Javier Medina aka Big Macaco, uno de los periodistas más especializados en el género, lo presenta así: “Hay un chileno oriundo de una de las poblaciones más brígidas de Puerto Montt, que está en el top 50 de los más virales de Chile con un funk carioca. Es una mezcla rara la que hace único a Black Blesses”.
En otra entrevista, con Mono Media TV, cuenta que su nombre lo adoptó a los 17 años. “En el liceo con un amigo veíamos las películas de raperos, de 50 cent, y nos cuenteabamos. Me puse Black Blesses porque no sabía inglés y en mi mente significaba negro bendecido, despues un amigo me dijo porque te pusiste bendiciones negras, y así quedó”.
En esa época, comenzó su acercamiento a la música, como muchos otros de sus colegas, a través del freestyle: “Empecé grabando videos con el teléfono y después a hacer películas, y pasamos de Freestyle Chile a Freestylemania, por esa época conocí a Pailita. Entonces manteníamos contacto por redes sociales y cuando explotó con “Dimelo Ma” fue a Puerto Montt y nos conocimos en persona. Me aconsejó que siguiera sacando música y me mantuviera alejado de los malos pasos”.
“Vengo de una familia que es feriante, desde chico vendo maní y manzanas confitadas. Iba vendiendo y me ponía a cantar, en un principio me dio nervio pero me hizo desarrollar una perso”, dice
Uno de los lugares donde trabajó fue en la explanada de la Costanera de Puerto Montt.
Pero este año, le tocó presentarse ahí mismo, como artista en el Festival Capital 2026 en Puerto Montt. Aunque lo hizo salir en la prensa nacional por problemas técnicos y de horario que lo llevaron a criticar a la organización (que era la Municipalidad) el hecho marca un hito importante en su carrera.
“Me llamaron para ser artista local en ese festival, gastamos harto en preparar ese show, en pagarle a bailarinas por ejemplo, arrendar salas de ensayo, cosas asi, pensando que nos iban a pagar. Cuando llegamos vimos que no teniamos ni camarín, ni agua, ni comida. Finalmente a los 20 minutos de show, que originalmente eran 25, nos empiezan a decir que tenemos que cortar, fue fome. No tanto por la plata, que no nos pagaron, sino por el trato. Hasta el día de hoy no hemos hablado con la muni, un animador salió diciendo que yo había sido un aprovechador, pero lo dejo en manos de Dios, que él pelee por mi, yo se lo lo que viví”, dijo en LJP respecto al hecho.
El camino artístico de Black Blesses ha estado marcado por un profundo sentido de sacrificio y fe.
En ambas entrevistas citadas menciona algo que a todo artista de región identificará: venir, en este caso, de Puerto Montt implica un desafío doble. “Hay veces que dan ganas de colgar los guantes, hace poco pasé un shock emocional, un día que viajamos en bus para una entrevista con La Nota, al bus le entró agua. Despertamos y los bolsos con ropa estaban todas mojadas, me tuve que ir con ropa medio mojada, fue fome”, cuenta para ejemplificar el sacrificio de esos viajes de 12 horas.
Este proceso de ascenso vivió su momento más crítico tras el fallecimiento de su abuela, quien lo crió y fue su pilar fundamental. El impacto emocional de su partida, sumado a la petición de ella —debido a sus profundas creencias cristianas— de que abandonara la música por temor a las malas influencias, provocó un shock que lo llevó a pausar su carrera.
Sin embargo, tras procesar el duelo, el apoyo de su madre y apoyado en sus propias raíces cristianas, el artista logró transformar ese dolor en motor. Hoy, Black Blesses interpreta los éxitos recientes como bendiciones guiadas por su abuela, a quien considera su ángel de la guarda y lleva tatuada en el brazo.
La perseverancia ha dado frutos tangibles a través de su capacidad para destacar en instancias competitivas, logrando ganar challenges de artistas consagrados como Juliano Sosa y recibir el reconocimiento de figuras internacionales como Trueno. Estos hitos han sido el preámbulo de su camino a la consolidaciónm la cual se refleja hoy en estar posicionado en las listas de destacados de Spotify.
“Hace unos meses me salí de las pegas, pero el verano estuve vendiendo manzanas confitadas y maní, y la gente me empezó a reconocer en la playa, me sentí famoso. En mi familia siempre creyeron que estoy loco, pero ahora se ponen contentos con esto de que me reconozcan o me pidan una foto”, dijo en La Junta Plus.
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