Por Paulo QuinterosCrítica de cine: En la Zona Gris, Guy Ritchie vuelve a encontrar el pulso con una adrenalínica película de acción
Tras su reciente etapa irregular de películas, el director recupera parte de su mejor forma con una producción que apuesta por el caos, el estilo y una dupla protagonista que funciona a toda velocidad.

Han habidos momentos en que la carrera de Guy Ritchie ha parecido completamente descarrilada. Obviamente ocurrió con el remake de Insólito destino, el fallido experimento protagonizado por Madonna, y también volvió a pasar con la deslucida apuesta épica de El rey Arturo: la leyenda de la espada.
Más recientemente, el director volvió a tropezar con Fuente de la Juventud, una producción para streaming que, pese a su enorme presupuesto y nombres como Natalie Portman, terminó sintiéndose sosa, mecánica y sin identidad.
Por eso En la Zona Gris, su más reciente película, funciona también como una especie de corrección de rumbo. No porque reinvente el cine de Ritchie, sino porque vuelve a instalarlo en el terreno donde mejor se mueve: tipos carismáticos, planes imposibles, diálogos enrevesados y acción que nunca baja la intensidad.
La historia en esta ocasión sigue a un grupo de especialistas que operan fuera de los márgenes legales para recuperar una millonaria deuda ligada a un poderoso empresario, tan mafioso como desconfiable.
En ese contexto, lo que comienza como una misión para cobrar mucha, pero mucha plata, rápidamente escala hacia un conflicto mucho más violento e impredecible.
En medio de operaciones encubiertas, traiciones y persecuciones, la película se mueve constantemente entre el thriller criminal y la acción explosiva, siempre apoyándose en la capacidad de sus protagonistas para improvisar bajo presión.

De ahí que esta es una película que encuentra su mejor versión cuando abraza el caos organizado. Cada secuencia logra transmitir lo calculado de su dispositivo narrativo, en donde vamos conociendo los diversos planes de forma milimétrica, mientras explosiones, persecuciones y operaciones clandestinas se encadenan sin descanso.
El director además entiende muy bien el atractivo de su elenco. Henry Cavill y Jake Gyllenhaal tienen buena química, la cual está sostenida en diálogos cargados de ironía y una dinámica que mezcla camaradería con competencia permanente.
A eso se suma Eiza González, quien aporta su atractiva presencia en medio de un relato donde la moral importa poco y donde todos parecen operar en una frontera difusa entre lo legal y lo criminal. Que ella luzca tan bien tampoco descuadra precisamente por la presencia de Cavill y Gyllenhaal.
Otro punto a favor es que Ritchie aprovecha los escenarios con enorme estilo visual. Entre los lugares luminosos de las Islas Canarías, que es donde vive el corrupto empresario, trajes impecables y criminales extravagantes, En la Zona Gris construye un universo donde cada personaje parece más interesado en verse bien mientras escapan en motocicletas, hacen usos de drones y la tecnología queda al servicio de la destrucción.
Obviamente no hay duda de que la película no alcanza las alturas de otros clásicos criminales más celebrados, pero sí devuelve una sensación que parecía perdida: la de un director disfrutando otra vez el tipo de cine que sabe hacer. Y eso, después de su desvío fallido más reciente, basta y sobra.
En La Zona Gris ya se encuentra en cines.
Imperdibles
Lo último
hace 28 min
hace 53 min
15:41
hace 50 min
15:01
Lo más leído
3.
5.



















