Por Bastián Escalona Ampuero“Nadie pensó que una cueca se podía corear en un escenario”: Entremares celebra su regreso al Patagual
El grupo folclórico cerrará el Festival del Huaso de Olmué, y en conversación con el Diario Pop adelantaron su show, abordaron su presente, e incluso hablaron de amor. “Al chileno le cuesta ver la cueca como canción; casi automáticamente la asocia al baile”, comentan.

La jornada de este domingo, Entremares vuelve al Patagual. La agrupación folclórica es la encargada de despedir el Festival del Huaso de Olmué, un desafío que los pilló por sorpresa, pero prometen estar a la altura con un show imperdible para todos sus fanáticos.
En conversación con La Cuarta, Mauro Stuardo, guitarrista y cantante del grupo, reveló todos los pormenores detrás de esta presentación, un espectáculo que está ideado especialmente para la televisión.
Los cuequeros pondrán el broche de oro a una noche movida. Ráfaga abrirá los fuegos, y Felipe Parra será el encargado de hacer reír al público, y finalmente, el fenómeno folclórico más relevante de las últimas décadas cerrará la noche.
“Ha sido una preparación bastante exigente; nos hemos autoexigido mucho para poder entregar un buen show. Es un desafío grande. El hecho de cerrar este festival tiene una connotación especial para nosotros, porque lo habitual habría sido que cerrara Ráfaga. Pero los desafíos nos motivan, es algo a lo que estamos acostumbrados. Vivimos mucho el presente, así que llevamos bastante tiempo preparando este show con anticipación. La verdad es que viene muy distinto a lo que se vio en 2023, con una preparación mucho más intensa”, comentó el músico al Diario Pop.

Cierran el Festival de Olmué
Esta es la segunda vez que Entremares se presenta en el tradicional festival, por lo que hay más confianza. Ahora el desafío es adaptarse al horario, ya que se enteraron del orden de la parrilla solo días antes de que se liberara. “Generalmente en la negociación no se da esa instancia de saber quién abre o quién cierra. Sabíamos el día que nos tocaba, pero uno tiende a asumir que, por ser cueca, normalmente te toca abrir”, detalla Mauro.
“Después nos enteramos de que cerrábamos y que ese día también estaba Ráfaga. Ahí apareció la incógnita, porque no sabíamos que el otro número era Felipe Parra, y la verdad es que quedamos un poco marcando ocupado. Igual, no es que le tengamos miedo: a lo largo de nuestra trayectoria nos ha tocado cerrar muchos eventos. En ese momento dijimos: bueno, es una ocasión especial, hay que hacer la pega igual”, señaló.
“Quizás lo único que nos genera un poco de ruido es que nuestro público es bien familiar y a veces los niños se quedan esperando hasta la una de la mañana. Eso siempre nos ha complicado un poco, pero al final el que es fan de Entremares se va a quedar a vernos igual, ya sea desde la casa o en el Patagual”, comentó, confiado.

Lejos de hacerse mala sangre por el orden que les asignó la producción, el grupo sabe que su fanaticada es fiel, y los apoyarán de todos modos.
“Al final, ¿para qué debatir si es mejor abrir o cerrar? Cuando abres, te aseguras tener al público completo y con toda la energía. Cerrar, en cambio, significa que la gente ya viene un poco más cansada, es más tarde y, pasado cierto horario, el Patagual también se pone más helado. Pero la energía va a estar igual: la gente que nos quiere ver y que compró su entrada para estar con nosotros lo va a disfrutar sí o sí. Eso es lo que más nos importa. Y también quienes estén en la casa, con sus galletitas esperando, ojalá nos puedan acompañar hasta tarde”, señala el guitarrista.
La cueca rompiendo esquemas
A pesar de que el folclore chileno no suele encontrarse entre los géneros más reproducidos en las plataformas digitales, Entremares ha logrado que las cuecas suenen hasta el cansancio. Sus canciones se han posicionado como las más escuchadas, codeándose con éxitos mundiales.
“Cuando empezamos a dedicarnos a un género tan difícil como la cueca, nunca imaginamos llegar a donde estamos hoy. Al mismo tiempo, eso se transforma en un desafío grande, porque con los años uno también empieza a exigirse más: que las canciones conecten, que lleguen a la gente. Y es complejo, porque como siempre se dice, al chileno le cuesta ver la cueca como canción; casi automáticamente la asocia al baile”, reconoce el músico.
Mauro Stuardo comenta que si bien “la cueca es nuestro baile nacional, eso está súper instalado, pero por mucho tiempo nadie pensó que una cueca se podía corear en un escenario o que los jóvenes podían enganchar con ella desde lo musical”.
“Hoy apuntamos justamente a ese público y a ese formato. Trabajamos constantemente para que la gente entienda que la cueca también es una canción, que se puede dedicar, que se puede escuchar. El género en el que hoy nos estamos marcando fuerte, nos ha permitido explorar eso a través de adaptaciones y canciones nuevas. Ha tenido muy buena recepción y, de alguna manera, sentimos que estamos construyendo un nuevo regional chileno, desde este folk pop romántico que define nuestro estilo”, asegura.
El propósito de Entremares es que la cueca deje de ser vista solo como un baile, y también cale en la sociedad por su musicalidad, que trascienda lo tradicional chileno. “A veces existe esa idea de que Entremares ‘se descongela’ en septiembre, y no es tan así. Hoy la gente, sobre todo nuestro público, escucha cueca y nuestras canciones durante todo el año”, declara el artista.
“Igual es muy gratificante, porque todo el trabajo y el sacrificio que hay detrás se pagan con estos resultados: que la gente te reconozca en la calle, que escuche tus canciones. A veces ni siquiera te identifican por la cara, pero tú dices Entremares y te responden: “Ah, el grupo que canta ‘Ay vida’ o ‘Cómo quisiera quererte’. De a poco la gente va reconociendo incluso las introducciones de los temas o los shows, y eso habla de que el trabajo que hemos hecho —que ha sido largo y no fácil— ha dado frutos. Eso, obviamente, nos tiene muy contentos. Es una señal clara de que el sacrificio ha valido la pena”, precisó Mauro.

¿Qué les pasa cuando ven que sus canciones compiten en las plataformas con los otros géneros, más relacionados a lo masivo?
—Nosotros trabajamos día a día para hacer entender no solo al público, sino también a la industria, a los medios, a la radio y a la televisión, que la cueca también es Chile. No es solo el rock o la cumbia —que son géneros muy prendidos y muy consumidos—, también existe este estilo que sentimos que merece más espacio.
Nuestra idea es que algún día sea valorado no solo por los chilenos, sino también en el extranjero. Siempre lo decimos: ¿por qué México sí logró posicionar su folclore en el mundo y Chile no podría hacer lo mismo? El folclore mexicano es hermoso, y de hecho nuestro trabajo tiene algo de esa esencia, pero creemos firmemente que el folclore chileno también puede llegar lejos.
Hoy estamos trabajando con ese objetivo, buscando ese resultado bonito, y sentimos que estamos avanzando a pasos agigantados para alcanzar esos hitos que soñamos.
¿Cómo se define este momento de Entremares?
—Este momento que vive Entremares es uno de los mejores de nuestra historia. Yo diría que 2024, 2025 y, por qué no decirlo, este 2026 que recién comienza, han sido los mejores años de nuestra trayectoria. Entremares tiene 13 años de camino, y desde Olmué —hace ya tres años— se produjo, por decirlo así, ese salto que nos permitió llegar con más fuerza a la industria y al público en general. Han sido años tremendos.
Hemos trabajado mucho para que este momento se mantenga y, sobre todo, estamos muy agradecidos del público que nos sigue apoyando. A veces desaparecemos un poco de las redes porque nos encerramos en el estudio, pero entendemos que este sistema funciona así. Tratamos de guardarnos cosas para que, cada vez que lanzamos material nuevo, la gente vuelva a enganchar y se reencante con nosotros.
¿Les gustaría ir al Festival de Viña?
—La verdad es que sí, siempre que se abra la posibilidad, nosotros vamos a querer estar. Yo creo que es el sueño de cualquier artista que busca consagrarse. Y si bien el Patagual es un escenario muy importante, que ha consagrado a varios artistas, también funciona como una plataforma, como un trampolín hacia la Quinta Vergara.
Esperamos que algún día se nos dé esa oportunidad de mostrar un trabajo sólido, que refleje la madurez que ha tenido Entremares desde 2023. En ese entonces éramos un grupo más tímido, con expectativas distintas a lo que se vivió en esa oportunidad.
Hoy ya vamos con tres años de recorrido, con un proyecto mucho más armado, y esa madurez se va a notar claramente en el show que vamos a presentar. Todo esto también con la mirada puesta en escenarios grandes, como el Festival de Viña, y por qué no decirlo, también en un público extranjero.
De la música al amor
Mauro Stuardo además de ser el guitarrista de Entremares, es pareja de Kristel Meyer, la cantante. Juntos han logrado una conexión más allá de la música que se refleja en cada presentación en vivo, y aunque en algunas oportunidades los dramas laborales pueden traspasar la barrera personal, ya aprendieron a lidiar con las tensiones que implica trabajar con quien se ama.
“La verdad es que no es fácil, pero no porque nos llevemos mal ni nada por el estilo. Al contrario. Yo creo que cualquiera que tenga pareja lo entiende: en una relación, ya sea de años o recién empezando, también es bonito echarse de menos. Y nosotros estamos juntos prácticamente 24/7”, confiesa el artista.
Según señala el músico, “en lo laboral hemos aprendido a separar bien las cosas. Nos costó muchísimo al principio, pero con el tiempo fuimos construyendo este proceso y este camino. Cuando hay eventos, nos transformamos en colegas, en compañeros de trabajo. También somos socios dentro de Entremares, así que siempre estamos buscando ese equilibrio”.
“En lo personal, la verdad es que con la Kriss tenemos una relación increíble. Nos llevamos súper bien, compartimos mucho y tenemos una visión muy parecida, y eso también lo traspasamos a Entremares. Lo mismo pasa con la familia, porque no solo nuestros hijos son parte de la banda, sino también nuestros compañeros y amigos, que forman parte de este proyecto”, comenta.
Entremares encontró la fórmula para que no sea un caos trabajar con tantas personas. Las descoordinaciones y desencuentros terminan siendo un pelo de la cola debido a la unidad que tienen.
“De alguna manera hemos logrado armar una gran familia, un equipo estable y muy unido. Hoy somos más de 20 personas, y en ciertas instancias llegamos casi a 40 trabajando juntos. La mayoría son amigos de años, con un cariño y una cercanía enormes, y eso finalmente se refleja en el resultado que se ve arriba del escenario”, dice Mauro.
El guitarrista no esconde que “en muchas ocasiones, la Kriss y yo pensamos distinto, y eso también es lo bonito, porque buscamos ese equilibrio; no todo tiene que ser perfecto. Ahí es donde nos apoyamos y aparece lo mejor de la relación. Cuando ella tiene una idea y yo no estoy del todo de acuerdo, se lo digo con respeto, y lo mismo pasa al revés”.
“Eso hace que el proceso sea bien interactivo, porque sus ideas y las mías son distintas, y las vamos construyendo juntos. Gracias a Dios, ha resultado bien. Obviamente, como en cualquier relación, también hemos tenido momentos en que no estuvimos de acuerdo y chocamos un poco, pero con el tiempo aprendimos a separar el trabajo de la relación. Y eso, finalmente, nos ha entregado frutos muy bonitos”, cerró Mauro.
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