Por Paulo QuinterosPoder ilimitado: El verdadero negocio detrás del fin de los juegos físicos de PlayStation
Durante años, las copias físicas ayudaron a mantener los precios bajo control gracias a la competencia entre tiendas. Su desaparición deja a Sony con un poder sobre la distribución que ya fue cuestionado incluso en los tribunales de Estados Unidos.

Este miércoles fue dado a conocer que Sony finalmente matará a los juegos en formato físico.
La compañía dejará de fabricar discos para nuevos lanzamientos y, desde febrero de 2028, todos los títulos llegarán exclusivamente en formato digital.
Según explicó la empresa, la decisión responde al creciente interés de los jugadores por las compras digitales. De hecho, en mayo pasado reveló que un 85% de las ventas ya corresponde a ese formato.
Sin embargo, detrás de ese argumento existe un tema mucho más relevante: el control casi total que pasará a tener Sony sobre la venta de sus juegos.
Ese es un detalle no menor, ya que a pesar de que el formato físico tiene un dominio cada vez menor, sigue siendo la mejor alternativa para acceder a juegos a precios más bajos.
Basta mirar un caso reciente como Metal Gear Solid Delta: Snake Eater. En la tienda de PlayStation el juego sigue costando $69,99 dólares (caso $65 mil pesos), mientras que la edición física puede encontrarse hoy por apenas $25,38 dólares ($23.500 pesos) en tiendas como Amazon. Claro, en tiendas especializadas de Chile la diferencia suele ser menor, pero igualmente es más barato comprar hoy la versión física.
Adicionalmente, ese ejemplo además refleja algo que muchos jugadores conocen desde hace años. A diferencia de Nintendo, cuyos juegos mantienen su valor durante mucho tiempo, los títulos de PlayStation suelen bajar rápidamente de precio en el mercado físico. En algunos casos ni siquiera es necesario esperar seis meses para encontrar rebajas importantes.
El monopolio que vuelve al debate
Al desaparecer el disco como producto físico también desaparece parte de la competencia entre los retailers que hoy impulsan ofertas mucho más agresivas.
Pero este escenario no es una preocupación nueva. En Estados Unidos, Sony ya enfrentó una demanda colectiva luego de que en 2019 dejara de permitir que tiendas como Amazon y otros distribuidores vendieran códigos digitales específicos para juegos de PlayStation, obligando a los usuarios a comprarlos directamente en su tienda oficial.
Los demandantes aseguraban que esa decisión reducía la competencia y permitía mantener precios artificialmente más altos para los juegos digitales.
Aunque Sony nunca reconoció haber actuado de forma ilegal, este año aceptó un acuerdo por $7,85 millones de dólares para cerrar el caso y compensar a millones de usuarios estadounidenses.
No hubo una sentencia que acreditara la existencia de un monopolio, pero el conflicto volvió a instalar el debate sobre el enorme poder que concentra la compañía cuando controla el único canal de venta digital de sus propios juegos.
Más dinero, menos opciones
La preocupación que generó el anuncio de Sony sobre el fin de los juegos físicos fue resumida por el youtuber Dustin Furman en la red social X.
Según su planteamiento, que acompañó con capturas de las diferencias de precios entre la tienda de Playstation y la venta de juegos físicos, en Sony simplemente “quieren que gastes más dinero en juegos, con menos opciones para el consumidor”.
Vale agregar que la desaparición del formato físico también golpeará a las tiendas especializadas y al mercado de segunda mano, donde miles de jugadores compran, venden o intercambian juegos para financiar nuevas compras. De hecho, no es casualidad que ese haya sido uno de los primeros temas que comenzó a discutirse en redes sociales tras el anuncio.
Pero el cambio va mucho más allá. Sin discos físicos desaparece la competencia entre las distintas tiendas por ofrecer mejores precios. El jugador dependerá de la tienda digital de Sony o de distribuidores autorizados que venderán códigos de descarga, lo que plantea un escenario en el que probablemente existirá mucho menos margen para competir mediante descuentos.
También desaparecerán prácticas habituales para muchos jugadores: entregar un juego usado como parte de pago, prestar un título a un amigo o conseguir una copia física de un juego que fue retirado de la tienda digital. Todo eso también afecta la preservación de los videojuegos a largo plazo.
Por supuesto, seguirán existiendo ofertas digitales, promociones en la tienda de PlayStation y cajas con códigos de descarga. Pero ninguna de esas alternativas reemplaza la competencia que hoy generan las copias físicas.
Ese es probablemente el cambio más importante de todos. Más allá del fin de los discos, Sony pasará a tener un mayor control sobre el precio al que venderá sus juegos. Y si el ejemplo de Metal Gear Solid Delta sirve como referencia, todo apunta a que encontrar juegos relativamente nuevos con descuentos importantes será mucho más difícil a partir de 2028.
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