Por Axel ChristiansenSepa cómo decir que no: Especialistas advierten los riesgos del 18 para quienes luchan contra las adicciones
La normalización de la ingesta de alcohol y la presión social que se genera puede ser un problema para quienes luchan por alejarse del consumo

Asados, fondas, reuniones familiares y celebraciones con amigos son parte del escenario que envuelve las Fiestas Patrias. Pero junto con la comida y las tradiciones, existe otro elemento que se asocia a estas fechas: el consumo de alcohol.
Para quienes intentan alejarse de la ingesta de bebidas alcohólicas o se encuentran en recuperación a causa de adicciones, la normalización del consumo en estas fiestas puede transformar una celebración en un período complejo desde la mirada de la salud mental.
“El contexto de Fiestas Patrias, sumado a otros aspectos de nuestra cultura, suelen normalizar el consumo de alcohol, lo que dificulta que el entorno logre identificar a tiempo un consumo problemático y sepa cómo ayudar a reducir sus riesgos”, asegura Daniel Pinto, director técnico del Centro Walnut, recinto especializado en el tratamiento de adicciones y ansiedad.
Aunque hoy existe una menor proporción de personas que declara beber alcohol, entre quienes lo hacen continúa existiendo un patrón de consumo intenso que adquiere especial relevancia durante períodos de alta exposición social.
Pero durante las Fiestas Patrias todo cambia. Los asados, las fondas y el ambiente festivo aumentan el riesgo del consumo masivo y el acceso al alcohol. Para una persona que está en recuperación, volver a espacios sociales, personas o situaciones previamente asociadas al consumo puede funcionar como un desencadenante, aseguran los expertos.
A ello se suma un componente social: preguntas como “¿por qué no estás tomando?”, invitaciones reiteradas a beber o la idea de que una celebración requiere necesariamente consumir alcohol pueden aumentar la “presión social” sobre quienes han decidido alejarse del consumo de estas sustancias.
“La presión social de estas fechas pone a prueba al paciente. Si existe una tentación real de recaída, es un indicador de que el proceso de rehabilitación aún necesita consolidarse. En Walnut, nuestro propósito es preparar a nuestros pacientes para un cambio profundo de identidad, donde las adicciones no tengan cabida en su nuevo proyecto de vida”, enfatiza Roxana Vega, psicóloga y directora del Centro Walnut.
El problema no afecta exclusivamente a quienes ya han pasado por un tratamiento. Las celebraciones prolongadas y la normalización cultural del alcohol también pueden favorecer episodios de consumo excesivo entre personas que no identifican su relación problemática con las bebidas alcohólicas.
“Lidiar con el alcohol en estas fechas pasa primero por romper el estigma. A diferencia de la diabetes o hipertensión, a las personas les cuesta reconocer su adicción por vergüenza social, y ese afán de ocultarlo las expone aún más a la presión. Una técnica efectiva para protegerse es acortar la exposición: ir a un evento, saludar y retirarse a tiempo”, indica el terapeuta Daniel Pinto.
A juicio de los expertos, el entorno también cumple un papel relevante. Respetar a quien decide no beber, disponer de alternativas sin alcohol y evitar interrogatorios o bromas sobre la abstinencia son acciones simples que pueden reducir la presión social.
“Las familias juegan un rol clave y pueden ayudar desde lo más básico: si sospechan un problema, lo primero es no tener sustancias disponibles en el hogar. Si el consumo ya es problemático y la persona no puede sola, hay que buscar ayuda profesional a tiempo e impulsarla a tomar un tratamiento ambulatorio o residencial, ya que el consumo se arraiga con la repetición”, explica la psicóloga Roxana Vega, del Centro Walnut.
Desde una perspectiva preventiva, los especialistas enfatizan que una recaída no suele explicarse por un único factor, sino que puede estar precedida por la acumulación de situaciones de riesgo, exposición a estímulos asociados al consumo, debilitamiento de las redes de apoyo o dificultades para manejar emociones y presión social.
Por esta razón, durante las Fiestas Patrias la recomendación no apunta solamente a quien está intentando mantenerse sobrio. Familiares y amigos también pueden contribuir creando espacios seguros en los que no beber sea una decisión normal y no una conducta que deba ser explicada o justificada.
Imperdibles
Lo último
hace 7 min
17:35
17:13
17:10
17:09
Lo más leído
5.


















