Por Marco OyarzúnTanboy Miguel, la historia del chileno que se convirtió en trapstar en Nueva Zelanda, estudió con Lorde y se presentó en importante canal de YouTube
Con un relato cargado de spanglish, Miguel Uribe repasa una trayectoria que, al igual que su estilo, ha estado lejos de ser convencional. En estas páginas, las razones.

Atrás quedó ese niño de 10 años que partió con su mamita a Auckland, Nueva Zelanda. Algo así como 9.670 kilómetros separan a nuestra capital de la tierra de los All Blacks. Tal vez ese joven nunca hubiera pensado que terminaría convirtiéndose en un trapstar cosmopolita.
“Para mí siempre ser latino ha sido algo de lo que estoy bien orgulloso, hermano, porque es parte de quién soy. Mi mamá nunca aprendió a hablar inglés al cien por ciento, así que eso también es parte de mi cultura, de quién soy yo. Durante mucho tiempo de mi vida tuve una crianza bien difícil, por decirlo así. Viví en muchas casas con gente latina. Donde me crié no había muchos latinos, pero los latinos siempre estábamos todos juntos y nos cuidábamos las espaldas entre nosotros”, relata sobre cómo sus orígenes fueron marcando desde el principio su visión de las cosas como migrante.
Ese orgullo latino cuenta que es algo que defiende desde menor, en un contexto donde de vez en cuando no faltaba la empanada.
Miguel Uribe describe su vida de inmigrante como “simple”, pero marcada por un grave problema de pandillas. Destaca que su crianza fue difícil y que se vio envuelto en muchas peleas al ser el único latino en su zona y no hablar inglés inicialmente. Sin embargo, fue en el skate donde encontró refugio y una comunidad.
“La cultura del skate es hermosa, hermano, porque nadie te juzga de dónde tú eres, cómo te vistes, qué tienes y qué no tienes”, señala.

Esto, sumado a su fanatismo temprano por el grupo de pop punk Tronic, lo fue formando. De hecho, por este estilo de vida entraría al mundo de la moda, siendo modelo para revistas y portales especializados en estilo.
“Entonces, como andaba en ese mundo, con gente de 20 años para arriba, modelos y todo eso, terminaba en ambientes donde me invitaban a eventos y a veces trabajaba en la puerta de alguna discoteca, porque era un cabro chico y eso era bacán”, expone.
“Ahora que estoy más grande, a veces pienso que era un poco raro que me pusieran en la puerta de una disco a los 15 años”, reflexiona con humor.
“Venía de un ambiente que va muy de la mano con la música urbana, pero también siempre tuve este lado más alternativo, de entender el fashion y estar en un mundo que es más arte que calle, por decirlo así”, explica.
-¿Y cuándo es que tomas el micrófono? Porque hablaste de los estilos, de las discos, pero ¿cuándo fue la primera vez que sacaste canciones?
-La primera canción creo que salió en 2018. Pero la primera vez fue como en 2017, porque empecé haciendo hype man en una discoteca asiática, hermano. Tenía un muy buen amigo que terminó siendo mi DJ, pero desafortunadamente murió.
Si tú te fijas en muchas de mis fotos, yo tengo una cadena con un chico que tiene dreads, rastas, como creo que les dicen los chilenos. Él fue la primera persona que me dio la mano cuando yo le dije: “Hermano, de la ropa quiero empezar a cantar, salir de la calle y enfocarme en esto”.
Mucha gente no me dio mucha luz, honestamente. Como te dije, Nueva Zelanda es un país muy chico.
No soy de aquí, ni soy de allá
Miguel expone que ha sido una misión importante. Destaca que la cultura neozelandesa a veces es media chaquetera, “si vas para arriba te tiran para abajo”, especialmente cuando alguien se dedica al arte, el deporte u otras actividades menos convencionales.
-Tu música tiene esa cosa urbana, un trap más alternativo. Haces jerk y distintos subgéneros que ahora están muy pegados. Además, yo te vi en TikTok y siento que ahí se popularizó harto tu contenido y tu música llegó a mucha más gente.
-Siento que mi estética es una cosa que para mí es religión, honestamente. En verdad respiro esto. He vivido cosas, la he pasado... Vengo de este ambiente, ¿cachai? Yo soy parte de esta cultura desde muy niño.
-¿Y cómo es la cultura urbana en Oceanía?
-El jerk, diría yo, es lo que más controlo. En general es una escena muy chica, muy chica. Yo, gracias a Dios, aquí en Oceanía soy uno de los pioneros, entonces la gente me tiene mucho respeto por eso. Incluso ahora tengo que hacer siete ciudades acá en Australia.
-¿Y quién dijo que Miguel no es de Chile?
-Ahora que conversamos sobre todo mi lore y eso… Cuando yo estaba en Nueva Zelanda había una comunidad latina y, cuando empecé a cantar, muchos de ellos trataron de cerrarme las puertas. Y te digo por qué: porque para ellos yo no soy tan chileno, porque me fui siendo más niño, a los diez años. La mayoría de ellos eran chilenos que se fueron más tarde, a una edad mayor. Entonces, la manera en que me vestía, la manera en que hablaba y los panas que tenía eran de un ambiente muy distinto al de ellos.
Hubo muchos que sí me dieron la mano, eso también. Hasta el día de hoy, cuando hice el tour en febrero, un pana chileno de Nueva Zelanda estuvo conmigo durante toda la gira.
Él estaba súper orgulloso de mí porque me vio desde Nueva Zelanda representando con la bandera y me dijo: “Bueno, hermano, regresaste a la patria”.
-¿Y cómo ha sido para ti venir a Chile? Viniste en febrero, durante nuestro verano, y ahora estuviste otra vez acá. ¿Cómo ha sido reencontrarte con el país?
-Hermoso. Primero, yo no fui con expectativas ni nada. Solamente fui pensando: “Voy a conocer de dónde vengo”.
Fue un culture shock, un choque cultural, al principio. Una vez fui a Medellín y siento que esa primera experiencia en Latinoamérica fue como una pequeña preparación para Chile.
Pero para mí la cultura chilena es hermosa. Lo que me gusta del chileno es que es muy humilde y, por lo que vi, sabe apreciar las cosas que sí importan. Eso es algo que siento que en este lado del mundo a veces se pierde un poquito.
Honestamente con mi familia no tengo mucha relación, pero tengo unos panas que nunca se olvidaron de mí. Lo primero que hicieron fue pasarme a buscar, darme de comer, llevarme a donde tenía que ir y ayudarme con todas las cosas que tenía que hacer. Hacer el esfuerzo extra para demostrarle a alguien que no está solo, que está todo bien. Eso casi me dio ganas de llorar.
Y los fans en general, los shows... Yo no puedo venir a comprar pan para mi abuela sin que me pidan una foto. Hay muchos que me han dicho cosas muy fuertes, que me llegan al corazón. Me han dicho que tenían depresión, que han tenido momentos incluso de pensamientos suicidas y que mi música de verdad los ha ayudado.
-¿Qué significa para ti tener fans chilenos? Tu público es bien particular: Nueva Zelanda, Australia, Santiago...
-Es muy loco. En Tailandia también. Yo viví en Tailandia por un tiempo. Hacía festivales gigantes ahí. He hecho festivales de diez mil, veinte mil personas.
Y claro, hace unos meses estuve allá de vacaciones y estaba caminando para comprarme algo cuando vino una niña tailandesa a pedirme una foto.
Y después estoy en Santiago… Yo no tengo un hit así como mundialmente famoso, pero la gente que sí me conoce me quiere mucho, y estoy muy agradecido de eso.
Incluso la ropa que tengo, mi merchandising, como la polera de “¿Quién dijo que yo no soy de Chile?”, que es algo muy chileno. El lugar donde más me compran esas poleras de Chile es Australia.
-Me llamó la atención cómo es que estudiaste con Lorde. ¿Qué pasó ahí?
-Mira, el colegio funciona así: tienes la primaria, después la intermedia y después el high school. Cuando recién llegué a Nueva Zelanda estaba como en el último año de la intermedia y yo estaba de novio con la mejor amiga de Lorde. Yo no hablaba inglés en esos tiempos, entonces nos sentábamos juntos y eso.
Después, en el high school, ella fue al mismo high school que yo. Pero no es que fuéramos amigos ni nada. Solamente éramos amigos cuando teníamos como 11 años, quizás nos juntábamos en el recreo, pero nada.
No era mi mejor amiga ni nada, pero es una cosa crazy que pasó.
-¿Era capa para la música?
-Sí, o sea, ella tiene mucho talento, hermano, pero era una chica más alternativa. Lo que yo recuerdo de ella es que, incluso en los recreos de la escuela, cantaba. Y mucha gente en esos tiempos la miraba raro, le tiraba hate, porque era muy alternativa.
Femboy Miguel II
El músico, como uno de sus últimos zarpazos, lanzó “Femboy Miguel II” en agosto pasado, un mixtape de siete canciones con colaboraciones de Chile y Argentina.
El músico describe la “vibra” de este proyecto como “intensa”, “real” y una mezcla de “dolor, tristeza y trauma con humor”, una característica que considera muy chilena.
-¿Cómo fue ese proceso?
-Honestamente, por mucho tiempo yo quería ser muy perfeccionista con todo. Después leí un libro, no me acuerdo cómo se llamaba, pero era sobre que tenís que ser consistente en la vida.
Para mí todas estas colaboraciones con gente latinoamericana son diez veces más emocionantes porque me estoy pegando el medio pique y toda la experiencia es tan bacán, hermano.
-Tus videos también tienen tu personalidad.
-Mis videoclips son todos muy calle, hermano. Yo no soy mucho de hacer cosas comerciales ni nada así, porque para mí son momentos que voy a mirar cuando esté más viejo y voy a decir: “Me acuerdo de ese día, estuvo entretenido”.
No soy mucho de hacerlo en un estudio, como una película de Hollywood.
-¿Por qué Femboy Miguel?
-Mira, Femboy Miguel tiene dos significados para mí. Primero que todo, empezó porque alguna gente me empezó a tirar hate. Me empezaron a decir eso.
Pero es una palabra con la que mucha gente se identifica y no es una manera de decirlo en feo. Entonces dije: “Dale, tú me dices eso, yo soy Femboy Miguel. Démosle, no tengo ningún problema con eso”.
Y los fans empezaron a reírse en buena onda, no tirándome hate, porque entendieron que era una broma. Al final del día es lo mismo que te estaba diciendo antes: aceptar a todo el mundo es algo muy bonito, hermano.
Yo claramente soy un hombre heterosexual, pero lo bonito es que no tengo ningún problema con nada de eso. Incluso estoy orgulloso de tener fans que son gays, de la comunidad.
Cuando vienes a mis shows puedes ver a muchos tipos de gente distinta, pero los sentimientos que tienen por dentro son muy parecidos.
-Siempre les pregunto a los artistas: ¿cuáles son tus tres canciones favoritas, en este caso de Femboy Miguel II, y por qué?
-Yo diría que “FemboyMiguel Presente”. Porque ese coro, el hook, ¿así se dice, no? Siento que representa todo lo que soy.
Después “I <3 My Fans” es la segunda, porque esa canción está dedicada solamente a los fans. Este segundo mixtape no podría haber sido posible si no fuese por ellos.
Y el tercero, déjame pensar... Yo creo que “Hotboi”, con mi hermano Kuraimokha.
¿Te acordai de esos amigos que te estaba contando antes, de cuando era cabro chico? Ellos conocen a Mokha y fueron quienes me hicieron la conexión.
Era mi primera vez cantando en un beat de plug, entonces fue como perder mi virginidad en el plug.
Su paso por On The Radar

Miguel también se presentó en importantes vitrinas del hip hop a nivel mundial, como On The Radar en Nueva York y Off The Ramps en Miami.
En On The Radar fue invitado después de una presentación anterior en inglés. Esta vez, el dueño, un admirador de su trabajo, le pidió que actuara completamente en español.
Como se aprecia en YouTube, el artista se presentó con banderas chilenas y la camiseta de la selección.
Como dato, aseguró que fue el primer chileno en presentarse en dicho espacio y que solamente él y Easykid han sido los compatriotas invitados al popular canal de YouTube.
-¿Cómo estuvo eso de estar en On The Radar?
Lo que es bacán es que no está en el centro. No es un departamento clásico, como un estudio en el centro. Queda en Brooklyn, así, corte hip hop de verdad.
Entras y tienen un cuarto atrás donde podís fumar. Tienen los auspicios, te dan un espacio para que estés tranquilo antes del performance con tu equipo. Te dan agua, comida, lo que tú quieras. Te cuidan, hermano.
Para poder llegar ahí es solo por invitación. Por eso estoy orgulloso, porque ha sido difícil y poder llegar ahí es una cosa que agradezco mucho. Después, por lo que tengo entendido, si te tienen buena, te dicen: “¿Querís mirarlo? Podís darle de nuevo”.
Como yo ya había ido y el jefe, que se llama Gabe, que es puertorriqueño por lo que tengo entendido, me tiene buena, me trataron muy bien, hermano.
El que sienta la vibración, que la disfrute conmigo y que tengamos esta memoria por el resto de nuestras vidas. Fui el año pasado a On The Radar y lo hice en inglés. Después, al dueño le gustó lo que estaba haciendo. Es fan mío y le gusta lo que estoy haciendo ahora en español.
Me dijo: “Hermano, sería un honor si pudieras volver y esta vez le das full en español”.
Y claro, hermano, lo primero que hice fue agarrar las banderas, comprarme una camiseta de la selección chilena e irme para allá a representar. Fue muy bonito.
-¿Y cómo es On The Radar? ¿Cómo es el lugar? ¿Cómo te atienden? Cuéntame.
-Es muy bacán, hermano. Queda en Brooklyn, en Nueva York. Me dijeron: “Mira, si querís hacer otra toma, podemos hacerla. No te preocupes, lo que tú querai”. Así que me tenían como regalón, hermano.
-Oye, pero después también está esta otra sesión, que es Off The Ramps, de temática skater.
-Es muy corte caserío, en el norte de Miami, hermano. Los panas están ahí haciendo sus movidas en una rampa de skate. Tienen un micrófono ahí.
Esta es como la nueva escuela, diría yo, o la nueva cosa que está viral en internet. También es invite only.
Yo estaba pasando por Estados Unidos cuando hice On The Radar en Nueva York y tenía que ir a Miami para ver unas cosas con un sello y con un amigo mío que se llama Fat Nick.
-¿Fat Nick está metido en esas sesiones o te estaba apañando nomás en ese momento?
-No, no, me apañó nomás. Si tú miras el video de Off The Ramps, él está sentado en la rampa atrás mío. Le dije que se sentara ahí como por la estética.
-¿Y Fat Nick habla español?
-Sí, sí habla español, hermano. Habla español un poquito lento, porque él es mitad y mitad. También él nació allá.
Pero, hermano, si tú eres latino, o incluso si no eres latino, y vives en Miami, particularmente, no sobrevives si no hablas español.
Para mí el lenguaje más fácil de hablar es spanglish, honestamente. Es lo que hablan ellos. Para mí eso es lo más fácil de hablar, es como mi lengua.
Lo único es que cuando hablo en español, hablo como chileno. Ellos hablan como cubanos o puertorriqueños y hablan inglés como gringos. Yo hablo inglés como neozelandés, entonces soy una versión más rara que ellos, pero es como lo mismo.
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