
Doctor:
¡SOS! ¡SOS! Doctor, por favor, deme una gran mano, porque ya no aguanto más el castigo de mi vengativo marido. Es una bestia, me tortura.
Pasa que por mi afición a un canal pagado, donde me quedaba hasta las 8 de la mañana viendo series, decidió cortarme los servicios básicos del amor.
Deje de ver las malditas series y documentales (que son muy buenos, le diré), esperando que nos diéramos revolcones onda porno... Y me dijo que no, que el amor él lo halló en los sitios pornos.
¿Corto la internet?
Vania
Señora:
Empecé a leer su carta y casi hago una denuncia por violencia intrafamiliar, pero a poco andar caché que era su desesperación por no verle el ojo a la papa.
Y ahora viene el raspacacho, para usted y el tontón de su marido. ¿En qué cabeza está eso de preferir las series y el sexo con Manuela a la realidad del cacheteo cara a cara, piel a piel y en vivo y en directo?
Pero como pide ayuda, le voy a dar el consejo al callo. Lo primero es realmente dejar de lado las series, lo otro es no entrar en exigencias de sexo altiro y finalmente, lo importante: cuando el susodicho esté empezando la faena frente al compu para que le salga pelito de oro en las palmas, usted se acerca vestida lo más sexy posible y lo engatuza igual que las del cacheteo con gritos falsos, lo ayuda a manejar el muñeco y le prometo que él solito va a entrar de protagonista del pornito casero.
De ahí, no habrá más quejas, sólo quejidos.
Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com
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