Mil Guitarras y Mil Voces para Víctor Jara presenta su decimocuarta edición: “Es el homenaje más grande que se le hace en el país”
El tradicional y multitudinario evento se celebrará este sábado en la Plaza La Paz de Recoleta. Aquí, el jefe comunal, Fares Jadue, desglosa los preparativos de la jornada, reivindica la herencia del cantautor y habla de la especial importancia que adquiere realizar este tributo colectivo en un año donde el gobierno suspendió las conmemoraciones oficiales del golpe de Estado.
Lo que despierta el profesor, director de teatro, compositor y cantante Víctor Jara a cincuenta y tres años y una semana de su cobarde asesinato es algo normalmente reservado para muy pocos: el amor de un país. Esa es la certeza que se extrae de los últimos catorce años en que el municipio de Recoleta y un trozo de su comunidad se han articulado para dar vida a una manifestación poco usual dentro de la cultural popular contemporánea: un apasionado homenaje a Jara, cuya música y mensajes no sólo se resisten al olvido sino que, además, aún detentan la fuerza para sacudir emocionalmente incluso a generaciones que no llegaron a conocerlo.
Mil guitarras y mil voces para Víctor Jara va de eso: un mosaico donde se mezclan los vecinos de Recoleta, un coro inclusivo, músicos emergentes y figuras consagradas de la escena local; todos entregados a la tarea de rendir un tributo colectivo que, en las próximas horas, presentará su decimocuarta edición.
—Partió siendo una actividad coordinada y pensada con todo el mundo que involucra la figura de Víctor Jara —alecciona al diario pop el alcalde recoletano Fares Jadue—. La fundación, en su momento con Joan Jara y distintas figuras nacionales del espectáculo e internacionales también. Pero, además, fue desarrollándose de una manera y creando una audiencia muy importante ciudadana.
La primera convocatoria, cuenta el edil, se llamó Víctor Jara Mil Guitarras y no buscaba otra cosa que reclutar a mil guitarristas capaces de subir a un escenario e interpretar sus himnos junto a algunas figuras del canto nacional. Por ejemplo, Tata Barahona. Y Nano Stern y Roberto Márquez y Marcelo Nilo. También Manuel García, Pancho Sazo, Víctor Heredia y hasta Anita Tijoux. Sin embargo, con el tiempo las cosas tomaron otro trayecto: el interés de la audiencia permitió que a las mil guitarras se incorporaran mil voces.
—Sumamos a un coro tremendo, además de un coro inclusivo. Y ya en la versión del año pasado no necesitamos artistas de enganche: este evento se llenó, se repletó. Fueron aproximadamente 15.000 o más personas.
Otra cosa que cambió es que, durante sus primeros años, el evento se efectuaba en un solo día. Ahora se prepara mediante seis ensayos realizados entre agosto y septiembre en distintos lugares de la comuna. Lo que, dice Jadue, ha propiciado que mucha comunidad recoletana se interese.
—Para mí es de mucho orgullo ver que de repente una señora que yo conozco de un centro de madres va a tocar guitarra o va a cantar. Algo que tú no te imaginas, porque uno a veces dice: “Bueno, quizás Víctor Jara sólo es del gusto de uno”, pero te vas dando cuenta de que es mucho más universal de lo que uno piensa. Este espacio se ha convertido en uno de encuentro, de fraternidad, de solidaridad y de involucrarse en el mensaje de Víctor Jara de una manera muy potente. Probablemente es el homenaje a su figura más importante que se hace en el país.
—¿Qué supone para Recoleta organizar un evento así?
—Mira, yo creo que nosotros hemos logrado relevar parte de nuestra cultura nacional, nuestra cultura popular, haciéndola un sello importante de nuestra gestión. Además, con mensajes tan importantes que hablan de una humanidad que debe ser mucho mejor, de valores que lo que hacen es fortalecer a las comunidades. Cuando hablamos de Víctor Jara y hablamos de canciones tan importantes como “El derecho a vivir en paz”, nadie podría pensar que no es un himno absolutamente universal y acogido por todos, y que además trae un mensaje valórico de mirarnos los seres humanos como iguales, de enriquecernos en las diferencias que tenemos y de aceptarnos como iguales. Todos esos mensajes que involucra el canto popular de Víctor Jara la gente los reconoce, porque a pesar de los años de dictadura, a pesar de que en algún momento fuera una figura bastante censurada dentro del canto popular chileno, tú te das cuenta de que está en el inconsciente colectivo de la gente de manera muy presente y genera una emotividad. Cuando tú mezclas eso con este tipo de acción cultural, muy ciudadana y del pueblo, genera una mística bien importante y va generando mayor involucramiento, más conciencia social y más participación.
—El grueso de los participantes serán vecinos de la comuna, pero de los ensayos también han participado artistas…
—Mira, vino el Tata Barahona a un ensayo donde estuvo tocando entre la gente. Daniel Alcaíno, que estuvo cantando y que dio un mensaje de mucho estímulo, de mucha esperanza. José Seves, que también estuvo cantando y tocando, y Jorge Coulón. Ambos también le entregaron un mensaje a quienes participaron, más de 1.200 personas en cada ensayo. Eso es gigante…, va a ser bien espectacular meter en escena a más de mil personas en un solo canto y una sola actuación. Eso va a ser bien impresionante. Ese involucramiento ha hecho que este hito de Víctor Jara se haya ido masificando, en redes sociales ha tenido un impacto impresionante. Así que ese día va a ser un día lleno de emotividad, de fraternidad, de encuentro y de mucha gente de Recoleta pero también de mucha gente que viene de distintos lados a rendirle homenaje a su memoria, su legado, su historia y su arte.
Desde luego que el escenario volverá a vibrar con algunas crónicas que forman parte de la memoria colectiva —a saber, “El arado”, “El alma llena de banderas”, “Luchín”, “A desalambrar”, “Cuando voy al trabajo” y “El derecho de vivir en paz”—, pero también habrá un necesario espacio de reflexión en torno al asesinato del cantante, hallado muerto el 16 de septiembre de 1973, víctima de brutales torturas durante los primeros días de la dictadura militar.
En palabras de Jadue:
—Hemos ido incorporando ciertos elementos en el diseño de la actividad para relevar mucho más. Por ejemplo, va a haber un tema que va a ser coreado y guitarreado, pero de fondo va a estar el canto, la voz de Víctor. Eso va a generar un impacto bien importante entre la gente, porque siempre cantamos a Víctor, pero ahora vamos a tocar con Víctor y eso va a ser muy importante. Además, se ha armado un relato emotivo de estos cincuenta y tres años de su asesinato. Nosotros decidimos que la fecha coincidiera con el sábado entre el 26 y el 28, porque el 28 es el cumpleaños de Víctor Jara, entonces también es homenajear su natalicio. Habrá una rememoranza de cómo fue víctima brutal de la dictadura en un mes que en Recoleta hemos denominado “El mes de los derechos humanos”, donde hemos reinaugurado el memorial de Detenidos Desaparecidos y ejecutados políticos del Cementerio General. En nuestra comuna tenemos un patrimonio de Derechos Humanos, incluida la propia tumba de Víctor Jara y Joan Jara, la cual queremos poner en valor y a mayor resguardo porque suele ser vandalizada por grupos de extrema derecha. La memoria viva nos permite, efectivamente, ir sanando las heridas de nuestro pueblo y plantear una sociedad más justa, equitativa y sin desigualdades.
—Bajo ese contexto, debe ser muy especial y trascendente llevar adelante una iniciativa como esta, entendiendo que este gobierno no consideró conmemoraciones oficiales del golpe de Estado…
—Por supuesto. Esto está dentro de nuestro repertorio anual, pero adquiere mayor relevancia en el imaginario colectivo cuando tienes un gobierno que, en el ejercicio de la responsabilidad que ante estos hechos tiene el Estado, decide omitir cualquier tipo de conmemoración a un hecho tan relevante como fue el golpe civil-militar de 1973. Este hecho terminó con la muerte de un presidente, miles de personas torturadas, desaparecidas y ejecutadas sin proceso judicial, e inauguró una dictadura de diecisiete años. No puede ser que esa historia reciente sea omitida, y se quiera dar vuelta la página, sin hacer la reflexión que repara y sana las heridas de nuestro país.
Si bien Fares Jadue se percibe a sí mismo como fanático de Los Prisioneros, acaso su banda de cabecera en la adolescencia, y devoto del rock de los setentas y ochentas, especialmente de Pink Floyd y la corriente latina liderada por argentinos como Patricio Rey y Los Redonditos de Ricota, el soundtrack de su vida inevitablemente marida con la obra de Víctor Jara:
—“Te recuerdo Amanda”, “El derecho de vivir en paz”, “Plegaria a un labrador”..., uf, son tantas canciones —se sincera con La Cuarta—. Soy un enamorado de la música de Víctor Jara y de sus mensajes, pero sin duda “El derecho de vivir en paz” es algo que me llega al corazón.
Mil guitarras y mil voces para Víctor Jara se realizará este sábado 26 de septiembre, desde las 19:00 horas, en Plaza La Paz (Av. La Paz con Profesor Zañartu), dos días antes del natalicio del cantante (28 de septiembre). Para resguardar a las y los asistentes, desde el jueves comenzó el corte de tránsito en el perímetro del recinto. El domingo a las 17.00 horas se reabrirán las calles.
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