“Pequé de una ingenuidad rayana en la huevonez”: Marco Sotomayor deja la Fuente Lastarria y se querella contra su socio
El periodista acusó la mala administración del local, traducida, por ejemplo, en cortes de luz. Pero también hay muchas otras regularidades.
La incursión de Marco Sotomayor —panelista de Círculo central, director de diario El Ágora, compañero de Eduardo Bonvallet en dos etapas— en la Fuente Lastarria tuvo el final más amargo posible.
Así quedó rubricado en su perfil de Instagram: “Hace dos años fui invitado a participar en la fundación del restaurante Fuente Lastarria, en Merced, donde funcionaba el restaurante Letacon, que quebró. Acepté el desafío, financié parte del emprendimiento y le dediqué mucho tiempo y energía. Sin embargo, ahora debo irme de la empresa porque he ido descubriendo en los últimos meses situaciones muy irregulares desde el punto de vista administrativo y financiero”.
Según el periodista, “el restaurante está funcionando a media máquina producto de que Enel cortó la luz de la mitad del local”, lo que desnuda una “administración desprolija” que se traduce, además, “no solamente en el no pago de servicios básicos, sino que también en el no pago de cotizaciones”.
En respuesta a lo anterior, Sotomayor resolvió interponer una demanda laboral en el 1º Juzgado de Letras de Santiago por vulneración de derechos fundamentales.
Allí se detalla: que el periodista, a través de Colombina S.p.A., realizó un aporte de capital de $35.000.000; que se vinculó inicialmente como “figura relevante” en “relaciones públicas y marketing”; que se mantuvo activo en la operación diaria, encargado de la organización de eventos, visibilización del local y participación en acuerdos publicitarios con tal de reforzar su imagen; que, en cambio, la gestión financiera quedó a cargo de su socio, Patricio Canobra, quien asumió el control de los pagos, la relación con los proveedores y plataformas de cobro; que más allá de la alta concurrencia, con el tiempo advirtió que la empresa presentaba servicios cortados, cheques protestados y cotizaciones previsionales impagas.
Preocupado, pero sobre todo sorprendido, Sotomayor promovió la designación de un fiscalizador y, en definitiva, se decidió a demandar.
En conversación con The Clinic, el exescudero de Bonvallet —a quien incluso homenajeó con un sándwich que permanece en la carta del local— no ocultó su pesar:
“Lo que más lamento es la situación estresante que han padecido y padecen los trabajadores y trabajadoras del boliche, algunos de los cuales, seguramente, deben pensar que estoy involucrado en este mal manejo financiero. Sólo quiero decirles que, de los veintiséis meses de vida que tiene Fuente Lastarria, sólo pude administrarla durante dos meses este año, nada más”.
En ese contexto, desmenuzó otra irregularidad que habría cometido su exsocio: “Para paliar la deuda de cotizaciones y finiquito salarial con una garzona que dejó de trabajar el año pasado, Canobra ofreció pagarle diariamente 10 mil pesos, esa fue su fórmula, la cual no cumplió, obvio. O sea, háblame de una administración más impresentable que esta”.
Completó: “También me gustaría reconocer la paciencia y decencia del propietario del inmueble donde funciona la Fuente Lastarria quien, en repetidas oportunidades, quiso advertirme de que algo ocurría en el local. Su frase recurrente era: ‘Cómo no pueden pagar la luz, si tu restorán pasa lleno’. Confieso que no me hacía sentido esa frase, pero ahora la entiendo en toda su dimensión. Sencillamente pequé de una ingenuidad rayana en la huevonez”.
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