El duro presente de las profesoras del Caso Catrillanca

Tres de ellas están con licencia médica que se extendería por varios meses debido al traumático episodio que terminó con la vida del comunero Mapuche. Sólo una retomará funciones en la misma escuela rural de la comuna de Ercilla.


Dedicada a hacer telares y vender frutos secos en un pequeño emprendimiento pasa sus días la profesora que identificaremos como “Y”. Ella es una de las docentes asaltadas en la tarde del miércoles 14 de noviembre pasado. Un hecho que terminó con un operativo de Carabineros donde mataron al comunero Camilo Catrillanca (24), en la Región de la Araucanía.

Según el relato de las profesoras, ese día un grupo de encapuchados las asaltó con armas de fuego, machetes y hachas cuando acababan de salir de clases desde la Escuela Santa Rosa, de la comunidad mapuche Ancapi Ñancucheo, en la comuna de Ercilla. Las mujeres y dos niños se movilizaban en tres vehículos (Chevrolet, Nissan y Great Wall).

En dicha oportunidad los antisociales arrebataron los automóviles, no sin antes golpear y amenazar de muerte de las educadoras.

“Fue un día terrible, aún no lo supero. Nos apuntaban y nos ponían sus armas en la cabeza. Había uno que era más violento que los otros, los minutos fueron eternos. Fue lamentable lo que pasó después y que terminó con la vida de ese joven (Catrillanca). Pero lo que más me duele es que después la opinión pública no nos creyera a nosotras y dijeran que fuimos parte de un show”, contó “Y” a La Cuarta.

Pesadillas

Luego de empadronar el sitio del suceso, las cuatro víctimas quedaron con protección policial y resguardo de su identidad como medida de seguridad. Además, terminaron anticipadamente el año escolar en el recinto educacional, propiedad de la Sociedad Educacional Renacer, donde poco más de 30 niños de 1° a 6° básico asistían hasta fines del año.

“Nosotras las profesoras éramos las que salíamos a buscar alumnos puerta a puerta en las casas del sector. Cuando llovía mucho debíamos preocuparnos de contratar un furgón o en nuestros mismos autos los dejábamos en sus hogares. Ahora creo que la matrícula 2019 no llega a los 15 alumnos”, dijo “Y”.

¿Qué ha pasado con sus colegas? Tres de nosotras estamos con licencia médica y no hemos podido recuperarnos de ese traumático episodio. Sólo una de nosotras va a volver a hacer clases este año, y según supe, en la misma escuela.

¿La encuentra valiente? Para nada, lo veo como algo muy arriesgado.

¿Ha superado el trauma del robo? Aún no, tengo pesadillas con ese día y me despierto a medianoche. Estamos con siquiatra y dependerá de él si se nos extiende la licencia médica hasta en 2 años.

¿Quiere seguir enseñando? La vocación la tengo, pero con todo esto ya no tengo ganas. Al menos este 2019 tiraré la toalla. El seremi de Educación de acá nos prometió reubicarnos, pero no hemos tenido noticias.

¿Cómo es su diario vivir? Trato de salir lo menos posible a la calle, este verano no salí a ninguna parte a vacacionar.

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