El ecógrafo de bolsillo que funciona con el smartphone

Científico gringo se anotó con un sorprendente adelanto que promete a los pacientes ahorrar tiempo y dinero en un ultrasonido. Ya se puede adquirir.

Democratizar la salud. Esa es la motivación que guió al científico norteamericano Jonathan Rothberg en la creación de su última innovación tecnológica: una máquina de bolsillo que permite al usuario realizarse sus propias ecografías y ultrasonidos desde el smartphone.

Jonathan trató también de dar una solución a una de sus hijas, paciente de esclerosis tuberosa, trastorno que genera quistes en los riñones, y que dentro del tratamiento incluye una serie de ultrasonidos. El padre no soportaba la angustia de verla en una sala de espera, aguardando horas hasta que fuese su turno, así que dio vida a este pequeño aparatito, que es tan compacto que se puede llevar en el bolsillo.

El Butterfly IQ revolucionará el mercado de este tipo de exámenes, pues basta con vincularlo con el teléfono para obtener resultados de diversas situaciones: el tamaño del hígado o el de un tumor y el crecimiento de un feto dentro de un útero.

Al ser su funcionamiento tan sencillo, se logra el principal objetivo de su creador: que sea útil para todo tipo de público, no algo exclusivo para especialistas. "Nuestra visión no era la de empoderar a los profesionales de la salud. Queríamos que cualquier persona pudiera tener la oportunidad de usar una ventana para acceder al cuerpo humano", esgrime Rothberg.

Sobre el real alcance de este ecógrafo portátil, el tecnólogo médico y docente de la Universidad del Desarrollo, Víctor Pastrán, aporta que "es genial que sea portátil y que esto abarate costos para el paciente y más equipos médicos accedan a esta tecnología, pero siempre habrá algo que sea lo más importante: el factor humano. La lectura de las imágenes es clave y debe hacerla un doctor especialista en el caso que se está estudiando. Sin eso, un diagnóstico puede ser hasta contraproducente", explica el experto.

Disponible

Esta sorprendente maquinita utiliza miles de sensores diminutos, que van puestos sobre un chip informático. El aparato construye la imagen de un cuerpo humano desde dentro hacia afuera. El sistema ya está a la venta a través de internet, a 2 mil dólares (1 millón 300 mil pesos), dinero que se puede pagar en cuotas.

Para Carmen Cantillana, quien a sus 38 años afronta su primer embarazo, que no ha estado excento de complicaciones, "tener un aparato así sería formidable, ya que me entregaría mucha paz poder estar monitoreando yo misma cómo se va desarrollando mi bebé. Quizá parezca caro, pero no lo siento así, ya que presta una utilidad y una se ahorra tiempo y dinero", consideró la futura mami.

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