La Serena: El fantasma sin torso aterroriza en La Recova

Postal de fotografía, punto de encuentro en La Serena. La Recova es símbolo de lo que la capital regional ha construido desde sus inicios. Pero en medio de esa manzana gigantesca convertida en recinto comercial, espíritus vagan buscando un lugar entre el inframundo y lo real.

Desde finales de 1700 que La Recova abrió sus puertas a los serenenses como un mercado informal para quienes llegaban a intercambiar mercancías a cuadras de la Plaza de Armas. El lugar es uno de los más característicos de la zona junto al faro, pero el antiguo edificio guarda secretos que solo se desvelan cuando se pone el sol.

La Serena comienza a dormirse y los espíritus empiezan a mostrarse por los rincones de La Recova. Y es que en más de 300 años de historia, el lugar fue durante mucho tiempo tierra de nadie, con violentas peleas entre sus locatarios.

Los cuerpos de estas personas serían algunos de los fantasmas que merodean el sector. Sin causar daño, sólo aparecen por los lugares inspeccionando lo que pasa, como es el caso del hombre sin torso. Sí, un sujeto que en ocasiones deambula por los pasillos, dejándose ver por los guardias del lugar.

Pasos en la oscuridad

Fresca noche y es otro turno más para los guardias el recinto. La ronda nocturna no entregó mayores novedades, así que ambos se encerraron en la caseta para matar las horas jugando brisca. Mientras sacaban cartas y bebían café una silueta comenzó a montarse en la cámara cuatro. La sombra también fue vista por otros dos monitores.

-Viste eso. -Sí, contestó el otro guardia con un poco de miedo. -Voy a revisar qué pasa en los pasillos. -Hablamos por la radio...

Solitario y con un poco de miedo, ya que a esa hora ya no había locatarios en el lugar, el trabajador avanzaba por los oscuros pasajes de la Recova. Al llegar a la separación del primer y segundo piso escuchó risas a sus espaldas.

-¿Lo oíste? -¿Oír qué?, se preguntó el otro en la garita. -Se estaban riendo recién. -Deja de pasarte rollos, no es nadie.

El guardia se armó de valor y continúo su ronda hasta que el ruido de unos zapatos lo inquietó.

Tac, tac, tac, sonaban los mocasines en el adoquinado. - "¡Chuta! ahora si jodí", pensaba el guardia, mientras tiritando prendió su linterna para ver quién andaba por ahí.

Desconcierto

Apunta la linterna hacia el origen del sonido y, mirando de abajo hacia arriba, ve unos zapatos negros con un pantalón café traspasar una de las paredes del lugar ¡El cuerpo sólo tenía piernas!

Respiró hondo y, superando el desconcierto y el miedo, el guardia corrió al lugar para buscar algún rastro. -¿Lo viste? No tenía cuerpo, no tenía espalda, hueón, gritaba por radio mientras tocaba con incredulidad la mueralla. -¿Qué te pasa? Si no hay nadie. -Hueón, lo vi. Era un hombre, tenía sólo piernas y pasó por la pared. Era un fantasma, yo lo vi. Un fantasma, hueón. -No estoy pa' tus tonteras, ven a la caseta mejor, chao.

El camino entre los pasillos de La Recova y el lugar de seguridad nunca fue tan largo para él. Miraba hacia cada uno de los locales y en cada sitio parecía existir un fantasma. Al encuentro salió su compañero, quien no aguantaba la risa por lo sucedido. -Ya, ¿terminaste de soñar? -¡Pero si es verdad!, había una sombra sin cuerpo, sólo le vi el pantalón y los zapatos, eran como antiguos. -Pero si nadie ha muerto acá, no seas exagerado. -Qué sabis tú, hueón. Estoy caga'o de miedo. ¡Tienes algo pa' un café con malicia? -Como siempre, pué.

Intranquila

Un sorbo del brebaje sirvió para tranquilizar al guardia.

Esa no fue la única vez que estuvo cerca de aquella energía. Cada cierto tiempo se le aparecía en el mismo lugar. Pocos le creyeron, pero el rumor fue creciendo en toda la ciudad hasta llegar a la prensa local.

Esa misma que quedó asombrada cuando se conoció video que mostraba un objeto luminoso atravesando las rejas de entrada, como si estuviera siguiendo a uno de los trabajadores del lugar. Un hecho que nadie ha podido explicar, demostrando que algún alma en pena puede estar deambulando por La Recova.

En La Serena conocer este tradicional mercado es obligación, abierto todos los días hasta las 20 horas, la parada por La Recova es obligatoria para conocer los secretos de la capital de la Región de Coquimbo. Y quién sabe, si va de noche puede tener un encuentro cercano con el hombre sin cuerpo. En este mercado, todo puede pasar.

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