“Sopaipletos” se les van en collera hasta a guatas de comando

Calórica mezcla de origen talquino causa furor entre camioneros y cabrería con el bajón.


En Talca dicen que si un comensal se zampa más de tres sopaipletos, se va derechito al hospital, donde puede parar las patitas por exceso de colesterol o debido a un condoro médico…

Fuera de bromas, este ingenioso patache que, según cuenta la leyenda, nace en la ciudad maulina con el nombre de “Wamby”, mezcla los ingredientes de un completo clásico más dos sopaipas. El embeleco es un desayuno de campeones ideal para universitarios, escolares y camioneros que no piensan en su pobre hígado.

Pese a que no existe claridad respecto al origen del nombre “Wamby”, masificado actualmente en todo Chile como sopaipleto, lo cierto es que la reineta de esta tortita es Rosita, una talquina de 72 años que le acertó al aguachar los estómagos más voraces al frente del terminal de buses.

La historia del “Wamby” se remonta al 10 de noviembre del 1991, cuando Rosita intentaba instalarse con un carrito. Uno de sus cinco hijos la avispó sobre un local en la carretera que vendía sopaipillas con vienesa y mayo. Claro que a la ídola de los gorditos no le gustó la presentación del bocado.

“Decidí preparar algo parecido, pero con dos sopaipillas y más ingredientes, y le dejé el mismo nombre”, recordó.

Así nació el “Wamby”, un sánguche de 20 centímetros de diámetro que lleva una sopaipa, vienesas partidas por la mitad, chucrut, tomate picado y otra sopaipa. Al embeleco se le agrega palta, mayonesa, mostaza y ketchup. Sólo cuesta 800 pesos.

“Vendo hasta 40 en un día”, infló el pecho.

En el local “Donde la Rosita” se han hecho maratones de sopaipletos: “El récord lo tiene un guardia de seguridad que se comió 3 y medio, con bebida y café”.

 

SANTIAGO

Según el grupo de facebook “Exijo mi sopaipleto a $250”, la idea prendió como pasto seco en Concepción: “Un universitario talquino llegó pidiendo sus añorados Wambys. Los penquistas los bautizaron como sopaipletos y no cuestan más de $250”.

A pesar de que no son tan grandes, dicen que son ideales para los universitarios en la pitilla y para el bajón.

En Santiago, “La Tía Lucy” y el carrito “Sin envidia” los ofrecen a los guata de comando del Inacap de Vicuña Mackenna. Claro que a 130 pesos porque no llevan ni salchicha ni palta.

“Está muy cara la palta y no sale a cuenta. Igual llevan salsa verde, tártara y mayo”, contó Raúl “Monito” Contreras (en la foto chica), que dice que los mismos cabros las bautizaron como “Sopaipletos”.

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