Arauco tiene una pena: Tomás y los hitos de una búsqueda implacable

Autor: La Cuarta

Todo partió el 17 de febrero cuando se reportó la desaparición de un niño en la comuna de Lebu; había salido de paseo con su tío abuelo para arrear vacas. La noticia se expandió por el país. Acusaciones cruzadas, videntes farsantes y rumores desesperados rodearon los nueve días de búsqueda que desembocó en un trágico final.


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Alrededor de las 20:00 del miércoles, un niño de solo tres años y siete meses de edad, llamado Tomás Bravo, es reportado como extraviado luego de que habría participado en actividades campestres junto a su tío abuelo, Jorge Vargas, en la comuna de Lebu, Región del Biobío.

En el sector hay quebradas y un riachuelo. El bosque fue explotado por forestales hace unos meses atrás, por lo que hay más arbustos que árboles. Hay algunos riscos, aunque no de gran profundidad.

El niño habría estado con su tío abuelo arriando vacas, cuando, de repente, el hombre a cargo lo habría perdido de visto. Gritó, gritó, pero no lo encontró.

Esa es su versión.

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Su tía, Valentina Leal, dice que el menor, Tomás, se extravió en el camino a Lebu, por la costa en la Ruta P-40, a la altura del Puente El Molino. «Quien quiera cooperar en la búsqueda ,será bienvenido”, dice ella a través de sus redes sociales. “Traer linterna y ropa abrigada y zapatos cómodos».

La búsqueda ya es intensa: familiares, amigos y equipos de emergencia recorren un área de casi siete kilómetros. Se estima que hay cerca de 700 personas haciendo esfuerzos para encontrarlo. Ya se tienen algunos detalles: al momento de que se perdió su rastro, Tomás vestía un polerón naranjo, pantalón azul y zapatillas celestes.

En tanto, Bomberos informa de una «falsa alarma» que hubo durante la noche del miércoles: rumores hablaban de «aplausos» que se habían oído en la zona.

El hecho fue descartado.

El prefecto Carlos Sanhueza, jefe subrogante de la PDI Biobío, asegura que «como institución estamos muy implicados en el caso». También, detalla que se maneja «más de una hipótesis» en la desaparición del menor.

El padre del niño, Moisés Bravo, duda de la versión del tío abuelo Jorge. «Es entendible que él (Tomás) se haya devuelto y quizá haya querido ir a su casa, pero de verdad no me explico cómo un adulto sale con un niño en busca de los animales, ¿Qué aporte le va a dar?¿Para qué lo deja solo si quiere ir solo?».

Personal de emergencia desplegado en la zona.

Elisa Martínez, abuela materna del niño, responde a las declaraciones del progenitor: “No sé cómo él sabe tanto si no tiene contacto con nosotros”. También, asegura que “mi hermano (Jorge) ha sido más papá que él de mi nieto».

La madre del niño, Estefanía Gutiérrez, supone que su hijo “fue al camino y alguien lo encontró, porque ¿cómo nadie lo ha pillado?. Encuentro que es difícil que se haya perdido, mi hijo es muy inteligente, yo sé que alguien lo tiene».

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El tío abuelo es trasladado hasta el cuartel de la Policía de Investigaciones de Lebu (PDI) para ser interrogado. Si bien otros familiares ya habrían sido entrevistados, él es el primer que es llevado al recinto policial.

«Cómo le voy a hacer una cosa así a mi huachito», había asegurado horas antes. Muchas veces había hecho ese mismo paseo con el niño

Durante la tarde, personal de la PDI ingresa a la casa del menor. Tras las pesquisas, los funcionarios retiran un elemento de la vivienda; supuestamente se trataría de una prenda de vestir. Se le realizarán estudios científicos al objeto.

Decenas de personas se congregan frente a la casa materna: aunque no existe ninguna prueba, insultan a los familiares; asumen que tienen alguna vinculación con la desaparición del niño.

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La mamá del niño hace una publicación en Facebook en la que dice: «Nadie puede juzgar o creerse detective». Y agrega que se «han dicho cosas horribles de mí sin saber, sin tener pruebas. Lo único que hacen es tirar pura mala onda que a mi hijo no le hace bien».

«Yo sé que está vivo y que estará con nosotros», cierra.

La madre con su hijo

El prefecto de la PDI, Carlos Sanhueza, no descarta que alguien haya intentado hacer desaparecer al niño; podría “haber existido intervención de terceras personas”, dice.

El tío abuelo reconstruye el camino que habría recorrido con el niño en el sector de Caripilún. El familiar es acompañado por ONG, Grupo de Rescate e Intervenciones Multidisciplinarias (GRIM), que dispone en la zona con un equipo de adiestramiento canino.

“La perrita siguió con su rastreo y todo coincidía con lo que él iba diciendo”, asegura el presidente de la organización.

Durante la noche, Meganoticias da a conocer la versión de la tarotista que fue a ver el tío abuelo del niño luego de la desaparición. El testimonio de la mujer presenta algunas contradicciones en relación al del hombre.

«Él llegó como cinco para las doce de la noche. Él llegó a tocar mi puerta un poco afligido. Él venía con dos personas más, un hombre y una mujer. Yo lo atendí, lo hice pasar y lo atendí a él solamente, solo, las otras dos personas quedaron en mi comedor y yo lo atendí. Él me dijo que andaba en busca de un bebé que se le había perdido”, relató

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Las labores en tierra son suspendidas por algunas horas para dar paso a otra parte de la estrategia.

Un avión sobrevuela el sector y toma 190 fotografías con 10 centímetros por pixel. Pertenece al Servicio Aerofotogramétrico de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) e intenta brindar otra perspectiva para la búsqueda. El intendente del Biobío, Patricio Kuhn, asegura que “la resolución de las fotografías es altísima, es la mejor con la que se cuenta”.

Según el Ministerio Público, se decretarán interrogatorios para ahondar en las tres hipótesis que se manejan: un accidente fortuito, involucramiento de un familiar y un accidente en el camino cercano al inmueble.

A ellas se agrega una cuarta, que consiste en que un vecino cercano, quien tendría antecedentes penales, pudiera tener alguna relación con el hecho.

Se suman a las indagatorias el fiscal jefe de Arauco, Andrés Ortiz, y personal de la Armada.

Se estima que el radio de búsqueda alcanza los ocho kilómetros. Perros adiestrados y una brigada subacuática participan en las pericias.

La búsqueda en el río.

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La hermana del tío abuelo de Tomás; Elisa Martínez, asegura que «él no tiene nada que esconder», y menciona que el hombre se ha prestado a dar declaraciones a la PDI en varias ocasiones y que, además, participó de una reconstitución de escena.

«Mi hermano está muy mal. Muy mal. Está muy deprimido, extraña mucho a Tomasito como todos acá. Él se siente muy culpable, muy culpable por haberlo dejado ahí, solito. Esa es su culpabilidad, nada más. Él ha cooperado en todo lo que se le ha dicho», expresa.

El segundo comandante del Cuerpo de Bomberos de Arauco, Franco Campos, advirtió que «el niño conoce el sector, vive ahí, juega e independiente del terreno, está siempre ahí. Perfectamente puede recorrer esos caminos»; por lo tanto, no descarta que se pudiera haber alejado más de lo esperado.

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Los familiares del pequeño aseguran que, a unos 700 metros de la casa del menor, en medio de una plantación de eucaliptus, había una caseta y dos cámaras.

“Eso es lo que yo quiero investigar por qué se desapareció”, dice uno de los parientes. “Desde la casa vi que habían hartos vehículos que estaban aquí estacionados. Camionetas y camiones grandes. Yo nunca pensé que estaban sacando la caseta”.

En tanto, la fiscal Carolina Molina solicita acceso al tráfico de llamadas telefónicas por parte de familiares del pequeño. Y la petición es aceptada por el Juzgado de Garantía de Arauco.

Tomás
Personal de PDI en el bosque.

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Según integrantes de la familia de Tomás Bravo, un sujeto conocido como “El loco Memo” subió una foto del sector donde habría desaparecido el menor. Y luego la habría borrado.

El sujeto estaría siendo buscado por la PDI, porque “desde el incidente con la fotografía nadie lo ha visto”, relata un periodista de CHV.

A propósito de la caseta y las cámaras desaparecidas, un reportero explica que “fue retirada el día viernes por la misma empresa por un cambio de concesión. Pero las cámaras, las imágenes, están en posesión de la PDI desde el día miércoles», lo que que cualquier información útil para la búsqueda que hubieran podido registrar los dispositivos, se encuentra registrada y almacenada.

Mientras, la madre de Tomás, Estefanía, insiste en la teoría de que alguien podría haber raptado al niño.

Puente El Molino

«Nosotros vivimos una vida siempre normal de campo. Todo tranquilo. Yo creo que esto pudo haber sido planeado y que a nosotros nos vigilaba alguien, porque pasaban de repente vehículos mirando”, dice ella. “Mi hijito siempre estaba jugando ahí en el patio».

El sujeto denominado como “El Loco Memo” habría publicado en una de sus cuentas de Facebook un mensaje descartando las acusaciones que se le han hecho.

Ahí explica por qué subió una foto en el lugar, que sería por motivos totalmente ajenos a la desaparición. Luego tuvo unas palabras de aliento para encontrar a Tomás: «Les deseo mucha suerte en su búsqueda y que Dios los acompañe. Y a todos: yo soy un peñi y pertenezco al pueblo mapuche y jamás en mi historia voy a hacer una locura como raptar a un niño. Muchas gracias».

Ya cuando se acerca la noche, el fiscal José Andrés Ortiz entrega un nuevo reporte sobre la búsqueda.

El investigador se remontó a unos días atrás, cuando la búsqueda recién comenzaba, y aún era caótica y desordenada: «El sitio del suceso estaba absolutamente alterado. Tomamos un sitio del suceso 100% alterado por más de mil personas que entraron desesperadamente a buscar al menor. Eso, más la lluvia del día siguiente».

Sus palabras resultan poco alentadoras.

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Como suele ocurrir en casos de esta naturaleza, cuando no hay respuestas racionales o concretas, algunas personas empiezan a recurrir a otras herramientas de búsqueda, menos convencionales, a veces más viscerales, a veces basadas en nada que sea comprobable.

Y, por supuesto, la madre del niño desaparecido, Estafanía, se molesta con algunas personas que salieron a suponer dónde se encontraba su hijo. «Muchas videntes decían que (Tomás) estaba adentro de un río, que estaba pidiendo ayuda, que estaba en una quebrada, otro que estaba cerca del mar”, dijo, e hizo especial hincapié en una: “Bueno, como hubo una vidente que no está bien de su cabeza dijo que yo había asfixiado a mi hijo”.

“Eso fue lo peor que escuché en toda mi vida”, declara la progenitora. Dice que tomará acciones legales.

En tanto en la búsqueda, el líder de un grupo de Bomberos, Italo Parietti asegura que «hay muchos sectores que son de difícil acceso, hay quebradas muy pronunciadas donde han tenido que entrar equipos especializados (…), haciendo descenso a rappel», añadió.

En los últimos días, la presencia de felinos salvajes es uno de los factores que preocupa. «Se han reportados huellas, pero en este sector es normal que anden pumas, es un sector de hábitat de pumas, pero ha estado personal del SAG instalando cámaras para poder detectar en qué lugar podría habitar el puma y se han levando muestras, fecas del animal».

Tomás-Bravo-Bomberos
Bomberos en el sector.

En el puente El Molino, cerca del lugar en que se habría perdido Tomás, la PDI hizo una serie de pericias, en el mismo lugar donde se realizó una velatón por el niño.

Según los antecedentes preliminares, se trataría de sangre animal.

Sigue llegando personal de emergencia para ayudar en la búsqueda.

En la casa materna, donde vive el niño, distintos videntes no han dejado de aparecerse para dar pistas que, según la abuela de Tomás, Elisa Martínez, solo han servido para que desconocidos culpen a sus familiares sin ningún fundamento.

«Nosotros, al principio, claro, por la desesperación creíamos, pero ningún vidente le ha acertado a nada” relata. “Y han venido aquí a la casa a engañarnos».

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Cuando aparece una presunta denuncia de abuso sexual contra el enigmático “Loco Memo”, cuando surge una información de un supuesto abuso sicólogo de la madre contra al hijo, cuando todos se apuntan con el dedo, dentro del cúmulo de información, solo son un murmullo que pareciera volver todo más borroso, llega una noticia.

Al principio hay dudas. Han encontrado el cuerpo de un menor aún no identificado. Aún no hay certeza de si son los restos de Tomás.

Sea como sea, ya es una tragedia.

El hallazgo se hizo a dos kilómetros de la zona donde habría desaparecido el menor, en un terreno privado, un fundo. El personal de investigación se encuentra con restos de sangre e intentos de excavación.

Minutos después, la información se confirma: “La edad, estatura, pelo, son absolutamente coincidentes con lo que dice la familia“, dijo el fiscal a cargo de la investigación, José Ortiz.

En tanto, Jorge Escobar, tío abuelo del niño, es detenido. Y, aunque aún hay un proceso investigativo en curso, y por ahora no hay ningún culpable que la Justicia haya declarado, un grupo de manifestantes se agolpa afuera del cuartel de la PDI en Lebu. Gritan, intentan botar la reja y tiran piedras al interior. Rompen ventanas.

El tío abuelo de Tomás será trasladado a Concepción para resguardar su seguridad.

El fiscal Ortiz dice que «absolutamente se trata del cuerpo del menor pero hay que esperar los peritajes del Servicio Médico Legal y de la Brigada de Homicidios. El investigador dice que hay indicios de intervención de terceros.

Y, por lo tanto, muchas personas ya tienen a su culpable. Pero, por ahora, lo único seguro aquí es una cosa: un niño, con tan solo tres años, sin saber cómo, ha dejado de respirar, ha dejado de vivir.

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