Por Bastián Escalona AmpueroCuando la Orejona se perdió: el día que se robaron la Champions League en medio de las celebraciones
Todo eran risas y festejos en el plantel del Aston Villa campeón de Europa, hasta que se dieron cuenta de que se habían llevado el icónico trofeo.

El trofeo de la Champions League es uno de los reconocimientos que a todo futbolista le gustaría levantar en algún momento de su carrera, pero solo los mejores clubes de Europa pueden darse el gusto de alzar. Sin embargo, un día la Orejona cayó en manos de un equipo que no alcanzaba para amateur.
El hecho ocurrió en 1982, año en que hubo un batacazo en el torneo, ya que el Aston Villa venció al Bayern Múnich. Los jugadores del equipo villano se lanzaron a la fiesta tras la victoria, pero en medio del carrete, descuidaron la copa. Cuando se percataron del error, el trofeo ya estaba muy lejos.

Mientras los del conjunto inglés estaban desesperados buscando el máximo reconocimiento de toda su historia, dos departamentos de policía jugaron la pichanga de sus vidas en la madrugada para quedarse con el título europeo.
Una historia que se mantuvo en secreto durante 28 años, y que quedó al descubierto solo cuando se encontraron fotos de lo que ocurrió aquella jornada.
Una celebración que estuvo fuera de control
Los aficionados del Aston Villa tiraron Birmingham por la ventana, y los jugadores campeones no se quisieron quedar fuera de la celebración , así que acudieron a los tradicionales pubs británicos para tomarse unos tragos con la hinchada.
El lateral de 22 años Colin Gibson, y el mediocampista Gordon Cowans, fueron dos de los más motivados. Gibson sorprendió a todos cuando fue a su auto, y desde la maletera sacó el trofeo. Los cerca de 15 kilos de plata fueron parte de la fiesta, así lo recordó el defensa en conversación con la BBC: “Solíamos llevar la Copa de Europa a lugares donde podíamos mostrársela a los aficionados y dejar que se tomaran fotos con ella”.
Cuando entraron al modesto pub Fox Inn, en las afueras del pequeño pueblo de Tamworth, al norte de Birmingham, se descuidaron y en un abrir y cerrar de ojos, ya no estaba la Orejona.
“Con Gordon habíamos bebido unos tragos y estábamos atentos a unos partidos de dardos bastante reñidos, cuando alguien se volteó y dijo ‘la copa no está, se la robaron’”, recordó el exjugador villano.
“En ese momento no te dabas cuenta de lo que estaba pasando. Todo lo que puedo recordar es el pavor y tratar de creer que eso no estaba ocurriendo”, agregó. El preciado título desapareció del radar por algunas horas, pero un grupo de policías a 160 kilómetros de distancia tenía la respuesta.
Mick Greenough, el oficial a cargo en la estación de policía West Bar, en el centro de la ciudad de Sheffield, relató lo que ocurrió aquella noche que recuperó la Champions.
“Recuerdo al funcionario en recepción caminar a la oficina y decir que había un hombre en la entrada diciendo que tenía la Copa de Europa en su auto. En ese momento la persona salió y regresó con el trofeo, con las cintas azules y granates colgando”, recordó.
El funcionario de entonces 24 años, Graham Wragg, comentó que en cuanto se percataron de lo ocurrido, llamaron a la policía de la región central de Inglaterra para tratar de averiguar de dónde había salido la copa, pero desde el otro lado del teléfono estaban lidiando con un gran problema, por lo que no prestaron mucha atención.
“Fue cuando llamamos de nuevo y dijimos que sabíamos cuál era ese gran incidente... ‘creemos que tenemos la Copa de Europa aquí, ¿esto está conectado en algo?’ Hubo un poco de silencio y respondieron: ‘¡Vamos saliendo a recogerla!’”, comentó.
La mejor pichanga de sus vidas
Dos cuarteles de la policía se necesitaron para recuperar el trofeo, y una vez con el misterio resuelto, se pudieron relajar. Se tomaron fotos con la copa, y aprovecharon para armar los equipos y jugar un partido a eso de las tres de la madrugada.
Partieron al estacionamiento de la comisaría, y jugaron por la Copa de Europa. Ambos grupos posaron con el trofeo, mientras que el fotógrafo forense de la estación capturaba el momento.

En las fotos se aprecian los guardias acompañados de una persona a la que le borraron la cara, tiempo después se supo que esa persona era Adrian Reed, un aficionado de 28 años que sacó el trofeo del pub y lo llevó a su casa en Sheffield para mostrárselo a sus amigos.
Lo primero que hizo con el galardón, fue despertar a sus amigos y armar una fiesta con la copa. Roger Grey, uno de los fiesteros de esa noche comentó: “Él llegó tarde esa noche con el trofeo en sus manos. Bebimos unos tragos y el trofeo se cayó por las escaleras, abollándose levemente”.
Tras la euforia del momento, convencieron a Reed, de entregar el trofeo a la policía, y los uniformados no presentaron cargos contra él. “Solo tomó prestado el trofeo para mostrárselo a sus amigos”, comentó Grey. El protagonista de esta historia falleció hace algunos años en un accidente de tránsito.
Las fotos de aquella noche salieron a la luz en 2010, cuando se iba a clausurar la estación, y tras revisar cajas con documentos aparecieron los registros del día en que se robaron la copa de la Champions League.
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