Biógrafos de Luis Miguel: «Todo el mundo sabe que esa señora no era la mamá»

Hace más de veinte años que Javier León Herrera y Juan Manuel Navarro persiguen la carrera del llamado "Sol de México". Son, de hecho, los responsables de revelar prácticamente todos sus secretos. En 1997, León publicó "Luis, mi rey", el libro que en 2018 fue la base para el guión de la exitosa serie de Netflix. Ese mismo año lo reeditaron y, hace un par de semanas, juntos publicaron el cierre de la trilogía, "Oro de rey". Acá, los biógrafos hablan con el diario pop sobre la controvertida vida del mexicano, su relación con Luisito Rey y el misterio de Marcela.


Primeros meses de 2017. Luis Miguel lleva cinco, seis, siete años alejado de las luces, apremiado por una crisis financiera que no le da tregua, una pila de juicios millonarios que amenazan con acabar no solo su patrimonio sino también su legado: una trayectoria que edificó —o edificaron— sobre su voz de seda cuando apenas cruzaba los diez u once años y que apuntaló una década después, debajo de su pelo cuidadosamente enmarañado, reviviendo la balada en español.

Ahora, el personaje más célebre y esquivo del pop latinoamericano colecciona portadas en las que se asegura que tocó fondo, que disimula los contratiempos entre el alcohol y la cocaína, que no es capaz de subir a un escenario, que está arruinado.

Sugieren, en definitiva, que el sol se apagó.

Es el martes 2 de mayo y, acaso confirmando ese diagnóstico que recae pesadamente sobre sus hombros, Luis Miguel acaba de salir de una comisaría de Los Ángeles. Para hacerlo, tuvo que pagar una fianza de un millón de dólares.

Le notificaron, además, que en nueve días más tendrá que declarar por las tres demandas que enfrenta: le debe cuatro millones de la moneda estadounidense a Warner Music, otros siete al cantante Alejandro Fernández por incumplir el contrato de una gira conjunta y poco más de un millón a su ex mánager, William Brockhaus.

Si decide no presentarse, irá tras las rejas.

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Pero el jueves —apenas cuarenta y ocho horas más tarde y casi como si se tratara de un salvavidas improbable— aparecerá un comunicado de Netflix:

«Durante décadas muchas personas han hablado de mi vida, muchas más han creado sus propias versiones. Ahora he decidido contar la historia de mi vida (…); estoy listo para visitar los aspectos de mi pasado que han generado tantas preguntas y especulaciones. Se van a sorprender y recorrerán conmigo este viaje emocional que formó a la persona y al artista que soy».

Firma: Luis Miguel.

Javier León Herrera, periodista español entonces afincado en Colombia, era uno de los pocos que conocía las buenas noticias.

Algunos meses atrás el personal de Gato Grande Productions lo había contactado para comprar los derechos de su libro «Luis, mi rey», la biografía no autorizada del artista que publicó en diciembre de 1997.

Querían que fuera la base del guión de la serie.

—Era el típico momento en la vida de muchas personas donde el mundo se te viene encima y si no tienes una buena mano amiga que te rescate, te puedes quedar ahí, ¿no? —le cuenta hoy al diario pop, a través de una videollamada—; estoy muy convencido de que si no se hubiera dado esa coyuntura, por cómo han evolucionado los hechos y la personalidad de Luis Miguel, hubiera sido muy complicado que se hubiera concretado. Era una de las líneas que él nunca quería traspasar.

Desde abril de 2018, cuando debutó la biopic en el gigante del streaming, bastaron apenas cuatro o cinco semanas para que los versos de «Culpable o no» —tardía justicia para uno de los clásicos de Busca una mujer (1988)— y luego de «La Incondicional», invadieran los rankings de todo el mundo, copados por entonces de trap.

El Sol volvía a brillar.

Persiguiendo el sol

En la medianía de los noventas, un día que Javier León Herrera abordó un tren que lo llevaría de Barcelona a Milán, para seguir con la investigación de catorce meses que culminó con «Luis, mi rey», vio un artículo que llamó su atención.

Un diario mexicano advertía que Marcela Basteri, la madre de Luis Miguel, estaba desaparecida desde hace diez años. La noticia estaba firmada por Juan Manuel Navarro. Efecto bola de nieve: la información, replicada en todo el mundo, llegó hasta el famoso programa italiano «Chi l’ha visto?». Llamó al periodista, le habló de su proyecto y empezaron una relación como colegas que devino pronto en una amistad.

León Herrera, de hecho, le dedicó un capítulo de su publicación al trabajo que realizó Navarro y, dos décadas más tarde, cuando adquirieron los derechos de su libro como germen de la serie, decidió reeditarlo.

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En 2018, se publicó «Luis Miguel. La historia», una suerte de making of de esa primera obra, con un crédito especial: en la portada se podía ver «Con la colaboración de Juan Manuel Navarro».

—Y nosotros —explica León Herrera— ya hacía tiempo que veníamos barajando la posibilidad de cubrir ese vacío informativo que, desde el punto de vista cronológico, había más allá de la muerte de Luis Rey. Entonces, cuando pasa todo ese boom del libro anterior y de la serie, sentados con el editor, le decimos que Luis Miguel cumple 50 años, que es un buen momento. A partir de ahí, nos pusimos los dos, codo con codo, a hacer el trabajo y por eso se trata de una coautoría más que otra cosa.

Así, el periodista español describe cómo pergeñaron «Oro de rey» (2021), el cierre de la trilogía, donde abordan «los últimos años del siglo XX y todo lo que va del siglo XXI».

—Después de más de 25 años de investigación, ¿quién es Luis Miguel?

Javier León Herrera: Es un ser con mucha luz interior, con un talento enorme pero que, por vicisitudes que ha tenido que ir encontrándose en la vida, ha hecho que la parte del ser humano se viera oscurecida por muchas sombras. Tal vez más de las que un ser humano corriente pudiera aguantar sin poner muy en peligro su estabilidad emocional.

“Y llegó a un momento dado en que tuvo un punto de inflexión tanto como en peak como en fondo, ¿no? Y después del fondo, que es lo que nosotros llamamos ‘Trienio Horribilis’, hay un resurgir. Y es un ser con ese potencial: con esa luz interior que necesita acabar de hacer una catarsis completa para recuperar la estabilidad, la paz interior para poder explayar el arte que lleva adentro”.

Juan Manuel Navarro: Es una persona tocada por Dios, que tiene todo: talento, presencia, a nivel profesional y a nivel personal. La vida le ha tocado así, le han tocado momentos muy difíciles en la niñez, la adolescencia y la etapa adulta, sin embargo, sigue ahí, ¿no?

“Tratamos de humanizar al personaje, contar quién es y que la gente vea que, a pesar de sus errores, de sus aciertos, de todo lo que pueda tener, sigue siendo el número 1 del habla hispana”.

—¿Por qué lo eligieron a él?

J.M.N: No todos alcanzan libro, dicen por ahí. No todos alcanzan serie. Y la vida de Luis Miguel, aparte de ser un cantante muy exitoso, tiene una historia muy rica para contar, una historia de supervivencia, de superación… como pasa con Michael Jackson, Madonna, Elton John, Los Beatles. La gente quiere saber qué hay detrás de tanto éxito, cómo llegaron hasta ahí.

“Para mí es muy importante, cuando cuentas la historia de un personaje, que realmente tenga una historia que se pueda contar y que pueda atrapar a la gente”.

J.L.H: Fue, como me gusta decir, una «diosidencia». Justo ayer estuve viendo «La Resistance», donde Jesse Eisenberg hace la historia de Marcel Marceau en la época de la ocupación de la Alemania Nazi en Francia…, y entonces esa resistencia en contra de la adversidad, en cualquier orden de la vida, en el caso de Luis Miguel es muy aguda.

“Yo siempre lo he dicho: cualquier ser humano, con menos fortaleza interior o capacidad de resistir tal vez no hubiera resistido ni siquiera lo del papá. Él tuvo una seria tentación, un momento de debilidad, donde estuvo a punto de tirar todo por la borda, pero sobrepasó eso. Luego han venido muchas adversidades, sobre todo en este siglo actual, principalmente a partir de la segunda década, pero sigue ahí. Por eso: esa capacidad es digna de elogio”.

Luisito Rey

El 26 de julio de 1992, la revista Vea destapó que Luis Miguel, motejado prácticamente desde el comienzo de su carrera como «El Sol de México», no era mexicano sino boricua.

En efecto, había nacido en Puerto Rico: se trataba de quizás la mentira mejor urdida y escondida de Luisito Rey; apenas una de las varias sobre las que echó mano para sacar provecho a la carrera de su hijo y, probablemente, la última en ser descubierta antes de morir.

Muy dañado por el sida, otras dolencias y una vida de excesos, el cantante español que se encargó de hacer de Luis Miguel una suerte de Michael Jackson latinoamericano falleció en diciembre de ese año.

«Pensó en la voz de su hijo como una tabla en alta mar con la que salvar su ruina», «tenía mil mañas para meter la mano, entre ellas la manipulación del monto de los contratos» y «no le importaba cuando viajaban y compartían habitación, siendo Luis Miguel aún niño, meter alguna mujer dentro», lo retratan los autores en su última publicación.

Dicen también que «el consumo progresivo de cocaína fue uno de sus grandes vicios que empeoraría el ya de por sí complicado carácter del autor de ‘Soy como quiero ser'» y que «portaba en su ostentosa cadena una especie de cucharilla metálica para ayudarse en el consumo a toda hora y en todo lugar».

Esa figura, egocéntrica y por momentos dictatorial, que periódicamente engañaba a Marcela Basteri y que hacía de las bohemias «un derroche de polvo blanco servido en bandejas sin ningún tipo de disimulo», luego se tradujo en el notable villano, para algunos críticos verdadero protagonista de la serie, encarnado por Óscar Jaenada.

—Mucha gente conoció a Luis Rey gracias a la serie, donde es personificado como un «demonio». ¿Cómo era él?

J.L.H: Tú le pones las comillas al demonio, al calificativo…, hay gente que ni siquiera le pone las comillas. Ten cuenta una cosa, que en el libro la dejamos clara: evidentemente el lado oscuro de Luisito solapaba totalmente a su lado brillante, porque igual lo tenía. Y Luis Miguel tiene cosas que agradecerle a su padre, lo ha llegado a decir. Luis Rey tenía otra parte, que es la cara oculta de la luna, pero estaba ahí: la cara visible era tan oscura y tan ponzoñosa que no dejaba nunca ver la otra.

“Es incuestionable a estas alturas del partido que Luis Rey tenía muchos defectos, que llegó a cometer demasiados errores y eso provocó lo que provocó en su día. Pero que el público saque sus propias conclusiones”.

J.M.N: Tenía su lado negativo, pero el mismo Luis Miguel ha reconocido después de lo que pasó con su papá, que de él heredó la disciplina. Gracias a él salió adelante de alguna forma como artista, aunque sí fue muy duro, aprendió a la mala. Y él, recuerdo en la última conferencia de prensa, que realizó en Las Vegas, seguía hablando de su papá, diciendo “mi papá siempre me dijo que lo más importante es el público”. Siempre comentar eso del papá, es que algo bueno le dejó, ¿no?

“También hay gente como Andrés García, que dice sí, Luisito Rey era muy malo pero tenía su lado gracioso: en la bohemia era muy afable, de alguna manera divertido, muy virtuoso en la guitarra, tenía su lado bueno, un tipo con el que te la ibas a pasar bien. Quizás no era las 24 horas malo”.

Sin embargo, el comportamiento del cantante español, sus constantes mentiras e infidelidades, y uno que otro rumor cercano al que pronto se sumaron declaraciones que emitió parte de su familia en televisión, reconociendo su promiscuidad y falta de ética, en algún momento le generaron una duda al mismísimo Luis Miguel: ¿fue realmente Luis Rey su padre biológico?

Incluso, según consignan los autores, un puertorriqueño, Juan José Arias, y Gerald Spencer, un estadounidense que aseguró haber hecho un trío con Marcela y Luisito, buscaron al cantante.

—¿Luis Rey fue el verdadero padre de Luis Miguel?

J.L.H: A veces, expresas un dato que te consta, pero a partir de ahí se arman unos debates que nada que ver. Lo que sí es constatable y además volvemos a pasar por ese tema en este libro, es que hubo una duda en un momento puntual del propio Luis Miguel acerca de si Luisito Rey era su padre biológico. Y esa duda él la trasladó a algunas personas. Eso es todo lo que ha habido.

“Decir que Luisito no era el papá, o que este señor que salió de Puerto Rico, Arias, o el estadounidense… son cosas que van directas al tono amarillo y las letras del libro no son amarillas: son doradas. No queremos ahondar por no dar algún lugar a algo amarillista. Mientras no se demuestre lo contrario, Luisito Rey es su padre”.

J.M.N: En esa época, cuando él se quita la máscara, por decirlo de alguna forma, y se da cuenta de todo lo que papá le estaba robando, de todas las mentiras sobre su mamá, entra en shock, y piensa “qué de lo que me ha dicho mi papá es verdad y qué no es verdad”. Entra en esa confusión y de repente le llegan rumores de que no es su papá. Él tuvo esa duda nada más. Y se lo hace saber a Andrés García, porque muchos pensaban que Andrés era su papá. Y Andrés le decía “me hubiese encantado ser tu papá, Micky, pero no lo soy”.

“De alguna manera estuvo muy confundido y con mucha razón, porque en esa época se dio cuenta de todas las traiciones, de todo lo que le mentían”.

Luis Miguel

Marcela

En agosto de 1986, Marcela Basteri tomó un avión con dirección a Madrid. Fue la última vez que vio a su hijo, quien algunas horas después aterrizó en nuestro país para presentarse en el programa «En vivo» conducido por Antonio Vodanovic.

Fue, también, la última vez que se supo de ella. En «Luis Miguel. La historia», los autores precisan que tras una llamada telefónica con Adua Basteri, tía de la mujer, les confirmó que desde «más o menos a principios de septiembre de 1986, no hay una sola señal de vida de la mamá de Luis Miguel».

Ese es, sin duda, el enigma más grande que rodea la vida del artista, y tras la emisión de su biopic, en 2018, una trama que ha despertado toda clase de especulaciones y teorías.

Ese mismo año, una youtuber divisó a una indigente que deambulaba por Buenos Aires y que guardaba un gran parecido físico con la madre de «Micky».

Sembró la sospecha de que se trataba de ella, y se generó un espectáculo mediático en el que incluso una de las primas de Luis Miguel, Flavia Basteri, pidió a la justicia argentina que le realizaran un examen de ADN a la mujer para determinar si era su tía extraviada.

Recién la semana pasada, a tres años de que se viralizaran las imágenes, la Corte Suprema derribó esta hipótesis y determinó que entre la mujer, que se llama Honorina Montes, y el cantante, no había vínculo sanguíneo.

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En 2020, Miguel Aldana, exdirector de la Interpol con sede en México, aseguró que Marcela estaba viva, que había tenido otros hijos y que mantenía contacto con Luis Miguel…

—¿Aparecerá Marcela Basteri?

J.L.H: En 2018, estábamos nosotros en la premiere de la serie y en la presentación del anterior libro, cuando me llaman y me hacen saber de la aparición de esta señora en las calles de Buenos Aires. Que otra vez se había armado y que en Argentina vivía Marcela Basteri. Y tú ya sabes que lo que sea que te vayan a mostrar es mentira, porque Marcela no va a aparecer. Pero por curiosidad veo a una señora en el video de YouTube…, y no sé si ese mismo día o el siguiente, una amiga que es de Asturias, me escribe y me dice ‘esta señora tiene un dejo de bable’ (dialecto de la zona). Y a los dos o tres días salió la identidad de esta señora, que era de un pueblo de Asturias.

“Ella por sí misma tiene su propia historia, pero el caso es que no era ni de lejos Marcela Basteri. Algo que tú crees que se va a morir, informativamente hablando, a los dos días, resulta que ha durado tres años. Ahí es donde tienes que hacer una serie de reflexiones, porque nos consta el dolor por el que pasan Luis Miguel y sus hermanos cada vez que se alarga como una goma de mascar un tema que no tiene mayor recorrido”.

“Parece que el último varapalo que ha tenido este fake show es una resolución de la corte argentina: todo el mundo sabe que esa señora no era la mamá de Luis Miguel, ¿entonces tiene que llegar un juez para certificarlo?… En fin, es surrealista y hasta sería gracioso si no fuera porque es muy doloroso y muy triste para unos chicos”.

—¿Por qué aparecen estos rumores?

J.M.N: A cualquier artista de ese nivel le pasa. Mira a Elvis Presley: todos dicen que no está muerto, que está recluido… en su momento, que Michael Jackson no murió, que Juan Gabriel falsificó su muerte. Siempre va a haber este tipo de cosas con personajes de la talla de Luis Miguel. Siempre se va a rumorar, porque simplemente ha mantenido su vida muy en privado.

J.L.H: Hay algo que no se nos puede olvidar y que alimenta esta expectación. Primero, por la categoría del personaje, un artista que arrastra masas por donde va. Y por Luisito Rey, que hubiera sido uno de los más brillantes guionistas de series melodramáticas si hubiera tenido redes sociales o hubiera estado en estos tiempos de Netflix, porque todo lo que hacía queriendo ir sin querer, da para capítulos uno detrás de otro.

“Todo eso influye. Si la historia fuera la misma y no fuera Luis Miguel, ya podría ser atractivo para un libro o una serie, pero si encima le pones un personaje de la talla de Luis Miguel, es lógica esta expectación y todos estos ríos de tinta, de horas y horas de radio y televisión”.

—¿Algún día Luis Miguel se va a referir a la muerte de su madre?

J.M.N: No creo que vaya a hablar mucho más en detalle. No va a contar ni cómo fue, ni cómo pasó. Si es que llega a referirse en público, será como lo ha dicho a sus amigos en privado: que Dios la tenga en su gloria.

“No creo que hable más, porque hay que entender que es un tema que a cualquiera le puede doler”.

J.L.H: No hablará de ninguno de los temas personales que pueda tener pendientes de resolver. De ninguno de esos temas, para que se acaben, y ojalá así sea. Todo tiene que darse en total privacidad. No va a hacer nada para retransmitir en un reality show, ni en redes sociales, ni nada que se le parezca.

Oro de rey

—¿Hay más de un Luis Miguel?

J.L.H: A veces hay una influencia inevitable del personaje sobre la persona, pero no es, por ponerte un ejemplo, el caso de Juan Gabriel, donde había prácticamente una doble personalidad. Desde ese punto de vista, clínico si es que se me permite, Juan Gabriel era una persona y Alberto era otra. Hay un video de una autoentrevista, de el uno al otro, donde se verifica clarísimamente. Eso no sucede con Luis Miguel, a pesar de que a veces el personaje inevitablemente influye en el ser humano.

“Por eso nos hemos dado la tarea de desnudar el alma del ser humano, para poder ver hasta qué punto le ha podido afectar a la carrera del personaje. Es una persona que por las circunstancias personales que vienen marcadas desde una edad muy temprana: prácticamente siendo un adolescente empieza a sentir culpa de que su familia se va al garete porque él empieza la carrera, y a partir de ahí se rompe todo”.

“Son muchas cosas: la huella de abandono, la desaparición de la mamá, luego del papá, Hugo López que empieza a cubrir ese vacío pero se va un año después, altibajos emocionales, relaciones que cuando parece que sí, traiciones, y entonces no, y eso se va contando en el libro y va marcando la personalidad, pero no al extremo de que estuviéramos ante un caso de múltiple personalidad”.

—¿Qué piensan ustedes respecto a la decisión de Luis Miguel de contar su vida a través de la serie?

J.L.H: Durante 2018, en pleno desarrollo de los acontecimientos, dijimos que ese año tiene que ser visto el día de mañana en perspectiva como un año importante en la vida de Luis Miguel. Porque es el año del renacimiento, por decirlo de alguna manera, a todos los niveles. Es el nuevo impulso que él ha tenido en todos los órdenes posibles, tanto en el profesional como en el personal. Y ya que el motor arrancó otra vez, tiene que seguir adelante y con fuerza, no se puede volver a parar.

“Ese es el gran deseo: que la catarsis sea total y absoluta y que él pueda efectivamente afrontar esta nueva década con estabilidad emocional, paz interior. Todo eso implicará que tengamos muchos discos más por delante, muchas giras y mucho Luis Miguel, hasta los 70 u 80 años, con el vasito de whisky a lo Frank Sinatra y cantando en selectos escenarios de todo el mundo”.

—¿Se plantean la posibilidad de escribir otro libro de Luis Miguel?

J.L.H: —Pensarlo ahora mismo es imposible. Pero ojalá, porque eso sería una buena noticia para todo el mundo. Dejemos que pasen otras dos décadas para que se pueda dar ese deseo que te acabo de expresar, para poderlo plasmar. Y ojalá sea un período de su vida más ameno y más fácil de contar, sin excesiva turbulencia.

J.M.N: —La pluma en estos momentos está descansando: vamos a dejar que pase el tiempo y a ver si se vuelve a retomar. Siempre va a estar la inquietud de escribir sobre un personaje como Luis Miguel, que es muy llamativo, muy enriquecedor, porque hay muchas cosas que apasiona escribir.

“Quién sabe si en dos o tres meses llega alguna propuesta de alguien para escribir sobre Luis Miguel… no sabemos todavía. Pero la puerta está abierta”.

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