“Del aire soy…”: Un verso de Gonzalo Rojas en el auto de Felipe Camiroaga

Autor: Guido Macari

Poco después de la muerte del animador, en redes sociales reflotó un tuit que publicó citando un poema del conocido poeta nacional. Para algunos, el rostro de TVN se anticipó a su propia muerte. Sin embargo, la explicación resultó ser otra, más trivial, pero no menos significativa.


Eran los tiempos en que Felipe Camiroaga, con solo 26 años, tenía sus primeros coqueteos con la fama, tras su paso por Extra jóvenes (CHV), cuando se acercaba su aterrizaje a TVN.

En 1991, una productora lo contactó para que animara unos desfiles de LA Gear, en Avenida Perú, Viña del Mar.

Fue ahí cuando el fallecido animador conoció a una «guapa porteña: una mujer de nariz recta y ojos rasgados», según se lee en el libro Demasiado joven: la biografía de Felipe Camiroaga (2013), del periodista y escritor Sergio Paz.

Ambos iniciaron «una relación informal pero intensa». Este vínculo no estuvo exento de tensiones, de hecho, la situación se complicó cuando la prensa local vinculó al animador con quien por ese entonces recién emergía en el mundillo mediático, Angélica Castro.

Él negaba aquel romance, pero, finalmente, los hechos cayeron por su propio peso.

Al parecer, ello hizo que el vínculo entre Camiroaga y la anónima porteña sufriera un vuelco, convirtiéndose en una amistad especial, con esporádicos momentos de fogosidad. Si bien, según el libro, ella estaba enamorada, también lo consideraba «egocéntrico» y «hedonista».

A pesar de todo ese ir y venir, ambos se veían de vez en cuando. Si él «estaba en problemas», la llamaba, le pedía que lo visitara en su casa de Colina. Cuando ella se fue a vivir a Santiago, en un departamento en Avenida Vitacura, tenían algunos encuentros esporádicos.

«Creo que nunca me he enamorado, te estoy dando el titular», dijo él en una entrevista con «Pollo» Valdivia hace ya varios años. «Es feo que diga esto públicamente, porque he tenido pololas…».

Esos versos

Fue así cómo una vez, el 7 de julio del 2011, el animador del Buenos días a todos (TVN) publicó un singular tuit que, en su momento, pasó inadvertido.

En este, Camiroaga citaba los primeros versos del poema «Mortal», del conocido poeta Gonzalo Rojas: «Del aire soy, del aire, como todo mortal,/ del gran vuelo terrible y estoy aquí de paso a las estrellas».

La cita iba acompaña de las siguientes palabras del animador: «G. Rojas. Grande».

Tras la muerte de Camiroaga, el 2 de septiembre de aquel año, el tuit tomó un revuelo inesperado, haciendo que incluso las interpretaciones más osadas hablaran casi de que él se había anticipado a su propia muerte.

Pero, en realidad, aquella cita a Rojas tuvo un origen mucho más trivial, según el libro de Sergio Paz. Lo que pasó es que la mujer, aburrida en la oficina donde trabajaba, le pidió a Camiroaga que le escribiera «algo bonito», idealmente un poema.

A cambio de aquel gesto, él le propuso que lo visitara en su departamento en el W. Ella, aunque ganas no le faltaban, le dijo que no.

Fue esta misma porteña quien alguna vez le regaló al rostro de TV un CD con poemas del propio Rojas, el cual Camiroaga escuchaba con insistencia mientras manejaba.

Quizá así surgió el gusto del animador por este poeta y, en particular, por el poema «Mortal»:

Del aire soy, del aire, como todo mortal,
del gran vuelo terrible y estoy aquí de paso a las estrellas,
pero vuelvo a decirte que los hombres estamos ya tan cerca los unos de los otros,]
que sería un error, si el estallido mismo es un error,
que sería un error el que no nos amáramos.

Un repaso al aire

En busca de algunas luces sobre por qué estos versos resultaron tan hipnóticos para el animador, el diario pop se contactó con el poeta Diego Alfaro, autor de libros como Paseantes (2009) y Tordo (2016).

Para él, «toda y todo poeta se siente ligado a un elemento, o a varios a la vez», explica. «Para Gonzalo Rojas siempre fue el aire: su tema es cómo este circula, cómo entra al cuerpo y expele la palabra».

Así, «la respiración y por contraparte la asfixia son símbolos de su poesía, de un verso que flota y mira desde arriba, que despega», continúa. «Mirados desde arriba la humanidad es una sola, todos somos iguales, no existen diferencias, ni las razas, ni las ideas: somos una sola expansión».

A Camiroaga le gustaba perderse por los campos y cerros en los alrededores de su parcela en Chicureo, junto a sus perros o sus caballos, levantándose temprano para ver el amanecer desde alguna cima.

También consultado por el diario, Felipe Cussen, poeta, académico e investigador de IDEA-USACH, plantea que si bien «Mortal» no es de los poemas más conocidos del poeta, este «representa bien el estilo de Gonzalo Rojas, con una sintaxis bien especial, con el constante uso de reiteraciones, y con esa combinación de la muerte desde una perspectiva cósmica con el choque violento contra la tierra, que me recuerda el viaje de Altazor de Vicente Huidobro».

A Cussen le llama la atención que «Mortal» se haya popularizado por un motivo «muy azaroso», como fue la muerte del animador, al haberlo tuiteado meses antes del accidente, «y su sentido parecía prefigurar el terrible suceso».

«Si lo pensamos, hay muchas obras que consideramos clásicas por circunstancias externas que las colocan en un lugar especial», reflexiona el académico de la USACH.

El éxtasis

Sobre las ideas sobre el amor y a muerte que aparecen en «Mortal», Alfaro menciona que el poema habla de un sentimiento universal, del hecho de que estamos aquí, que un día nos vamos a ir y que, por lo tanto, no debería de haber otro móvil que el de amarnos, vernos como iguales».

Así, a ojos de Rojas, «el error, nos indica, es el estallido, la explosión, la violencia».

Por lo tanto, «al reconocer que su elemento es el aire, y que la poesía es un vuelo del ingenio, Rojas sabe que un poeta no es distinto a otro ser, él también es de aquí, también respira y está de paso sobre las estrellas».

En tanto, Cussen plantea que «Gonzalo Rojas, gracias a su conocimiento de la poesía española del siglo de Oro y de místicos como San Juan de la Cruz, recurre con frecuencia a esta dupla de amor y muerte que es muy antigua en la tradición poética».

Eso sí, según él, en el caso de «Mortal», esta dupla «parecieran fundirse desde una perspectiva trágica, inevitable», plantea.

«Hay una unión muy interesante en todos estos conceptos: el éxtasis, como punto máximo del encuentro amoroso, es llamado petit mort (pequeña muerte), pero el éxtasis es también el resultado de la unión mística con Dios», concluye.

La muerte según Camiroaga

En enero del 2011, Camiroaga le envió un correo a la misma porteña en cuestión, en un intento por darle consuelo ante la muerte de su padre, según reveló Sergio Paz en su libro.

«Hay que conectarse con la muerte, se entiende todo y se acepta todo», se lee en un fragmento del texto. «Es un proceso maravilloso y nuestro ser amado pasa a un espacio eterno, suave, ligero».

«Créeme que viene algo profundamente doloroso pero al mismo tiempo profundo, mágico», agrega él, haciendo referencia a la muerte de su propia madre.

«Entendí que la muerte es un premio a la vida», cierra.

Seguir leyendo