Diego Boneta, detrás del "Sol": "Es difícil estar en los zapatos de este hombre"

Desde muy pequeño, antes de dedicarse a la actuación, Diego Boneta ya tenía como ídolo a Luis Miguel. Cantó sus éxitos en un reality de talentos para niños y luego se le metió en la cabeza la idea de realizar una película sobre su vida. Pero, de pronto, la serie: lo llamaron para interpretar al "Sol" y asumió el desafío más importante de su carrera. Cuando falta un capítulo para cerrar el ciclo, el actor mexicano atendió al diario pop y le habló sobre las dificultades emocionales que le presentó la segunda temporada y el modelo que utilizó para construir al Luis Miguel más oscuro.

Los videos estaban ahí desde hace años, uno es de 2012 delata YouTube, pero se viralizaron recién a fines de abril, prácticamente a la par del estreno de la segunda temporada. Se trata, claro, de una coincidencia, de una conveniente coincidencia, pero ahí está: aunque apenas reconocible, con 18 años menos, luciendo el pelo corto y el flequillo de moda. Su voz es todavía la de un preadolescente, un poco más aguda, pero hay algo en sus gestos, en su personalidad, que probablemente vencieron al paso del tiempo. Sobre el escenario, como si a conciencia supiera que ese sería su futuro, canta "La chica del bikini azul".

—Mi nombre es Diego Andrés González Boneta y vengo del DF —se presenta en otro extracto, cuando aún era González Boneta.

Una tercera grabación, la más compartida, vista a la distancia se podría considerar un spoiler: Diego Andrés González Boneta, Dieguito, doce años, participante de "Código Fama", la "Operación Triunfo" para niños de Televisa, accede a la súbita solicitud del animador: "¡Luis Miguel!".

—Ehh… hmmm… No sé qué está pasando que todo está al revés, que tú ya no me besas tal como ayer —responde con una improvisación a capela, sentado en la primera fila del set—. Que anoche en la playa no me dejaste amarte, algo entre nosotros no va bien…

La breve intervención cierra con aplausos, del público, de sus compañeros y de los animadores.

https://www.youtube.com/watch?v=NtuXR1g_Q98

En 2018 Boneta —solo Boneta, sin el González— repasó esa experiencia con Marley, en Argentina. Dijo que concursó como cualquier otro niño, que fue seleccionado entre 40 mil aspirantes, y que sus padres no tenían nada que ver con la industria, que eran ingenieros. Su plan desde chiquito era ser artista, pero ellos no estaban seguros, así que dejaron que entrara al programa para que otros evaluaran su talento. Luego blanqueó que no ganó, que salió quinto y que para su primera presentación, los productores le eligieron la "La chica del bikini azul".

—Fue una coincidencia total —explicó, tal vez quitando algo de epicidad a la historia, aunque luego completó con la expresión de quien se sabe satisfecho—:..., y dieciséis años después estuve grabándola en el estudio de Kiko Cibrián para la serie.

https://www.youtube.com/watch?v=EG4gK5jhcmg

Como sea, en la primera mitad de los dosmiles, cuando Boneta daba sus primeros pasos y ni pensaba protagonizar su historia, ya se ponía en la piel de Luis Miguel. Era, desde entonces, uno de sus ídolos.

De hecho, en esa misma entrevista con el programa argentino sinceró que trabajaba por su cuenta en una película que retratara la historia del "Sol de México". Fue en ese momento, cuando le ganaron los derechos, que se enteró de la existencia de una competencia y de que estaban planeando una serie. Cuatro meses más tarde, lo contactaron para ser Luis Miguel.

Destino Luis Miguel

—Mencionaste muchas de las dificultades, Eduardo —me dice Diego Boneta del otro lado de la pantalla, vistiendo una camisa que evoca algún recuerdo de la famosa Versace del "Sol".

En 2018, la primera temporada de la serie del astro mexicano alcanzó un éxito que sorprendió a propios y extraños. "Nunca se habló tanto de Luis Miguel como en estos días", resumía el periodista Pablo Plotkin en La Nación argentina. Porque el arco se paseó por temas áridos: mostró al Luis Miguel que padece a su padre, villano notable y aparente femicida; y se tejió sobre el enigma que rodea la figura de su madre, la verdadera víctima del ciclo. El final, sin embargo, apenas ofreció la muerte del Joseph Jackson gaditano y dejó un manto de dudas sobre lo que había pasado con Marcela. No me puedes dejar así.

La pandemia retrasó la continuación hasta hace un mes. Ahora, Diego Boneta es el Luis Miguel de los 22 y el de los 35 años. La trama alterna dos épocas diferentes, enfrenta al joven y enérgico con el ídolo solitario que logró todo pero no puede superar sus traumas familiares e incluso parece haber heredado los fantasmas de su padre.

—El hecho de interpretar a ambos personajes y el haberlos preparado para que se sintieran como dos personajes distintos, con manerismos, con la corporalidad, la voz, todo, eso fue bastante complicado —admite Boneta sobre el desafío más grande de su carrera—. El cantar las canciones otra vez, también... las canciones de Luis Miguel son dificilísimas, con rangos enormes, entonces fue otra dificultad. Y también el peso de las escenas de esta temporada.

En contexto, Boneta cree que la segunda entrega es más oscura, más compleja. Es una visión que comparte con varios de los actores de la superproducción. "Como decía mi abuelita 'niños chicos, problemas chicos; niños grandes, problemas grandes': es lo mismo, ¿no? Tenemos ahora a un Luis Miguel afrontando temas más delicados", le decía al diario pop antes del estreno Pablo Cruz Guerrero, quien encarna al oportunista Patricio Robles. César Bordón, el querido Hugo López, en cambio se animó a cotejarla con "The Goodfellas".

—Vemos a Luis Miguel en el pico de su carrera, pero también enfrentándose a cosas personales durísimas —argumenta Boneta en la piel del "Sol", antes de volver a ser Diego Boneta—: Me acuerdo que terminaba cada día emocionalmente drenado, porque tú ya has visto cuántas escenas fuertes hay, y apenas llevamos un poquito más de la mitad, y, ohhh —larga un suspiro—; es difícil estar en los zapatos de este hombre, ¿sabes? Porque emocionalmente es muy pesado.

—Si tuvieras que quedarte con una escena que sea reflejo de esto que mencionas…

—Creo que el que acaba de salir es un gran capítulo (el quinto de la temporada, "Te extraño"), porque tienes por un lado la escena de Hugo, que es una escena que a mí me llegó mucho, ¿sabes? Recuerdo perfectamente cuando la rodamos con César Bordón, que es un grande, y me pegó mucho.

A la muerte de Hugo López, apunta Boneta. En la ficción, Luis Miguel ingresa a la habitación donde descansa su mánager y figura paternal. Cuando se acerca y advierte su aspecto desmejorado, la delgadez, los pómulos hundidos, la lentitud de sus reflejos y que apenas tiene voz, comienza a entenderlo: Huguito está muriendo. "Llegué a México en el año 76, nunca imaginé que iba a tener la vida que he tenido, pero de todas las sorpresas la más grande, por lejos, fuiste vos. Haber hecho lo que hicimos juntos, Micky", se despide el argentino. "Y lo que falta", le contesta el cantante, como no queriendo convencerse pero con lágrimas en los ojos. "Lo que falta, no me va a tocar verlo", cierra las puertas López, antes de avisarle que volvió el cáncer y que está desahuciado.

—Me costó trabajo salir de ese estado emocional en el que estaba, porque sí, fue muy fuerte —retoma Boneta—... después está la escena en el estudio, con el Luis Miguel más adulto, que no puede cantar. Michelle le llama, no le contesta, el segundo que puede cantar deja toda su ira y se enfoca nada más en la música, que es lo que más le importa. Creo que ambas escenas enseñan contrastes y cosas totalmente distintas de ambos personajes. Por un lado, ves a alguien que está emocionalmente deshecho por la noticia que oye de Hugo, y por el otro lado, alguien que no deja que nada ni nadie se interponga con su carrera.

Ese contraste era parte del plan. Cuenta Boneta que la idea era mostrar las diferencias del personaje en ambas líneas de tiempo para retratar cómo el joven, por todo lo que le va pasando, se va convirtiendo en el Luis Miguel más adulto. Y para moldear ese desarrollo, tuvieron un espejo:

—Michael Corleone. Nos dimos cuenta que el arquetipo de ese personaje es muy parecido al arco que tiene Luis Miguel —confirma el actor, y ahora enumera—: alguien que no quería entrar al negocio familiar, que de alguna manera fue forzado a ir, sin embargo, le salió muy bien y se terminó convirtiendo en casi, casi una figura más imponente y peor que la de su padre.

Probablemente el penúltimo capítulo de la ficción ("Entrégate") tiene una de las escenas que mejor reproduce esa correspondencia. Cuando cayó en su oficina el empresario peruano dueño del foro en el que, según la serie, el astro mexicano perdió parte de la audición, Luis Miguel, con un libreto digno de la familia Corleone, la mirada profunda y tono amenazante, lo invitó no muy amistosamente a que formulara un relato pormenorizado de lo que pudo haber ocurrido en Lima:

"Es muy sencillo —lo animó, mientras se servía un whisky—, hay dos maneras de que salgas de aquí: una, que me digas absolutamente toda la verdad y te regresas a Perú en mi avión; la otra: te meto a la cárcel por el resto de tu puta vida".

—Fue lo que con Daniel Krauze, que es el escritor de la serie, un genio, tratamos de reflejar, ¿no? —cierra el actor—. Me encanta que haya gente que se da cuenta de eso.

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