“El diablo es magnífico”: Xuxa y la historia detrás de los mensajes satánicos que casi acaban con su carrera

Autor: La Cuarta

Hace 30 años, en Chile nació la leyenda de que Xuxa, entonces famosísima cantante brasileña, escondía mensajes diabólicos en sus canciones infantiles. En concreto, se decía que al reproducir al revés uno de sus éxitos, se podía oír con claridad una dedicatoria al diablo. El escándalo rápidamente atravesó la frontera y amenazó con terminar su carrera. Pero, con algo de suerte, el romance entre la artista y Satanás se quedó apenas en rumores y la artista se consolidó en el extranjero.


Una tarde de 1991 al interior de un pequeño set de radio en Antofagasta, Chile, siempre Chile, otra historia en la que cobra vida esa frase que tanto gusta de que siempre hay un chileno, se gestó la improbable —y nos atrevemos a pensar que involuntaria— caída de la carrera de la cantante, modelo, presentadora de televisión y actriz brasileña Maria da Graça Meneghe, o simplemente Xuxa.

“Tengo miedo: con mi hijo estábamos escuchando a Xuxa”, relató esa tarde una oyente del programa Los cariñositos, “hasta que la cinta se enrolló y la canción se escuchó al revés”.

Pero lo que comenzó a enterrar su carrera, entonces sostenida en un reconocido programa de TV infantil emitido en diecisiete países y en su incipiente éxito en el cine luego de protagonizar la cinta Lua de Cristal, cuestiones que le permitieron, por ejemplo, aparecer en el lugar 37 de la lista Forbes un año más tarde, fueron las cinco palabras que la mujer pronunció después:

“Y apareció un mensaje satánico”.

Félix Acori Gómez, hoy concejal RN de la región, escuchaba fascinado la historia del otro lado. Era el conductor del programa y, ni bien terminó el contacto, le solicitó al operador que pasara el tema “Todo el mundo está feliz” al revés.

Unos minutos más tarde, comenzó la leyenda: “El diablo es magnífico”, dicen que se podía escuchar, más o menos claro, tras hacer el ejercicio.

“Efectivamente se escuchaba esta frase, así que dimos a conocer esta noticia, una verdadera primicia, lanzando de paso este mensaje oculto al aire, luego que hiciéramos un despacho a Santiago con Enrique Maluenda en los estudios centrales de la Radio Nacional —recordó años después Acori Gómez en una entrevista—. Fue una bomba noticiosa porque Xuxa estaba en el peak de su carrera en nuestro país, así que muchos quedaron sorprendidos”.

Xuxa, años 90s.

Efecto bola de nieve: pasados unos minutos, al menos una veintena de madres inquietas, alguna realmente acongojada, colmaron las líneas de la radio para notificar que rompieron los casettes de la artista brasileña y que, de paso, desde ya sus hijos tenían prohibido ver su programa.

En esa tarde de 1991 no existía Twitter ni nada parecido a las redes sociales, faltan aún varios años para entrar en la era de la inmediatez, pero se hablaba de Xuxa, una auténtica celebridad, de modo que no tardó en atravesar la frontera.

El dolor de Xuxa

La revista argentina Gente fue la primera que consiguió hablar con Xuxa sobre el tema. La portada de su edición 1.359, de hecho, se la dedicaron íntegramente. En ella se puede observar un primer plano de la artista brasileña, que aparece sonriente, sosteniendo con sus dos manos a un conejito. Pero con un detalle no menor: está dada vuelta. Abajo, para el que no resultara suficiente, el titular spoilea de qué se tratará la conversación: “Xuxa y el diablo”.

“Esto empezó en Chile”, tenía claro la cantante. Se lo dijo a la periodista Renee Salas en una entrevista donde, también, abordó todo lo que supuso este incidente. El sufrimiento de sus fans que devino en desconfianzas, por ejemplo. O la estrepitosa caída en las ventas de sus discos o, como era de esperar, una serie de amenazas para prohibir su programa en la pantalla chica.

Su propio sufrimiento.

Porque Xuxa escuchaba los rumores, leía las críticas. Sabía que unos supuestos expertos en satanología denunciaron que su habitual saludo con tres dedos en alto, que en el lenguaje para sordomudos significa amor, representaba el tridente de Lucifer. Y que cuando, en una de sus canciones, repetía la palabra “indios”, lo hacía con el objetivo de decir “sin Dios”. Incluso que Xu y Xa, sílabas que componen su nombre artístico, eran dos entidades malignas del umbandismo.

La portada de Xuxa en la revista Gente.

Sabía, también, que en calles de nuestro país, Argentina e incluso su natal Brasil, se llegaron a repartir volantes que advertían de su peligro.

“Se ha constatado la existencia de mensajes satánicos en el reverso de la cinta de su cassette de mayor éxito, con frases como ‘Adoren al diablo’, ‘Condenado Jesucristo’, ‘El que yo conozco me ha dado el privilegio de ser mujer suceso’, y ‘Jesús, el mundo te condena’”, aseguraban esas papeletas, que podrían considerarse tal vez un adelanto de lo que hoy reconocemos como fake news.

Y sabía que el pastor Josue Yrion Anastasia —sí, el de los Nintendos— dijo que ella “comía pedazos de cadáveres de niños”, que al poner su mano en la cabeza de un niño “los consagraba al demonio” y que “vendió el alma al diablo por 100 millones de dólares”.

Por eso, lloró. Xuxa lloró y entregó su versión de los hechos:

“Esto es una locura. En el nordeste de mi país dijeron que una muñeca mía había llorado sangre”, expuso otra de las tantas historias que se fueron transmitiendo de boca en boca por esos años, “y también dijeron que una chica que escuchaba mis canciones al revés con un walkman cayó muerta”.

“Todo esto es una porquería —siguió—: es una obra de enfermos, de fanáticos. Pero hay más: en Chile llegaron a decir que en mis trajes hay símbolos satánicos. Sacaron una foto donde yo tenía bordadas unas uvas. Otro de mis trajes tiene un corte en la cintura y dijeron que eran las puntas de un cuerno y que el nombre Xuxa, que me lo puso mi hermano cuando yo tenía dos años, era una cruz al revés. ¿Cómo es posible que se invente todo esto?”.

Xuxa, sonriendo, probablemente antes de los rumores.

Después dijo que ella era católica, que creía en Dios y que, desesperada, llegó a escuchar sus propios discos al revés, secundada por su profesora de castellano y sus coreógrafos, pero no hallaron nada de lo que se le culpaba.

Dijo que tenía amenazas de secuestro.

Y se sinceró: “Estoy decepcionada. No quise hablar de esto, pero no me gustaría que siguiera creciendo esta ola. ¿Sabés por qué? Porque si las madres y los padres empiezan a hablar, si la Iglesia empieza a creer, si las personas lo repiten, mi público, el único que me interesa, los chicos pueden llegar a pensar también que todo esto es cierto. Y para mí eso sería terrible. Porque yo trabajo para los niños. Los adultos no me importan”.

La verdad detrás de los mensajes

Los argentinos Osvaldo Acevedo, gerente de los estudios ION, y Luis Alberto Sarmiento, de BMG-RCA, participaron en el extenso reportaje de Gente como los expertos encargados de dilucidar la realidad detrás de los mensajes diabólicos que Xuxa presuntamente escondía en sus canciones.

Y ambos fueron categóricos en el desenlace: se trató apenas de una incómoda coincidencia fonética.

“Si las palabras ‘el diablo es magnífico’ estuvieran grabadas al revés con premeditación”, explicó Acevedo, “esa parte de la canción al derecho deberían sonar como un montón de sonidos indescifrables, sin embargo se entiende que pasado normalmente, Xuxa pregunta a su público: ‘Entonces, ¿qué vamos a bailar?’. Por lo tanto, no hay mensaje grabado intencionalmente”.

“Es una cuestión de escuchar lo que se quiere escuchar. Si en lugar de magnífico quisiéramos oír malísimo, sería lo mismo”, agregó.

Sarmiento, en tanto, echó mano a otro método: le dio instrucciones precisas a un técnico de su sello para que escuchara 25 veces la canción de Xuxa al revés, tomando como resguardo no explicarle nada más.

“No pudo entender nada”, fue el resultado.

“La interpretación ‘El diablo es magnífico’ no se entiende si no se le dice al que escucha qué es lo que exactamente va a escuchar”, concluyó después.

Así, de a poco comenzó a perder fuerza la acusación que anudaba a Xuxa de Satanás. Tras las lágrimas y el mal rato, la artista brasileña pudo consolidar una carrera exitosísima en el extranjero. Pronto, People la consideró una de las 50 personas más hermosas del mundo, tuvo su lugar en Forbes, tuvo su propio programa en Argentina y, dicen, hasta Michael Jackson le pidió matrimonio.

Las lágrimas de Xuxa en Viña 2000.

En Chile, sin embargo, vivió otro episodio traumático, luego de que durante su presentación en el Festival de Viña del 2000, en la que debía ser la celebración del décimo aniversario de su debut sobre la Quinta Vergara, el “Monstruo” estropeara la dinámica de uno de sus hits:

“Ilari, ilari, ilarié”, cantaba Xuxa… y usted sabe el resto.

La brasileña prometió no volver.

Seguir leyendo