Blink-182 y envejecer bien en Lollapalooza 2024

Blink 182 cerró en un punto alto una presentación sólida que probablemente dejó contentos a todos.
Blink 182 cerró en un punto alto una presentación sólida que probablemente dejó contentos a todos.

La icónica banda concretó un show que probablemente dejó contentos a todos, salvo quizás a aquellos que no entienden que abrazar a la adolescencia tardía, inclusive lo que representa el meme de Buscemi, no está mal.

Antes de ver a Blink-182, no podía sacarme un meme de la cabeza: aquella clásica secuencia de la serie 30 Rock en la que Steve Buscemi interpretaba a un detective que se acerca a un grupo de estudiantes para intentar pasar colado entre adolescentes.

Con una genérica polera musical, un gorro rojo para atrás y una tabla de skate cargada sobre el hombro.

Básicamente, esto:

El meme de Steve Buscemi en 30 Rock.
El meme de Steve Buscemi en 30 Rock.

Claro que en el show de Lollapalooza no estuvo Buscemi, pero sí estuvieron Mark Hoppus, Tom DeLonge y Travis Barker con al menos un jockey al revés, el sentimiento skater y el afán para aferrarse a esa juventud que dejó atrás hace décadas a estos cuarentaysiempre (Hoppus tiene 52 en realidad).

Y en vez de la frase “How Do You Do, Fellow Kids?”, estuvieron canciones como Down, The Rock Show y, obviamente, sus hits más populares: I Miss You, First Date y All the Small Things, entre medio de la veintena de temas que tocaron con soltura y descaro sobre el escenario ubicado en medio de la masiva algarabía del festival realizado en el Parque Bicentenario de Cerrillos.

Ahí estuvieron, en masa, aquellos que los siguieron a comienzos de siglo. Los mismos que también hace rato dejaron de ser adolescentes y, por lo mismo, tenían en claro lo que iban a tener en frente: una puesta en escena de primer nivel, pero no a los músicos de mayor magnificencia ni a las voces de más tenor.

Foto: Video de Lotus.
Foto: Video de Lotus.

De hecho, los propios Blink-182 lo tienen claro y siempre jugaron sobre el escenario con su calidad musical. Basta decir que al comienzo se declararon, en medio de sonrisas, como mejores que Los Beatles y Pink Floyd. En otro momento, Hoppus bromeó que había fallado en una nota y procedió a hacer el simple acorde tras un redoble de tambores. Sin que pasara ni un segundo, DeLonge de vuelta lo felicitó, ya que esa había sido la primera nota afinada que había hecho en su vida.

Ese fue el tono de una presentación que no vendió la pomada ni menos buscó marcar trascendencia hacia el futuro, pues tienen en claro que su música, su rock-punk-skater, ya no está en la cresta de la ola. Que hace rato pasó el tiempo de American Pie y los videojuegos de Tony Hawk.

No solo eso, como saben que sus canciones son de otra época, nunca lo ocultan. Lo suyo es extender la fiesta y convocar el ánimo de finales de los noventas y comienzos de los dosmil, asumiendo plenamente lo que fueron, lo que son y que siempre serán.

Eso último termina provocando que su show sea valioso, pues logra la conexión al entrar en sintonía directa con la parada que tienes aquellos que les paran la oreja. No más, no menos.

Foto: Video de Lotus.
Foto: Video de Lotus.

With the girl at the rock show

Con un despliegue plagado de canciones con estribillos reconocibles en un santiamén, y una desvergonzada puesta en escena que no le teme a nada, Blink-182 se paró con desenfado en el escenario de Lolla 2024.

Ahí, en medio de la noche santiaguina, la banda constantemente realizó un buen uso de las luces y de la gigantesca pantalla principal, la cuál se lucía en todo su esplendor hasta atrás, a cientos de metros de distancia del escenario, debido a la masiva convocatoria de la noche.

El otro punto alto radicó en la constante interacción que tuvieron con la audiencia, ya que en más de una ocasión pidieron corear canciones. Al mismo tiempo, no se olvidaron de bromear entre si, y lanzar chistes pendejos de la cintura para abajo, con la confianza que se tiene la gente que se conoce desde hace más de 20 años.

Por eso a nadie le sorprendió cuando empezaron a hablar de culos, penas y mierda, mientras a cada rato se sacaban a las madres a colación. “El hoyo del culo de mi mamá es como el chupacabras”, llegó a lanzar DeLonge en un momento.

Foto: Video de Lotus.
Foto: Video de Lotus.

Todo aquello fue realizado con total desparpajo, ya que, por sobre todas las cosas, Blink-182 demostró vivir en una inmortal era de la actitud inmadura. “Solo Blink hace esta clase mierda”, dijo por ejemplo Hoppus antes de dar el pie a Fuck Face, una canción que “ninguna banda tendría los cojones para hacer en Lollapalooza”.

El rock show fue así una experiencia completa que, por un lado, obviamente apela a la nostalgia con la gorra para atrás, y a la actitud propia de los tiempos del no estoy ni ahí, pero por otro lado nunca busca engañar y tiene la confianza suficiente para putear a la audiencia y, antes de interpretar Stay Together for the Kid, gritar “It’s emo time now, motherfuckers!”.

Justamente tras esa canción se vivió el único momento incómodo de la noche. Un miembro del equipo de seguridad paró el show y pidió que la gente diese cinco pasos hacia atrás. Aquella interrupción no se entendió para nada, y la mayoría pensó que era una broma, por lo que los gritos para ridiculizar al tipo del micrófono fueron en ascenso.

Obviamente era fácil entender que había gente que se estaba desmayando en algunos sectores, pero se necesitó de un llamado de la propia banda, quienes recalcaron que querían resguardar la seguridad de todos, para que el show pudiese continuar.

Nada de lo anterior en todo caso tuvo relación con Blink-182, más allá de la euforia que causó su despliegue. La banda cerró en un punto alto un show sólido que probablemente dejó contentos a todos, salvo quizás a aquellos que no entienden que abrazar la juventud, inclusive lo que representa el meme de Buscemi, no está mal. Ni siquiera por mera nostalgia de lo que ya no volverá a ser.

Y es que quizás, como sucede con Blink-182, y lo que pasó un día antes con Limp Bizkit, simplemente basta con haberlo sido. Más aún, generalmente basta con haber marcado un hito en tiempos en donde no todos envejecen bien. Bien, algo de adolescencia tardía nunca está de más.

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