“¡Cómo mierda no entiendes!: el feroz reto de Fabián a Rafa tras salvarle el pellejo en Amar Profundo

Rafaela y Fabián

La hija del personaje interpretado por Nicolás Oyarzún había quedado atrapada en medio del mar tras salir a “dar una vuelta” con Oliver (Max Salgado), cuando el motor de la embarcación se echó a perder.

Un emotivo momento se vivió en Amar profundo (Mega) cuando Oliver (Max Salgado) y Rafaela (Octavia Bernasconi) fueron rescatados del mar, luego de que se quedaron en medio de las aguas, atrapados en la barcaza.

Tras el salvataje, Fabián (Nicolás Oyarzún) abrazó fuertemente a su hijo al encontrarla sana y salva.

Pero el momento de emoción no duró demasiado. Mientras Jeremías (Otilio), abuelo de Rafaela, la daba un té y regaloneaba a la joven tras el accidente, Fabián observaba, receloso, en silencio la escena.

—Es que te juro que no entiendo cómo tuvimos tan mala suerte —comentó ella —. La idea era salir por acá nomás, a dar una vuelta... Y justo al motor se le ocurre fallar.

Ahí Fabián intervino en la conversación:

—Qué mala suerte, terrible de mala suerte —lanzó con sarcasmo—. ¿Saben por qué le pasó eso? Porque son imprudentes. No fue porque falló el motor. Fue porque cometieron una seguidilla de irresponsabilidades.

—Bueno, pero lo importante es que ella está bien —dijo Jeremías, para calmar los ánimos —, y está con nosotros.

Furia desatada

En eso, al padre de la muchacha se le soltaron los estribos:

—¡Está bien y está con nosotros: ¿sabe por qué, papi?! —exclamó—. ¡Porque la sacaron barata! ¿El Oliver preguntó si podía sacar el bote? ¡Qué va a preguntar ese gil! ¿Y la radio? ¿Revisaron si tenía batería? ¡Qué van a revisar! ¿Y la bengala cómo estaba? ¡Mojada! ¿Y le avisaron a alguien? ¡No! ¿Por qué? ¡Porque son irresponsables! ¡Cómo no te das cuenta que esto pudo ser una tragedia!

—Bueno, pero no fue una tragedia —le contestó su hija—. Así que no exageres, porfa.

—¡No estoy exagerando! ¡Te dije, Rafa: la mar es peligrosa! ¡Pero claro, a ti te entra por un oído y te sale por el otro!

—¡Pero, Fabián, estás hablando como si lo hubiera hecho a propósito! —respondió ella—. ¡Fue un accidente!

—¡Te podrías haber muerto! ¡Cómo mierda no entiendes!

—Hijooo —intervino Jeremías para calmar a su hijo.

—¡No, no me diga hijo!... ¡Ya estás grande! ¡Y tení que entender que las cosas que haces tienen consecuencias!

En eso, tras un momento de silencio, ella se puso de pie, lo miró a los ojos y lanzó:

¿Sabí qué, Fabian? Yo sé que la embarré. Pero no tení ningún derecho en venir a gritonearme así. Es mi vida. Yo sé lo que hago.

Luego, ella procedió a enfilar hacia su pieza, pero él, a medio camino, la tomó del brazo y le dijo:

—A ver, niñita, te la voy a dejar clara. Eri mi hija y, mientras vivas en esta casa, eso de “yo hago lo que quiero”, no corre... ¿Estamos claros? —Ambos se miraban fijamente a los ojos—. A tu pieza... ¡A tu pieza te dije!

Ella se fue. Fabian y Jeremías se quedaron solos. “Ya, tranquilo”, le dijo el hombre mayor.

—¿Se da cuenta que le podría haber pasado algo, no? —le dijo a su padre—. Papi, si a la Rafa le pasa algo, yo me muero. Le juro que me muero.

Revive acá la escena

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