Por Consuelo CalderónRosalía deslumbró en el Movistar Arena: un show teatral entre el ballet, el techno y las confesiones
La cantante española se presentó este viernes en el Movistar Arena en el primer de sus cuatro conciertos en Chile. Con una ambiciosa apuesta teatral y con la sorpresiva aparición de Francisca Valenzuela en el “confesionario”, la artista se reencontró con su fanaticada chilena con un show inolvidable.

Ambicioso, impactante y teatral. La noche de este viernes se vivió la primera presentación de Rosalía en Chile en el marco de su nueva gira, LUX Tour. Enfocado en su más reciente álbum de estudio, la cantante española hizo un recorrido por la música clásica, la electrónica, el reggaetón, la bachata y el canto lírico.
Antes de que iniciara el primer de los cuatro conciertos que la artista dará en nuestro país, los fanáticos empezaron a llenar el Movistar Arena con sus mejores atuendos al estilo LUX. Entre velos, rosarios, vestidos blancos, plumas y distintos accesorios que hacían alusión a la nueva era de la artista.
En el escenario, un enorme lienzo blanco con su firma fue el encargado de ir marcando los cuatro actos -más un intermezzo- que componen el show de la artista, que ha sido elogiado alrededor del mundo.
Si bien tardó varios minutos en empezar, desatando los gritos y la impaciencia del público, cada minuto de espera valió la pena.
Del ballet al club
Acompañada de una orquesta en vivo dirigida por la cubana Yudania Gómez Heredia, que inició el show con una obertura, poco a poco se fue mostrando la escenografía. Rosalía salió en escena al interior de una caja, con una pose de bailarina de ballet. Tal como una bailarina en una clásica cajita musical.
El show comenzó con “Sexo, violencia y llantas”, desatando la euforia del público que coreó cada de las canciones, mientras que las letras se proyectaban en una pantalla arriba del escenario.
Luego, inmediatamente, llegó “Reliquia”, como si se tratara de una extensión de la primera canción. Con “Porcelana”, se lució con sus mejores pasos de ballet. Después dio paso a “Divinize” que incluyó parte del recordado hit de Dido, “Thank You”.
Entre canciones, Rosalía conversó con sus fieles seguidores que llegaron a ser bendecidos por su artista favorita. Recordó sus presentaciones anteriores en Chile, tanto en 2022 y 2023 con el tour Motomami, y agradeció el cariño que ha recibido en estas tierras.
Porque no podía faltar, el público descolocó a la artista con el típico “Mijita rica”. Aunque le costó descifrar las palabras, la artista terminó entre risas y les agradeció. Luego, llegó la emotiva canción en italiano, “Mio Cristo piange diamanti”.
El segundo acto llegó con una explosión. Tal como lo dijo la artista, no solo se vino a llorar, sino que también a bailar. Tras una emotiva primera parte, ahora el Movistar Arena se convirtió en una rave con “Berghain”, la colaboración de Rosalía con Björk y Yves Tumor.
Tras esto, la artista se lució con varias canciones de la era “Motomati”: “Saoko”, “La Fama” y “La Combi Versace”, que hizo a todos bailar con el reggaeton y la bachata.
El esperado confesionario
El tercer acto fue, quizás, uno de los más interactivos y sorprendentes del show.
Mientras hacía un cover de “Can’t take my eyes off you” de Frank Valli, Rosalía se convirtió en una obra de arte viviente. Cantó detrás de un marco, posando al igual que Mona Lisa, mientras que un grupo de fanáticos subió al escenario e hicieron el papel de los turistas con sus teléfonos en la mano.
Tras esto, llegó el momento más esperado -y viral- del LUX Tour: el confesionario. La gran invitada de este viernes fue la cantante Francisca Valenzuela. La artista contó que tras separarse, conoció a un galán -un músico- con quien vivió un intenso romance durante tres días. Incluso el rockero le escribió una canción. Pero después ella lo encontró besándose con otra mujer en una fiesta, quebrándole el corazón a Fran. Pese a que el público pidió el nombre, la cantante no reveló la identidad del “perla”.
La confesión dio paso a uno de los grandes éxitos de esta nueva era: “La Perla”, con una interpretación que hace referencia a la Venus de Milo y que se ha convertido en uno de los momentos más destacados del show.
Tras una propuesta de matrimonio y la petición de unos novios que le dibujara su tatuaje de bodas, la artista continuó con “Sauvignon Blanc” y “La Yugular”.

Ya en unos bloques finales, la artista cantó junto a la orquesta “La Rumba del Perdón” y después hizo a todos bailar con “CUUUUuuuuuute”, convirtiendo el recinto en una fiesta mientras que en medio de la cancha se balanceaba una estructura que lanzaba un humo, como una suerte de incensario.
Ya para terminar, Rosalía se lució con otros recordados éxitos de su carrera: “Bizcochito” y “Despechá”, junto a “Focu ‘ranni”, mientras que corría por el escenario junto a sus bailarines luciendo alas de ángeles. El broche final llegó con la emotiva “Magnolias”, una canción espiritual en la que habla sobre la muerte. La artista desapareció entre las luces y se cerró el telón.
Con un show dinámico, una teatral puesta de escena y acompañada de un grupo de bailarines, Rosalía demostró durante las casi dos horas de show porque es una de las artistas más interesantes de la época.

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