Impensado: este es el lugar más mortal para las mujeres

Cada 10 minutos muere una mujer en el mundo a manos de una pareja, expareja o familiar.

El hogar es el lugar más peligroso para una mujer, según un estudio de Naciones Unidas que determinó que el número de mujeres asesinadas por una pareja o familiar está subiendo a nivel global.

Unas 50.000 mujeres murieron en todo el mundo el año pasado a manos de una pareja, expareja o familiar, lo que equivale a 137 por día,  seis por hora y una cada 10 minutos, dijo la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

"Aunque la vasta mayoría de víctimas de homicidio son hombres, las mujeres siguen pagando el precio más alto como resultado de la desigualdad de género, la discriminación y los estereotipos negativos", comentó el director ejecutivo de UNODC, Yury Fedotov, en un comunicado.

Pese a recientes campañas de alto perfil como #MeToo, en que las mujeres denunciaron públicamente el acoso sexual, aún tienen una probabilidad mucho más alta que los hombres de ser asesinadas por su pareja o miembros de su familia.

Impactantes hallazgos

Muchas mujeres fueron asesinadas por parejas abusivas, mientras que otras fueron víctimas de las denominadas matanzas para salvaguardar el honor o disputas por dotes, agregó.

Las muertes a manos de parejas o familiares a menudo no son producto de ataques únicos, sino la culminación de abusos domésticos previos, según el reporte.

"Estos impactantes hallazgos demuestran las consecuencias devastadoras de la desigualdad de género que perpetúa la violencia contra la mujer", comentó a la Fundación Thomson Reuters Sarah Masters, directora del grupo de derechos Womankind Worldwide.

El reporte de UNODC llama a realizar más acciones para combatir la violencia basada en el género, incluyendo una mayor coordinación entre la policía, médicos y servicios sociales, además de trabajos para asegurar servicios de respaldo especializados, donde estén disponibles, para mujeres en riesgo.

Los hombres también deberían estar involucrados en programas para combatir normas dañinas de género desde la educación en la infancia temprana en adelante, agregó.

COMPARTIR NOTA