Por Axel ChristiansenAriel Jeria y los consejos para crear tu propia Marca Personal: “No es lo mismo que ser influencer”
El creador del método “AURA” conversó con La Cuarta sobre la importancia que tiene, para jóvenes y adultos, la creación de una identidad que nos ayude en lo laboral y personal.

Muchos hablan de ella casi como un lugar común, como una muletilla que se adapta al mensaje que queramos decir pero sin que en realidad signifique mucho. Hablamos de la “Marca Personal”, un concepto que se ha hecho viral pero que pocos realmente saben describir.
Pero si hay alguien que ha dedicado su vida a construir su marca personal ha sido Ariel Jeria, Ingeniero Comercial de la Universidad Católica de Chile y fundador de la agencia de marketing Rompecabezas. Su vida ha estado enfocada principalmente en el fortalecimiento de marcas de empresa y compañías, pero ahora cree firmemente que las personas también deben trabajar para hacer lo mismo, pero consigo mismas.
Y no se trata de algo meramente comercial. Jeria explica que la marca personal es la forma en la que todo el resto del mundo nos mira y nos puede considerar para todo tipo de actividades: desde por supuesto buscar trabajo pero también para ser valorados por nuestra familia, amigos, compañeros de trabajo y más.
Es por eso que decidió escribir el libro “Marca Personal: La ventaja de ser uno mismo”, donde relata a través de un método que bautizó como AURA (Autconocimiento, Unión, Redes y Ajustes) la manera con la cual todos podemos, no importando el momento en el que estemos en la vida, poder crear la tan ansiada marca que nos distinga del resto. Conversamos con Ariel sobre las claves de cómo comunicar más fácilmente lo que somos para el resto.
¿Cómo convive la construcción de una marca personal auténtica con la lógica de las redes sociales, que muchas veces empujan sus propias agendas y formatos?
Desarrollar una marca personal no es lo mismo que ser influencer. Un influencer suele construir un personaje: se prenden las cámaras y actúa de una forma, se apagan y es otra persona. La marca personal, en cambio, consiste en tomar tus propias características y potenciarlas sin dejar de ser tú mismo.
Las redes sociales son un tremendo amplificador de la marca personal, pero no la única vía. Alguien más introvertido puede construir marca personal de otras formas: retomando el contacto con un ex compañero de trabajo en almuerzos mensuales, o haciendo networking en un seminario de su industria.
Si se decide usar redes sociales, hay que dominar los códigos de cada plataforma: Instagram funciona bien con galerías de imágenes y video, TikTok es puramente video, y LinkedIn castiga el video pero favorece las imágenes y la columna escrita. Aun así, no hay que abandonar la esencia de lo que uno quiere transmitir por perseguir audiencias masivas. Lo importante no es el número, sino el mensaje adecuado para el público correcto: si eres una empresa B2B en LinkedIn y un solo posteo te genera una venta de maquinaria pesada, ya justificaste el año completo de esfuerzo.
¿Cómo afecta la obsesión por likes y seguidores a alguien que recién empieza a construir su marca?
Es fácil nublarse, porque el contenido más “lifestyle” o cotidiano suele tener mejores resultados que el contenido profesional o ejecutivo. La recomendación es fijar de antemano dos o tres pilares de contenido y ser consistente con ellos, midiendo resultados sin abandonarlos solo porque otro tipo de contenido genera más likes.
Como no se busca ser influencer, el tamaño de la comunidad no es la métrica relevante; lo relevante es amplificar lo que uno sabe y hace, aunque eso llegue a poca gente, siempre que sea el público objetivo correcto.
Si todos usan las mismas herramientas de IA, ¿cómo se evita que el contenido pierda autenticidad y termine sonando genérico?
La IA llegó para quedarse: hay que usarla y capacitarse, porque amplifica las propias capacidades. La clave está primero en el prompt: mientras más específico y personalizado, mejor será el resultado.
Pero el paso que casi nadie hace es revisar y editar el resultado final antes de publicar. La IA tiende a usar ciertos patrones reconocibles en un lenguaje universal, como los guiones largos para destacar frases que son poco usados en Chile donde se prefieren las comas, abusa de emojis y sigue recomendando hashtags que ya no se usan. No revisar ni ajustar esos detalles es lo que delata que un texto fue hecho por IA sin cuidado.
¿Cuáles son las principales trabas de los profesionales mayores de 40 para empezar a trabajar su marca personal?
Las excusas más comunes son “no me gusta hablar en público”, “no me siento cómodo frente a una cámara” o “no tengo tiempo”. Eso es un error, porque mientras muchos profesionales se concentran en adquirir habilidades técnicas como por ejemplo, cursos de inteligencia artificial, descuidan las habilidades comunicacionales y blandas, que están al alcance de la mano.
Hay que verlo como un trabajo más y agendarle tiempo, del mismo modo que se agenda tiempo para clientes, equipos o finanzas: por ejemplo, dedicarle una hora al día. Ejecutivos de alto perfil ya lo hacen a pesar de tener agendas más exigentes, porque agrega valor: motiva a los equipos, atrae talento joven, atrae clientes y mejora la reputación corporativa. Quien no lo haga corre el riesgo de que alguien más joven, con menos trayectoria pero mejor comunicación, se quede con los clientes y la reputación.
¿Y para quienes recién están en la universidad?
No basta con publicar en redes sociales. También cuenta hacer ayudantías, que los profesores lo conozcan a uno, no ser “el flojo del grupo” en trabajos grupales, participar en el centro de alumnos, colaborar con ONGs o fundaciones. En entrevistas de trabajo, más allá del título, siempre es relevante preguntar “¿qué más hiciste?” —un blog, un curso de fotografía, alguna colaboración— porque el título profesional por sí solo no diferencia a nadie.
¿Qué hábitos o pasos concretos recomienda para trabajar la marca personal de forma consciente y constante?
Basta con partir con tres o cuatro acciones trimestrales, por ejemplo: publicar semanalmente en LinkedIn, tomar café mensual con un ex compañero de trabajo, asistir a un evento de interés, y consumir y compartir contenido del área hacia la que se quiere avanzar.
Sobre las relaciones, un ejemplo cotidiano: los chats o reuniones de apoderados del colegio de los hijos suelen menospreciarse, pero quienes eligieron el mismo colegio probablemente comparten valores o intereses similares. Cultivar esos vínculos, llegar temprano, presentarse, mantener el contacto, puede derivar en amistades genuinas e incluso oportunidades de negocio, sin que ese haya sido el objetivo inicial.
Finalmente, este proceso no es espontáneo: responde a metas que se van cumpliendo y conectando con el tiempo, como en la idea de que “los puntos se unen hacia atrás, nunca hacia adelante”.
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