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“Este malestar no es solo de una persona, sino que es transversal en la sociedad”: Filósofos presentan su libro “¿Por qué nos sentimos tan mal?”

Los filósofos Claudia Lewis y Camilo Pino conversaron con el diario pop sobre su segundo libro. Los autores cuestionan la idea de que el sentimiento de malestar que sentimos -como sociedad- sea una falla individual, sino que postulan que se trata de un problema estructural en un mundo que busca el éxito, la autoexplotación y la productividad constante. “Reconocer esto, nos libera un poco de la culpa”, explican.

Claudia Lewis y Camilo Pino, autores del libro "¿Por qué nos sentimos tan mal?"

Los filósofos Claudia Lewis y Camilo Pino regresan a las librerías con su nuevo libro, “¿Por qué nos sentimos tan mal?” (Editorial Planeta), un mapa para entender por qué estamos tan agotados y dejar la culpa de lado.

En la era de los libros de autoayuda y el positivismo tóxico, los autores cuestionan la idea de que el sentimiento de malestar generalizado que nos acompaña es un problema personal. Para los autores, se trata más bien de una respuesta a un sistema diseñado para hacernos sentir mal, desconectados y mantenernos adictos a nuestro celular.

Con referencias a la cultura pop y filosofía, el libro aborda tematicas como el cansancio, los trabajos “de mierda”, la meritocracia, la soledad en la era de la hiperconectividad, las relaciones amorosas en el mundo de las apps, entre otros.

En una conversación con La Cuarta, Claudia Lewis y Camilo Pino -autores también de “De Sócrates a Netflix”- entregaron detalles sobre su nuevo libro, las distintas temáticas que abordan en el texto y hablaron sobre el “hacer nada” de Cristián Castro.

“Tener un segundo libro, primero, es que valida que el anterior fue lo suficientemente bueno como para darnos otra oportunidad”, destaca Pino. Con esta segunda entrega, los filósofos buscaban “algo más editorial, alguna idea más personal”, enfocándose principalmente en el tema del malestar y recibimiento ha sido, en una primera instancia, “mucho mejor que el primero”.

“(El libro) abre, por lo menos en el mundo hispanohablante, una línea que en el mundo anglosajón hace un tiempo ya está apareciendo, que es como esta ‘contra autoayuda’. Es un libro que sana, un libro que cura, un libro que hace sentir bien a pesar del mal, como sacarse una costra de un brazo, y que eso no es algo que por lo menos en el mundo latinoamericano ha sido trabajado hasta ahora”, afirma Pino.

Por su lado, Lewis menciona que este proyecto “nos dio un espacio para explorar una faceta diferente como autores”. “Este libro tiene un esquema también que va desde lo particular a lo universal, es decir, que primero hay una introspección, o invitamos al lector, a una introspección y luego vamos universalizando el problema. ¿Qué quiero decir con esto? Que este malestar no es solo de una persona en particular, sino que es transversal en la sociedad. Por eso el título es ‘Por qué nos sentimos tan mal’, no ‘por qué me siento tan mal’”, señala.

Pino explica que, cuando se preguntaban sobre qué escribir, notaron que “con independencia de donde estemos, nos sentimos mal”. “Tenemos amigos que, por ejemplo, han sido los mejores de su generación en la universidad, fueron a hacer posgrados al extranjero y han vuelto a estos ‘trabajos de mierda’, que rozan el sueldo mínimo. Y otras personas que nosotros consideramos exitosos, que vemos que suben videos de viajes por todos los lugares del mundo, por su trabajo, y cuando hablamos dicen ‘me siento tan solo, me siento tan abandonado’. Y nos dimos cuenta que, en general, todos tenemos una sensación de malestar por un tema u otro. Y todos, aunque por fuera nos veamos como personas exitosas, nos sentimos profundamente mal”, añade.

Al comenzar a escribir el libro, pensaron que la respuesta sería mucho más simple: “estamos usando mucho el celular y por eso nos sentimos mal”. Pero al investigar, se dieron cuenta de que se trataba de algo mucho más “estructural”. “Cuando uno dice ‘el problema es porque estás mucho tiempo en redes sociales y sientes envidia’, no ese es el problema, es que la red social se ha construida de un modo específico para mantenerte en un estado de adicción constante, provocándote una sensación de vacío, la necesidad de comprar, la necesidad de pagar, de compararte con los demás, y no abandonar esa plataforma. Entonces te mantiene un estado de inconformidad constante y deseo constante”, afirma el filósofo.

“Uno podría decir que ‘el problema es que estamos mucho tiempo pegados al celular’. La respuesta es que sí, pero lo que hay detrás es que hay una estructura creada para que nosotros no abandonemos el celular, para generarnos constantemente malestar, porque si nosotros estamos satisfechos y estamos felices, no compramos, no nos autoexplotamos, no nos automedicamos, no compramos 10 pasos de skincare, etc”, sostiene. “Y se nos ha vendido que ese malestar es un problema de nosotros, porque no nos coordinamos con el universo, porque nos deseamos bien, porque no nos esforzamos lo suficiente. Entonces, no solamente es una máquina que crea malestar, sino que nos vende que el problema de ese malestar somos nosotros y que nosotros lo podemos solucionar”, añade.

“Lo que mostramos y lo que encontramos justamente en esta investigación del libro es que, al final de cuentas, parece que nosotros somos un poco más marionetas de toda esta situación y que por lo mismo, nuestras pocas soluciones o maneras de escapar a este infortunio es reconocer que esa envidia que sentimos al meternos a redes sociales, no es un defecto personal, sino que es algo buscado por el sistema. Reconocerlo no soluciona el problema en sí, pero nos libera un poco de la carga el (sentir) que mi problema no es un defecto de fábrica, sino que es un resultado esperado de un sistema”, afirma.

Por otro lado, Lewis destaca que “hay pocas personas que yo conozco que no toman antidepresivos o algún tipo de estupefaciente”. “Mi reflexión mientras Camilo hablaba es que no es solamente esta autoexplotación, es en el fondo tratar y descubrir qué estamos dando para vivir la vida que vivimos. Porque en el trabajo no es solamente autoexplotación por autoexplotación, es para comprar comida, para vivir. Sin embargo, muchas personas estamos endeudas hasta el cuello”, agrega.

Por lo mismo, la autora menciona que el libro es, a la vez, “una crítica indirecta al capitalismo, porque al final lo que conlleva todo este malestar se da precisamente porque queremos estar en redes sociales, queremos consumir y queremos mostrar lo que consumimos”.

“Por ejemplo, el otro día pensaba que ya no queremos vivir las experiencias por vivir la experiencia, sino que queremos vivirlas para mostrarlas en nuestras redes sociales”, menciona Lewis. “Creo que hay una reflexión aún mayor que subyace en el libro, que va más allá del por qué nos sentimos tan mal, sino que hay una crítica a este sistema del cual mencionamos varias veces que es como una especie de, por lo menos yo lo percibo así, de mano invisible como al estilo de Adam Smith, de la cual nosotros no tenemos tanta agencia como nos gusta creer que tenemos. Es decir que somos parte de este sistema sin siquiera darnos cuenta. Entonces el libro nos invita a reflexionar y también a ver un poco esta realidad que no depende tanto de nosotros”, asegura.

Ante esto, Pino menciona que los libros de autoayuda te dicen “no estás teniendo el suficiente dinero porque no estás vibrando alto, porque tus pensamientos no se han sincronizado con el universo”. “La respuesta es que el jefe tuyo es el sobrino del jefe de la empresa. A un tipo en Estados Unidos se le ocurrió bombardear Irán y eso hace que el 20% de las cosas que compre estén más caras por el transporte. O sea, no es un tema que pueda solucionar desde ti, de tu individualismo. sino que realmente nosotros somos movidos por otras circunstancias y reconocer eso, nos libera un poco de la culpa, decir ‘no es que yo sea una persona negativa, es que el mundo está patas arriba y no puedo hacer nada contra eso’”, dice el autor.

-Me recuerda al capítulo donde hablan sobre la “inseguridad fabricada”, como este miedo a perder el trabajo, a no poder pagar el arriendo. Mencionan la frase ‘el miedo es el sistema mismo”.

-Camilo Pino: Ahora aparece todo este tema de los deudores del CAE y realmente se empieza a ver justamente ese miedo. Hay gente gana sobre $5 millones, pero un porcentaje importantísimo de los deudores viven con su deuda, pero con sus trabajos son incapaces de poder pagar esa deuda. Hubo como todo un revuelo porque empezó a mostrarse que los deudores de CAE no son mil ni diez mil, son bastantes personas y nos damos cuenta que el chileno vive constantemente en una situación de deuda. Si no es por el CAE, es por una deuda habitacional, o es por una deuda de enfermedad, etc. Entonces, se mostró que la deuda no era un problema que yo tuve porque financié mal mi mundo, sino que los chilenos en general vivimos de modo endeudado.

“Nosotros vamos mostrando en el libro que la estadística y el estudio muestra que, incluso cuando uno ya tiene dinero y no tiene deudas en sí, sigue preocupándose. Incluso la gente que tiene mucho dinero, vive constantemente con ese miedo de que lo pueda perder todo en cualquier momento. Con independencia de lo que uno gane, el sistema sigue funcionando porque constantemente nosotros estamos endeudados o con miedo a qué va a pasar. Miedo a tener una enfermedad que te quite todo, miedo a que pase una desgracia y lo pierdas todo. Al final, la única forma de resolver este tema no es ganando más dinero, como uno podría imaginar, sino modificando nuestra percepción de la riqueza. Y es pensar que ser millonario al final de cuentas era tener tiempo para uno. Quizás la verdadera riqueza es poder dedicarte a tu hobby de hacer cosas en porcelanas. Hemos identificado esta idea de que la riqueza nos dará más tiempo, pero al final la verdadera riqueza humana pueden ser otras cosas”.

-Claudia Lewis: Es súper fácil hablar de este tema así como ‘no te preocupes tanto por la plata porque al final hay otras cosas que importan más como tu familia, tus amigos, tus hobbies’. Y no, no queremos decir eso porque de facto estamos siempre preocupados por la plata. Sin embargo, lo que intentamos en el libro es que se ponderen un poco las cosas. En el fondo es reconocer que no todo es la plata. Es darle el lugar que corresponde. La plata es un medio para lograr otros fines, para que efectivamente pueda ir a mis clases de cerámica o pueda ir al cine con mis amigos. Las deudas probablemente sigan ahí, pero por eso es recomendable que se ordenen con las cuentas y, de nuevo, yo sé que es súper fácil decirlo, pero en el fondo lo que intentamos con el libro y con las diferentes temáticas que tocamos, es volverlas al lugar donde pertenecen, con el peso que les corresponde e intentar que el lector deje de abrumarse por cosas que al final del día terminan dominándolo.

-Camilo: El libro no resuelve en sí ningún problema, el reconocer que todos tenemos deudas no va a pagar tus deudas, pero efectivamente te va a mostrar que tú no eres el primero ni el último en esta condición y que sobrevivirás. Como dice un abogado de cabecera: ‘¿Puedes vivir con eso?’. Y resulta que sí, podemos vivir con eso.

-En el libro hablan sobre esta idea de “haz lo que amas”, lo que lleva a la precarización del trabajo. Y ahora mencionan esto de la cerámica, también está el tema de los hobbies y el monetizar todo, esto de ser productivo en todo momento. En redes sociales parece mucho esto de buscar hobbies que te puedan dar dinero. Todo gira alrededor del dinero.

Camilo: Quizás en el libro no lo tratamos porque requiere una reflexión posterior, pero vivimos en un sistema que nos quita muchas cosas. Nos quita el tiempo, los lazos, la amistad, etc. Nos da este miedo del que estamos hablando, pero cuando nosotros buscamos, tenemos que tener cuidado de que no sean las soluciones que nos propone el mismo sistema. Cuando dicen ‘quiero hacer algo más de mi vida que solamente vivir en torno al trabajo’. ‘Búscate un hobby, pero ¿por qué no conviertes ese hobby en una cuenta de Instagram para sacarle provecho?’. Cuando mencionas lo de la precarización de los trabajos, nosotros hablamos justamente de eso de manera involuntaria en el libro, que al final la respuesta no es búscate un hobby y monetizalo, sino criticar el mundo nos toca vivir porque es importante seguir siendo historiadores, filósofos, psicólogos, veterinarios, etc, vivir lo que nosotros queremos hacer, pero también preocuparnos por las circunstancias donde está inserta nuestra labor”.

“Al final la tónica de todo esto es que cualquier problema está en el individuo y cualquier solución que te da el sistema recae netamente en el individuo mismo. Yo creo que, la única puerta de escape, es pensar cómo, como comunidad, como sociedad, podemos resolver ciertos problemas. Los problemas de individualismo no se van a solucionar con más individualismo, que es lo que te proponen, sino que es un buen momento para pensar de manera colectiva”.

Claudia: Yo creo con este intento de monetizarlo todo, que uno diría en primera instancia es súper buena idea, porque si ya le estoy tomando fotos y video a mi perro, le puedo hacer un Instagram. Al final lo que yo creo que ocurre y que pasa mucho, es que las personas terminan frustrándose porque quizás dicen ‘voy a subir videos de mi perro’ y nunca lo hacen. Entonces empiezan a pensar de sí mismos como flojos o poco disciplinados. Todos estos pensamientos negativos generan frustración y la frustración termina generando un burnout o una depresión. Caemos en esta dinámica, y me incluyo porque yo creo que todos lo hacemos, de querer ser parte y decir ‘si monetizo esto quizás me hagan unas lucas extra’ o ‘voy a ser famosa, voy a ser influencer’. Estamos dando muchas cosas de nosotros, estamos rindiendo en el trabajo, queremos grabar los videos, pero también estamos perdiendo algo de nosotros. Estamos empezando a tratarnos mal. Quizás vamos a terapia, estamos un tiempo, nos sentimos mejor y después volvemos a caer en este círculo, y pareciera que así se nos va la vida en el fondo. En este tira y afloja de la salud mental versus el sistema, como le llamamos, que en el fondo son las redes sociales, el trabajo. Lo que buscamos también con el libro es que las personas sepan que se puede lograr un equilibrio.

Camilo: A nuestros papás muchas veces les cuesta mucho entender nuestro dolor y es porque ellos, la generación ‘boomer’, tenían a alguien a quien odiar. Yo pensaba en los ‘Picapiedra’, donde siempre hay un odio contra el jefe, el ‘señor Rajuela’ en este caso. Pero ahora en el trabajo tu jefe es tu mejor amigo, es casi un familiar. Entonces, ¿a quién redirigimos ese odio? Al nuevo jefe que está internalizado entre nosotros. Tenemos esta constante relación tóxica en que todos los libros de autoayuda dicen ‘tienes que quererte a ti mismo’, pero a la vez nuestros jefes somos nosotros mismos y no podemos no odiar a esa persona que nos obliga a hacer las cosas. Se genera esta patología, esta tensión psicosomática de un doble discurso, entre que tenemos que amarnos porque un libro nos dice que tenemos que mirarnos a un espejo y apreciarnos como lo más grande que hay en el universo, que de cierto modo es verdad, pero a la vez ‘dormimos con el enemigo’, que somos nosotros mismos.

-En el libro, en la parte donde hablan sobre lo que podemos hacer para no sentirnos tan mal, también mencionan este video que se viralizó de Cristián Castro, donde dice que él “no hace nada”. Me imagino que es como no tener ninguna responsabilidad, porque igual, por ejemplo, grabar ese video del que hablabamos quizás no es un trabajo, pero se termina convirtiendo en un peso más.

Camilo: Sí, es súper compleja la situación porque incluso cuando uno dice ‘no hacer nada’, ese no hacer nada va a ser Duolingo y aprender ruso, pero es un hacer algo. Y es porque incluso nuestros tiempos de relajo, lo hemos intentado capitalizar. Nosotros hablamos en otra parte del libro que hemos convertido nuestra vida en un LinkedIn y todo ese tiempo que está vacío, ese tiempo en que no estamos trabajando, estamos pensando cómo optimizarlo, cómo aprender una nueva actividad, cómo mejorar en Excel para ponerlo en nuestro currículum.

“Pero el no hacer nada radical de Cristian Castro es casi una herramienta zen. Casi nos acerca al budismo oriental en esta reflexión sobre eliminar esta necesidad constante de estar pensando y sobrepensando la realidad, que es típico de Occidente. Entonces, Cristian Castro en ese ámbito es radical porque no te dice ‘dedícate un hobby, dedícate a otra cosa’, sino que dice que en un sistema que te ha obligado a la sobreproducción, lo que realmente sería radical como un acto revolucionario y probablemente inalcanzable para la mayor parte de nosotros, es literalmente no hacer nada. Quizá no es el ver el negro que piensa Cristian Castro, quizá dedicarte a ver el atardecer, o lo que los japoneses llaman ‘baños de bosque’ o empezar a pensar justamente en lo cotidiano. En ese ámbito es increíble, porque Cristian Castro da con una de las ideas más potentes del último libro de Byung-Chul Han, donde también propone justamente la nada. Esta nada realmente radical de literalmente no hacer nada, porque justamente sería el acto más rebelde que nosotros podíamos encontrar. Y suena justamente absurdo porque al final de cuentas es performativo. Yo creo que Cristian Castro, sin saberlo, tiene un acto performativo y poético donde eleva justamente la negación de todo hacer, como el acto más antisistémico que podría haber.

Claudia: Yo no creo que Cristian Castro realmente haga nada, yo creo que efectivamente es algo más performativo. Pero yo creo que se refiere a estar presente en el momento. Si uno está viendo una película, estar viendo la película y no la película y el teléfono. Yo me acuerdo antiguamente que no existían o no estaban tan popularizados los teléfonos, por supuesto que no había WhatsApp, y uno un viernes por la noche iba al Blockbuster, arrendaba una película, compraba en el supermercado palomitas de maíz, yo me ponía a ver la película con mis hermanos y disfrutábamos, después comentábamos y era algo recreacional. Yo creo que se refiere a estar presente en el momento con cosas recreacionales, cosas con las que podamos disfrutar sin tener un bicho en el fondo de nuestra cabeza que nos diga ‘tienes que hacer o esto otro’. Yo interpreto la frase así.

-¿Cómo podemos no sentirnos mal? ¿Cómo podemos dejar el agotamiento, el cansancio, sentirnos bien con nosotros mismos?

Camilo: Creo que hay dos elementos importantes. El primero es que, efectivamente, el libro amerita una segunda parte, este es ‘por qué nos sentimos tan mal, diagnóstico’, habría un segundo libro ‘cómo sentirnos mejor’. Nosotros dejamos afuera muchas ideas o reflexiones de filósofos. Hay otros filósofos que justamente están dando una alternativa para sentirnos mejor, por ejemplo, hay una autora que habla del elogio a la lentitud, justamente en una sociedad hiperactiva en todos los sentidos. Hacer un elogio a la lentitud, de nuevo, es un acto de rebeldía. Muchos traductores hablan acerca de recuperar los conceptos de comunidad. Por ejemplo, si uno habla con los abuelos, eran bomberos, eran scouts, pertenecían a un club deportivo. En la actualidad encontrar personas que pertenezcan a una comunidad. Allí hay una recuperación de los lazos que muchas veces se han perdido y que las comunidades de Facebook, que ya ni siquiera existen, no pueden reemplazar. Muchas veces las redes sociales nos han vendido la idea de que ellas son la solución, que volverás a reconectar con tus amigos de la infancia y que no estás solo. Pero en verdad lo único que obtienes es un like y un emoticón en tus historias, y eso claramente no es una relación humana al final de cuenta.

“Pero por otra parte, el libro lo que sí consigue de manera efectiva es algo terapéutico. Reconocer que lo que estás sintiendo tiene un nombre, que hay personas que están filosofando sobre esto, que hay intelectuales que le están dando vuelta a tu problema, te dice ‘no estás loca, sino que realmente lo que te pasa es una dolencia compartida, y tiene nombre y tiene apellido, y ojo que los filósofos estamos trabajando para usted’, como dicen.

Claudia: Si bien somos seres humanos complejos, es importante separar las esferas de nuestras vidas. Por muy bien que me caiga mi jefe es mi jefe, o sea si el día de mañana me tiene que desvincular, lo va a hacer. Entonces quizá en el fondo no vale tanto la pena enviar ese correo a las 10 de la noche, cuando uno podría estar en un club de lectura que en verdad disfruta, por ejemplo. En el fondo yo creo que se trata de hacer pequeños esfuerzos conscientes -porque todo esto que hacemos lo hacemos de manera inconsciente- de estar presente en el minuto y de darle a las distintas esferas de nuestra vida el lugar que les corresponde.

Camilo: A diferencia de un libro autoayuda, nosotros no podemos dar en este libro diez pasos para solucionar los problemas de tu vida. Nosotros tomamos una analogía de Platón. Platón habla de la segunda navegación y que muchas veces la vida, aunque nos cueste decirlo, es como estar aferrados a una madera en un naufragio en el mar. Lo que podemos hacer, y yo creo que lo que propone el libro, es cómo aferrarnos lo mejor posible a esa a esa madera e intentar justamente surfear o poder sobrevivir a esa ola que es la vida constante. Lamentablemente la alternativa es ahogarnos o aprender a hacerle frente justamente a esta situación. Creo que eso logra el libro. Al final del día no nos va a hacer cambiar de trabajo, ni nos va a ser mejores personas ni nada, pero nos va a ser mucho más consciente del mundo que nos toca vivir, yo creo que eso ya es un gran primer paso.

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