Por Consuelo Calderón“Nadie te va a decir de la nada ‘te voy a ascender’”: Trabajo de Monos, una guía práctica para aprender a sobrevivir y liderar en la jungla laboral
A través de sus experiencias personales en la selva corporativa, el autor Mauricio Eduardo Medina comparte sus tácticas para sobrevivir en el trabajo y tomar control de tu entorno. En una conversación con el diario pop, el escritor asegura que “hay que entender que el mundo laboral es una competencia, no es para ir a hacer amistades”.

Con herramientas prácticas, anécdotas reales y estrategias para sobrevivir, el libro “Trabajo de Monos” (Editorial Trayecto) es una guía para sobrevivir y aprender a liberar en la jungla laboral.
Del autor Mauricio Eduardo Medina - con formación en publicidad, ingeniería y un magíster en comunicación estratégica-, el texto surge a raíz de sus experiencias personales en la selva corporativa actual.
No se trata de un libro de autoayuda ni se basa en discursos motivacionales, el libro te ayuda a entender el mundo laboral, te entrega herramientas para adaptarte a tu entorno y desarrollar tu liderazgo para pasar de ser un “mono” a un “cazador”.
En una conversación con La Cuarta, Mauricio Eduardo Medina explica que este proyecto nació tras ser desvinculado de su trabajo, después de 12 años en su cargo. “Cuando me desvincularon, que fue hace como un año atrás, dije ‘este es el momento para poder transcribir todas mis experiencias y todo lo que conozco en un libro”, detalla.
¿Por qué? “Porque quiero ayudar a otras personas, que lo que yo viví en ese momento, emociones o todo lo que tenga relación con el mundo laboral, pueda servir para que otros puedan evitarlo o entender algunas situaciones que no necesariamente la gente las entiende”, afirma.
“Mucha gente con el tiempo ha llegado a mí o me ha hecho consultas”, revela. “Esa claramente también es la vinculación del libro, ese arrastre de gente que tenía dudas y hay algunas que son súper básicas, pero no las entendemos. Desde el momento que firmamos un acuerdo, creemos que con eso ya está todo resuelto, pero hay un sinfín de cosas que no nos damos cuenta y por eso ahí va un poco el nombre del mono”, añade.
Con respecto a la metáfora del “mono” y el “cazador”, Medina señala que “el mono es un animal súper noble, es un animal que trabaja muy bien. Sin embargo, como él hace constantemente tareas que son ya automatizadas procesos del día a día, empieza a generar un límite y hace que el mono solamente se mantenga como una especie en la selva que nunca va a poder superar su propia forma de pensar, a lo que yo quiero llevarlo en el libro que es ‘el cazador’”.
“‘El cazador’ es la persona que tiene el despertar, esta conciencia que no es fácil, y logra tener control de su vida y de sus propios proyectos”, explica.
Pero además de relatar estas anécdotas reales, el texto también entrega herramientas, tácticas, un plan de acción concreto con gráficas, imágenes y muchos detalles.
“El libro está pensado de la siguiente forma: imagina que tú vas arriba de un avión y te tiran en un paracaídas. Y tú caes en una selva, que la selva está llena de todo tipo de animales. Buenos, agresivos, otros no tan buenos, unos que quieren hacer alianzas, pero la selva es súper agresiva de por sí. Por lo tanto, yo en el libro voy de menos a más, donde enseño a sobrevivir en una primera instancia, para que tú entiendas qué es lo que ocurre en tu entorno, en esa selva laboral. Segundo, te voy a entregar las herramientas que están en el libro para que tú te puedas adaptar. Y ya la tercera fase, cuando ya tú tienes el conocimiento, tienes las herramientas y las estás ocupando, te vas a convertir en ese cazador, que es quien toma control y dice ‘sé lo que está pasando, quién es mi jefe, quiénes son mis amigos, qué es lo que ocurre en esta empresa, cuál es el propósito. Ahora quiero ver qué es lo que quiero hacer yo con mi vida’. Ese es el punto y el que más difícil es”, expresa Medina.
-Hablando de esto de la selva, ¿de qué manera se parece el mundo laboral a la selva?
-Primero, desorden. La selva de por sí es un desorden a nivel de los distintos perfiles, cosas que ocurren. Es súper inhóspita, en el cual tampoco nosotros vamos a saber qué es lo que va a pasar mañana. Si estuviésemos en una selva, máximo tú vas a poder mirar de aquí a 10 metros, porque hay mucha vegetación que no es muy fácil poder ver qué ocurre más allá. Eso es lo que ocurre hoy en día en el mundo laboral.
“En la mañana me hicieron una consulta respecto a los contratos laborales. Quizás lo coloco como ejemplo, lo ideal es que los contratos fueran súper claros y transparentes. ¿Por qué lo digo? Cuando nosotros vemos un cargo, te señala ‘hay que entregar tales reportes’, ‘hay que hacer el mejor trabajo’, pero son solamente un popurrí de palabras muy bonitas que son amplias. Por lo tanto, después a ti, a nivel de contrato, como son palabras amplias, te pueden colocar cualquier función. Y eso no debiese ser así. Métete a la Alta Dirección Pública y fíjate en cualquier cargo, es tanto el nivel de detalle que tú sabes perfectamente lo que tienes que hacer y lo que no. Entonces, no ocurre eso en la selva. Tú estás trabajando, llega una jefatura y te dice ‘sabes que hay que hacer esto, esto, esto’. Después de que ya lo hiciste, sufriste, te pones a pensar: ‘¿Y por qué estoy haciendo yo esto si mi contrato no lo dice?’. Ahí tú pensaste por primera vez y tuviste el valor de decir ‘a ver, momento’. Esos son como pequeños despertares y por eso hablo de la selva. Sin contar los amigos, porque en la selva todos tratamos de sobrevivir, todos. Supongamos, te descienden de jefatura. Tú tienes un sinfín de amigos que quedaron en la rutina del día a día. Llega tu jefatura y te dice ‘tenemos que hacer reducción de personal’. Obviamente, tú no vas a tomar la decisión de decir ‘yo soy la jefatura y ya yo me despido para que todos se salven’. Por lo tanto, ahí viene el dicho que dice ‘el hilo se corta por lo más delgado’”.
-Hablabas de esta metáfora del mono y del cazador, pero ¿cómo podemos empezar a forjar la mente del cazador?
-Hay que retroceder al punto donde yo tengo que tener la conciencia y despertar. ¿Por qué? Porque hoy en día, a nivel mono, todo el mundo llega a la oficina, trabaja de 8-9 a 6 de la tarde, entrega los trabajos. Ese es el mono, pero en algún momento tiene que llegar la reacción a decir ‘llevo 5 años en esta empresa. Ok, ¿qué es lo que quiero yo hacer en la vida? Me encantaría tener un puesto de una jefatura o tener mi propia empresa’. Ok, despertaste, tienes la duda. Y aquí viene el gatillante más relevante: ¿Qué voy a hacer para generar todo eso? Y ahí todo el mundo se queda, porque vienen los temores, la frustración, las deudas, un montón de cosas. Pero los que sí logran este despertar de cazador son los que finalmente se atreven. Aceptan el riesgo, se preparan, porque tampoco es decir ya voy a dejar la pega y me voy a volver millonario, eso no va a pasar. Sin embargo, si tú despiertas, planificas y dices lo que quieres, y vas generando, esfuerzo, planificando, entendiendo. Ese es el despertar, ese es el cazador y líder control de tu propia vida.
-En “Trabajo de Monos” abordas distintos temas como el lenguaje verbal y no verbal, cómo identificar el tipo de jefe que tienes, cómo enfrentar un ambiente tóxico. Uno de los que más me llamó la atención fue el capítulo que entrega tácticas para poder negociar un aumento, algo que no es fácil y muchos se quedan con las ganas.
-Antes de llegar a una negociación, primero hay que hacer un análisis de cuánto es lo que vas a pedir. Segundo, es generar la autoconfianza de hacer un análisis y decir ‘¿cuánto es lo que yo valgo?’. Porque uno puede decir que quiere pedir $10 millones por este trabajo, el jefe te va a decir ‘no te puedo pagar eso, te puedo pagar $5 millones, pero ¿qué es lo que tú me vas a dar para pagarte eso?’. Ese análisis no todo el mundo lo hace. Se queda con el ‘me voy a esforzar me voy a quedar hasta más tarde voy a entregar todo lo que me pide mi jefe y voy a pedir un 10% más’. ¿Por qué? ¿Quién puso esa regla? Pide lo que tú quieras. O sea, hay gente que tiene tanta confianza en sí mismo y se ha preparado que puede pedir lo que quiere, llega a una empresa y se lo paga, porque la otra contraparte entiende que esta persona entrega un valor adicional.
“Y tercero, hablo sobre este ‘árbol de banana’: uno siempre tiene que pedir más, porque obviamente la jefatura te lo va a bajar claro. Si tú pides poco, te lo va a bajar y va a ser muy poco lo que vas a ganar. Sin embargo, si tú pides más, va a decir ‘ya, okay, si no se me va, te voy a dar la mitad’ y quizás la mitad era el 40%. Siempre tienes que pedir más porque además aprendes a valorarte a ti mismo”.
“Voy a contar una historia que es personal. Estaba contratando a un equipo del área informática y llega una mujer, hace la entrevista, me gustó bastante. Me pide la renta. Me llamó mucho la atención porque estaba pidiendo mucho menos de lo que yo iba a pagar. Tenía entre $2 y $3 millones de pesos, y ella me pidió uno. Trabajaba bien, tenía buen estilo. Ahí pasa lo que estoy diciendo, esta persona no se estaba valorando. Lo que hice, sin pedirselo a ella, fue decirle a Recursos Humanos que era la persona que quería, pero me estaba pidiendo $2 millones. La quise ayudar porque no era lo que valía. Se lo dije, después de dos o tres años, y quedó sorprendida”.

-Otro tema son los tipos de liderazgo que puedes encontrar en un trabajo, desde el jefe fantasma, al micromanager y el mentor. ¿De qué manera sientes que puede ayudar el identificar el tipo de jefe que tenemos?
-Primero para entender cómo yo me voy a comunicar con esta persona, cómo me voy a relacionar, porque si hay un jefe que no existe, cómo voy a tener un mejor propósito con un jefe que nunca está. Entonces tengo que pillarlo en los momentos que está y darle toda la información posible. O un jefe si es tóxico, quizá me tengo que ir de la empresa. Es un poco para entender a nivel más del libro quién es mi enemigo en este caso. Mientras más sepa de él, voy a saber cómo poder relacionarme. Y ahí viene el tema de poder reconocer tu entorno, observar, adaptarte a la situación y finalmente tomar control.
“Sin embargo, más allá de identificar quién es el malo, uno debe identificar cuál es el buen jefe. Y el buen jefe, no es el jefe es súper buena onda que está ahí apañándote y tomando casi contigo después de la oficina, sino que el jefe que está siempre ahí y te indica qué es lo que hay que hacer a nivel de propósito. Ese es el buen jefe. Es como un jefe mentor, efectivamente, sumamente respetuoso que está ahí. Pero también desde una perspectiva de uno, trabajador, tampoco hay que colocarle mucho peso al jefe mentor. Como ‘ya, yo no hago nada, si tú me dices qué es lo que hay que hacer, lo hago.’ No, tampoco se trata de eso, pero si el jefe mentor te va a ir entregando ciertas indicaciones de hacia dónde ir y con eso, con esa claridad, te facilita tu vida, tu trabajo, menos estrés, sabes lo que hacer, tiempos más eficientes”.
-También abordas el tema del desgaste emocional, el estrés laboral y el poder desconectarse del trabajo, lo que también fue un tema de discusión por el teletrabajo. ¿De qué manera podemos salir, desconectarnos, cambiar de mentalidad al fin de la jornada laboral?
-Partiendo con que uno tiene que entender y hacer la diferencia que el trabajo y toda la historia que pasa en el trabajo, tiene que quedar allá. Todo lo que es el mundo privado, tu vida, tu familia, también tiene que quedar allá. Y ahí uno tiene que despertarse un día, entender bien eso y todo lo que es tu vida familiar, personal, no transmitirla en el mundo laboral. Eso no es positivo. Finalmente le estás entregando información errónea a todos tus colegas. Tú puedes contarle algún problema, quizás llegue la jefatura y le van a decir ‘él tiene un problema con la señora’. ¿Para qué? Esa información no es útil. A ti te pagan profesionalmente para llegar a una hora, hacer el trabajo y te vas. Ese es el contrato. Todo lo demás, lo que dicen algunos expertos que hay que tener una buena relación. No, hay que tener respeto y hay que hacer el trabajo que te piden. Por lo tanto, uno tiene que aprender a separar las cosas. Y si trabajas en la casa, también hay que aprender a separarlo. El computador queda guardado, todos los elementos del trabajo tienen que quedar guardados en la casa y no conversar sobre eso. Si quieres conversar sobre eso, en alguna sesión psicológica, pero tampoco con la pareja, porque al final tú le vas transmitiendo tus problemas a la pareja, vas como contaminando todo tu entorno.
“Yo siempre hablo de un término que es estoico, que es parco. O sea, que inteligentemente yo me tengo que reservar esas emociones. Yo entiendo que uno es un ser social. Todo eso lo tengo claro, pero hay que aprender a hacer esa división”.
-Me pregunto por el tema de la amistad en el trabajo. En el libro tú hablas de los enemigos, de los aliados, de las que personas que te pueden ayudar. Mencionas esto de reservar las emociones. ¿Cómo mantenemos esa balanza? Al final igual somos seres sociales.
-Lo sé. Sin embargo, puede ser que te esté pasando con personas con las que te relacionas, que quizás no te cuentan mucho de su vida. Esa persona está actuando súper bien, porque entiende que el trabajo es un ambiente completamente distinto de su vida privada. Hace poco lo coloqué en una en la red social, dije ‘no hay amigos’ y me llenaron de mensajes. Sí, hay un borde pequeño donde sí, uno puede tener amistades, pero lamentablemente todos están de alguna manera trabajando, proyectando su futuro en esa empresa. Todos quieren tener una mejor remuneración, todos están compitiendo para poder tener ese cargo de jefatura. ¿Pueden ser amigos? Sí, pueden ser amigos porque tienen una alianza en común, necesidades comunes. Pero te aseguro, si a esa persona la ascienden de jefe y la mandan a otro lugar, es probable que quizás no la veas más. Quizás sí, quizás no. Pero hay que entender que el mundo laboral es una competencia, no es para ir a hacer amistades.
“Sí estoy de acuerdo que uno puede estar dentro de un ambiente laboral que es grato, que podemos compartir, salidas en terreno. Ojalá que ocurra, pero, uno tiene que entender que después no se puede frustrar o preguntar qué pasó con esta persona, porque es una competencia. Puede ser que esa persona después se vaya a otro trabajo, con mejor remuneración y yo me quedo ahí. Quizás ya no te llamen más porque tampoco están los mismos intereses. Esa persona está tratando de crecer, igual que los que están más abajo. Eso es así. Y sobre todo, uno tiene que ser cuidadoso con lo que dice y la información que entrega a los demás, porque eso también puede llegar a la jefatura. Yo sé que es agotador filtrar todo, pero uno tiene que empezar a hacerlo y los problemas no contarlos. Hay que aprender, separar y entender que las personas alrededor tuyo son alianzas, porque ambos tienen necesidades en ese momento en conjunto, una vez que se acaba la necesidad y ese periodo de tiempo, las cosas van a cambiar y uno tiene que aprender a entenderlas”.

-¿Cuál consideras que son los principales errores que cometen los trabajadores que no les permiten avanzar o crecer dentro de sus trabajos?
-Primero creer que por más tiempo, por el trabajo que tú tienes, porque te quedas más horas, o porque haces exactamente todo lo que te dice tu jefe, vas a ascender. Eso no es así. Probablemente te sigas quedando ahí. Uno tiene que trabajar en generar una marca personal, sin importar lo que te digan los demás. Preocuparte de ti, tú perfeccionarte. Por ejemplo, si la empresa dice que necesita gente que aprenda más sobre IA, y a ti no te interesa eso, no tienes por qué hacerlo. Quizás necesites otro tipo de conocimiento y es aprender chino. Con eso va generando una marca personal. Por lo tanto, una primera acción que hay que hacer es conocerse, aprender, entender el entorno, cuál es el propósito de la empresa y cómo yo puedo subir.
“Lo otro, nadie hace un análisis de cómo está la empresa. Uno llega, toca la puerta del jefe y dice ‘me gustaría un aumento’. Pero uno también tiene que ver la empresa cómo está. Si la empresa lleva un arrastre de 2 años que no está generando ingresos, es una señal para no estar pidiendo un momento, todo lo contrario, quizás para irse.
“Lo otro muy importante, que lo acabamos de hablar, no hablar de lo que te ocurre en tu vida privada, lo que tú piensas. Pasa mucho que la gente dice ‘este jefe es un tonto’. Y ese comentario, tarde o temprano, le llega al jefe. ¿Tú crees que esa persona el día de mañana te va a ascender? No, obviamente, porque tú eres el enemigo, hablaste mal de él. Y ojo, aunque tú trabajes muy bien, va a decir ‘este tipo no, quiero una persona de mi confianza, no alguien que me hable mal a mi espaldas”.
-¿Cuáles son los aprendizajes con los que te gustaría que la gente se quede al leer este libro?
-Uno, que tiene que entender que cualquier acción que haga, va a haber siempre un riesgo, pero no pueden vivir en el riesgo y en el miedo. El éxito no se basa en un primer intento, son muchos intentos y va a haber frustración. Y esa mala experiencia te va a enseñar, te va a autoeducar. Ese espíritu de seguir haciendo las cosas es lo que te va a lograr ese éxito.
“Y segundo, entender muy bien el propósito de lo que tú quieres. Uno cree que el trabajo es hacer solamente lo que te piden. Sin embargo, es lo que yo quiero, a dónde quiero apuntar. La gente cuando está en el trabajo no tiene una línea planificada, metódica, que diga ‘voy a ir paso a paso, para que me asciendan, voy a llegar siempre temprano. Todos los días antes de irme le voy a preguntar a mi jefe si necesita algo’. ¿Cuántos lo hacen? Muy pocos. O decir ‘sé que no me lo pediste, pero estuve viendo una idea súper buena y te la quiero presentar, ¿me das un minuto?’. Esos son cambios. A eso me refiero con que uno tiene que tomar esa conciencia y empezar a tomar control del entorno, de lo que ocurre y de lo que yo quiero. Porque nadie te va a decir de la nada ‘a partir de mañana a ti te voy a ascender’. Difícil, tiene que haber una intención. El jefe también analiza eso. Cuando dice ‘¿quiénes me han pedido aumento o quieren algo más?’. Siempre apunta a esa persona que ‘ha venido varias veces al escrito, hemos conversado, démosle la oportunidad’. Pero él que se queda callado, no pasa nada. Entonces tiene que ver con el miedo y con la actitud”.
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