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Review: Tomodachi Life Living the Dream es un simulador de vida que premia la creatividad y el absurdo

El nuevo juego social creado por Nintendo permite poner a convivir a tus amistades con celebridades y llevar tus sueños más febriles a la vida

Aunque pueda parecerlo, Tomodachi Life es menos cercano a Animal Crossing de lo que parece. Es cierto, ambos juegos tratan sobre una isla a la que llegan vecinos que tienen relaciones entre sí, pero hasta allí llegan las similitudes.

Si buscas una experiencia más cercana a Animal Crossing, tu juego es Pokopia. Pero si eres de los que les gustaba más Los Sims, y en particular el jugar a crear relaciones entre los personajes más que decorar, entonces esta nueva entrega de la saga de Tomodachi Life es para ti.

Disponible tanto para Nintendo Switch como Nintendo Switch 2, el juego se basa en una franquicia que nació originalmente solo para Japón en el año 2009 y que luego tuvo su primera entrega en el 2014 para mercados occidentales en la consola portátil Nintendo 3DS.

Tomodachi Life es un simulador social, lo que significa que todo lo que ocurre en el juego se da entre las relaciones de los personajes que habitan en nuestra isla. Y los personajes de Tomodachi Life: Living the Dream los hacemos nosotros. Podemos ser nosotros, nuestros amigos, nuestra familia, personajes de TV, de animes, celebridades o amigos imaginarios; el cielo es el límite.

Bueno, en realidad el límite lo pone la herramienta de creación de Miis, que es una versión mucho más robusta de la que conocimos en la Wii y que por dos décadas ha demostrado poder hacer figuras muy parecidas a quien quieras. El creador de Miis de Tomodachi Life tiene muchas más opciones de peinados, colores, ojos, cejas, orejas, lentes y accesorios. Pero además, tendrás que crear, mediante la asignación de diferentes parámetros, la personalidad del Mii, su voz y su nombre, lo que será clave para ver cómo es que interactúa con el resto de personajes de la isla.

Y acá va la primera nota al pie, ya que para asegurar que tu experiencia en el juego sea más entretenida y caótica, necesariamente tienes que pasar tiempo haciendo tus Miis. A diferencia de juegos como Animal Crossing o Pokopia, donde el cast de personajes y sus personalidades está predeterminado, cada personaje que llegue a desordenar tu isla depende de tu creatividad.

El juego tiene espacio para albergar a unos 70 Miis diferentes, todos con personalidades y relaciones entre sí, habiendo amistades, enemistades, enamoramientos, traiciones y situaciones absurdas creadas por el motor del juego. Uno siempre puede dejar que el sistema decida quiénes terminan enamorados de quiénes —incluso puedes crear personajes con identidades de género no binarias o relaciones homosexuales— pero al final es uno quien tiene la última palabra de, por ejemplo, si quiere aceptar o no la cita que el Mii de tu mejor amigo le pidió al Mii de tu mamá. Las consecuencias de esa decisión ya son cosa del juego.

En la medida que vas agregando más gente a la isla, se van acumulando “Deseos”, que se usan para ir sumando objetos y edificios como tiendas de ropa para hacer todo mucho más personalizado. También puedes configurar las frases que dicen tus personajes, las que son leídas por una voz robótica que no discrimina y puede decir todos los disparates que se te ocurran.

En una movida muy poco tradicional para Nintendo, pero muy entendible en el contexto de lo que hoy son los juegos expresivos, Tomodachi Life: Living the Dream viene sin censura ni guías, por lo que tus personajes pueden llamarse como quieras, responder garabatos y ordinarieces si es que quieres o bien optar por el absurdo. O mantenerlo familiar o con tallas internas, es tu opción.

Tomodachi Life: Living the Dream es como ir a comer al Subway: puede ser muy aburrido o de todo tu gusto, pero todo depende de ti. Para una generación creativa no debe haber problemas, pero si eres el tipo de jugador que es más bien un consumidor pasivo y que prefieres que las teleseries pasen frente a ti en vez de armarlas, tu vida en la isla será menos agradable de lo que quisieras.

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