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“Se puede amar intensamente, lo difícil es no poseer al otro”: Daniel Habif y Anyha Ruiz lanzan el libro “El amor no se ruega, se riega”

El conferencista mexicano junto a su esposa comparten sus reflexiones y aprendizajes sobre lo qué significa el amor tras más de 20 años de relación. En una conversación con La Cuarta, la pareja habla sobre los límites con la familia, las discusiones en pareja y cómo volver a levantarse tras una caída.

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El destacado conferencista mexicano Daniel Habif junto a su esposa Anyha Ruiz lanzaron su libro en conjunto, “El amor no se ruega, se riega” (Editorial Planeta). Un texto donde comparten sus reflexiones y aprendizajes sobre el amor tras más de dos décadas de relación.

Con las voces y relatos de ambos, el libro presenta un íntimo recorrido por los diferentes momentos que han vivido en su matrimonio. Desde el comienzo de su historia de amor, hasta los errores, las confesiones, las cicatrices y las veces que se volvieron a levantar después de una caída.

Daniel Habif es escritor, comunicador, actor y es considerado como uno de los conferencistas más destacados en el mundo del habla hispana. Ha recorrido el mundo con sus presentaciones y es el autor de los bestsellers “Inquebrantable”, “Las trampas del miedo” y “Ruge o espera a ser devorado”.

Por su lado, Anyha Ruiz es productora ejecutiva y publirrelacionista, quien se ha dedicado por más de dos décadas a liderar distintos proyectos junto a su esposo.

En una conversación con La Cuarta, Daniel Habif y Anyha Ruiz entregaron detalles sobre su libro “El amor no se ruega, se riega”, hablaron sobre los límites con la familia, las discusiones en pareja y lo qué significa el amor.

-¿Qué es lo que los lleva a ustedes a escribir este texto contando su historia de amor, cómo se conocieron, pero también los problemas, las enfermedades, lo que tuvieron vivir hasta llegar dónde están hoy día?

-Daniel: Creo que como todo libro parte de una necesidad de expresarte, ¿no? Y de hacer también cierta catarsis. Y creo que para nosotros fue un ejercicio de redención en muchos sentidos, de revisitar cosas que a lo mejor habíamos guardado en un sótano y que había que hacer ciertas limpiezas, porque así es como empezó el libro. Empezamos a apuntar esas memorias hace tres años. Y visitábamos lo que escribíamos y encontrábamos que en eso que escribíamos ya no dolía tanto.

-Anyha: Ya estaba más sanado. Cicatrizado.

Daniel: Y a partir de ahí empezamos a consolidar lo que queríamos contar y cómo lo queríamos contar.

-Anyha: No fue un proceso fácil.

-Daniel: No, fue un proceso muchas veces hasta desagradable, la verdad. Pero al final (es) un texto puesto al aire con la intención de que las herramientas que nosotros hemos utilizado sean de servicio.

-Anyha: Lo que empezó como una catarsis acabó siendo un servicio de las personas que han comprado el libro, que tuvieron la oportunidad de comprarlo antes de que saliera en físico. Aunque es una historia personal y no son las mismas vivencias de otras parejas, acaba siendo de servicio y bendición por toda la gente que nos escribe (...) El resultado fue mejor de lo que nosotros hubiéramos querido.

-Cuentan que no fue fácil, me imagino que revivir ciertos episodios no debe ser muy agradable. ¿Qué significó este libro para ustedes, como pareja? El escribirlo juntos y revivir todo ese proceso.

-Daniel: Creo que es la consolidación de una etapa. Creo que es el punto y aparte, ¿no?

-Anyha: Sí, claro, faltan muchas etapas, pero haber tenido estos encuentros, estas pláticas y luego escribirlo, mi punto en lo personal es como dónde te encuentras, piensas que no puedes salir de ahí como matrimonio y hoy que estás donde estás ves todo ese proceso, y la verdad vale toda la pena verlo haberlo vivido.

-Daniel: Y también encontrar la forma de expresarlo en la ácida honestidad. O sea no podíamos ser editores de la historia porque hay algo que te redarguye, que te dice ‘mira es que esto fue así’. Y te das cuenta también que han pasado años y seguimos viendo las cosas de una forma muy diferentes los dos.

-Anyha: Se va madurando.

-Daniel: Pero nos logramos poner de acuerdo, como siempre hemos logrado ponernos de acuerdo en las cosas en la vida, discutimos, discutimos siempre.

-Anyha: Sí, pero discutimos esas partes del libro, cómo contarlo y bueno, a fin de cuentas cada quien se dio para poner eso ahí.

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-El titulo del libro es ‘El amor no se ruega, se riega’. Háblenme un poco más sobre esta suerte de filosofía detrás de esta frase. Y por qué escogieron que ese sea el título del libro.

-Daniel: Creo que de alguna u otra manera, el amor es muy parecido al hambre, ¿sabes? Y a veces, cuando tienes hambre, te comes lo que sea. Aceptas lo que sea, la calidad que sea y eso te lleva a rogar.

-Anyha: Y crees que está bien. Crees que eso es lo que es el amor.

-Daniel: Muchas veces la emoción deja de ser suficiente para resolver todos los conflictos que puede traer la responsabilidad de decidir amar a alguien.

-Anyha: Hay un punto en toda relación en el que el sentimiento ya no compensa la falta de acuerdos. O sea, vas descubriendo que querer no basta para organizarte, para administrar y para comunicar o sanar lo que te dolía en ese momento de la relación.

-Daniel: Y el amor que no tiene método no tiene estructura. Se enfría y vas dependiendo del estado de ánimo. Es que sin reglas, sin leyes, es difícil divertirte también. Todo tiene que tener límites, hasta un límite con uno mismo, porque si te dejas ir en los deseos y vives todos los días cumpliéndote los placeres que tu cuerpo te va solicitando, vives una vida angustiante. Entonces el amor no se ruega, es ese concepto. Es como ‘tú eres mi media naranja’, no carnal, yo no soy tu media naranja. Cuando nosotros empezamos a andar, pues yo era un chamaquito también. Anyha ya tenía su historia, ya había estado casada, ya se había divorciado y yo llegué con una fuerza un poco más telúrica, un poco más supersónica. poco más de deseo, de hambre. Y Anyha nunca había vivido así y esa fuerza a lo mejor la entusiasmó, pero mi fuerza necesitaba también límites.

-Mencionan esto de la ‘media naranja’ y este fin de semana fue el Día de los Enamorados, San Valentín. Se suele hablar sobre el amor y salen frases como ‘el amor todo lo puede’ o ‘el amor lo cura todo’. ¿Cómo ven ustedes, con una relación consolidada, este tipo de visión sobre el amor?

-Daniel: Eso existe nada más en los dibujos animados, la verdad. Se puede amar intensamente, pero lo difícil es no poseer al otro, Poseer nace siempre del miedo, amar es todo lo contrario, nace de la libertad. Cuando amas desde la seguridad interior no necesitas andar vigilando a nadie, ni necesitas que sea 14 de febrero para decirle al otro que lo amas. A mí no me digas que me amas, a mí demuéstramelo. Todo lo que me dices por mensajito y en cartas está precioso, pero ¿cuánto tiempo dura decir ‘si, acepto’?

-Anyha: Tres segundos.

-Daniel: Ahora pásate treinta años demostrando que esos tres segundos son reales. Ahora, el enamoramiento pues es un proceso súper bonito, donde tienes las mariposas en el estómago, porque luego esas mariposas se te suben a la cabeza. Y luego te marean y te hacen este vomitar. Yo creo que nosotros nunca hemos dejado de ser románticos, tiernos con nosotros, hemos mantenido siempre esa ternura porque seguimos siendo unos chamaquitos en muchos sentidos, en la forma en la que nos amamos.

-Anyha: Se va transformando el amor en la relación, pero no deja de ver esos detalles.

-Daniel: Nosotros vamos para 24 años y toda pareja tiene sus sus temporadas, sus procesos. Pasas la temporada en donde todo es deseo, lujuria, creatividad. Pero luego eso de hacer el amor se empieza a transformar en otras cosas. Empiezas a hacer el amor cuando le haces de comer, cuando la haces reír y dejas de hacer el amor cuando le dejas de abrir la puerta en el auto. Dependiendo del tipo también de estilo que tenga. No porque tú no seas caballeroso significa que no la amas. A lo mejor a ti te cuesta trabajo esa vaina. Por eso el libro dice ‘el amor no es en donde alguien se sienta a comer y uno sirve y el otro nada más come’. Eso no es. Aquí es recíproco, o sea, lo que te doy, no esperando a recibir lo mismo, pero más te vale darme algo a cambio.

-En el libro hablan sobre la diferencia de edad en su relación y la diferencia de experiencias que tenían al comienzo, lo que era un tema para quienes los rodeaban. ¿Creen que han cambiado esos prejuicios con el tiempo?

-Daniel: Yo creo que se han vuelto más menos ruidosos.

-Anyha: Creo que es más aceptado hoy, no al cien, pero yo sí veo que hay menos prejuicios en la edad hoy en día a como nos tocó a nosotros.

-Daniel: Bueno, hoy que no es aceptable. Cuando nosotros empezamos a andar era un acto subversivo, para nuestras familias y para la industria en la que crecimos y en donde nos conocimos. Sí, había una nube negra arriba de nosotros.

-Anyha: Es que antes era muy mal visto andar con una mujer mayor.

-Daniel: Y para ti andar con un chamaquito.

-Anyha: Hoy creo que cambió totalmente en la sociedad eso, como otras cosas.

-Daniel: Lo que también ha cambiado es que, o sea, nosotros hemos cambiado, pero no hemos dejado que el mundo nos transforme. Lo que sí hemos visto es que aquellos que empezaron cuando nosotros comenzamos, ya no están juntos. Ahí es en donde te das cuenta que esto es un asunto de estructura. No quitándole lo mágico al amor. Y esto no es una conveniencia, no estoy contigo porque te necesito, sino es porque te he decidido elegir todos los días de mi vida y me la sigo pasando a toda madre. Porque nosotros nos seguimos riendo y gozando y divirtiendo, y creo que nunca nos hemos aburrido de estar (juntos). La neta, te lo digo de frente, nunca nos hemos aburrido de estar juntos, nos caemos muy bien, pero vivimos retos los primeros años de nuestro matrimonio.

-Anyha: Retos duros con las familias, con la sociedad.

-Daniel: Y a ti también te costó trabajo decir que andabas con un chavito.

-Anyha: Sí, porque obviamente te sientes enjuiciada.

-Daniel: Porque para el hombre es una corona, porque para el hombre es como ‘te estás comiendo a una de 30’. Es el power player y yo nunca fui así. Nunca fui ese tipo que la vio como un trofeo. Yo creo que ella lo entendió y se dio cuenta también de esa vaina, porque también Anyha decía ‘yo no estoy aquí para andar jugando carritos, chamaquito. O sea, más te vale que dejes de oler a pipí rápido’.

-Otro de los temas que abordan en el libro es lo de la familia y cómo poner límites a tus cercanos, para mantener la relación entre las dos personas y no dejar que terceros se involucren en sus decisiones. No es un tema fácil para muchos. ¿Qué consejo le darían a las personas que están enfrentando este tipo de problemas?

-Anyha: Los límites siempre son necesarios tanto en la familia como en la sociedad, porque la gente lo que pasa es que confunde los límites con amenaza y eso es algo totalmente diferente. O sea, creemos que si pones un límite, puedes perder al otro. Para nosotros fue importantísimo poner límites en las familias, que fue lo más cercano que tuvimos cuando empezó la relación. Porque nuestros amigos, de diferentes edades, siempre nos apoyaron, siempre nos sostuvieron, siempre como que se sumaron a hacernos sentir bien. Y poner límites te define el territorio emocional donde ambos se pueden sentir seguros.

-Daniel: Y entender que tu pareja no es un proyecto comunitario. Y que para poder preservar a tu pareja necesitas poner diferentes murallas, en diferentes círculos. O sea, hay una muralla en lo íntimo, hay una muralla en lo privado y luego hay una muralla en lo social y de ahí para afuera, pues como en cualquier territorio. O sea, yo tengo ganas de ir pues a Chile, pero pues yo no puedo llegar a Chile sin visa y sin pasaporte (...) Entonces, yo creo que los límites lo que hacen es preservar las relaciones. Siempre, siempre blindan cualquier relación. Hasta con uno mismo. O sea, uno mismo tiene que ponerse límites, le tienes que poner límites a tu carácter, le tienes que poner límites a tus críticas personales, le tienes que poner límites a cuando comes. Y para eso se necesita hacer sacrificios y tiene que haber renuncias, renuncias a cosas que te hacen bien, pero que en mucha cantidad termina jodiéndote.

-Daniel: Y el consejo, yo creo que para cualquier persona es que aprendan a decir no. O sea, ‘no quiero’ es suficiente. No hay mucho por qué explicar. ‘Hoy vienes a mi casa’, la verdad es que no quiero. Ahora, si tú estás con una persona que no entiende un ‘no quiero’, coño, piénsate las dos veces, porque siempre le vas a tener que andando a cumplir sus expectativas y el día que le digas no quiero por hartazgo, la vas a defraudar y eso a vaina se va a convertir en un desastre.

-Con respecto a las discusiones en pareja, en el libro dicen la frase: “Discutimos para no odiarnos, discutimos para quedarnos’. También es un tema complejo, ya algunos se quedan enfrascados en las peleas. ¿Qué le dirían a esas parejas? ¿Cómo poder cerrar una discusión y no verlo como un ataque personal?

-Anyha: Lo principal es que en medio del enojo no debes perder el respeto por el otro. Sí se tiene que desarrollar una discusión, si se necesita resolverla, y que el desacuerdo no te autoriza a humillar al otro. Hablarlo, platicarlo, pero se empiezan a romper y a fracturar las relaciones cuando humillas dentro del enojo de una discusión.

-Daniel: Muchas veces, cuando no discutes, callas, eso que callaste, se pudre, eso que se pudre se convierte en frustración y cuando aparece la discusión, humillas. Y eso es lo que rompe las relaciones. Nosotros discutimos muchísimo. Pero mucho. ¿Y sabes qué es lo bonito? Y es algo que siempre repito, que Anyha conoce todas mis debilidades, pero nunca las utiliza en mi contra. Y eso me muestra la forma en la que me ama y la manera en la que respeta nuestra relación. Ahora no significa que ella no tenga la tentación o que yo no tenga la tentación de utilizar ciertas bombas, porque siempre está.. Pero cuando ya vas perdiendo un argumento, cuando vas perdido a una discusión, pues lo que te queda es inmolarte. Yo creo que mantener el respeto, saber que el individuo que tienes delante de ti un día juraste amarlo, y que si ya no lo amas, mínimamente lo tienes que respetar. Y si ya no quieres estar con él, le tienes que decir la verdad, porque un día lo amaste. La verdad duele, pero libera ¿no?

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-Dentro de este relato de su historia de amor, también cuentan con las experiencias un poco más negativas que vivieron: tu enfermedad, los trabajos perdidos, los proyectos que no funcionaron, los problemas económicos. ¿Qué lecciones pudieron sacar de cada caída, de cada desacierto? ¿Cómo también tuvieron la fuerza de volver a levantarse?

-Daniel: Mira, nosotros sabíamos que mientras no nos rompiéramos entre nosotros, siempre iba a haber la posibilidad de levantarnos, Pero sí quebrábamos la base… O sea, lo más importante del avión es la pista. Si no tienes pista, ¿cómo levanto vuelo y cómo regreso del vuelo? Y nosotros sabíamos que en nuestro caso, Díos y nuestro amor, más allá de una postura religiosa, sabíamos que este universo espiritual en donde decidimos guardar y blindar nuestra relación y nuestro matrimonio, iba a ser fundamental. El asunto es que la espiritualidad te da un decálogo moral con el cual trabajar. Y pone el juicio fuera de tus capacidades lógicas y de razón. Entonces tienes un punto de partida. Tienes un juez externo, entonces dejas de ser juez y ley al mismo tiempo. Nunca nos castigamos. Anyha nunca me castigó con desprecio la escasez. Nunca. Me vio madurar.

-Anyha: Sí, es que de 18 a 40 hay un abismo y un proceso importante.

-Daniel: Y tampoco andaba poniéndome las rueditas. Yo también nunca me dejé domesticar en muchos sentidos. Dijo: ‘voy a ir con este loquito, con este soñador y vamos a ver qué pasa’. El hombre tiene una importancia en la relación, pero la mujer es el pivote, es la base, es la estructura y es la razón por la que una relación puede funcionar. Ojo, no te estoy diciendo que los hombres no sean importantes, pero gravitan alrededor a lo mejor de esa de esa base. Nosotros siempre buscamos la armonía. Yo he cargado a Anya por temporadas largas, muy jodidas. Y ella a mí. Creo que lo que más aprendimos es a no utilizar los errores en nuestra contra.

-Anyha: Creo que eso ha sido una de las cosas más importante es que siempre hemos dialogado porque se da mucho, o sea, se da hasta con tu familia. ‘Ay, tú me hiciste’. Entonces empiezan a cargar y a llenar esas bolsas, llega un momento que explotas y ahí es cuando se puede perder todo en una pareja. Y lo hemos vivido anteriormente.

-Daniel: Y no hemos convertimos el perdón en un deporte. ‘Uy, perdóname’. Creo que es eso.

Daniel Habif y Anyha Ruiz lanzan el libro "El amor no se ruega, se riega".
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