Volvió de Brasil arrastrando una picazón infernal y una culpa que no se quita con nada

Beto fue al país de la samba a pura castigarse. La mala es que tiene unas ronchas que delatan su felonía. Eso sí, no le echa la culpa a la "cachaza"...


Doctor Cariño:

Vengo llegando de Brasil y aparte de la vergüenza tengo un problema entre las piernas. Pequé, señor. No pensé en mi santa mujer ni en mis querubines, y tras la reunión de trabajo en Río partí con los colegas a una boca de lobo donde habían criaturas de la noche con globos gigantes.

No le puedo echar la culpa a la cachaza, porque siempre supe que quería bailar lambada con esa morena de ensueño. El drama es que aparte de la culpa llegué con unas ronchas en el cañón, que me harán perder la cabeza…, bueno en realidad las dos. Es que mi mujer la otra noche me toreó para hacer las tareas y con estas manchas me da terror pegarle algo.

Me vi tan urgido que le dije que me había dado una infección urinaria, pero quedó metida. No sé cuánto más me salvará esta mentira. Ayuda, por el amor de “Deus”.

Beto

Mi garoto de Ipanema:

Ve que Dios castiga, pero no a palos. Cuando estaba ahí “bailando lambada, eh… danzando lambada, la”, el perla claro que quería pura cachaza con la morena de airbags anatómicos. Pero una vez que se pasa el efecto del azúcar con el limón, aparte de sentir a una escuela de samba tocándole en el cráneo viene la caña moral, que no se quita con ninguna pastilla.

No sé si tendrá otra oportunidad en la vida, porque los granos que le tienen al compañero convertido en un cráter lunar van a desaparecer. Con un poco de crema y otro resto de ardor, la picazón se irá. Pero, ¿y la culpa? Esa nunca.

Le recomiendo que valore más a lo que la vida le dio, y no lo vuelva a poner en peligro. Acuérdese que no la va a contar dos veces.

 

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

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