La Firme con Francisco Vidal: “¿Me habría gustado ser Presidente? Obvio, po’, hueón... Imagínate las cosas que haría yo, jajaja”
El exministro, vocero insigne y profe de Historia, repasa su trayectoria y la sucesión de hechos en torno al golpe de Estado de 1973, además de abordar contingencias del poder y de su propio presente: “El placer que me queda es fumar”, declara.
Francisco Javier Vidal Salinas (72) llega apurado a su casa ubicada en un sobrio pasaje en la comuna de Las Condes tras salir en el Contigo en la mañana, en CHV, donde le regalaron una de sus debilidades: una bandeja con queque. Entre uno que otro cigarro y mascadas a su bizcocho, comenta: “Hoy en el matinal hice un recorrido por las matanzas de la Historia de Chile”, y asegura que “no lo podían creer los compadres”, aludiendo a su memoria dentro del panel en que estuvo con Andrea Arístegui, Eduardo de la Iglesia, el exfiscal Carlos Gajardo y el exalcalde Rodrigo Delgado.
El exministro se confiesa cansado, y de hecho cierra y abre los ojos como para activarse. “Tengo sueño”, dice quien hasta hoy sigue haciendo clases en dos universidades y asistiendo a distintos programas para opinar de las contingencias del poder:
—La lucha política continúa —declara a La Cuarta.
Aunque el tiempo puede desgastar, el profesor de Historia, cuando tiene que recordar, cada tanto, lanza una frase tipo “no se me ha olvidado nunca”, y se sorprende de sí mismo por “la memoria mía”. Y se acuerda de su etapa como cadete, en 1969, del alférez mayor de la Escuela, “o sea, el cadete con mejores notas, Óscar Izurieta”, cuenta en el marco de un nuevo 11 de septiembre: “40 años después me tocó ser Ministro de Defensa y él era mi Comandante en jefe”. Dice que le encanta debatir, estar lo más informado posible, para derrotar al adversario. Se considera, hasta cierto punto, “cabrón” en ese aspecto. Y cuenta que tiene sus argumentos de cabecera:
—Cuando alguien de la UDI me saca algo, ¿sabes qué le digo yo? Me lo sé de memoria: Una columna de Jaime Guzmán, en 1979, en la revista Realidad, donde al tipo algo le pasó ese día que confiesa para qué hizo la Constitución del 80, y abro comillas: “De lo que se trata es que si ganan nuestros adversarios no puedan hacer algo tan distinto a lo que nosotros creemos, porque las reglas del juego y el rayado de la cancha, se los impide”... ¿Qué tal?
En entrevista con La Firme, Vidal repasa su propio recorrido como el hijo más regalón que fue el conchito de su madre; sus primeros años atraído por el rigor de los uniformados, al punto que se metió en la Escuela Militar, pero le dio un bajón que lo llevó a salirse; su cambio de vereda política, desde la Juventud Nacional a la izquierda tras su ingreso el Pedagógico y su arrepentimiento de “haber sido de derecha”; una visita histórica a lo que fue la Unidad Popular, sus tensiones, las causas del golpe de Estado de 1973, sus implicancias y movidas de Augusto Pinochet, entre otros detalles del quiebre institucional; el retorno de la democracia; sus primeros cargos públicos, hasta ministro de Defensa, Interior y Vocero en los gobiernos de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet; reflexiones, mea culpas y análisis sobre los recientes plebiscitos y la derrota de Jeannette Jara contra José Antonio Kast; algunas de sus aristas más personales, y mucho más.
Todo eso y más, mientras de fondo se escucha el canto de un chincol y de una rara, a partir de ahora…
LA FIRME CON FRANCISCO VIDAL
Nací en Riquelme 523, Santiago Centro, el 20 de septiembre de 1953. Mi padre, empleado bancario. Mi madre, dueña de casa. Y tres hermanos para arriba; el hombre, diez años más que yo, Gonzalo, que murió el año del primer plebiscito del Rechazo (2022)—; la Paulina, que murió en en el 93; y la mayor, ¡que tiene 20 años más que yo!, y todavía vive (93). Sólo viví con Gonzalo en la casa; la Paulina se casó muy rápido y la Adriana ya se había casado, de hecho, se fue a vivir a Osorno, porque mi cuñado era médico de allá, y después fue diputado por la Democracia Cristiana, intentó ser senador, no pudo y volvió a ser diputado en marzo del 73.
En la práctica fui hijo único, ¡y regalón a cagarse! Tan regalón que mi mamá no me mandó al colegio hasta tercero de preparatoria (3° básico). Después le pregunté a mi mamá: “¿Por qué no me mandabas a la escuela?”, y (me respondió): “Ahí hacía mucho frío”. Literal.
Mi mamá murió en el 2008 (vivió hasta) los 93. Me tuvo a los 40. Cuando mi hermana mayor se casó, mi mamá entró como madrina a la iglesia conmigo de seis meses.
Cuando volvía el Ejército de la Parada Militar, mi mamá me llevaba desde los ocho años a la primera o segunda cuadra de la calle Ejército a ver a los milicos de vuelta, que doblaban en la Alameda.
Leía poco pero leía. Yo venía con la marca de mi infancia del barrio. La gente de capas medias emigró hacia arriba, pero mi papá y mi mamá se quedaron. Entonces mis juegos en la calle eran con cabros muy populares, de hecho, tenía a un par de amigos que vivían en conventillos, en la esquina de Santo Domingo con Riquelme. Y eso me fue generando una mirada distinta de la sociedad, porque ellos cuando veían llegar a mi casa a mis hermanos con auto me decían “el jutre”, que en ese tiempo “jutre” era como decir “cuico”.
Cuando chico era más bien apagado. Algo pasó. Yo era un alumno bien mediocre en el colegio. Nunca me olvidaré que en la primera entrega de notas éramos 42 en el curso, yo era el número 32 y llegué contento a la casa con el 32, jaja. Me preguntaron si estaba huevón, po’. Entré a preparatoria, pero reprobé por trabajos manuales. Entonces, al repetir, entré a la básica. Y después empecé (a avanzar) y en mi cuarto medio terminé con un promedio 6,2, y con tres rojos en el promedio: Física, Química y algo más; y cinco 7s: Historia, Castellano, Inglés...
A mitad de la década del 60, muchos de mis curas, los alemanes, eran soldados nazis en retiro. El rector había sido capitán de un submarino alemán, ¡el rector, po’! Y había un cura que no era alemán, Smith, que era como el inspector de patio. Teníamos que formarnos para entrar a la clase y, si estabas desordenado, te pasaba una goma por la patilla. Y tenía una característica; después me averigüé quién era el cura Smith: era un americano detenido por los japoneses en el Pacífico, que le quitaron todas las uñas y lo dejaron sin columna vertebral, o sea, quedó tieso. Entonces le decíamos “El Chuzo” Smith... Ese era mi mundo.
Nunca fui católico con esa enseñanza de los curas alemanes. Pero nos obligaban a ir a confesarnos los jueves en la tarde (no se me ha olvidado nunca). Entonces había que inventar mentiras de pecados, y eran 50 padre nuestros y 325 ave marías... Hoy, desde hace quince o veinte años, me defino como creyente. Pero tengo fe, sin ni un cura al medio.
Mis papás se separaron cuando yo tenía menos como 10 o 12 años. Fue impactante. Además me quedé con mi mama. A mi papá lo veía... pero yo era como un nieto, po’. Mi papá era demasiado tranquilo (no sé si depresivo), llevaba su vida normal, cómodo obviamente. Murió en febrero del 71, que yo debo haber tenido 18 años. Esa fue la infancia.
Quería ser militar; era muy pendejo. Me fui a la Escuela Militar. Los fines de semana de la escuela vivía con la Paulina, mi segunda hermana. Fui cadete entre 1969 y 1970. Quise seguir la carrera militar. Creo que el gran error fue entrar muy joven. Entré a los 15 años; en ese tiempo había que hacer tres de enseñanza media y en cuarto medio tomabas la decisión de salirte o seguir (subalférez y alférez). Pero como en todas partes, había una especie de ola depresiva al segundo año. Y me agarró esa ola, con otros compañeros: “Hasta aquí nomás llegamos”. Agarré la onda del bajón y pedí mi baja. Mi mamá casi se murió. Pero así es la vida. Soñaba como que fuera militar. Otros compañeros míos siguieron de largo.
La Historia: mi promoción salió en agosto de 1973. Por eso tengo varios compañeros de Punta Peuco. Obvio... ¿Quiénes están ahora en Punta Peuco? No son muy conocidos, pero (Hernán) Sovino y (Nelson) Haase, que lo acaban de detener porque estaba prófugo por el asesinato de Víctor Jara. En la compañía eran 240, divididos en cuatro pelotones de 60, cada pelotón en dos secciones de 30, y cada sección tres escuadras. Yo era el tercer hombre de la tercera escuadra de la primera sección. Mi comandante de escuadra: Armando Fernández Larios, el asesino de (Orlando) Letelier, ¡ah! La compañía tenía un alférez o “brigadier mayor”, que dormía con los cadetes. Esa brigadier hoy está en Punta Peuco: Erwin Dimter Bianchi, acusado el asesinato de Víctor Jara.
Me habría gustado ser parte de la Unidad Popular. Si yo a los 17 años hubiera tenido la conciencia, la información y la cultura que que tuve después, hubiera sido militante de la Unidad Popular; incluso más, yo creo que hubiera sido comunista. Me gusta más la disciplina, ahí hay una cosa de cercanía entre los militares y los comunistas.
¿El socialismo “con sabor a empanada y vino tinto” ya no tiene sentido hoy?... El “sabor a empanada y vino tinto” tiene una dimensión política. Allende intentó, en palabras de él, la primera experiencia de la construcción de un Estado socialista por la vía de la democracia burguesa, transformando la democracia por dentro. Eso, que lo hace tan particular, lo asoció al concepto de la empanada y el vino tinto... Hoy no hay un modelo alternativo al capitalismo global si no son las experiencias locales.
El quiebre más dramático: la Unidad Popular lo que pretendió fue la transformación del poder en Chile, con muchas limitaciones, nunca fue mayoría en el Congreso y dividida estratégicamente entre “el consolidar para avanzar” de los comunistas versus “el avanzar sin transar” de los socialistas. Y la derecha, más Estados Unidos, hicieron todo lo posible desde el día uno. El gran triunfo de la derecha es que conquistó a la Democracia Cristiana hacia sus posiciones. Y en paralelo Patria y Libertad hacía el papel de generar las condiciones en terrorismo; le hizo a Allende lo mismo que el Frente Patriótico a Pinochet. Y EE.UU. se metía y se metía.
Las Fuerzas Armadas tenían un discurso: jerarquizadas, obedientes, no deliberantes y constitucionalistas; pero, por abajo, se metía la toxina de la Guerra Fría, y particularmente la doctrina de la Seguridad Nacional, que para decirlo en fácil sería: para las Fuerzas Armadas de Chile sus enemigos potenciales son tres (Perú, Bolivia y Argentina); y con la doctrina se creó un cuarto: el enemigo interno (el subversivo, el sindicato y la izquierda). Entonces, en la mente, como oficial, tenías cuatro enemigos: el peruano, el boliviano, el argentino y el dirigente sindical o el estudiante de izquierda. Ahí se fue generando lo tóxico.
Pololeé con la hija de un coronel. La familia militar existe y en la Escuela me hice amigo de un compadre de un curso más arriba, y ese compadre tenía una hermana: esa fue mi polola, cuatro años. Y en ese contexto mi suegro potencial era un teniente coronel, Edgardo Fuenzalida, ingeniero politécnico... Y ahora me acabo de acordar: en marzo de 1970 —en mi segundo año de escuela—, el último año de Frei Montalva hubo una conspiración picante que la dirigía el general Horacio Gamboa, conocido como el “Patton” de la batalla de Santiago del 2 de abril del 57 (un estallido porque subió el precio de la micro y quedó la cagada), que era más loco que una cabra, bien de derecha; y armó un lote de oficiales, y entre ellos estaba mi potencial suegro. Terminó preso, lo echaron y etcétera. Ese era mi vínculo.
Pololeando con esta niñita, iba todos los días a su casa, y mi suegro tenía obviamente amigos militares de su generación, y uno de ellos era el coronel Efraín Jaña Girón. 11 de septiembre de 73: Jaña es el comandante del regimiento de artillería número 3, Chorrillos, guarnición Talca. Y se demoró en tomarse la Intendencia, lo que le permitió al intendente, compañero (Germán) Castro, del Partido Socialista, tratar de arrancar a Argentina con un par de camionetas. En el retén de la frontera, enfrentamiento con un Carabineros: un carabineros muerto y todos detenidos, Consejo de Guerra: fusilado el intendente. Y se demoró también el fusilamiento. Al día siguiente llegó el general Arellano Stark, la “Caravana de la muerte” va al sur. Destituido el coronel Jaña, tres años preso y al exilio... Las vuelta de la vida.
¿Sufrí con el término de ese pololeo?... ¡Drama! Cuatro años, imagínate, po’. Los dos sufrimos. Porque, ADEMÁS, llegado el golpe, como yo estaba en la Juventud Nacional, la idea de la familia era que yo volviera al Ejército. Y la verdad es que me inscribí, pero, por suerte, no pasó nada.
Cuando estaba en la Juventud Nacional era compañero de Andrés Allamand, se hizo cargo de los (colegios) fiscales y yo de los particulares. Y Allamand, para hacerse cargo de los fiscales, se cambió de Saint George ‘s al Lastarria... Otra época.
Terminó el pololeo y entré al Pedagógico. La Historia siempre me gustó. Ingresé a hacer clases en junio del 74 y ahí me cambió la vida completamente, de a poco. Casi todos mis profesores eran de derecha, que era una cosa impresionante porque la Escuela de Historia era de izquierda. Recuerdo que sobrevivió una profesora, Sara Jarpa, que nos hizo Historia Contemporánea, ¡y todos los demás profesores eran pinochetistas! Y lo que son las vueltas de la vida: mi profesor de Teoría de la Historia era un viejo bien choro, Néstor Meza, abuelo de Matías Meza, el primer jefe de gabinete de Boric.
¿Qué habría pasado con mi vida si hubiera seguido en la Escuela Militar?... En una de esas terminaba en Punta Peuco, po’... ¿Yo era de derecha? (Pregunta reportero)... ¡No, no, no! completamente ignorante, po’.
Salí a la Escuela, quise volver al Liceo Alemán —mi colegio original—, los curas me dijeron que no. No sé por qué no me aguantaron volver. Y me metieron al Liceo 11 en Las Condes, Las Tranqueras 786, que está al lado de la comisaría. Y mi hermana, que era además mi madrina, me acogió en su casa.
La derecha no le perdonó nunca a Allende que lograra llegar a La Moneda. La evidencia de ese dato es que los Estados Unidos, entre el 4 de septiembre y el 3 de noviembre del 70, bajo las instrucciones de Nixon, Kissinger y CIA, intervinieron en Chile en dos operaciones simultáneas: 1) que los diputados de la Democracia Cristiana—que eran la clave— votaran por el segundo Alessandri, que en conferencia de prensa dijo que si eso ocurría él renunciaba; y si él renunciaba Frei podía ir a la reelección, 2) Un golpe de Estado. Para eso, con la ayuda de la CIA, determinaron que había que eliminar al obstáculo del golpe: el comandante en jefe del Ejército general, René Schneider. Y se produjo el primer portonazo en la Historia de Chile. El 22 de octubre de 1970, a las 8 de la mañana, a Schneider lo encerraron cinco autos en la esquina de Martín de Zamora con Vespucio, ¿el objetivo? Un secuestro para echarle la culpa a una brigada fantasma de izquierda que había colocado bombas (después se supo que eran los nacionalistas); y en la noche del 22 de de octubre del 70 se instalaba una junta de gobierno, que la presidiría el almirante Hugo Tirado Barro, se cerraba el Congreso y acababa Allende.
La Unidad Popular logró el triunfo por la unidad de los dos partidos principales más el arroz graneado. Pero esa alianza empezó a quebrarse estratégicamente. Tenía a Lucho Corvalán y al Partido Comunista diciendo “no nos movemos del programa”, y a Carlos Altamirano y a (Óscar) Garretón diciendo “avanzar sin tranzar”. Allende quedó al medio. No podía quebrar con uno o con otro, porque los partidos más grandes eran los socialistas y los comunistas, divididos en la estrategia.
Hay un antecedente impresionante: unos tres días antes del golpe, Allende le escribió a los presidentes de la Unidad Popular: “Tengo que tomar una decisión” y les ofreció cuatro alternativas: negociar con la DC, un gobierno con los militares, desahuciar todo y llamar a plebiscito. Los cinco o seis presidentes la UP le respondieron: no a todo. Los que recapacitaron fueron los comunistas; y la noche del domingo 9 de septiembre Luis Corvalán y Volodia Teitelboim fueron a verlo y le dijeron: “Estamos con usted con el plebiscito”. Esa misma noche, después que se fue Corvalán, Allende llamó a Pinochet, y le dijo: “Habrá plebiscito el martes”, ¿entonces por qué hubo golpe? Porque había que adelantarse al plebiscito. Yo creo que el golpe estaba para el viernes 14, y se adelantó para el martes 11.
Pinochet tuvo el siguiente problema: para el Presidente Allende, Pinochet era tan leal como el general (Carlos) Prats. De hecho, cuando Prats renunció indeclinablemente, obviamente el Presidente dijo que el hombre que le da “garantía de constitucionalismo es Pinochet”. Eso fue el 23 de agosto, y entre esa fecha y el 8 de septiembre, Pinochet no mostró las cartas.
Hasta que el sábado 8 de septiembre Pinochet estaba en su casa celebrando en cumpleaños de la Jacqueline (hija), y llegó el general (Gustavo) Leigh de la Fuerza Aérea, y dos enviados del almirante Merino, que en el zapato le traían una carta escondida de su parte: “Augusto y Gustavo, he tomado la decisión de iniciar la rebelión el martes 11 a las 06:00. Por favor, súmense. Si están de acuerdo, firmen”. Leigh firmó y Pinochet dudó. Terminó firmando. Estaba tan nervioso que, para un documento completamente clandestino, buscó el timbre y se lo puso.
Esa misma noche Pinochet fue a un matrimonio. Ahí se encontró con el general Arellano, uno de los golpistas, que también lo emplazó. En consecuencia, Pinochet amanece el domingo 9 de septiembre listo para el golpe. Sin embargo, vacila: la noche del lunes 10 mandó a la Lucía (Hiriart) y a sus dos hijos menores a la Escuela de Montaña del Ejército, Portillo, anda a saber por qué (¿para estar cerca de la frontera por si no resultaba?). El comandante de la Escuela de Montaña, Renato Cantuarias, no se sumó al golpe, y en consecuencia fue detenido, trasladado a la Escuela Militar y se suicidó.
En una grabación, el más duro con Allende es Pinochet —y es la típica (estrategia)—, porque el marino y el aviador tenían que darse cuenta de que Pinochet estaba con ellos. Y la forma en que este hombre se colocó en ese nivel fue: “Maten a la perra y se acaba la leva” y “Mándenlo en un avión y el avión se cae”... Eso es más para siquiatra...
EL 11 de septiembre hubo un vuelco entre las 7:30 y las 8:00 de la mañana. Entre las 6 y las 8:30 Allende no sabía quién estaba detrás del golpe. Y en materia de Carabineros, cuando llegó Allende a La Moneda a las 7:30, llegaron también los cuatro generales más antiguos Carabineros, entre ellos el director de este minuto, José María Sepúlveda Galindo. Vino el primer bando y apareció César Mendoza Durán, que era la séptima antigüedad, y que se los había madrugado a todos porque se tomó la Central de Comunicaciones, en Catedral con Amunátegui. En consecuencia, los cinco generales más antiguos quedaron en La Moneda. Allende le dijo al general: “¿Cuántos hombres tiene usted?”. “Los del edificio”, le contestó: “50 compadres”. Y ahí se acabó... Y la demostración de lo que digo está en las imágenes de la televisión: Cuando Claudio Sánchez, de Canal 13, llegó a La Moneda, la espalda de los carabineros (en ese tiempo se llamaba “Grupo móvil”) estaba en la muralla, la estaban defendiendo. A las 8:30, se dieron la vuelta...
¿Cuál era el motor de Pinochet? El poder, pero no sabía dónde iba a quedar el poder. Y una vez que quedó donde quedó, demostró ser un “premio Nobel”: primero, Jefe Supremo de la Nación; después, Presidente de la Junta... Tenía un rival de peso: Leigh... Convenció a Merino y a Mendoza, y expulsó a Leigh de la Junta el 24 de julio de 1978. Leigh recibió la solidaridad de todos los generales de la Fuerza Aérea, veinte, que presentaron su renuncia, salvo uno, que era ministro de Salud de Pinochet: (Fernando) Matthei, que fue nombrado en reemplazo de Leigh.
Por todo lo que pasó después, la lección principal del golpe del 73 es que BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA la Constitución puede caer. O sea, no hay argumento alguno para un golpe de Estado. Salvo la defensa de intereses objetivos... Finalmente, la derecha, ¡uy!, hoy andan escandalizados porque se junta el Foro Madrid y otros andan nosotros escandalizados por lo “iliberal”. Lo más “iliberal” fue el golpe de 73. Y ya la cueca en pelota de la “iliberalidad” fue la Constitución del 80, la primera... ¡Caras de raja!
Mi mamá —casada por segunda vez, con un oficial de Carabineros en retiro— tenía un sobrino, hijo de un hermano en Talagante. Ese sobrino era del MIR, o sea, arrancó, arrancó, arrancó y arrancó. Mi mamá lo pescó y lo metió en la embajada de Italia. Ese fue mi primer contacto con la represión. Me llamó la atención. Mi mamá se embaló. Siempre fue una mujer súper cristiana, pero bien “progresista”, por decirlo en un lenguaje de hoy. Mi papá yo creo que votaba por los radicales; nunca lo pregunté, pero era de “conducta” radical.
Cuando te informas 40 años después de todo, empiezas a buscar conexiones. El Bando N.° 5 del Golpe de Estado explica con detalles por qué se derrocó a Allende. Deben haber quince razones; catorce, son mentiras. Pero hay una razón verdadera: el derecho de propiedad, que fue la única que se respetó. Si vas una por una al final descubres que la motivación central era el derecho de propiedad, que se expresa en que Pinochet, en la primera ola privatizadora (1974-1975), devolvió 500 empresas que habían sido intervenidas, requisadas o expropiadas por Allende; devolvió un tercio de las tierras de la Reforma agraria a sus dueños, remató el otro tercio a sus viejos dueños, y entregó 50 mil parcelas a los campesinos de la Reforma agraria, y a los diez años ya casi dos tercios de los campesinos habían vendido sus tierras a sus antiguos dueños.
La Constitución del 80, cuando se presentó, tenía cuatro objetivos: democracia protegida, autoritaria, tecnificada y alta participativa social, ¿y protegida de quién? ¡De la mayoría! Porque el artículo 8° que inventó Guzmán te dejaba fuera del sistema político al 44% de los chilenos que había votado el 4 de marzo del 73 por la UP. Pero además tenía un sistema electoral donde el Senado (versión original,) eran solamente 26 senadores, dos por circunscripción y trece regiones. Y con un sistema binominal, craneado también por Guzmán. El mejor ejemplo del binominal es la primera elección senatorial en Santiago Poniente: por la Concentración, Andrés Zaldívar y Ricardo Lagos; en la derecha, Jaime Guzmán y Miguel Otero. ¿Resultado de la elección? Zaldívar más Lagos, 61% de los votos; Guzmán u Otero, 31%, ¿cuántos fueron al Parlamento? Uno y uno, o sea, 61 es igual a 31... Estupendo.
La Constitución del 80 original decía que “si usted quiere cambiar la Constitución tiene que tener dos tercios en la Cámara y dos tercios en el Senado”, ¡lo que ya era imposible por el binominal y los designados! Pero además te decía, si pasabas eso, había un siguiente Congreso.
¿La ilegitimidad de origen sigue siendo una razón para cambiar la Constitución?... Si miras la Historia de Chile, las tres constituciones han sido ilegítimas de su origen (la del 33, como diez huevones elegidos por Portales; la del 25, 88 compadres elegidos por Arturo Alessandri; y la del 80, Comisión Ortúzar). Por lo menos Alessandri hizo un plebiscito de acuerdo a las leyes electorales. En el plebiscito del 80, ¡yo voté, po’! Uno podía votar en cualquier parte, y me mandaron a una escuela en Pirque, y en la mesa eran todos dueños de fundos. Pasé el carnet, me cortaron la punta y me entintaron el dedo. Voté que “No”. Salio 67% que “Sí” y 30% “No”, sin publicidad, partidos políticos, Servicio Electoral ni vocales de mesa. Y la única acción autorizada por Pinochet fue una concentración en el Teatro Caupolicán donde el orador principal fue Eduardo Frei Montalva. Punto.
En 1986 entré al Partido Socialista de (Jorge) Arrate o (Ricardo) Nuñez. De hecho milité en un núcleo socialista en la calle Pillán. No me acuerdo si fue simultáneo, pero lo concreto es que me dediqué al PPD. En 1987 era profesor en la universidad. Me casé en 1977 con la “Mané” (Maturana) y tenía dos hijas chicas (la Carola nació el 78 y la Andrea en el 81). ¿Siempre quise ser papá? (Pregunta reportero). No, era la vida nomás.
En 1992 la dirección socialista y la elección del PPD tomaron una decisión: terminar con la doble militancia; sólo autorizaron a Lagos. En consecuencia, los que teníamos doble militancia tuvimos que tomar la decisión y, por ejemplo, la Adriana Delpiano, la Antonieta Saa, (Sergio) Bitar y yo, al PPD, que nació como un partido instrumental. Al final el PPD eran los socialistas, que estaban ilegales y, en consecuencia, se armó este mono. Ahora, lo que sucede, es que es un mono que quedó porque el mundo cambió: el 89 se cayó el muro de Berlín y el 91 se acabó la Unión Soviética. Y en consecuencia a este partido instrumental, empezaron a llegar excomunistas, exmiristas y exmapucistas.
¿Soy sordo de un oído? Lo que pasa es que fui jefe de campaña de la Antonieta Saa en el 93, en su lucha por Conchalí, Huechuraba y Renca. Hicimos un seminario de campaña en Quintero en julio: -4°C. Pero el local donde hacíamos la reunión tenía 45°C. Y un huevón me dijo: “¿Por qué no vas a comprar cigarros?”. “Vamos”, le contesté. La camioneta estaba llena, me subí atrás y no hallé nada mejor que recibir el aire de frente de los 40° grados a los -6°... ¡Poc!... Octavo nervio coclear. Y amanecía sordo el 26 de julio de 1993 y me fui a la Clínica Santa María, de urgencia; y el médico que me atendió, tan descriteriado, me miró la oreja y me dijo: “Puede ser un tumor cerebral, ah”. Casi me morí. “Hazte un escáner”, me dijo. Me lo hice ese mismo día, tenía unos pitutos en la clínica y en la noche me dieron los resultados: no tenía tumor cerebral.
Nunca pensé que sería ministro. De hecho, mi primera función pública fue con Lagos, en el 2000. Entre el 90 y el 99 la única cosa pública que fui es Core en la primera elección del 93... Qué iba a saber yo si quería ser ministro o no. Además eso nadie lo sabe. Lo que pasa es que con Lagos yo tenía una relación que venía de antes, entonces es bien cierto que uno cuando está en el comando, en el corazón, lo más probable es que lo llamen.
Soy de Wanderers desde 1959. Veo todos los resultados. Al estadio, cuando era subsecretario y ministro, podía ir. Ahora es imposible, es un hueveo. Me tocó ser subsecretario cuando Wanderers ganó la tercera estrella, el 2001.
¿Mejor etapa como ministro? Es que son cosas distintas. Quizás lo más valioso fue no de ministro: Subdere (Subsecretario de Desarrollo Regional), porque conocí 246 comunas (me faltaron 100). Y ese es otro Chile.
Lo bueno de ser ministro, o subsecretario, es que tienes la posibilidad de hacer cambios a través de la legislación. Cuando yo era subdere el Presidente Lagos me autorizó para hacer una ley de rentas municipales. Para el Fondo común municipal, hasta ese minuto, la municipalidad se quedaba con la mitad (por) patentes de autos, y la otra mitad iba al Fondo. Pensé: “Es raro, porque en Vitacura hay más mercedes benz que citronetas en Cerro Navia; en consecuencia, si en Vitacura se quedan con la mitad de los mercedes benz, y en Cerro Navia se quedan con la mitad de las citronetas, estamos mal”. Y una de las aspectos que cambió hasta hoy es que, en Cerro Navia, por cada patente, te quedas con el 32,5% y el 67% va al Fondo municipal; pero en Vitacura pasa lo mismo: redistribuyes. Nunca me han perdonado Las Condes, Vitacura y Providencia que la ley implicó un mayor aporte por contribuciones al Fondo común municipal. Entonces Vitacura, Providencia, Las Condes y Santiago pasaron de aportar el 60 al 65%, que son decenas de miles de millones de pesos.
Durante el gobierno de la 2003 sacamos la pena de cárcel al delito colusión, ¿fue un error? (Pregunta reportero). Lo que pasa que la Fiscalía Nacional Económica compensó una pena que nunca se había aplicado: la pena de colusión con cárcel nunca se había aplicado. Entonces, en la negociación, que llevó Eyzaguirre con la derecha seguramente, dijo: “Ya, eliminamos la cárcel, pero la FNE entra por la delación compensada”. Y todos los casos de colusión los sabemos por la delación compensada, por un un huevón sinvergüenza que se arrepintió... Y el 2016 volvió a haber cárcel, después del Caso Farmacias y del papel confort; volvió a mantenerse la delación compensada, pero se le agregó pena de cárcel.
¿La pregunta más difícil que me tocó como vocero de Gobierno?... ¡Ufff! Millones, po’... De las situaciones más difíciles es cuando ocurrió el caso MOP-gate... Pero me acostumbré, po’. Lo que me ayudó mucho es ser profesor. Porque además la mitad de los que me levantaron el micrófono habían sido alumnos míos. Entonces los conocía de memoria, ja. Obvio que facilita el trabajo, ¡obvio! Porque los conoces, tuviste una relación distinta.
Ayer me entrevistó en el Canal 13 la Cristina González, ¡alumna mía! O antes iba al matinal de CHV y me entrevistaba Julio César Rodríguez, alumno mío. O uno de los más duros: Mirko Macari, alumno mío. Como profesor algunos de mis estudiantes famosillos han sido Sergio Lagos, Ignacio Franzani, Gustavo Hasbún y la Cecilia Pérez, ¡mi mejor alumna! Ella militaba en Renovación Nacional cuando fue alumna mía, era la jefa de gabinete de la concejal Lily Pérez, en La Florida.
Ahora estoy haciendo clases en la U. Diego Portales y en la Alberto Hurtado desde el 2006, en ambas a periodistas, porque se dio... Ahora, ¡tiene un efecto muy positivo! Que los que me entrevistan después fueron alumnos míos, jejeje.
¿Lo que más me gusta de hacer clases? La relación. Además ya llevo 46 años haciendo clases, entonces los ciclos de generaciones son increíbles, ¡increíbles! Le tenido la oleada puntuda política, la oleada feminista, la oleada de género, la oleada transexual y la oleada LGTBHIJK... de todo he tenido. Ahí voy cachando.
Esto es espectacular: la noche del 10 de marzo del 2006. Bachelet asumía al día siguiente. Hay una tradición: los presidentes invitan a un cóctel o una comida a otros presidentes vecinos. Entonces Lagos, para no estar solo, le dijo a los del comité político (Nicolás Eyzaguirre, alguien más y yo): “Acompáñenme”. Llegamos al Salón amarillo, donde estaba el cóctel, y había varios presidentes. Llegué con Eyzaguirre. Veía que Evo Morales estaba solo por allá hueveando, entonces me acerqué y le dije: “Presidente, tómese un pisco sour con nosotros”. Estábamos de pie, se acercó y le dije: “Este es el ministro de Hacienda y yo soy el de Interior”. Nos miró y nos dijo: “Ustedes no parecen de izquierda, parecen golfistas”... No se me ha olvidado nunca, jajaja... ¿Qué tal? Evo Morales.... ¿Tenía razón? Obvio, po’...
Tendría que morirme antes de jugar golf. Yo, a lo más, rayuela. Me carga el ambiente, con un huevón que te lleva los palos: lo más cercano a la esclavitud.
¿Me retaba más Lagos o Bachelet? Ninguno, pero Lagos era más autoritario. De Lagos he dicho que es como un padre y Bachelet como una hermana mayor. Esa es la sensación.
He sido ministro de Defensa, Interior y Vocero, ¿por qué soy el gran comodín dentro de la centroizquierda? (Pregunta reportero)... Lo que pasa es que Lagos y Bachelet me conocieron, entonces parece que sirvo para esta huevada, jajaja. Esa es mi impresión, sobre todo para explicar. ¿La oratoria es mi gran don? No, no, diría que es la información. O sea, cuando te encuentras con un compadre que no cacha nada, o que habla puras huevadas y no tiene idea, más fácil es demostrarle su ignorancia.
Me he definido como cabrón, jodido. Soy obsesivo. No me gusta perder los debates. Me preparo, estudio y leo una barbaridad. En ese sentido, cabrón.
¿Volvería a ser ministro? Sí, pero muy circunscrito, en Defensa o Seguridad. Pero Vocería nunca más porque es una locura.
Me han ofrecido varias veces hacer un libro, editoriales importantes, pero la invitación viene con veneno: porque el interés en mí tiene que ver con mis diez años en La Moneda; y el interés del libro‚ desde esa perspectiva, es las copuchas. Lo de (Jorge) Selume me parece impresionante (en Tiempos mejores). Impresionante que un compadre, que tuvo ese acceso al poder, no tiene límite y cuenta todo. O la Mara Sedini y sus 60 días. Los ministerios de Interior, Secretaría General de Gobierno y Defensa tienes que llevártelos —particularmente en Defensa— a la tumba. Porque si no, no podí nomás, po’... ¡Imagínate contar los planes de guerra! (Pero ese es un caso más extremo, plantea reportero, y puede ser interesante el teje y maneje de la política). Claro, pero no es nada distinto a La Cuarta o a la BBC: la vida. Pero hay temas delicados que tiene que ver con personas, seres de carne y hueso. Como caché que eso querían, dije no nomás. Salvo (ahora) estos cabros de Planeta, que no me pidieron que contara una confesión, o cuántas veces se duchaba Bachelet. No: la Historia de Chile.
¿Estuve cerca de ser Presidente? Me fui a la primaria con Heraldo Muñoz y me sacó la cresta; el sacó el 54% y yo el 42%, y se metió entre medio (Jorge) Tarud, que sacó el 3%... Tenía a todo el partido en contra, a toda “la casta”, por decirlo en el lenguaje de Milei. Votaron 14 mil compadres; pero, por ejemplo, en la comuna de Mejillones: 150 votos Muñoz y yo cero... Eso estaba más arreglado que el hilo negro, jajaja... A su vez, en mi caso, en Quillota saqué 80 votos y Heraldo cero... O sea, mientras no tengas ahí un sistema de verdad... Pero las vueltas de la vida: el que me ganó, terminó yéndose del partido y se fue al Socialista. Yo, por lo menos, sigo aquí.
Me volví loco. Fue una locura, porque si yo hubiera ganado esa elección, habría ido a una primaria convencional con la Paula Narváez, y ella me hubiera ganado. Pero habríamos tenido primarias legales entre la Narváez, el Carlitos Maldonado —que nos quedó esperando en el Servel— y la Ximena Rincón. Tener una primaria legal, donde van un 1 millón y medio de compadres, a una primaria picante que llegaron a votar 80.000, fue la antesala de que la Yasna (Provoste) fuera quinta (2021). Y todo dependía de quién ganara en el PPD, porque Heraldo se negó a hacer una primaria convencional con la Paula, porque pensaba lo mismo que yo: que perdía.
¿Me habría gustado ser Presidente? Obvio, po’, hueón... Imagínate las cosas que haría yo, jajaja... ¡Las contribuciones las triplicaría aquí en Las Condes!... ¿Ese sueño sigue? (Pregunta reportero). No, no, tienes que ubicarte, ¿pero nadie está muerto en política?... No, pero me gusta lo que hago.
Sigo militando en el PDD, que antes tenía más de 100 mil militantes y ahora somos unos 26 mil. Lo que pasa que era una acumulación: habían 110.000, hubo una buena idea del refichaje y bajamos a 34.000. Y hoy vamos quedando a 26 mil... En extinción... Y bueno...
¿Me preocupa? (Pregunta reportero). No, porque este es un instrumento de una idea mejor; o sea, siempre he pensado que la izquierda no comunista debería tener un sólo gran partido. Pero la picantería y la vanidad lo impide.
¿Me sigo considerando “profundamente estatista”? En salud, educación y seguridad. Lo demás me da lo mismo. En lo demás soy como Deng Xiaoping: “lo importante es que el gato cace ratones”, y no importando el color del gato. Pero en salud, educación y seguridad, el Estado garantiza.
¿Volverá el debate de cambio de Constitución?... No creo. Las primeras fueron 54 reformas después de la derrota de Pinochet en el 88, y se cerraron con (Ricardo) Lagos en el 2005, que hizo dos avances principales: elimina los senadores designados y le puede pedir la renuncia al Comandante en jefe. Esas dos cosas rompen la idea de Jaime Guzmán.
Fui vocero del Apruebo y era de la idea de aprobar para reformar. Había tanta huevada en la Convención que no quedó otra que “aprobar para reformar”... Una locura, completamente; de hecho, teníamos como diez reformas, escritas. Pero la derecha fue muy hábil. Y nos pasamos por la punta del lado nuestro, tremendo. Un ejemplo: en esa campaña fui a Lo Prado con presidentas de junta de vecinas, y la MITAD me preguntó si les iban a quitar la casa, ¡a quitar la casa! ¿Por qué? Porque en la propuesta no decía “propiedad privada”, decía algo distinto. Le pregunté a los convencionales “por qué no pusieron ‘la propiedad’”, y me dijeron “no, no, hay que hacer un matiz”... Mira el matiz...
Conozco Tirúa y Alto Bíobío: 95% de población mapuche... En ambas ganó el Rechazo con el 85%. Veraneo en Maitencillo, cerca de la zona de sacrificio y del agua (crisis): 51% contra 49% el Rechazo. A (Guido) Girardi le decía: “Déjate de huevear con los animalistas, huevón, y el rodeo y la vaca... Estás preocupado de la vaca y yo estoy preocupado de ganar en las comunas rurales”... ¡Nos sacaron la cresta en todas las comunas rurales!
Mi renuncia de la presidencia del directorio de TVN, ¿fue una derrota o qué? (Pregunta reportero)... No, los mandé a la mierda nomás, po’, ¡se enojó Boric conmigo! Y la Camila Vallejo. PERO hay una cosa que me superó: el domingo 7 de septiembre del 2025 Cristian Valenzuela, que estaba sentado ese domingo en Estado Nacional, escribió una columna en La Tercera que se llamó “Nos quieren robar la elección”, y los “ladrones” éramos tres: Boric, Vallejo y yo. Pero mi problema es que yo era un ladrón con cómplices, ¿y cuáles eran mis cómplices? El departamento de prensa de TVN. Yo nunca he sido pluralista, jaja, pero ponía en duda el pluralismo del canal. Y los mandé a la mierda (aunque), no les gustó para nada. Se acabó. ¿No quedó como que Valenzuela me sacó? (Pregunta). No, porque a Valenzuela le salió el tiro por la culata: salí de TVN —que tenía un bozal— y terminé de vocero de (Jeannette) Jara, ¡y le saqué la cresta! Como corresponde, ¿influyó ser vocero de campaña para renunciar? No, porque estamos hablando de tres meses antes de la elección.
El triunfo de Kast es que logró meterse en el mundo popular y nos quitó su voto. Y lo he repetido hasta el cansancio. Pero no se pierdan: en Vitacura la derecha pone una vaca y sale; en Ñuñoa es siempre 50-50; y Puente alto, hace cuatro años y medio, en segunda vuelta: Boric 70% y Kast 30%. Hace cinco meses, Jara, mi candidata, 53% y Kast 47%... ¿Por qué perdimos 17 puntos en el pueblo? ¿Crees que las viejas de Bajos de Mena estaban interesadas en la integración tributaria? Están interesadas en sacar el venezolano y al ladrón. Y un candidato ofrecía echar 300 mil venezolanos al día siguiente y ponerle un pago a cada vieja de Bajo de Mena, ¿por quién votas?
¿Alguien debería dejar de pagar contribuciones? Bachelet y Piñera hicieron una innovación. El 23% de los propietarios de vivienda que paga contribuciones —porque el 77%— paga porque su casa está tasada en $60 millones o más. Lo que hicieron Piñera y Bachelet a ese mundo, fue medirlos por otro lado: si tiene un ingreso igual o inferior a $1 millón mensuales no paga contribuciones; si tiene un ingreso entre $1 y 2 millones mensuales, paga la mitad. Hasta ahí íbamos bien, pero con lo que hicieron el Gobierno ahora: todo mayor de 65 años no paga contribuciones. Dicho al revés, los que no pagamos contribuciones de acuerdo a esta ley: serán los que viven en una casa tasada fiscalmente sobre $225 millones y tienen un ingreso mensual piso de $2 millones. Son 190.000, y me incluyo. Y el Estado nos regala, nos devuelve 200 millones de dólares. Y los compensa esos 200 millones cuando la comadre de Bajos de Mena va a comprar 1 kg de pan y paga el IVA, que está reemplazando lo que me regalaron a mí... Pura solidaridad cristiana…
Hoy tengo cinco radios a la semana en tres canales, más lo que llega, ¿porque me entretiene? Me entretengo y, puta, la lucha política continúa, po’... yo no voy a hablar de los calzoncillos de Pedro de Valdivia.
En la derecha hay una parte que me odia y, por ellos, yo estaría en el mar. Y hay otra parte más civilizada. Pero, como dijo Vargas Llosa cuando vino a Chile una vez, la derecha chilena está dividida en dos: la civilizada y la cavernaria (el pinochetismo), que es horrorosa. Lo que pasa es que tiene un problema conmigo: no me lo dice en la cara. Pero tengo amigos, exministros, que han sufrido en la calle y en las zonas de altos ingresos.
¿Cómo me tratan en la calle? Depende del barrio. Mientras más popular, mejor; mientras más cuico, silencio. Entro a un restorán —que me gusta mucho salir a comer— y al tiro cacho que los cuchillos se muevan, jajajaja.
¿Sigo siendo amigo de Joaquín Lavín? Estamos haciendo un libro juntos.
Llevo 49 años casado, más tres de pololeo, ¿sigo teniendo mis instancias de pololeo?... ¡Olvidaté! El placer que me queda es fumar.
Fumo entre 45 y 50 cigarros al dia, dos cajetillas y media. Depende del momento. Pienso fumar hasta que me muera, po’. Obvio. ¿Me trae algún problema? (Pregunta reportero). Hasta ahora no. De hecho, tuve una peritonitis tremenda hace como tres años. Y ahí me hicieron todos los exámenes y el médico no podía creerlo, ¡que todavía respiraba!... Me hago exámenes como cada dos o tres años.
Cuando mis papás se separaron me marcó mucho en yo también, en el futuro, mantener mi matrimonio. No tuve terapia, ni psicólogo infantil y toda esta cuestión que hay hoy, ¡no existía esa huevá! Te las mamabas tú. Y en el caso mío, que mis papás se separaron como a los diez años, y todo lo que eso significaba (mi papá era bien “papito corazón”), dije: “Hay que perseverar”... Ahora, la cantidad de amigos que tengo separados por dos y tres veces, ¡está bien, po’! Esa es otra opción... Pero yo elegí la primera, hasta ahora. Nunca se sabe.
Tengo ocho nietos. Como abuelo no soy muy entretenido: un ratito nomás. Me aburro. Tengo de 20 y de 7 (años), po’, huevón... Lo que más me gusta es que me hagan cariño, en la cabeza. Les pago luca por 10 minutos.
Mi mayor defecto es mi obsesión y la mayor virtud es la perseverancia. Soy un neurótico de la perseverancia. Eso sí.
No me considero solitario. Soy súper gregario. Soy solitario pa’ leer. Leo mucho. Pero ando organizando cualquier huevada en cualquier momento, po’.
Me gustaría ser más delgado, ¿y hago algo para eso? Nada, jaja. Ahora estoy tomando clases en gimnasio con mi hijo, que es entrenador. La vanidad es la guata, ¡me carga la guata! En general me carga la guata en todo, en hombres y mujeres. Tengo una especie de obsesión psiquiátrica. Lo asocio a falta de voluntad, a falta de carácter, que tiene que ver con tu formación militar.
¿En qué momento de vida me siento? Más cansado. Por ejemplo, me gusta, al hacer clases tener dos cursos simultáneos, o sea, secuenciales. Y me doy cuenta que el segundo ya me cuesta más. Por eso el segundo semestre le pedí la Portales —que tengo dos cursos asignados—: lunes, martes, jueves y viernes, y normalmente hacía martes y jueves seguido. Entonces me es mucho más cómodo, porque le pongo mucho, lo reconozco; entonces me canso más rápido, po’. Tiene que ser por la edad. Duermo poco, fumo como condenado y se (me) nota: más cansado. Así que no sé hasta cuándo duraré, po’. Pero por otro lado, hacer clase es una cosa espectacular.
¿Hasta cuándo cotinuará la lucha política? Hasta que me muera.
No le tengo miedo a la muerte. Uno lo que puede pensar es que no sea una asfixia de tres semanas y media, ahogado... No: ¡rápido! Cáncer al páncreas: dos semanas. Listo.
De la vida pública nunca me retiraré, ¿irme a Maitencillo? (Pregunta reportero). No, me muero. Seré militante hasta el último día.
Cuestionario Pop
Si no hubiera sido profesor de Historia me habría gustado ser abogado laboralista.
En mi época universitaria era estudioso a cagarse y político a cagarse, en clandestinidad en las huevadas más difíciles.
Un apodo que tengo es “Pancho”. Todos mis amigos: “Pancho”. Y “Ciudadano Vidal” es en la cosa pública.
Un sueño pendiente es: el día que nacer en Cerro Navia sea exactamente igual que nacer en la Clínica Los Andes.
¿Una cábala? No tengo esa huevá.
Una frase favorita es “el pueblo unido jamás será vencido”.
¿Un trabajo mío que no se conozca? No, todos se conocen.
¿En qué gasté mi primer sueldo? Lo que pasa es que con mi primer sueldo, que fue el 79, con la “Mané” arrendábamos una casa en la Reina. Me lo pagaban en billetes y hacíamos sobres, para las verduras, las papas y los huevos. Y teníamos asignadas cinco lucas para salir a comer una vez al mes... ¡De esa generación soy yo, po’!
Algo de lo que te arrepiento es de haber sido de derecha.
Un político chileno que admiro es (Ricardo) Lagos. Lo he visto. Lo vi el año pasado en TVN, que celebramos los veinte años de las Orquestas Infantiles, entonces hicimos una ceremonia e invitamos a Luisa Durán, que llegó con Lagos, y estaba viejito, viejito, viejito.
Un político chileno amigo es... chucha... (Carlos) Ominami.
Mi pertenencia más preciada son mis libros. Calculo que tengo unos 4.500. Leo Historia, Historia, Historia, o lo que se aproxime a la Historia.
Un talento oculto es la memoria. Con los años sigue igual.
Una película que me hace llorar es La Misión y Nos habíamos amado tanto, del realismo italiano.
Un miedo que tengo es las arañas, ¡me cargan!... ¿Y los mariscos? ¡Ahí me indigesto!
No creo en el horóscopo. Soy Virgo.
Un placer culpable es el cigarro.
Si pudiera invitar a tres personas de la Historia: Allende, Miguel Enriquez y la Gladys Marín.
Francisco Vidal es un ciudadano de 72 años.
Lo último
hace 1 min
hace 7 min
hace 41 min
hace 43 min
hace 56 min
Lo más leído
1.
2.
3.
4.