Chilenos nos fuimos a las nubes con la sal en las comidas

La Encuesta Nacional de Salud indicó que en el país se consumen casi diez gramos de este condimento al día, el doble de lo recomendado por la OMS.


A principios de este siglo quedó en la historia publicitaria chilena el recordado comercial del “le saco la sal”, una frase que más que una anécdota, a partir de ahora, debería hacerse una costumbre a la hora de cocinar.

Y es que según la última Encuesta Nacional de Salud, en Chile se consumen 9,4 gramos de este condimento al día, cinco gramos más que la dosis recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), o sea, casi el doble.

Esta es una realidad que viene preocupando a las autoridades, las que han tratado de disminuir estos índices con incentivos como la reducción obligatoria de sodio en las marraquetas, la erradicación de saleros de mesa en los restaurantes y la famosa ley de etiquetado, que permite ver al detalle la cantidad del polvo blanco que contienen los productos envasados.

Reemplazo

Ante este escenario, ¿es posible reemplazar el uso de este condimento? La vocera y miembro de la Directiva Nacional del Colegio de Nutricionistas de Chile, Francisca Toledo, piensa que sí es posible, con la utilización de otros aliños muy comunes en los hogares.


“Para reemplazar la sal se pueden usar yerbas frescas como la albahaca, el cilantro, el perejil y otros alimentos secos que conocemos, ya sea comino, pimienta, laurel y romero” (Francisca Toledo, vocera del Colegio de Nutricionistas).


“Se pueden usar yerbas frescas como la albahaca, el cilantro, el perejil y otros aliños secos que conocemos, ya sea comino, pimienta, merquén, laurel y romero”, señaló la experta, apuntando a que el fin es que la comida cuente con un sabor diferente.

La situación se complica más cuando se observan los datos del Ministerio de Salud, los que señalan que un 27 por ciento de los chilenos sufre de hipertensión arterial asociada al consumo de este aliño.

En esa línea, Toledo cree que los culpables “son los alimentos ultra procesados que compramos en las calles, quioscos y comidas rápidas, por lo que la recomendación siempre va a ser volver a los alimentos naturales”.

En ese sentido, el biólogo marino y fundador de Kollofken, Fabián Ramírez, postula que hay algunas algas que también podrían reemplazar el uso de la sal en las preparaciones caseras.

“La fibra de las algas atrapa las moléculas de colesterol e impide su absorción en el intestino, protegiendo así todo el sistema arterial, previniendo infartos, trombosis o accidentes cerebrovasculares”, agregó Ramírez.

Marina

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La ganadora de “Master Chef Chile”, Daniela Castro, ha incursionado en otras alternativas para dar sabor a sus comidas, apoyando la idea de que menos sal no es menos sabor.


“A diferencia de la sal refinada, que está más procesada y que contiene muchos químicos, la sal de mar es mucho más natural, y al tener un sabor intenso sólo se le debe ocupar una pequeña dosis” (Daniela Castro, ganadora de Masterchef).


“Este condimento se puede reemplazar con productos como la soya, queso y el vino, que son ingredientes que ya cuentan con un porcentaje de sodio, por lo que no es necesario agregarle más”, señaló la panelista de “Mucho Gusto”.

Castro también hizo un llamado a dejar de lado la típica sal a la que están acostumbrados los chilenos, indicando que en la actualidad existen varios tipos de sales que son más naturales y que provocan un menor daño a la salud.

“A diferencia de la sal refinada, que está más procesada y que contiene muchos químicos, la sal de mar es mucho más natural, y al tener un sabor más intenso, sólo se debe ocupar una pequeña dosis”, cerró la chef.

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