Geriatra «primera línea»: «Le damos todo el amor posible al abuelito que se irá sin ver a su familia»

María Jesús Uriarte, quien emocionó con su relato en la TV, cuenta las duras jornadas de ancianos que parten por culpa del bicho creyendo estar en el olvido


Si usted es de los que le pican los pies por salir de casa, o si incluso no le ve nada de malo a los porfiados que rompen la cuarentena y andan como “Pedro por su casa” en las calles santiaguinas, ponga ojo al testimonio de María Jesús Uriarte (29), doctora del Instituto Nacional de Geriatría.

La capa de la salud prendió las redes sociales haciendo un llamado a encerrarse. Pero en serio, no por molestar. La difícil situación que ella ve día a día con los tatitas hospitalizados no da para más, y su relato ayer en el programa Mucho Gusto caló hondo en los televidentes.

“Queremos generar conciencia. Ingresan pacientes que están bien y de un minuto a otro se descompensan por Covid-19. Los ves un día y al turno siguiente ya no están, se van sin ver a sus familiares”, relata a La Cuarta la autodenominada “Greta Thunberg del Coronavirus”, quien entre pena y rabia clama por cumplir las cuarentenas para no contagiar a adultos mayores.

– ¿Cómo se vive el día a día de un turno viendo como parten nuestros abuelitos?

-Antes de irme hoy (ayer) fui donde cada uno y les dije ‘hablé con sus familias’ y se les ilumina la cara saber que están preocupados por ellos. Muchos piensan que los abandonaron.

– ¿Cómo así?

-En videollamadas es desgarrador ver a pacientes preguntarles a su familia ‘¿por qué no nos vienen a ver? No he hecho nada malo’. Muchos pierden la noción del tiempo y rompen en llanto al saber de su gente por teléfono.

– Han sido la contención emocional, sobre todo con las llamadas a la familia…

-Son agotadoras emocionalmente, están esperándote. Me ha pasado a veces que estoy muerta, quiero ir a la casa y hay un paciente que sé que no ha hecho la videollamada. Ahí digo ‘a lo mejor no estará mañana este abuelito’ y ha pasado que no están al otro día.

– ¿Cómo no decaer con escenas como esas?

-Es triste, lloramos juntos, se nos escapan las lágrimas, es difícil el equilibrio. A veces hay que ser fría, me siento en un piloto automático, me paro a llorar. Pero después hay que seguir.

– Dura tarea…

-Me calma sentir que hago lo mejor que puedo. Si el paciente va a morir solo y sin su familia, al menos le estamos dando todo el amor que podemos y no tendrían eso si uno no lo hiciera. Nos mantenemos en pie para ellos, para mejorar en algo esto.

– ¿Qué llamado hace sobre el adulto mayor?

-Que dejemos de verlos como grupo de personas que deben morir, tener sobre 65 años es joven aún. Cuidémonos nosotros, porque si tú llegas a ser el que contagia a tu familiar y muere, ahí será terrible, no poder despedirse y ser tú el que lo contagiaste… He visto mucho esos dramas.

– A no salir entonces..

-Claro, porque da frustración y rabia. Veo gente caminando en la calle y me enoja ver cómo nos sacamos la cresta, gente del equipo de salud que tiene enfermedades que están ahí, y veo a un tipo joven caminando como si nada. No es justo.

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