La “Sirena de Hielo” combate la angustia con duchas de agua bien fría

Autor: lacuarta.com

Bárbara Hernández relata sus difíciles días fuera de las aguas gélidas, tratando de improvisar con lo que tiene a la mano sus rutinas de nado. “Acá no puedo ni darme una vuelta de carnero”, dice la también sicóloga, más que tiritona por las deudas. “Si no compito, no gano plata”, cuenta la cruda realidad.


Comenzó junio, y ni el más amargo pensó que a estas alturas seguiríamos encerrados batallando contra el virus y, no menos importante, salvando la pega en muchos casos. Tal es el caso de los deportistas chilenos, donde los peloteros por ahí han podido estirar las piernas con ejercicios y juegos de balón. Pero Bárbara Hernández, nuestra nadadora de aguas gélidas, la ha sufrido como nunca alejada de su hábitat natural.

Por lo mismo, la reconocida “Sirena de Hielo”, tallera y buena onda como siempre, dice que no quiere terminar como pescado disecado y trata de no perder el training con ejercicios de nado. Eso sí, sin piscina y en su casa en Santiago, “Barbi” la ha tenido difícil para entrenar la técnica, por lo que hecha mano a lo que tiene.

“Mi entrenador, Gabriel Torres, todos los días ve cómo lo hacen en Europa. Trabajamos mucho técnica con kilos de arroz, azúcar o lo que pillemos. Hacemos dos horas diarias de lunes a viernes, una parte full elástico y otra de cardio con sentadillas, que como nadadora me cargan, jajá”, cuenta a La Cuarta la capa de los mares y también sicóloga.

– De las aguas gélidas al patio de la casa…

-Pensé que podía volver al mar una vez a la semana, a las aguas abiertas, pero creo que pasarán buenos meses antes de que nos dejen salir. El entrenamiento más duro es de la cabeza, porque hay que hacer las rutinas igual todos los días.

– ¿Cómo se saca adelante la tarea en el piso?

-Trabajamos en colchonetas y lo que tengo es una madera que me hizo mi papá, que me la forró con altura especial para recostarme. También, hay una viga entre la cocina y el living, y ahí amarramos los elásticos.

– ¿Y se puede improvisar algo en la tina del baño con agua congelada?

-Es imposible, te serviría como algo sicológico, pero no haces el agarre, ni vueltas y ni siquiera puedo estirarme. Yo me aclimato muy bien en el agua fría, pero necesito sentirla, avanzar unos dos metros y tampoco tengo los recursos para piscinas estáticas.

– O sea que el agua para bañarse solamente…

-Me baño con agua fría, dependiendo de cuánta angustia tenga. Llevo 27 años nadando, pero los últimos han sido cuatro horas diarias metida en el agua. Sueño todos los días que estoy ahí, que voy a competir.

– El fútbol volvió a las canchas en algunos casos, ¿cómo se siente lejos de su pasión?

-Para los nadadores una semana sin entrenar en el agua equivale a un mes. Llevo 10 semanas así, es casi como perder el año, es súper preocupante, hay que mantenernos fuertes y no deprimirse. Entreno con lo puesto en casa, y si no compito, no gano plata. Ojalá en septiembre vuelva a hacer carreras importantes, tratar de salvar el calendario y la billetera.

Clama por una bici para salvar el año

“Si no nado, no genero plata, mi trabajo es ese. Tenía tres carreras súper importantes y ahí van los auspicios y todo”, dice Bárbara Hernández a la hora de analizar las vacas flacas que la tienen tiritona.

Y claro, si antes el yoga (que hace cuatro días a la semana) era gratis, ahora no. Además, el entrenamiento igual la complica. “Trataré de conseguirme una bici con amigos ciclistas, o alguna marca que me preste una para salvar a la ‘Sirena’ por favor, jajá. No tengo 300 lucas, acá no puedo ni darme una vuelta de carnero”, cerró.

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