Arte Elegante: “Hay niños del Sename que me ven y dicen ‘si este muchacho vino de ahí, yo también lo puedo lograr’”

Foto: Álex Utreras
Foto: Álex Utreras

El rapero chileno se presentó en el lanzamiento del Copihue de Oro 2022, y nos contó sobre la pandemia, sus colaboraciones, y cómo ha llevado su historia de vida a su música y sus actividades como monitor en hogares de menores y cárceles. “Ahí me di cuenta que la música era magia. Te llenaba el corazón”.

Acompañado de su banda, que pareciera conocerle cada movimiento, el rapero Arte Elegante lanza su rima para la presentación del Copihue de Oro 2022 del diario pop. En su estilo, directo y conciso (“hablamos poco, pero decimos mucho”, se lo definió a Julio César Rodríguez”), versa sobre las AFP’s y los vicios del sistema de pensiones. “Lo que pasó, que me motivó e’ que fueron mucho’ lo’ que dijeron no”, canta en “Bendición”, el tema en que rapea junto a Pablo Chill-E, otro que tiene su flow labrado entre las calles.

“En esa colaboramos con Pablo Chill-E, arrasó en su minuto, entramos con hiphop cuando estaban tiesos los raperos -nos explica poco después-. Un tema donde hablábamos lo social, justo lo que estaba sucediendo en ese momento, el estallido social y todo lo de las AFP. Entonces entró como anillo al dedo, hicimos una colaboración bacán, nos entendimos bien”.

Le sigue su sencillo de 2021, “Va y viene”. Otro tema que de alguna forma habla de las penurias de la calle. “Habla del amor al dinero, de mucha gente que se ha perdido, muchos amiguitos que terminaron presos, otros muertos, buscando el dinero -explica-. Entonces darle un mensaje a la juventud, mucha gente me escucha, contarle mis vivencias, siempre entendiendo que la música es para comunicar y así entregamos un pequeño aporte en las letras”.

Y a continuación, suena “En una baldosa”, el tema que muestra el guiño de Arte Elegante a la cultura pop, con la inclusión de Julio César Rodríguez en el videoclip (“JC tírame la pista!”, arranca). “Ese tema salió en La Junta -recuerda el rapero-. Estábamos conversando y aparece la idea de sacar un tema relacionado con lo que hablábamos ese día con él”.

Y cuando suena la pista, Arte Elegante, se mueve en pasos cortos de un lado hacia otro, con el breve bamboleo propio del fan de la cumbia. El ritmo, de marcada influencia villera y el sampler de charango, hacen el resto. “Yo soy rapero porque cuando empecé había poco recurso, no había mucho instrumento ni cosa. Pero el rap me acompaña y la cumbia es lo que siempre escucho, tengo harta influencia de la cumbia, y ahora que hemos trabajado con Américo, Leo Rey, nos damos cuenta que también le pegamos el bueno ahí”.

Foto: Álex Utreras
Foto: Álex Utreras

Preciso y conciso

El camino de Arte Elegante, el pseudónimo de Roberto Herrera (39), es el de un sobreviviente. Antes de ser uno de los artistas que supera el millón de oyentes mensuales en Spotify, en su pasado hubo pasos por hogares de menores del Sename y la cárcel; una experiencia que ha volcado en su propia creación musical y en sus años como monitor para chicos de los mismos hogares y prisiones que alguna vez vivió.

“No vengo a cuentiar, somos calle y con la música nos fuimos limpiando -cuenta-. Ví que esta técnica podría servir a los niños del Sename, empecé a ir con un parlante, con un micrófono y grababa a los muchachos en el instante. Después yo salía y les dejaba el tema para que los escucharan, y ahí quedaban con la autoestima arriba. Ahí me di cuenta que la música era magia. Te llenaba el corazón”.

¿Cómo te explicas eso? ¿Son poco escuchados esos chicos?

-Estos muchachos viven hartas cosas y se las llevan por dentro, ¿cuando hai escuchado la voz de los niños? necesitamos escuchar a los niños, con la música pueden contarnos lo que no hemos hecho. Hay que mostrarles que la alternativa es el deporte y la música, que hay otra vía. Hay harto niño futbolista, harto niño artista, entonces se pierden; necesitamos que el gobierno empiece a tomarle más importancia. De repente hay niños del Sename que me van a ver y dicen si este muchacho vino de ahí, yo también lo puedo lograr.

-Has sido monitor del Sename y has hecho talleres de rap en las cárceles de menores ¿te sientes un referente para los chicos?¿sientes que tienes que aconsejarlos?

-La música en sí me va aconsejando a mí. Uno se mira al espejo, va sacando unos versos, se autocritica, a uno le sirve, pero la idea tampoco es aconsejar tanto. Uno tiene defectos y todo, pero ocupo la música de una forma positiva para que un muchacho que tenga una adversidad la supere, ocuparla para transmitir lo que uno está viviendo.

Ese vínculo lo ha llevado hasta su trabajo. Su más reciente sencillo “De pequeño”, lo reúne con el joven Yiordano Ignacio, a quien conoció en uno de sus talleres. “Yo hacía talleres en la cárcel de menores y llegó preso el muchacho -recuerda-. Me llamó la atención el nivel que tenía, ahora a los 13-14 años ya tienen su flow. Entonces le dije que cuando estuviera en libertad, íbamos a hacer un tema bacano juntos. Dicho y hecho. Salió en libertad y nos juntamos”.

La colaboración se ha vuelto una forma de trabajo propia de una escena urbana dominada por la fibra millenial, de Pablo Chill-E, Marcianake, Drefquila. Y allí, la historia de Roberto y su rima callejera, encajó. “Yo recalco siempre que la nueva generación abrió la puerta y ahí estamos siempre. Hemos hecho hartas colaboraciones, ha sido bonito porque la experiencia ha sido gratificante”, cuenta Arte Elegante. “Ahora el vocabulario callejero suena harto en la música, antes no, uno hablaba así y te discriminaban, pero uno venía convencido. “.

-A Julio César en La Junta le dijiste que tu estilo es “hablamos poco, decimos mucho”

-Esa es la idea, resumir, tenemos las palabras, tenemos la calle, tenemos las vueltas estamos adaptándonos a las circunstancias. Yo recalco siempre que la nueva generación abrió la puerta y ahí estamos siempre. Intentamos mantener el equilibrio, pero siempre preciso y conciso. La palabra bien encajada nomás y era. Eso ha dado resultado.

Las adversidades de la pandemia

Como a todos en el gremio de los músicos, la pandemia golpeó duro a Arte Elegante. “Yo tenía 20 fechas y se me fueron 15 -cuenta-. Estas cosas han hecho que nos hagamos más fuertes, pero ha sido difícil mantener el equilibrio”.

-¿Cómo te las arreglaste para sobrevivir en la pandemia?

-Con lo digital, porque nos vimos en el desierto máximo. Ahí empecé a sacar temas, empecé a hacer cumbia, mambo, pude sobrevivir. Tuve que renovarme o me quedaba en el pasado, yo sigo trabajando y practicando para que Arte Elegante siga vigente.

Pese a las fechas caídas, la agenda de Arte Elegante detalla una gira por Chile que comienza el 18 de marzo en la Sala Metrónomo y sigue con fechas en Temuco, Rancagua, Chillán y cierra el 2 de abril en el Teatro Municipal de Antofagasta.

“Ahora estoy con más eventos, están más concretos, aunque es medio a la suerte de la olla -detalla-. Pero el músico tiene que ser perseverante. Con esta misma volada tiene que pegarle a las adversidades de la pandemia”.

-A la Municipalidad de Lanco le abrieron un sumario sanitario por un concerto de Illapu. Ahí Roberto Márquez dijo que “se abren los malls, pero cierran la cultura”

-Siempre ha sido así. Es cuático ver esa diferencia, a nosotros nos tiran al choque en vez de cuidarnos como lo hace Argentina con sus músicos. Pero la generación de ahora ha hecho que el movimiento urbano se manifieste internacionalmente, y ahí Chile empezó a ver que tenemos músicos y los números nos están acompañando. Hay que seguir en esa senda y apoyar a los músicos. Hay una industria y hay que potenciarla.

* Recuerda votar en los premios Copihue de Oro en este link. En este enlace puedes conocer a todos los nominados.

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