Entre la casa de Nicanor y los Rolling Stones: el debut y despedida de Los Barracos revive en internet

En el Chile de 1995, Los Barracos, banda liderada por Pablo Ugarte y Colombina Parra, lanzó su disco debut homónimo. Un proyecto que prometía, pero no consiguió mayor popularidad, pese a que telonearon a los Stones en su primera visita al país. Hoy, dicho álbum vuelve a estar disponible en las plataformas digitales y en charla con el diario pop, Ugarte repasa su historia.

Sentimientos encontrados. Es el resumen del ánimo que embarga a Pablo Ugarte, músico de extenso recorrido gracias a su trabajo en bandas como Upa y La Dolce Vota, cuando recuerda al álbum debut homónimo de Los Barracos. Un fulgurante proyecto noventero de corta existencia, pero que dejó algunas historias sabrosas en la memorabilia pop.

Lanzado en 1995, bajo etiqueta EMI, se trata de un disco que no consiguió posicionarse en la escena pop de la época, pese a la difusión radial de los sencillos “Todo” y “Las Ballenas”, de clara orientación comercial. Desde entonces, fue de esos títulos difíciles de conseguir y que permaneció como un recuerdo más cercano a esos episodios de culto de la música chilena. Hasta ahora.

La discográfica penquista Beast Discos, acaba de reeditar el álbum en las plataformas digitales -no hay, de momento, proyectada una edición física-. Allí están disponibles para el público las diez canciones que Ugarte, junto a su pareja de entonces, Colombina Parra, trabajaron desde fines de 1993 en la casa de Huechuraba de Nicanor Parra; la misma donde el antipoeta escribió su célebre “El hombre imaginario”.

“Fue la iniciativa de estos chicos de Beast Discos -cuenta Ugarte al teléfono con La Cuarta-. Me contactó Gustavo Bustos con el interés de rescatar el disco de Los Barracos. Me pareció una excelente idea, porque la verdad mucha gente me había preguntado por qué no estaba en Spotify, sobre todo por una balada, que se llama ‘Todo’, que es muy escuchada todavía”.

Barracos

Sin embargo, Ugarte aclara que pese al interés sobre aquellos singles publicados hace más de 25 años, se trata de un largaduración con el que mantiene una relación ambigua. “No es un disco que me llene completamente en lo estilístico, pero reconozco que ‘Todo’ es una balada muy potente, distinta al resto de las canciones”.

Ballenas y baladas en Huechuraba

Para entender las palabras del ex Upa!, hay que remontarse a la historia del proyecto. Un recorrido que surgió como una idea sin mayores pretensiones, y que debió flotar en el incipiente interés de las multinacionales por publicar música chilena. De hecho, la historia detalla que el debut de los Barracos estuvo entre los primeros del proyecto de Nuevo Rock Nacional, de la filial chilena de multinacional EMI. Este se expandió con los primeros trabajos de bandas que lograron asentar su propuesta, como Lucybell, Los Tetas, Tiro de Gracia, y otros.

“Venía saliendo de grabar un disco con la Dolce Vita, y con la Colombina estábamos viviendo en Huechuraba, con el Tololo recién nacido -recuerda Ugarte-. Ahí empezamos a darle forma a canciones. Eran componer lo que imaginábamos, y de repente, nos encontramos con un grupo de músicos que venían de acompañar a Joe Vasconcellos”.

Pablo Ugarte

El músico se refiere al bajista James “Jimmy” Frazier y a los hermanos Matías y Martín Lara, quienes acumulaban experiencia en otros proyectos y contaban con una sólida formación. Por ello manejaban un lenguaje musical diferente al que había trabajado Ugarte, mucho más cercano a la movida dark y new wave. “Eso fue bien determinante lo ecléctico que es el disco. Nunca he sido de decirle a los músicos lo que tienen que hacer, dejamos que fluyera el ADN más que decirles cómo tenían que sonar. Y salió eso”.

En el núcleo inicial surgido en Huechuraba (”en esa casa ensayamos ese disco y otros más”, recuerda Pablo), también participó el hermano de Colombina, Juan de Dios Parra, conocido como Barraco, de allí el nombre del grupo. “Después él se salió, se fue a otro proyecto y quedó Martín Lara de guitarrista, un encanto -rememora Pablo Ugarte-. Empezamos a hacer los demos y ahí salió ese disco”.

Así dieron forma a las diez canciones del álbum debut. Estas reunieron letras con ciertas imágenes urbanas y sin mayores pretensiones (allí está por ejemplo, “La micro y la rubia artificial” y “Salir del colegio”), sostenidas sobre bases musicales de clara orientación pop, con guiños a estilos como el funk, el rock y la balada. También suenan las melodías de teclado, tocadas por Colombina. Por cierto, a la futura mujer fuerte de Los Ex se le puede oír cantar por primera vez en la canción “Se perdió el cielo”.

En ese repertorio destacaban las dos canciones que consiguieron más notoriedad en la época. Una fue “Las ballenas”, un tema de fibra ecológica y contingente que alternaba guiños al pop y al funk, con una letra referida a la situación urgente de los grandes cetáceos, pero sin entrar en un discurso militante. “Salada, la mar está salada”, repetía el coro. Por esos años eran conocidas las intervenciones de organizaciones como Greenpeace para impedir la acción de las flotas balleneras japonesas.

“Soy amante de la naturaleza, rayo -explica Ugarte-. Las malezas para mí son milagro y las ballenas son los animales más impresionantes que hay en el mar. En ese tiempo se sabía que estaban en peligro, las estaban cazando, las estaban transformando en aceite y en harina. Eso me impactó mucho y por eso decidí escribir esa letra, ‘la mar está salada’. Tenía un componente ambientalista, pero no estaba defendiendo una causa”.

Como ya se mencionó, acaso el tema más conocido del álbum es la balada “Todo”, la que marca cierta distancia con el resto del material del álbum. “Esa canción la había compuesto antes de la formación del grupo y la sacamos con este proyecto -detalla Ugarte-. Tiene una historia bonita, porque se basa en las cartas de un poeta alemán del romanticismo, Hölderlin, que le escribió a una amante. Las parejas depositan la confianza en ti, y uno era más chico, más desprolijo y a veces uno se mandaba cagadas. Esa canción era para pedir perdón por las cagadas que me había mandado”.

Tras pulir su material, la banda entró al estudio Master para grabar el disco con el ex Congreso, Ernesto Holman, en la producción musical. “Eran tan buenos los músicos que ese disco no tomó mucho tiempo -señala Ugarte-. Tampoco había una cosa obsesiva de mi parte, no había una dirección de arte, que fuera lo que tenía que ser”.

-El debut de Barracos se enmarca en los días del proyecto de Nuevo Rock Nacional de EMI ¿qué expectativas tenía el sello con el disco?¿contaron con apoyo?

Eso fue horrible, porque no lo grabó EMI, lo grabó EMI publishing, que era la editora. Pero sucedió algo muy extraño; a mí me dijeron de la radio Cooperativa que la canción ‘Todo’ estuvo de número uno durante varias semanas y que ellos habían llamado a la compañía para ver qué hacían con este disco, pero no habían tenido respuesta. No lo podían creer, porque la canción había estado número uno sin que nadie les dijera nada. Algo pasó ahí pero a nivel ejecutivo, no tenía que ver con la parte artística, sino con la organización. Después se supo que algunos ejecutivos habían tenido problemas legales, pero no sé ni me interesa. El sello lo grabó, pero después abandonó el proyecto.

-¿Sientes que por esa razón el disco no tuvo el impacto que pudo haber tenido?

Bueno, sin dudas que si el sello lo hubiera apoyado podría haber tenido más impacto, y yo creo que un segundo disco le hubiera servido mucho al proyecto. Pero estilísticamente, teníamos lados muy distintos; los chicos estaban llevando la cosa muy al estilo del Joe y nosotros con la Colombina éramos más dark. Entonces, cuando ellos decidieron irse, yo los dejé partir, no los retuve porque no me calentaba. De hecho, el disco no me gusta mucho, pero sí algunas canciones. Pero esa cosa ecléctica que tiene, no me interpreta totalmente, no me deja totalmente conforme.

En el túnel del Nacional con Mick

Mientras la banda se hacía de un espacio en la escena local, recibió una invitación para telonear a los Rolling Stones en su primera visita a Chile, el domingo 19 de febrero de 1995, en una presentación deslucida que tuvo al Estadio Nacional a medio llenar -solo 35 mil personas, según los reportes-, y dejó 100 detenidos por infracción a la Ley de drogas.

“Estábamos en la lista de espera, antes habían invitado a otro grupo que no quiso ir, y ahí corrió la lista -detalla Ugarte-. O los ingleses escogieron dentro de la lista que les presentó la EMI, yo creo que porque no se parecían mucho a los Rolling, no lo sé en realidad”.

Archivo Copesa

-¿Pudiste estar cerca de ellos?

El meet & greet con ellos era imposible, pero estuve como a un metro de Mick Jagger. Yo estaba dando una entrevista a un medio argentino en el túnel, y ahí había una carpa gigante con pasto sintético. De repente entraron dos gigantones, enormes, vestidos de negro. Echaron a todo el mundo a los camarines, y a mí no me echaron, porque estaba dando la entrevista con el periodista argentino. Entonces quedamos solos.

Jagger y Richards en el Estadio Nacional. Archivo Copesa

De repente se abre una puerta, y entra Mick Jagger con un personal trainer y un doctor con un tanque de oxígeno -sigue Ugarte-. Pasó a un metro mío, tenía el cuerpo de un cabro de 18 años, pero la cara de una persona de 140, y eso que estaba maquillado. Él pasa mirando hacia el suelo, lo miré, pero él no me miró. Y se puso a trotar en la carpa, estuvo trotando 45 minutos, era para eso. Después tipo 7 de la tarde nos fueron a buscar y nos llevaron a tocar.

Nos marcaron el escenario al medio. Tocamos con los mismos equipos de ellos, los mismos micrófonos, ningún cable nuestro en el escenario. Sonamos increíble, nunca en mi vida había sonado así. Después vimos a los Rolling Stones en backstage y fue un delirio; cuando ví la potencia que tenían, me dije si hubiera visto esto antes, jamás hubiera aceptado ser parte del show, no me hubiera atrevido. La energía era impresionante.

Entre la montaña y el trópico

Tras darse a conocer con su primer álbum, la banda comenzó a trabajar en un nuevo disco con el que esperaban consolidar su propuesta. No lo llegaron a grabar, pues se disolvieron, pero sí pudieron probar parte de ese material en vivo. Eran días en que la música chilena presentaba a los nombres propios que definirían la década, mientras el canal Rock & Pop se alistaba para comenzar sus transmisiones y Manuel Contreras se negaba a ingresar a Punta Peuco.

“Alcanzamos a tocar en concierto varios de los temas nuevos, era muy sólido -detalla Ugarte-. Musicalmente lo encontraba excelente, pero estilísticamente me dolía la guata seguir alimentando mi carrera con ese tipo de música, que yo sabía que era mucho más comercial. No quería ser recordado por tocar música más tropical; porque hubo una corriente, la música que tocaba el Joe, las bandas de cumbia que salieron después, muy en la onda Fabulosos Cadillacs, como ska. Y claro, era entretenido, pero uno tiene su corazoncito oscuro y de ahí cuesta salir. O sea, me puedo ganar la lotería, pero voy a componer una cuestión triste”.

Barracos

Por un lado estuvo la tensión en la dirección musical, que determinó la salida de Frazier y los hermanos Lara. Pero Ugarte, da a entender que hubo otros factores. “Yo creo que ellos sintieron que no estaba tan de guata en el proyecto y en el fondo, creo que probablemente fui yo el que los desatendí”.

El músico señala que por esos días dedicó sus energías a otros asuntos. “Empecé a ensayar menos, a salir de Santiago. Yo tenía una pega paralela, que era de instructor de esquí. Me fui un invierno completo a hacer clases, por necesidad económica. Cuando volví me tenían la noticia. ‘Bueno’, les dije. Ellos se fueron a otros proyectos”.

Colombina

-Y allí comenzaron a trabajar en Los Ex con Colombina…

Ahí me quedé sin proyecto, estaba entre la montaña y medio perdido. La transición de Upa! a la vida real fue extraña; empecé a participar en proyectos como La Dolce Vita a tocar con el tío Lalo, luego Los Barracos, me cansé un poco. Y de repente aparece la Colombina con unas canciones increíbles, unas letras increíbles y dije, ‘bueno, es el momento de la Colombina’. La apañé con el bajo, para grabar las canciones. En la música trato de ser humilde, tengo claro cuando alguien está liderando. Me puse al servicio de ella, llamamos a Hernán Edwards y al Tavo Bascuñán, que había sido baterista de Upa!. Y justo nos separamos cuando teníamos las canciones compuestas y ensayadas. Por eso dije, ‘se tiene que llamar Los Ex’.

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