Cantinflas y la tormentosa historia de sus herederos

La tormentosa historia de la familia de Cantinflas.
La tormentosa historia de la familia de Cantinflas.

Tras la muerte del icónico intérprete en 1993 se inició una larga batalla legal entre su único hijo, Mario Moreno Ivanova, y su sobrino, Eduardo Moreno Laparade, para quedarse con la millonaria herencia que había dejado.

Mario Moreno Reyes, más conocido como Cantinflas, fue una de las grandes figuras del cine mexicano. En la década de 1940, tras el estreno de la película Ahí está el detalle, el actor y comediante se hizo conocido por dar vida a aquel icónico personaje. A partir de ese momento su carrera solo acumuló éxitos y se convirtió en un referente de la comedia y la actuación.

Pero no todo ha sido color de rosas para el llamado “Charles Chaplin” mexicano. Y es que, tras su muerte, su nombre ha estado ligado a varias tragedias y polémicas que ha protagonizado su familia, compuesta por su hijo y nietos.

El único hijo de Cantinflas

Cantinflas solo se casó una vez en su vida. En 1929, cuando trabajaba en los teatros ambulantes, conoció a Valentina Ivanova, una actriz de origen ruso que se asentó en México junto a su familia tras la guerra civil rusa. El flechazo fue instantáneo y cinco años después decidieron formalizar su relación con el matrimonio.

En el año 1960, la pareja decidió sumar un nuevo miembro a la familia. Lo llamaron Mario Arturo Moreno Ivanova y fue el único hijo que tuvo el actor mexicano. Sin embargo, su origen ha sido motivo de diversas especulaciones.

Tanto Valentina como Cantinflas defendieron que Moreno Ivanova fue adoptado legalmente, ya que los dos eran estériles y habían intentado tener hijos biológicos durante décadas, pero no lo lograban.

La otra versión plantea que el niño nació fruto de una relación fugaz entre Cantinflas y una joven estadounidense llamada Marion Roberts. En 1959, la mujer llegó junto a sus amigos a un hotel de Ciudad de México, sin embargo, después de unos días se dieron cuenta que no tenían dinero para pagar la estadía.

Luego de que sus amistades la abandonaran en el lugar, un trabajador del hotel le sugirió que Cantinflas la podía ayudar a salir de eso, ya que el actor tenía fama de brindar soporte económico quien lo necesitara. Él aceptó y luego habrían iniciado un vínculo.

Según esa versión, Roberts dio a luz a Moreno Ivanova en septiembre de 1960. Posteriormente la mujer habría entregado al niño a Cantinflas, quien se lo llevó a vivir junto a su esposa rusa.

Aunque tiempo después la estadounidense intentó recuperar a su hijo, sus esfuerzos fueron en vano. En 1961, un año después del nacimiento de Moreno Ivanova, Roberts se suicidó en una habitación del hotel Alfer, en Ciudad de México.

“Cuando cumplí 18 años (mi padre) me dijo que me había concebido con una norteamericana, que había nacido en Estados Unidos y que me trajeron a México a los 15 días de nacer. La esposa de mi papá aceptó inmediatamente la situación”, contaría el mismo hijo de Cantinflas.

Solo cinco años después de la llegada del niño, la familia Moreno Ivanova recibió un duro golpe: a sus 50 años, Valentina murió por un cáncer de huesos.

Cantinflas
Valentina Ivanova, Mario Moreno Jr. y Mario Moreno Reyes.

La herencia

El 20 de abril de 1993, el mundo se enteraba que Cantinflas había fallecido por un infarto al corazón tras sufrir cáncer de pulmón. Poco después se inició una intensa disputa legal entre su único hijo y su sobrino, Eduardo Moreno Laparade, para quedarse con la millonaria fortuna.

Según Moreno Laparade, un mes antes de que su tío falleciera firmó un documento en el que le cedía todos los derechos de sus películas. Además, aseveraba que su primo era un “delincuente” y que pese que fue “dueño de casi todo”, despilfarró el dinero con el consumo de cocaína.

Moreno Ivanova, en tanto, apuntaba que la firma de los documentos se produjo cuando su padre estaba moribundo en el hospital y que él era el heredero directo según lo indicado en el testamento.

En el año 2014, la Corte Suprema de México le dio la razón al sobrino del “Mimo de México”. Pero tras apelar en dos oportunidades, finalmente fue Moreno Ivanova quien se quedó con la herencia.

El destino de los nietos

El primer matrimonio de Mario Moreno Ivanova fue con Abril del Moral, con quien tuvo a Mario y Valentina, y luego se casó con Sandra Bernat. Fruto de esta última relación nació Mario Patricio, y los mellizos Marisa y Gabriel. Con su tercera esposa, Tita Marbez, no tuvo hijos.

En su rol de padre, el heredero de Cantinflas también tuvo varias controversias. Esto, porque varios de sus hijos lo acusaron de cometer violencia física, psicológica y ser el responsable de inducirlos a las drogas y el alcohol a temprana edad.

En julio de 2012, Mario Patricio interpuso una demanda contra su padre por corrupción de menores. Según su testimonio, a los 14 probó la cocaína impulsado por Moreno Ivanova. “Muchas veces estuve encerrado con él en hoteles, en antros sin decir que era el hijo de Cantinflas y consumiendo”, relataría.

“Hizo un giro completamente en mi vida, por consecuencia hoy no tengo estudios ni las herramientas para enfrentar la vida, lo único que se busca con esto es que se haga justicia”, complementó el joven.

Un año después, Mario Patricio fue hallado sin vida en la pieza del hotel Santa Cruz de Tlalnepantla. Se había suicidado a los 22 años de edad.

Durante ese mismo tiempo, Gabriel decidió abandonar su hogar y comenzó a vivir en las calles de Tecamachalco. Allí, el consumo de sustancias que arrastraba desde antes, aumentó.

En una entrevista que concedió al podcast No pasa nada, Gabriel también apuntó a que su adicción inició luego de que su padre lo introdujera forzadamente a consumir drogas cuando apenas tenía 16 años. Para tener dinero, le robaba a su propia madre, se prostituía o asaltaba a desconocidos.

“Mi papá me dijo que me iba a hacer hombre, me llevó a un prostíbulo muy conocido de la Ciudad de México que ya no existe. Empezó a sacar grapas (cocaína), me dijo que le jalara. Le dije que no y me dio unos golpes, y por miedo a que me siguiera pegando, le jalé a la cocaína”, relataba.

Mario Moreno Ivanova Cantinflas
Mario Moreno Ivanova junto a sus hijos Gabrel, Marisa y Mario Patricio.

En septiembre de 2017, la primera esposa de Moreno Ivanova, Abril del Moral, decidió ayudar a su hijastro y asumió con los gastos de la rehabilitación en la clínica del exboxeador mexicano Julio César Chávez.

En esa época también trascendió que Marisa, otra de las nietas del comediante, también estaba luchando contra la drogadicción e ingresó al mismo recinto. Adicionalmente, la joven había quedado con secuelas en su salud mental después de que en 2015 fuera víctima de violencia de género: su pareja de ese entonces, Alain Meder, la golpeó y la dejó con 200 fracturas en su cara.

Luego de varios meses, los mellizos pudieron recuperarse con éxito. En entrevista con el programa De primera mano, Abril del Moral relató que los hermanos estaban viviendo en un departamento de la ciudad de Culiacán y que habían podido retomar su vida.

Sin embargo, en el 2022 un nuevo episodio involucró a Marisa. Su madre, Sandra, la acusó de haberla ingresado a una clínica de rehabilitación durante un año para así apropiarse de sus bienes.

Mientras tanto, Valentina y Mario Moreno del Moral, los otros nietos del ícono mexicano, han tenido que protagonizar una disputa con Tita Marbez.

Después de que el único hijo de Cantinflas falleciera en 2017 producto de un infarto al corazón, lo que quedaba de la fortuna pasó a manos de su tercera esposa. Aunque su relación amorosa había terminado en ese momento, el divorcio aún no se concretaba.

Los nietos del comediante han mostrado su disconformidad con que el legado lo tenga Marbez y aseguran que no está siendo aprovechado como debería. Pero la mujer argumenta que, cuando Moreno Ivanova falleció, no dejó herencia.

“Quienes nos conocieron o conocieron a Mario Arturo (Moreno Ivanova), sabemos que cuando él llegó a mi vida en 2009, no traía nada, absolutamente nada. Tenía deudas, tenía broncas, tenía asuntos legales, tenía inconcluso todo el tema legal con su papá”, apunta.

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