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Julio César Rodríguez tras llorar en cámara: «Me acordé de mi hijo»

Autor: Pedro Mendoza

El animador de “Contigo en la mañana” se emocionó con el caso de una mamá a la que no le quieren devolver su casa y que tiene un peque con capacidades especiales. “JC” le pagará un arriendo al deudor y hasta la Fran García-Huidobro le escribió para darle fuerza.


Más allá de mostrar videos graciosos, registrar carteras o subirse en tacos aguja, día tras día los matinales exhiben las historias que tienen a los chilenos contra las cuerdas, y por más que los animadores intenten sólo exponer el dolor, buscar que las autoridades solucionen el problema y poner duro el corazón, como Mayte con Alexis Sánchez, igual les entran basuritas a los ojos, ¿cierto Julio César Rodríguez?

Para que entienda, el sheriff de las mañanas, ese que deja a los políticos en su lugar cuando se pasan de listos, ayer mostró su lado más sensible con un caso que lo llevó al pasado, pues una madre luchaba para que un arrendatario le devolviera su casa. Y eso no es todo, pues tiene un hijo con capacidades especiales. “País de mierda en el que vivimos, han pasado veinte años y todo sigue igual”, fue su descargo.

“Fue emocionante, pues vi mi historia reflejada ahí. Sentí tristeza y frustración al ver que se sufre lo mismo. Esa señora, más encima, estaba pasando a ser estafada por un arrendatario que no le pagaba, y ella contaba con esa plata para cumplir con los gastos de su hijo, que son múltiples”, dijo “JC”, quien vio morir a uno de sus pequeños por una rara enfermedad, cuando no contaba con recursos.

– ¿Fue similar a tu caso?

Sentía que cada cosa que ella decía, me había pasado. A veces uno lo ve desde lejos, desde un programa de televisión, pero yo lo sentía demasiado cercano.

– ¿Ese reflejo te sacó de tu posición de animador?

El manual del animador de televisión te dice que hay que estar más lejano, porque uno no puede resolver los casos diciendo ‘yo te arriendo esto, o te pago esto’, o si no se transformaría en algo asistencialista, que a mí tampoco me gusta.

– Pero igual te ofreciste para arrendarle un lugar al deudor por un mes.

Lo que pasa es que tenía tanta empatía con ella… Si no cuenta con un auto con lo que tiene el niño, debe estar cerca de un hospital, por lo que van a ir sufriendo sus huesitos y la musculatura que va perdiendo. No tiene ni un botón gástrico, como debería ser.

– ¿Y el manual a la…?

Como ya estaba un poco perdido en esa distancia, decidí arrendarle algo al señor, para que se vaya de aquí al viernes, y así ella llega el lunes. A mí no me gusta decir en qué ayudo ni lo que hago, y lo hice por la cara de desesperación y pena de Lorena. Tampoco quería que al señor lo lincharan, si mal que mal, él tenía sus problemas.

Apoyo

– Recibiste apoyo al aire, ¿no?

Claro, la Francisca (García-Huidobro) fue la primera que me escribió, y me puso ‘sigue firme, yo sé que es por Pablito, que es igual a él, pero mantén la fuerza’. Y mis otros amigos me escribían, porque todos se acordaron.

– ¿Cómo fue tu proceso con Pablito?

Yo ahora cuento con una situación buena, pero hace veinte años tenía los mismos problemas que esa señora, y trasladábamos a nuestro hijo en micro para llevarlo al hospital, es algo que está a la vuelta de la esquina para mí.

– También pasaste pellejerías, como ocurre con mucha gente.

Es parte quizás de mi naturaleza, porque es algo que también viví, y no puedo dejar de sentir y dar un aporte.

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