Espectáculos

La Firme con Juan Pablo Sáez: “Lo que yo no esperaba que me pasara, me pasó, y fue descolocante”

Un breve pero intenso regreso a los melodramas tendrá muy pronto, el que lo ha tenido de vuelta en Canal 13, tras un 2025 complicado, en lo personal, mediático y hasta judicial. Hoy, se ha rearmado y repasa su historia: “Estoy tomando algunas decisiones”, advierte.

Entrevista en profundidad a Juan Pablo Sáez. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

—Fotos de ex galán —bromea Juan Pablo Sáez Rey (53) sobre sí mismo mientras posa ante la cámara, y luego aclara por si las dudas sobre la galantería—: No, nunca le trabajé a eso…

Luego, en cambio, el actor agrega que en su faceta más seductora le ha puesto más empeño “a la simpatía y al relajo”, dice. Es más, ya en la entrevista con La Cuarta, el intérprete y gestor cultural recuerda sus años fuertes en teleseries, en Canal 13, con Playa Salvaje, Marparaíso y Adrenalina, siendo acaso su papel más recordado el carismático “Dj Billy”.

—¿En algún momento fuiste galán? —le pregunta el reportero sobre su vida privada, fuera de sus papeles en melodramas.

Dentro, de su respuesta, Sáez declara: “Nunca le trabajé realmente eso, nunca me la creí, nunca me creí bonito”, y al parecer se sorprende sus propias palabras, e incluso sugiere sobre esa frase: “Ese es un buen titular”.

Ahora, sin embargo, el actor tendrá un rol de villano dentro de la próxima teleserie vertical del 13, Un corazón como el tuyoque se estrena el 18 de junio—, con “Leonardo”, padre de uno de los futbolistas que forman una relación amorosa, vínculo del cual está en contra: “Está muy cerrado a la posibilidad de que su hijo pueda tener una tendencia sexual no habitual, por ejemplo, que pueda ser gay”, adelanta Sáez, quien viene saliendo un año complicado, marcado por un conflictivo divorcio que incluso ocupó las pantallas y páginas de la farándula, y de una fallida —y nueva— incursión en política.

En la conversación para La Firme, el actor repasa su propia historia, marcada por una vocación actoral que, primero, se vio postergada porque en su familia no hizo nada de gracia que se ganara la vida en el gremio de las tablas; el hito de convertirse en padre, tras el cual vino su salto a la televisión, con Adrenalina; el inicio de su gran proyecto, el teatro San Ginés; sus distintas incursiones en política, incluso cuando se postuló a alcalde de Ñuñoa, sin éxito, y con un conflicto legal con Fran García-Huidobro entre medio (incluso cuenta cuál sería el verdadero origen de su enemistad con la “Dama de Hierro); el drama de su quiebre matrimonial, Camille Caignard; la calma post tormenta, viviendo la mitad del tiempo con su hija; su intento por ser diputado; alguno que otro conflicto con Pancha Merino y Cata Pulido; y otras cuantas minucias.

Ya con más de una hora de entrevista, Sáez se deja ver más inquieto y se levanta del sofá:

—Eso tiene el TDAH, que uno se pone hiperquinético —se excusa y se dirige hacia otro rincón de la sala para servirse un vaso de agua.

Un par de minutos después, la entrevista, que puedes leer de aquí en adelante, terminó...

LA FIRME CON JUAN PABLO SÁEZ

A los cinco años no sabía que quería ser actor, pero, mirando hacia atrás, tengo recuerdos, o momentos que la familia describe que para mí eran “normales” pero que para ellos eran “especiales”: esa necesidad de hacer show, jaja, de prepararle una actuación a mi abuela cuando venía de Valparaíso, o me ofrecía como voluntario para leer en la misa o cantar en el coro del colegio. Todas esas cosas que no son únicas en mí: las personas que terminan abrazando este oficio han hecho sus primeros pasos desde muy chicos. Era el pintamonos de la familia.

Tenía un grupo de amigos en el barrio con los que andábamos todo el día en bicicleta — estilo ET, el extraterreste— , jugábamos fútbol, y lavábamos autos para juntar plata y comprar pelotas de fútbol y camisetas. De esa vida entre los nueve y quince años, de la preadolescencia, tengo recuerdos muy de máxima felicidad.

"Era el pintamonos de la familia", recuerda Sáez. MARIO TELLEZ

Estuve en el colegio San Ignacio El Bosque. Originalmente yo era tímido y, para vencer esta timidez, fui experimentando y explorando en estas participaciones que ofrecía la vida colegial: el interescolar y la coreografía en el mismo Estadio Nacional para la competencia de barras; y siempre en las kermesses y la semana del colegio trataba de estar en el show de los talentos. Pero cuando ya me di cuenta que amaba hacer esto, que me llenaba el espíritu y que me daba mucha alegría, fue cuando tomé un taller de actuación en segundo medio, que lo dictaban Pancho Melo y Felipe Castro, que en esa época estudiaban teatro. Me trataron muy bien y me hicieron sentir que tenía talento. Me hicieron creer mucho más en mis capacidades.

Pero quise darles el gusto a mi padre y a mi familia de tener una carrera más tradicional: Ingeniería comercial. Y al poco andar me di cuenta de que para ser feliz a los demás tienes que tú estar feliz, y yo no estaba siendo TAN feliz. Estaba todo el rato añorando, tomando talleres, escapándome a algún festival de cine en Chile o haciendo un cortometraje con amigos. Era superior a mí y una suma de cosas gatillaron mi cambio. Una polola que yo tenía en esa época, Francisca Aguirre, me insistía que estudiara Teatro, que por favor diera la prueba; y es amiga mía hasta hoy, me conocía. Entre medio, me iba bien en todos los ramos humanistas (Economía, Recursos humanos y Marketing), pero Cálculo, Estadística y Microeconomía me costaban mucho. Me di cuenta de que tampoco iba a sacar rápido la carrera y pensé: “En vez de cinco años me demoraré siete, y no estoy dispuesto a invertirlos en una cuestión que no quiero”. Y decidí: “Seré honesto conmigo, estudiaré Teatro”.

Mi papá estuvo como dos meses sin hablarme. Estuvo medio enojado. Pero creo que lo entiendo. Como papá, uno quiere realmente lo mejor para los hijos, y esta profesión es difícil: de repente estás en la cresta de la ola del éxito, y también puedes tener cesantía, pocas oportunidades laborales o mala paga. Entiendo perfecto que mi papá se haya preocupado; lo mismo que yo ahora, que soy papá, me preocupo de mi hijo (yo quería que mi hijo fuera actor, pero no lo obligué para nada y, cuando lo decidió, sabía que sería un camino difícil).

Con Daniel Alcaíno éramos compañeros en algunos ramos y en los patios también teníamos mucha interacción; y era muy sociable —como lo ven ahora—, y siempre muy bromista, entonces me hacía muchos chistes; en esa época no se llamaba “bullying” pero me hacía harto bullying (pero simpático, buena onda), y yo también a él. E insistía mucho en que yo saliera con alguna chica, y me hacía mucho gancho, de celestino... Pero en una creo que se equivocó, porque me hizo gancho con una que terminó siendo polola de él (le gustaba); no quiero dar el nombre para no involucrar a nadie, pero quedé medio plop... Daniel era Daniel.

Trataba de ser un poco más canchero. Estudié en un colegio de puros hombres, entonces en la Escuela de Teatro esencialmente tuve muchas amigas en realidad, más que pololas. Por lo menos en la época que yo estudié, no habían temas tabú, podía hablar de temas que yo nunca había hablado, no sólo de sexualidad, sino que de las relaciones de amistad, de los sueños, de la felicidad y de los objetivos en la vida. Fue interesante profundizar en temas que, viniendo de un colegio muy católico, no había tenido la oportunidad de hablar.

"Originalmente yo era tímido", relata Sáez. MARIO TELLEZ

Le hice una broma a Tennyson Ferrada y me echaran del Teatro Nacional, en los dos primeros años de universidad. Me dejó bien bajoneado. Cuando partí y era chico no le tomé el peso a que cualquier chiste o broma podía ser malinterpretado o jugar en contra para mi imagen. No me daba cuenta de lo tan importante que era en el rubro de la actuación construir una imagen —y serla también—. Ahí, quizás, cometí un error. Porque después el mismo medio, los pares, te empiezan a dejar fuera de proyectos, por esta imagen de más “light”, la que no necesariamente es real: porque que uno quiera ir por la vida “dando alegría”, no quiere decir que no tengas un lado más profundo. Pero todo al final te da un aprendizaje y, quizás, si no me hubieran echado de ese teatro, yo no habría tenido el sueño de construir uno y no existiría San Ginés.

En esa época yo sentía que para ser profesional no necesariamente había que ser tonto grave. No me acomodaba mucho que había mucho actor que estaba todo el tiempo queriendo pasar de muy intelectual, o de muy comprometido políticamente. Y yo decía: “Pero si nosotros tenemos que actuar, también podemos hacer comedia y hacer historias que tienen que conectar con la gente, y que haga un viaje de emociones cuando ve una obra nuestra; y eso no quiere decir que en camarines, o cuando salimos a comer, tengamos que estar todo el tiempo hablando de Zaratustra o de Nietzsche”.

No quiero hablar de mis colegas, pero claramente hay algunos que están muy atrapados por la imagen, y cuidarla. Y yo creo que la vida tiene que ser más simple. Me gusta mucho la actitud del actor argentino o el español, que no se siente menos si está en un programa de talk show o de juegos, o hacen una comedia un día, y al otro un drama, en el teatro o en cine. Creo, igual, que el actor chileno también se está relajando más y siendo más versátil. Pero en algún minuto era castigadora la opinión del rubro. No podías pensar diferente en ningún tema.

"No me acomodaba mucho que había mucho actor que estaba todo el tiempo queriendo pasar de muy intelectual", recuerda Sáez. MARIO TELLEZ

Fui papá a los 23 años. A la mamá de Lucas la conocí cuando había recién salido de la universidad y entré a trabajar al canal Rock&Pop; ella era la directora de vestuario. En las pruebas de look nos conocimos, empezamos a salir y fue una relación muy hermosa que duró cinco años.

Me enteré que iba a ser el papá y trabajaba en una obra de teatro en que ganábamos muy poco, entre 60 y 80 lucas de esa época (deben ser 300 lucas hoy). Y justo nos fueron a ver al teatro Ricardo Vicuña y Pablo Illanes. Estábamos haciendo Cinco Sur, con Alberto Fuguet, y toda una camada de actores que en esa época no éramos conocidos (Berta Lasala, Felipe Braun y Mariana Loyola), pero que estábamos en el under. Y nos invitaron a participar en esta teleserie. Y al entrar a la teleserie, subí de esas 80 lucas a 540, ¡pero de 30 años atrás! Con esas lucas pude parar la olla para tener una familia y mantener a mi hijo durante un buen tiempo.

A “Dj Billy”, mi personaje de Adrenalina, primero se lo habían ofrecido a José Miguel Viñuela y Guido Vecchiola. En algún momento Ricardo Vicuña me contó años después. Siempre que hay un casting: se arma un elenco y hay más de una opción. Nunca uno es el único al quieren para algo, sino que por lo general en las producciones manejamos ternas, mínimo tres nombres por cada rol, y se hace calzar la disponibilidad del actor si se llega a acuerdo económico, y luego en las pruebas de cámara o audiciones se ve si el actor realmente le está dando al director lo que quiere. A mí no me molestó para nada saber que se lo habían ofrecido a ellos, o que los habían tenido en vista. Al contrario... Viñuela podría haberlo hecho bien, ¿por qué no? Tiene pasta.

¿Durante diez años renegué de “Dj Billy”?... O sea, el artista en general siempre está mirando para adelante: qué personaje viene. De hecho sentí que igual tanta popularidad afectó en que luego no tuviera tanta continuidad en otros personajes que me podían haber llegado. Pero después decidí relajarme, reírme y hasta hoy animo —no todos los días— una vez al mes alguna fiesta noventera con el personaje, ya sea de una discoteque, empresa o fiesta privada.

A Mak Luksic no le pedí reunión pero me lo topé en algún evento, porque tengo buena relación con la Loreto Aravena. Creo que yo estaba dirigiendo el festival de Puente Alto, la Lore era animadora y él la fue a acompañar. Max estaba en el camarín y conversamos mucho rato de diferentes temas, y le debo haber tirado la talla —un poco en broma y en serio— de que para levantar “aún más” a Canal 13 se podía recurrir a teleseries que habían funcionado muy bien el pasado haciendo una segunda parte: con los actores que en esa época éramos jóvenes, ahora ya más viejos, y papás de una generación de cabros que están ahora en redes sociales, con mucha mayor libertad sexual y tantas cosas que sería interesante ver en televisión. Pero no se presentó como un proyecto. Fue una idea.

"Sentí que igual tanta popularidad afectó", dice sobre su personaje "Dj Billy". MARIO TELLEZ

Me pude haber ido a vivir al extranjero, en una época en la que hice películas, entre el 2000 y el 2006. Viajé con las películas —como El Leyton o Be happy— a los festivales y me tocó un par de veces estar en el San Sebastián, y tuve la posibilidad de conocer conocer a Javier Bardem, Gael García Bernal y a sus mánagers; y el de Antonio Bandera me hizo una oferta para trabajar y vivir en Los Ángeles, EE.UU. Era el sueño de mi vida y no me fui, porque sentía que al vivir lejos de mi hijo —que tenía tres años y recién me había separado— no sería feliz. Pensé que lo podía postergar... y bueno, las oportunidades en la vida ocurren y no están ahí siempre. No me arrepentí porque hice el camino que sentí que tenía que hacer. De repente pienso: “¿Qué habría pasado si me hubiera ido?”... Hice el camino que para mí era coherente: estar cerca de mi hijo. Siempre pensaba que si se enfermaba yo pudiera “estar cerca”. Pensaba que, por lo menos, estaba a 15 o 20 horas de distancia. Me pasé un rollo bien exagerado.

Me retiré hace tanto tiempo de las teleseries, sería un ejercicio de profunda memoria cachar cuál personaje fue el más interesante que he hecho. Pero todos tenían algo atractivo... ¿Cuándo me doy cuenta? Cuando las repiten y la gente me habla de esos personajes que están viendo; por ejemplo, a mucha le parecía muy interesante lo que hice en Cerro Alegre; o con un nerd que metí en Marparaíso, buscando la tecla de comedia y un registro distinto al ser galán. Algunos señores del mundo del surf se me acercan y me dicen: “Empecé a surfear porque vi esta teleserie y me inspiró mucho tu personaje”, de Playa salvaje. Voy a estas discoteques y, por lo general, me saludan con mucho cariño y aprecio los DJs, y algunos me dicen: “Loco, yo soy Dj porque cuando vi la teleserie era chico y caché que podía ser un trabajo, y de ahí que empecé a poner música en el colegio; y hoy soy DJ profesional”.

¿Fui galán en mi vida?... Tener rachas de popularidad cuando uno es joven, y además mayores ingresos económicos, y te está yendo bien una teleserie, película y en el teatro estás llenando, efectivamente debe generar una una mayor dosis de endorfinas. Pero mi coquetería o galantería iba más por otro lado: siempre he creído más en el humor que en el ser bonito. Siempre tenía la intención de que la señorita que interesaba conocer se riera y lo pasara bien, más que “mira qué guapo soy”. Nunca le trabajé realmente eso, nunca me la creí, nunca me creí bonito... Ese es un buen titular... Sí creía que podía ser simpático y hacer pasar un momento divertido a la pareja, o con la que estaba saliendo. Aunque, también mi backstage, mi vida privada, tiene toques de mucho silencio, de melancolía e introspección.

"Nunca me la creí, nunca me creí bonito", dice Sáez. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

Antes del incendio del San Ginés en el 2008, muchas veces había escuchado —o uno mismo decía—: “Este proyecto es un ‘hijo mío’”. Y claro, el San Ginés se quemó y se perdió, ¡todo lo material! Muchas lucas y muchos años de trabajo. Pero, no murió nadie, por lo cual terminó siendo algo no tan negativo. Pude analizar que había mucho de positivo en cómo ocurrieron las cosas; una lata lo que pasó, pero peor hubiera sido que hubiera muerto alguien. Muchos periodistas me preguntaban: “San Ginés es como tu hijo,¿perdiste un hijo?”. Y yo digo: “No, perder un hijo es algo mucho más mega ultra terrible”, que gracias al Cielo a mí no me pasó. Durante el incendio se me ocurrió ir a buscar los computadores, y mi papá se quedó atrapado y yo, por un toque divino, logré salvador, ¡pero podría haber muerto! Y maravilloso: tengo a mi papá conmigo.

Las habilidades de gestión y producción por lo general las artistas no las tenemos tanto. Yo me metí porque sentí que había que hacerlo, pero no me siento el más habilidoso de los productores; le tengo que poner mucha gana para que me resulta, no me sale “de taquito”.

¿Qué permitió que mi papá ahora trabaje conmigo en el San Ginés?... ¡La magia de la vida! Es como el “Quijote” que se transforma un poco en “Sancho”, y “Sancho” un poco en el “Quijote”, jaja: cuando hay amor cariño y pasión, empiezas a amar también las vocación del otro —en este caso la de los hijos— y te metes en mundos que no necesariamente son los tuyos, y lo terminas de abrazando tanto que te termina gustando. A mi papá incluso le terminó gustando más que a mí, porque se da el tiempo (a veces yo no lo tengo) para conversar con cada actor, productor y director; y es muy querido en el medio. Y le encanta, y va muchas veces cuando no está obligado a ir, domingos, desde muy temprano a muy tarde... Ahora está empezando a ir un poquito menos, porque ya tiene sus años. Pero le encanta. Es muy mágico.

Mi papá nunca me ha dicho: “Tenías razón, elegiste el camino correcto”. Pero no todas las cosas se dicen con palabras. Este gran compromiso y entrega que tiene por tirar el negocio pa’ arriba, y preocuparse de todos los detalles —desde la temperatura hasta dónde se estacionan los actores— es una verdad contundente de que él terminó por demostrar con hechos el amor que tenía, por no solo por mí: por toda la familia y el rubro.

Esta carrera uno la elige porque quiere ser actor de teatro, y yo he seguido siendo actor de teatro. Y de repente hago algún personaje en una película, en una teleserie, o en una teleserie vertical. Pero yo soy actor de teatro.

¿Me siento actor? ¿Empresario? ¿Gestor cultural?... Yo, mi origen y vocación, es ser actor, un actor que, por la necesidad de dignificar el rubro del teatro, entró a ser productor también. Pero en esencia yo soy actor. Ahora, me paso más horas produciendo que actuando, sí, jajaja, entonces para muchos soy productor. Pero yo me siento cada vez más actor que productor. Es muy loco. Una dicotomía brutal.

"Esta carrera uno la elige porque quiere ser actor de teatro", declara Sáez. MARIO TELLEZ

El futuro del San Ginés espero que sea un proyecto que trascienda las vidas de los que estamos actualmente operándolo y perdure. Estamos cumpliendo 27 años de historia, que es un montón. Y ojalá pueda llegar a los 100 años, sería genial; y sino, por lo menos 27 años más. Eso va a depender de las futuras generaciones, que espero que puedan tomar la posta. Pero no están obligados a hacerlo. Por ejemplo, Lucas tiene mucho más fervor por su carrera de actor que de productor; no le puedo endosar el cacho de la administración de San Ginés. Ahora hay mucha más competencia que antes y competimos con todos los streaming, con Netflix, Amazon, Sony y Disney, y con los canales de televisión abierta chilenos, y con las nuevas salas.

¿Tener un teatro da poder dentro del gremio actoral? Nunca lo he sentido así, como que yo pueda mal usar ese poder.Pero sí un teatro es una vitrina, un lugar donde un actor no conocido puede dar a conocer su talento, y después de eso saltar a otras plataformas; y nos ha pasado con actores que llegaron siendo no-conocidos y terminaron siendo figuras, y también humoristas, comediantes, bailarines y cantantes. Pero uno va va ejerciendo ese sano poder sin tener total noción de aquello.

¿Pancha Merino?... De lo que diga, se va a agarrar para tirarme mierda, y no quiero... ¿O cuento nomás? Podría servir para aclarar, muy en rápido y corto: fueron amigas y les tuve mucho aprecio, en especial a la Pancha, que se enojó por una tontera: no quedó en un elenco de una obra, y se enojó como si yo lo hubiera estafado... la cantidad de actores que tendrían que estar enojados conmigo por no quedar en elencos... Fome...

¿Y la Cata Pulido tampoco me tiene buena? (Pregunta reportero) Y la Cata estaba en un elenco, pero faltó, se quedó pegado en la nieve y no podía bajar, y el elenco la echó; no te pagan las funciones que no haces (los elencos son sociedades de cooperación en que todos se llevan un porcentaje). El elenco pidió que ella no siguiera, y ella siempre pensó que YO la había echado, porque figuro como dueño; pero nunca hago lo que a mí se me canta, sino lo que el colectivo quiere. Ha pasado otras veces —pocas— que un actor se ha enfermado o no ha llegado, pero la el elenco ha pedido que ese actor siga. Pero en este caso todo el elenco pidió que, por favor, se le separara. Y de ahí que me tiene odio, y vez que puede habla mal de mí. Pero bueno, ya está. Son enojos brutales por cosas que no tienen que ver realmente conmigo. Es una cosa pasó hace 20 años, entonces que sigan pegadas con cosas tan antiguas, dices: “¿Qué onda?”.

La gente que ve los programas de farándula y qué sé yo sabe más o menos quién es quién, entonces sopesan las distintas versiones (de los protagonistas del espectáculo). No sabría decir cuánto daño hacen. Creo que igual hacen daño. Los medios hacen daño. Es triste. Creo que los medios comunicación hay que ocuparlos no faltando a la verdad, y no tirando odio, sino que tirando amor. Esa es mi visión, pero bueno, ya está.

"Los medios hacen daño", crítica Sáez. MARIO TELLEZ

Tengo TDAH. No lo había contado. Creo que un poco en la línea de no ser discriminado por el medio actoral, en que la concentración y la memoria son altamente calificadas y valoradas, aparece un actor diciendo “tengo déficit atencional, me cuesta un poquito más aprenderme los textos o las plantas de movimiento”; entonces dije “si ya me han dejado fuera de algunas cosas, y digo esto, me van a dejar fuera de todo”. Pero un día dije: “Chao, tengo que ser honesto con mi historia, con quién soy”, y lo conté. Y eso permitió que mucha gente me trate mejor; y otra, no... En la vida es imposible tener todo: ganas y pierdes. Lo que sí, me sentí más coherente con quién soy, con no tener que estar actuando.

En el TDAH, la dispersión, más que molestarlo a uno, puede generar molestia en la gente que cree que lo haces a propósito. Por ejemplo, a veces alguien te pregunta algo y tú ni lo escuchaste, y no le contestas, y no quiere decir que no te importe esa persona; sino que no te diste cuenta. También por eso lo quise aclarar, para que hubiera gente que cachara que no era personal si alguna vez yo olvidaba algo, o dejaba pasar algún detalle.

Soy aprensivo en todo. Tengo cierta aprensión. La gente que más quiero y conozco, a mis amigos y familia, me preocupa mucho que efectivamente no lo pase mal y tengan todo lo que necesitan para vivir, y que efectivamente también no vivan un accidente.

Creo que estoy un poco marcado por algunos accidentes en la vida. En el 2008 fue el incendio del teatro. Y creo que lo que marcó mi vida tiene que ver un poquito con que, justo un poco antes de yo nacer, murió una prima mía; y lo que puedo entender ahora más de grande, con algunas terapias: esta muerte hizo que mi madre estuviera muy triste en la época que yo era guagüita. Y eso, creo, puede explicar que yo tenga este signo un poco dramático. No me lo explico de otra manera. Y además mi mamá siempre fue muy aprensiva también; entonces, si iba a salir, quería saber cómo llegaba yo al lugar, y en esa época no habían celulares, había que ingeniárselas para avisar que había llegado bien. Todas esas cosas van marcando la personalidad.

"Soy aprensivo en todo", admite Sáez. MARIO TELLEZ

Fui consejero regional entre el 2013 y 2017; y después intenté una reelección en que no logré los votos, especialmente porque, de ser independiente, que llegaba bien a todos los segmentos, me inscribí en un partido (Democracia Cristiana), y eso me hizo perder mucha votación. Creo que la gente no está muy ahí con los partidos... No quisiera hablar mucho de política en realidad...

Antes lo que me movió a estar en política eran siempre en que yo quería participar para ayudar. Mi cosa de la acción social que me viene del San Ignacio —una enseñanza jesuita que tiene mucho que ver con la acción más que con el rezo—, me hacía decir: “Cuando fui consejero regional, pude construir y sacar adelante proyectos con la infraestructura real de centros culturales, de salud familiar, plazas, ciclovías, colegio y escuelas que se hicieron”. Y tengo un listado en mi computador de proyectos bien importantes de que tuve que ver, y a veces se lo muestro a mi hijo, o a gente que conozco, y con mucho orgullo.

Cuando estábamos saliendo recién de la pandemia y me invitaron a la posibilidad de ser alcalde de una comuna (Nuñoa), dije: “Aquí habrá mucha necesidad después de lo mal que quedó el planeta y Chile, entonces podré ayudar”. Por eso entré, pero no por una necesidad de yo llenarme de ego, sino que dije: “Tengo ciertas habilidades de trabajo que las puedo poner al servicio de que efectivamente la gente de una comuna pueda estar mejor”. Y miraba a los alcaldes que existían en esa época y dije: “No tengo nada que envidiarles, puedo hacerlo igual de bien, o mejor”.

En la época de la pandemia tuve una batalla legal con Fran García-Huidobro. Ella también despotrica contra mí, parecido a las otras dos, y no sé si alguien alguna vez ha publicado la verdadera razón de por qué ella me tiene recelo... Pero bueno... Lo puedo contar: yo era muy amigo de Cristián de la Fuente —ya no tan íntimos, porque él vive en otro país—, y ella lo engañaba con Diego Muñoz, y yo tomé partido, entonces de ahí que ya no me lo perdona... ¿Qué puedo decir? Siento que, mirando para atrás quizás no tendría que haberme metido en esa relación, pero como el loco era amigo mío, lo estaban engañando descaradamente, me tocó la tarea de alertarlo. Si volviera el tiempo atrás, a lo mejor podría no meterme... pero no sé. Cuando uno es amigo, creo que uno también tiene la labor de que tu amigo no haga el loco. Yo en ese minuto de mi juventud, lo alerté... ¿Cuál es el resultado? Me gané el odio de ella para siempre.

¿Tuve un juicio con Fran García-Huidobro que al final tuve que pagarlo yo? (Pregunta reportero) Más que querer ganar un juicio, lo que me interesó fue dejar una constancia de que no se puede ir por la vida injuriando a personas. Entonces, yo no fui a las instancias del juicio; fui solo a una audiencia y después ya no seguí, y lo perdí por no ir, jaja. Es cierto que tuve que pagarlo, pero no fue un dineral, sino una cosa muy normal...

Me trae menos problemas a todas las preguntar decir “de eso no estoy hablando”, pero no tengo nada que ocultar. No he cometido ningún delito al alertar a un amigo... Ahora, si hubiera sabido que me iba a traer tanto problema en el futuro... De repente hay gente que no se mete en ni un problema de nada y no ayuda a nadie... bueno, gente muy sabia de repente. A veces uno quiere ayudar y termina metiéndose en problemas.

Tuve una panadería para la pandemia, “La Coquette”, que ahí estaba de socio con mi exmujer (Camille Caignard), nos separamos y el proyecto llegó a su término. Pero fue muy lindo mientras duró... ¿Volvería a tener una panadería? He aprendido en la vida uno no puede decir “esto nunca”, escupir al cielo; porque en la vida puede pasar cualquier cosa. Por ejemplo, antes del incendio había dicho “no haré nunca más comedias livianas”; y después del incendio tuve que hacer un montón de comedias livianas para juntar plata y reconstruir el teatro. Antes de ser famoso fui garzón, atendí mesas, animé bares y un día dije: “Nunca más seré garzón”; después vino la pandemia y tuve que hacer delivery de llevar comida a casa, que era lo mismo que ser garzón, ¡pero por toda la ciudad! Me di cuenta de que a Dios ni al destino porque cualquier cosa que digas “esto no lo haré”, puede ser que lo tengas que hacer de nuevo.

Gracias a Dios, nunca me ha faltado para vivir, pero no tengo puesto el objetivo en la plata; y no necesito atesorar, tener mucha plata ni tengo gustos caros. Cuando he tenido excedentes de plata, la meto en proyectos, como en la producción de una obra de teatro, financiar una película o en compra de equipos. Mi sueño no es andar en un Ferrari. No soy extremadamente ordenado con la plata, porque afortunadamente la administración de las platas de los teatros la lleva más mi padre, mi hermana y un equipo de contabilidad; y en mis platas personales, soy austero —trato de serlo—, pero si mis hijos necesitan cosas, o si estando en pareja, ella necesita algo, también ahí soy generoso. Pero yo, conmigo mismo, soy bastante austero.

"No soy extremadamente ordenado con la plata", admite Sáez. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

100 Días para Enamorarse (Mega, 2021) era una teleserie que tenía mucho personaje que entraba a ser protagónico por tres, cuatro o seis capítulos; estaba escrita así en otros países. Entonces, si lo hacías muy bien, no te quedabas toda la teleserie: tu personaje entraba y salía. Igual que aquí, cuando se hizo Soltera otra vez, era lo mismo: había muchos galanes que entrábamos: estábamos un rato con la Paz Bascuñán, salíamos tres o cuatro cuatro citas, y de repente se acababa esa historia. Y está bien.

A la teleserie vertical Un corazón como el tuyo no vine por la plata, aunque me pagaron bastante bien. Vine porque yo cada llamada la tomo como una señal, como un mensaje de amor y cariño. Entonces volver a Canal 13 para mí es de altísimo enganche emocional, y nostalgia. Pero que yo proyecte mi vida haciendo una carrera en teleseries verticales, no creo; porque también aquí van rotando mucho los rostros. Y está muy bien. Si me llaman de nuevo feliz vuelvo, pero no pretendo por el momento esperar mucho más. No está ahí mi objetivo. Vine por las ganas de hacerla y de encontrarme con gente, no por fama ni plata.

Mi personaje en la vertical es “Leonardo” tiene cosas de mi personaje de La sociedad de los poetas muertos. Me parece que me llamaron porque me vieron ahí. Es un papá muy tirano, muy cerrado, con ideas muy antiguas y muy anquilosadas; y no permite que su hijo quiera ser actor. Mi personaje en la vertical está muy cerrado a la posibilidad de que tu hijo pueda tener una tendencia sexual no habitual, por ejemplo, ser gay. Y eso en el mundo moderno pasa, pero menos que antes... Pero mi personaje es MUY cerrado, un poquito homofóbico.

El teleserie vertical en que participa Sáez se estrena el 18 de junio.

Lo más desafiante de actuar en una vertical es la vertiginosidad con que se hace, porque se hace completa en una semana. Nosotros antes hacíamos una teleserie completa en seis meses. Y la trama también es bien intensa, pasan muchas cosas en pocas escenas: pasas del amor al odio, de la rabia a la alegría, y al llanto, y muchas cosas. Hay que estar a rápido con ese cambio de emociones, sin transición. Es lo más distinto a las teleseries convencionales de la época que yo hacía teleseries, que habían varios capítulos para que te hicieras a la idea de algo, o que te enteraras realmente de algo. Ahora te dicen una frase y en la siguiente escena ya eso es historia.

Me llaman más la atención las teleseries verticales que las horizontales, porque va con la modernidad de cómo se está consumiendo la ficción actualmente, por una generación que no me conoce, o me conoce menos, que es la gente que tiene entre 10 años y 25 o 30. Esas personas están viendo mucho contenido de TikTok, Instagram y YouTube, es un público que me interesa y me llama mucho la atención...

Ahora, si me llamaran de una teleserie horizontal, claramente evaluaría con mucho agradecimiento de la llamada. Además, no ha ocurrido últimamente, por lo tanto no es un tema para mí: al no estar ocurriendo, no tengo mucho qué pensar... Sé que podría buscarlo, pero como me mantengo bastante ocupado con mis obras de teatro, y la colaboración que hago desde mi área en programación del Centro Cultural San Ginés —más las giras—, no es que tenga días en que estoy mirando el techo y digo “no tengo nada que hacer, entonces iré a escribir un mail o pedir pega”.... Igual, si me invitan a un programa en Mega o Radio Infinita, paso a saludar; eso no lo desconoceré. Pero no estoy en el top of mind de esa área dramática por el momento, parece.

"Me llaman más la atención las teleseries verticales que las horizontales", sincera Sáez. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

¿El 2025 fue mi año más difícil?... Siempre es más difícil cuando muere alguien; tuve años difíciles cuando partieron mis abuelas, o cuando lamentablemente se me han muerto algunos amigos. Pero lo que yo no esperaba que me pasara, me pasó, y fue descolocante. Fue duro psicológicamente; las muerte también lo son, pero la ley de la naturaleza te permite entender que una persona muy mayor se pueda morir. Pero para lo que de repente uno no está tan preparado es que se te mueve tanto el tablero de cosas en cosas que no esperaba: si has actuado bien en la vida, y te sientes una persona de bien, que tiene buenas intenciones para con el resto y que has hecho lo mejor que has podido con tu vida, que de repente alguna gente crea, por un malentendido o una mala descripción de tu persona, que eres una persona no-buena, es duro. Fuerte.

¿Lo del año pasado me dejó traumado? No, son cambios que nos pasan a todos los seres humanos, estemos en el mundo de la exposición o no: un duelo, una muerte, una separación, una enfermedad, un cáncer son cosas fuertes para cualquier ser humano; no porque uno pueda ser conocido, o semi-conocido, o tener plata o no, te va va blindar frente al dolor. Creo que hay que aceptarlo como parte de la naturaleza humana, y tomar todo lo bueno que eso puede traer para tu aprendizaje y crecimiento. Estoy bien, pero no negaré, por hacerme el duro, que en un momento estuve muy afligido, triste, deprimido, ¡por qué no! Chao.

Por respeto a mi hija, no estoy hablando de mi exseñora (Camille) —con quien me había casado en el 2013—, así que pura buena onda y que le vaya bien en todo.

Con mi exseñora actualmente tenemos una relación muy cordial, y somos padres responsables... Lo que sí puedo contar es que de lo que se me acusó, falsamente, en un momento, fue esclarecido, aclarado, en las instancias legales de Chile, y fui absuelto de ese falso cargo de violencia psicológica: no es verdad. Uno lamenta que efectivamente a veces los medios fallan antes que los tribunales y te ponen una chapa como que uno fuera culpable de algo... pero bueno... ya está: es parte del rubro.

Tenemos custodia compartida, entonces una semana ella cuida a nuestra hija, y una yo...Me llevo súper bien con mi hija... Hace poco me salió la custodia compartida; antes la veía los puros fines de semana. Es a toda raja de bueno. Implica también una responsabilidad más alta de uno. Es todo para mejor, pero implica que uno tiene que poner energía, trabajo, concentración y mucha voluntad para que las cosas salgan bien, porque no se trata de tener a un hijo solo en la casa, que el refrigerador no tenga comida y que en la mañana no te levantes con ese hijo; o sea, hay un trabajo —que uno lo hace con todo el amor, ganas y felicidad del mundo—. Pero implica más dedicación.

" Es a toda raja de bueno", dice sobre la tuición compartida de su hija. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

Las cosas terribles uno en el corto plazo las ve muy terribles, y después pasa el tiempo y logras ver lo bueno que ese trauma te puede traer... Eso espero que me pase con lo que me pasó el año pasado, que en unos años más pueda estar reflexionando y diciendo todo lo bueno que me llegó...

Me he descrito como trabajólico. Estoy menos trabajólico, jaja, estoy buscando trabajo... No, estoy eligiendo mejor los proyectos en los que quiero participar, para también apostar a una calidad de vida y hacer bien mi pega de papá, con mi hija y mi otro hijo, y dedicarme un tiempo a mí, a mi calidad de vida... ¡que no quiere decir que ahora me pasó el día meditando o en el gimnasio!... Pero tengo la intención de que eso cambie. Estoy tomando algunas decisiones ahora que se van a notar, espero, no lejos, en el tiempo, de crecimiento personal. Voy al psicólogo, como todo el mundo —yo creo—, no voy tanto como quisiera, por tiempo. Pero sí.

¿De qué machismos me he liberado?... A nivel racional, de todos; pero a nivel conductual, como uno fue criado de una forma, de repente te pillas siendo machista, porque viviste una formación a todo nivel machista, en el colegio y en la casa. Pa’ qué aquí voy a entrar en detalle, pero de repente uno se pilla con conductas. Pero lo importante es que uno ya las reconoce, puede trabajarlas y superarlas. Por ejemplo, yo cocino pero siempre he creído que cocinan mejor las mujeres. Cosas así, huevonas. O yo hago orden, pero nunca he superado el orden de ninguna mujer que conozca. O siento muy fuerte que la labor del hombre es ser el gran proveedor, que sale a buscar y cazar el mamut; pero no: en el mundo moderno tiene que ser la mujer también. ¿Por qué no puede uno de repente estar sin pega y que te sostenga el otro? ¿Qué tendría de malo? Nada. Pero uno no fue formado así.

¿Estoy en pareja? ¿Soltero? ¿Picoteando en algún lado? (Pregunta reportero)... Está muy de vida privada La Cuarta... Voy a contestar con un puro refrán: a nadie le falta Dios.

Le ha ido súper bien a mi hijo Lucas. Pero del éxito que se ve de fuera no necesariamente siempre el backstage es todo miel sobre hojuelas: siempre hay un sacrificio; y más allá del sacrificio, también hay dificultades. Vive en Chile, pero se está por ir... y bueno, él lo irá contar en su momento: se está por ir nuevamente a Europa con un proyecto que le resultó. Es muy genial, pero trato de respetarle que sus proyectos los pueda contar él... Ahora, tenemos una relación súper cercana: antes de esta entrevista venía hablando con él y mañana comemos juntos.

"A nadie le falta Dios", dice sobre su presente amoroso. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

¿Cómo estaba mentalmente cuando me tiré de candidato a diputado el 2025? Es un proceso. A medida que pasa el tiempo, te vas curando, y también logré apoyarme en la ayuda profesional y terapias. Pero efectivamente el tiempo es el mejor aliado.

¿Volveré a incursionar en la política?... O sea, dije al principio de la entrevista que no diré nunca “de esto nunca”; pero, por el corto y mediano plazo, al menos ganas no tengo.

¿Me trajo algún problema en el gremio actoral muy incursión en política?... Definitivamente la gente que te quiere te aceptará siempre que tú opines y tome diferentes opciones en la vida, ya sea a nivel personal, político o de ideologías; pero sí hay gente que te discrimina, que se molesta y que te trata mal, en el mundo actoral. Hay una idea del mundo artístico en general como de que hubiera un sólo camino posible, jeje, que ser artista fuera estar obligado a ser de extrema izquierda, y no necesariamente, porque puede haber gente artista con mucha sensibilidad y ser de una tendencia más moderada, centro político o incluso de derecha.

Siento que en Chile todavía no está la madurez para aceptar que puedan haber actores que puedan pensar diferente. Al darme cuenta de eso un día dije: “¿Sabes qué? No participaré un buen rato más en política”, porque también no es agradable sentir prejuicio o rechazo. De repente uno quiere estar más tranquilo.

Gente más grande es la que me reconoce en la calle, de 25 o 30 para arriba. Gente chica no me conoce. La mayoría me trata de “Juan Pablo”, creo que mi nombre se logró dar a conocer. Me saludan muchos hombres, con mucho cariño, como: “Loco, me hiciste mis tardes de adolescencia o infancia” o “yo veía tele a los 10 años y te veía”. Es bonito...

¿Es cierto que una vez me ofrecieron combos en la calle? (Pregunta reportero), ¿a pito de cuál de todas las circunstancias de la vida? Lo que pasa que cuando uno está en el rubro público (tampoco me considero tan famoso), creo que la política enciende pasiones medias desatadas, desbordadas, en que alguien te puede gritar una pesadez sólo porque diste tu posición política o estás apoyando a algún candidato. En ese sentido, es triste que pase, que no exista una mayor tolerancia y respeto por las ideas del otro. Pero me pasó muy poco, un par de veces, no gravemente, y no es que no pudiera andar por la calle o tuviera miedo.

"Es triste que pase, que no exista una mayor tolerancia y respeto por las ideas del otro", admite Sáez. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

¿Hago ejercicio? ¡Doy entrevistas largas! Ese es mi mayor ejercicio, jeje... ¿Estamos?... No, no: quisiera hacer más ejercicio más tiempo. Me gusta mucho la natación, voy a una piscina; pero no logro ir todos los días como quisiera (una vez a la semana).

¿Me he hecho alguna intervención estética? Mis arrugas que denotan que no tengo bótox. Cosas de salud nomás, como quebraduras de huesos por deporte o cosas así.

Uso muy poco las redes sociales. Tengo que meterme ya y creerme el cuento de usarlas más. Empujo las del teatro; pero la mía personal, poco.

Creo en Dios y espero que Dios siga creyendo en mí... El teatro lo sigo viendo como una religión en el sentido de la pasión que uno tiene que poner para que resulte.

¿En qué estoy? Estoy el San Ginés, la teleserie vertical, haciendo La sociedad de los poetas muertos (por octavo mes en cartelera) y preparando proyectos nuevos que lamentablemente todavía no puedo contar.

En lo personal y profesional me siento en un renacer. Después de todo lo que he vivido, en estos ya 53 años de vida, estoy con una claridad que antes no tuve, y con muchísimas ganas de, en teoría, este último tercio de mi carrera sea lo más placentero y y generoso también con la gente que me rodea.

Cuestionario Pop

Si no hubiera sido actor me habría gustado ser periodista. Me llamó por muchos años la atención el peridismo.

Un apodo que tengo es “Juampa”.

Un sueño pendiente...

Una cábala es que antes de actuar me ducho, ¡una cuestión que nadie hace en los camarines! Necesito estar muy despierto y limpio.

Una frase favorita mía es “al mal tiempo buena cara”.

Un trabajo que no tenido que no se conoce es que hice delivery para la panadería que tuve. Y trabajé en la ferretería de mi abuelo desde los 9 a los 14 años.

¿Qué hice con mi primer sueldo? Me pagaron acá con 120 lucas para una aparición en una teleserie que hice (Rojo y miel) y me fui a comprar ropa a la tienda del Carlos Pérez, que vendía camisas.

Algo de lo que me arrepiento es de decir todo lo que pienso.

Un actor chileno que es mi amigo es Lucas Sáez.

"Antes de actuar me ducho", cuenta Juan Pablo. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

Un actor chileno que admiro es Jaime Vadell, para no decir los típícos, Pancho Melo y Amparo Noguera.

Un pasatiempo oculto es hacer escalada de cerros con mis perros.

Una película que me hace llorar es La vida es bella.

Un miedo es el natural de que le pueda pasar algo a tus familiares.

Creo muy poco en el horóscopo. Soy Leo.

Si pudiera tener un superpoder me gustaría la telepatía.

Un placer culpable es escuchar música romántica.

Si pudiera invitar a tres famosos de la Historia a un asado, uno, a Jesús de Nazareth tenerlo sentado en esa mesa; James Dean, estar con rato con Marilyn Monroe; y Frank Sinatra.

Juan Pablo Sáez es una noticia en desarrollo.

Más sobre:La FirmeJuan Pablo SáezUn corazón como el tuyoCanal 13Teleserie verticalCatalina PulidoPancha MerinoFran García-Huidobro

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