Luis Miranda, el contador que dejó todo por la comedia, se ríe de sus capacidades diferentes y soñaba con la Quinta Vergara

Lucho Miranda, una de las sorpresas de Viña 2024.
Lucho Miranda, una de las sorpresas de Viña 2024.

Después de una infancia difícil, cansado de trabajar en algo que lo aburría, el joven de Vicuña decidió dedicarse por entero a lo que mejor hacía: contar chistes. Empezó de a poco, en redes sociales, agarró popularidad en plena pandemia, tuvo un prolífico paso por un programa de concursos y ahora, ya asentado, enfrentará el desafío al que siempre apuntó.

A juzgar por sus palabras, desde muy niño Lucho Miranda detectó que quería hacer de su vida algo distinto a lo que creían adecuado sus padres. Ellos, Mirta y Solercio, de seguro preocupados, deseaban que su hijo consiguiera un trabajo de oficina. Y él, agradecido por todo lo que habían hecho, quiso llenarles el gusto. Estudió contabilidad en la Universidad de La Serena, se tituló en 2017 y se desempeñó por cerca de cuatro años en el municipio de Vicuña. Pero allí, encerrado ocho horas diarias entre cuatro paredes, corroboró que no era lo suyo. “Cumplí el sueño de ellos, pero no era mi sueño”. Lo dijo él mismo, tiempo después, en un reportaje. Con eso en mente, el siguiente paso fue reunir a ambos y comunicarles su renuncia a cambio de perseguir lo que en realidad quería: ser humorista. “El humor es muy, muy inclusivo”, piensa Lucho, porque “todos podemos tirar una talla”. Él, a través de los chistes, de escuchar las risas, se convenció que podía llegar más fácilmente al resto. Y al poco andar los convenció también a ellos.

Luis Alberto Miranda Espinosa nació el último lunes de enero de 1995 en Vicuña. Durante el parto sufrió una asfixia, estuvo ocho segundos sin oxígeno y eso derivó en una parálisis cerebral. “Por eso soy así… tiktoker”, remata en uno de sus chistes típicos, que suele funcionar como apertura para cada rutina. A los tres años ingresó a Teletón. Primero en Valparaíso y luego Coquimbo.

Con una infancia difícil y una educación media en la que tocó fondo —”veía a mis compañeros hacer algo y yo no podía hacerlo de la misma manera”—, Miranda descubrió en la comedia el refugio que necesitaba. A partir de ella es que pudo aceptarse o incluso echar mano a esa historia que antes lo acomplejaba, reírse de sí mismo.

“Soy bonito y tengo los ojos azules (...), pero, a pesar de ser bonito, mi vida no ha sido fácil, como deben creer. Escondo algunas dificultades, otras no tanto”, dice Luis mientras levanta a propósito sus puños cerrados, una secuela que dejó la parálisis cerebral. En otro fragmento, insistirá: “Mi mamá me dijo que me iba a ir bien como contador… como soy manito de guagua”. Vemos el video que Teletón en 2021 dedicó a su historia. El humorista permaneció por dieciocho años en la fundación y destaca que de ahí sacó lo tozudo, la perseverancia.

Con un pequeño repertorio bajo el brazo, Lucho se atrevió al stand-up. Alcanzó a subirse a escenarios de Vicuña tres o cuatro veces, hasta que lo frenó de golpe la pandemia. En esas condiciones, todo parecía indicar que —tal como le había advertido su padre— se trataba de una mala idea. Pero, de todos modos, para él supuso “una reinvención”. De hecho, con algunos ahorros compró un computador, una cámara y otros implementos, para continuar su nueva carrera a través de redes sociales, como creador de contenido.

Volvemos al video de Teletón. “¿Te has curado alguna vez?”, lo interroga un seguidor en una dinámica de preguntas y respuestas de Instagram. Lucho luce más serio que de costumbre. “Lo mío es una discapacidad, por lo cual no tiene cura”, contesta. Espera unos segundos y retoma: “!Ah, entendí mal la pregunta…, que soy hueón!”.

Al cabo de unos meses los seguidores de Miranda se multiplicaron y eso le permitió montar su propio show de stand-up desde casa. Un avance lento pero seguro, que propició más tarde su arribo a Got Talent Chile, programa de concursos de Mega. A modo de anécdota, en ese primer vistazo, el 12 de marzo de 2021, uno de los jueces que aprobó la rutina de Luis fue Sergio Freire.

(Freire es ahora su compañero en Viña).

Después de conseguir la mayor votación del público en semifinales, Miranda accedió a la etapa decisiva del concurso. Y aunque no obtuvo el triunfo, ganó notoriedad y se le abrieron otras puertas. La de Teletón —otra vez— fue una de ellas: además del video con su testimonio, subió al escenario del teatro a presentar su rutina. “Creo que eso me consolidó como comediante, me hice conocido como comediante y no como el contador que había renunciado”, sostuvo el pasado noviembre en un capítulo de Socios de la parrilla.

Desde entonces su agenda se colmó de eventos —por ejemplo, en 2023 giró junto a Claudio Michaux, Kakoamedia y Diego Urrutia, y fue telonero de Edo Caroe en el Movistar Arena— y también se sumó a la coconducción del podcast No sé si fue tan así con Michaux.

Consultado por el humor que ofrece, en una entrevista con Basepública Lucho explicó que si bien no lo buscaba, porque su pega “es hacer reír, más que enviar un mensaje”, sus rutinas le han permitido promover la inclusión:

“Yo al hablar de discapacidad en mis shows, trato de normalizar la discapacidad, que no sea algo tabú, que no sea algo que a uno le dé pena, que a uno le dé lástima porque esa es una visión mala. Entonces, cuando cuento chistes, trato de generar ese mensaje: por favor ríete, porque no estás haciendo nada malo, estás normalizando la discapacidad. Algo muy importante para conversar sobre diversos temas”.

El comediante está listo para el mayor desafío de su carrera.
El comediante está listo para el mayor desafío de su carrera.

El pasado martes 19 de diciembre la organización del Festival de Viña del Mar dio a conocer los seis encargados de hacer reír al Monstruo, con tres debutantes. Entre ellos la gran sorpresa, al margen del camino labrado, probablemente sea Luis Miranda.

El vicuñano se subirá al escenario de la Quinta Vergara el miércoles 28 de febrero, entre los shows de Mora y Anitta.

Le contó al rato Miranda a TVN.cl que, cuando lo llamaron para informarle que sería parte del certamen, “me puse muy feliz, me emocioné mucho”. Concretamente, el humorista estaba acompañado por su prometida, Franshesca Toledo, quien le ayudó a caer: “Ahí nos abrazamos y lloramos, porque de verdad esto es un paso importante, algo que marca la carrera de un comediante”.

Antes, cuando asistió a Socios de la parrilla, Lucho había descrito al Festival como “el escenario ideal para contar chistes, para darme a conocer, porque es el escenario más importante de Chile”.

Ya confirmado, en sus redes sociales, el vicuñano publicó la imagen promocional y un pequeño mensaje: “Gracias por hacer posible este sueño de llegar al Festival de Viña”.

Sin buscarlo en un inicio, con su humor promueve la inclusión.
Sin buscarlo en un inicio, con su humor promueve la inclusión.

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