Mon Laferte en Movistar Arena: otra noche de melancolía
La cantante chilena dio anoche el primero de sus dos shows propios en Chile tras su exitoso paso por Viña.
Más de 3 horas cantó Mon Laferte en su regreso al país. Como parte de su “Femme Fatale Tour”, la viñamarina que sopló 43 velitas hace tan solo unas semanas, realizó un exigente show dividido en cuatro actos y un bis en donde repasó toda su carrera, con énfasis en el disco que lanzó en 2025.
En una cruzada por resignificar el concepto de mujer fatal, atribuido comúnmente en la cultura pop a una fémina que seduce pero que asusta en partes iguales, la chilena más internacional de todas llegó con con una apretada agenda que la tiene hoy volando hacia Brasil –tocará mañana sábado en São Paulo– y la hará volver a Santiago el próximo martes, a una segunda fecha empujada por el éxito de ventas.
En su primera noche en el Movistar Arena no cabía ni un alma más. El fervor local por su música ha vivido una suerte de reverdecer masivo tras su último paso por el Festival de Viña del Mar, en donde recibió el máximo galardón entregado por la organización: la Gaviota de Platino, reservada solo para las grandes estrellas de la canción.
Horas antes, desde temprano, el público ya abarrotaba el recinto del Parque O’higgins con una serie de guiños a la teatralidad del show, con velos de novias, bandas del concurso de belleza Femme Fatale y looks inspirados en las grandes divas del cine noir, acaso inspiración central de esta nueva etapa de nuestra figura.
Con una base fuertemente jazzera que sutilmente recorre todo su repertorio, Laferte pone a disposición lo que se ha transformado en su gira mundial más demandante y planificada. Defiende el álbum que nos convoca de punta a punta, interpretando sus 14 canciones repartidas en sus múltiples actos según ambiente: desde la voluptuosidad a la intimidad, van pasando historias, cambios de looks –cinco, para ser exactos con la moda– y su legado musical que la lleva a revisitar incluso sectores más apartados de su extensa discografía.
Cuando artistas de la talla de Mon apuestan por un espectáculo que propone para disponer, hay aspectos que llevan a este tour a ir varios pasos por delante de ser una mera “gira promocional”, esas donde cantores acomplejados piden permiso, disculpas y gracias para interpretar música nueva.
El viaje dramático del espectáculo comienza con la cantante siendo una especie de novia ciega, de manos atadas, va mutando hacia la felicidad de dar el sí con lanzadera de ramo incluída, la oscuridad de la masculinidad con ella luciendo pelo corto, frac y dureza en su mirada –a ratos, sus movimientos traen de vuelta a Cecilia, la Incomparable– y el renacer liberal, con guitarra eléctrica al hombro, de este personaje que cuenta sus penas y dolores, pero que también se divierte, se aloca y coquetea constantemente con la audiencia.
Los interludios teatrales que separaban cada acto están cuidadosamente elegidos y combinan sketches audiovisuales, un monólogo a cuatro voces de su cuerpo de talentosísimos coristas-bailarines-actores que se preguntan “¿Qué es el amor?” y una entretenida dinámica de preguntas hacia el público que reinventa en tono menos invasivo y amable a la siempre cuestionable “Kiss Cam”, que acá brilla y hace a sus fanáticos parte central del relato.
Pese a lo extenso, con 37 canciones interpretadas de manera íntegra y sin ocupar el mañoso recurso de los medleys, el show roza la euforia en varios momentos de la noche, con miles dispuestos a gritar cada palabra, en un sentimiento colectivo que refleja la transversalidad que ha logrado en su catálogo.
Momentos cumbres como “Tormento”, el primer gran hit de la noche, o canciones de éxito más tardío como “Supermercado”, hicieron recordar el porqué de los 185 minutos de espectáculo. Una apuesta maratónica, que suma además de nuevos arreglos musicales, un relato audiovisual y técnico de estándares mundiales.
Hacia el final, y ya con la historia contada, un vendaval de voces se rompieron: “Antes de ti”, de exigente coro, “Mi buen amor” de “Trenza”, la nueva joya de la corona “Otra noche de llorar” y la infaltable “Tu tanta falta de querer”, con exquisito solo de trompeta, cerraron pasada la medianoche su propuesta.
La gira Femme Fatale continuará, además de Brasil y la fecha pendiente para el martes en Chile, con presencia en Argentina, Perú, Canadá, y varias fechas en México y Estados Unidos hasta noviembre próximo.
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