Socia de Alejandra Fosalba, “no” a la TV, pero le “gustaría” una teleserie: el hoy de Eugenia Lemos enfocada en su “pasión”

Eugenia Lemos. FOTO: Marcelo Martin
Eugenia Lemos. FOTO: Marcelo Martin

La modelo está metida en su serie web, Malena y Sofía, y ya promete una segunda temporada, entre otros proyectos. La argentina también dice que ha rechazado distintos programas como The covers (Mega): “Prefiero trabajar sábado y domingo, desde las 8 hasta las 10 de la noche, pero la satisfacción de vibrar haciendo lo que te gusta, no tiene precio”, declara.

—He mutado ya hace mucho tiempo —declara Eugenia Lemos—. Te diría que en los últimos cinco años me ha tocado decirle “no” a las cosas que me ofrecen de tele. Estoy súper abocada a lo que me gusta, que es la actuación, la moda y la conducción. Me he puesto súper firme en solo aceptar proyectos de esa índole.

A principios de los 2000, la actriz y modelo se abrió paso en distintos programas de espectáculos y actuación en Argentina. En 2012, aterrizó en Chile, donde se desempeñó como panelista en Primer plano (CHV) e incluso entró al reality Pareja perfecta (Canal 13), donde consiguió el segundo lugar. El 2014 ingresó a otro encierro, Amor a prueba (Mega), y ya de ahí en adelante siguió en el mismo canal conduciendo uno que otro estelar de telerrealidad.

Sin embargo, en un momento —según cuenta a La Cuarta durante la campaña del “Gran Día” de McDonald’s—, encontró algo así como su lugar, su hábitat.

Eugenia Lemos
Eugenia Lemos junto a Matias Kosznik en Amor a Prueba.

El lunes 17 de octubre, vía Instagram, se estrenó el último capítulo de Malena y Sofía, que es la primera serie fashionista grabada en Nueva York, describe ella y expresa: “Estamos demasiado felices”.

Esta historia la protagoniza con su íntima amiga, la actriz Alejandra Fosalba. Ambas se conocieron topándose en eventos, pero, sobre todo, a través de un amigo en común, el fotógrafo Diego Patricio, quien le decía a la trasandina: “Ustedes se tienen que conocer, se van a llevar bien”. Por lo tanto, asegura Eugenia, “fue un cupido de la amistad”.

En 2021, la argentina se puso a trabajar en Frow, “que fue la primera serie para redes sociales (grabada en formato vertical)”, cuenta ella. Y necesitaba alguna actriz que se sumara al proyecto. Ahí el amigo de las fotos le insistió: “Llama a la Ale, vas a ver”. Le hizo caso y la química fue inmediata: “Nos enamoramos”, declara la modelo. “Empezamos a trabajar juntas y nos encantó”, porque ambas tienen una onda similar de disciplina: “Llegamos temprano, nos gusta maquillarnos solas, peinarnos solas; ella me cose la ropa y yo le arreglo”, porque “somos demasiado proactivas y enfermas del trabajo”.

—Cuando uno encuentra gente así, es muy bacán porque somos como dos nerds del trabajo —remarca—. Lo pasamos demasiado bien trabajando. Decimos: “No nos juntemos porque si nos juntamos vamos a terminar trabajando”. Nos juntamos a tomar un café y terminamos armando tres proyectos.

Eugenia Lemos
Eugenia Lemos con Alejandra Fosalba en Nueva York.

Locuras en Nueva York

Tras aquella primera serie, Alejandra agarró vuelo y dijo: “Quiero ser socia, vámonos a hacer algo más increíble”. Se pusieron a maquinar y, seis meses después, se fueron para Nueva York a grabar durante quince días. “Mis colegas de cine, y que hacen series, como que no lo pueden creer, porque en verdad se grabó en tiempo récord, de trece a catorce escenas diarias”, relata.

—Ha sido una experiencia maravillosa porque las redes sociales tienen esto de que uno si trabaja, si es perseverante, si te lo tomas como una empresa, puedes hacer los proyectos que quieres —reflexiona—. Hicimos los personajes que quisimos, en la ciudad que quisimos; tiene esa cosa de la independencia y el empoderamiento, pero que se logra con mucho trabajo detrás.

Eligieron esta gran megalópolis gringa, porque, cuando alguien dice “fashion”, “lo primero que se te viene a la cabeza es Nueva York”, asegura. Sin embargo, agrega, “te dejo una pista de lo que se viene” y menciona las capitales París y Tokio. “Hay más temporadas”, cuenta. “Ya lo vamos a estar anunciando”, porque “Malena y Sofía llegó para quedarse”.

—¿Cómo manejan con Alejandra que no las supere hablar tanto del trabajo?

—Hay algo clave —contesta—: Nosotros convertimos nuestra pasión en nuestro trabajo. Eso es muy bacán, porque es diferente a estar en la pega y estar contando las horas para irte. Hablar de moda, de una serie, de actuar, es estar en nuestra salsa. Es lo que hablaríamos igual aunque no estuviéramos trabajando.

Además, esta dupla también ha mutado en una “cosa muy familiar”, en que la pareja de Eugenia, Matias Kosznik, hace de productor, mientras que el marido de Alejandra, Lars Jaederlund, hizo la música original de la serie. “Nos hemos juntado a comer asados”, cuenta. “Cada vez que nos juntamos, vamos a estar trabajando, porque nos gusta trabajar”.

Eugenia Lemos
Eugenia Lemos, Alejandra Fosalba y Di Mondo.

Teleseries

A eso se encuentra “100% dedicada” la argentina, a todo lo que es esa pega en redes sociales, además de las columnas de moda que escribe para Revista Sarah.

Mientras, prefiere mantener su distancia de la tele:

—He recibido muchas propuestas de mis amigos productores, con los que he trabajado mucho años, y a veces me da pena decir que no —cuenta—. No puedo aceptar proyectos que no tengan que ver con lo que yo quiero, porque hoy puedo hacer lo que me gusta, y la vida se pasa muy rápido. Hay que saber elegir y decir que no. Prefiero trabajar sábado y domingo, desde las 8 hasta las 10 de la noche, pero la satisfacción de vibrar haciendo lo que te gusta, no tiene precio.

Eugenia Lemos
Eugenia Lemos en Mucho Gusto (Mega).

Sucede que “he sido un poco presa de la televisión en muchas cosas; he tenido que aceptar trabajos, porque eran las oportunidades que tenía, y quizá no eran los trabajos que más soñaba”, explica.

De hecho, “me costaba mucho ser panelista, nunca fue la pega que más me gustó, porque no me gusta hablar de las personas”, dice sobre los espacios que ha ocupado en farándula. En cambio, “yo vibro mucho mejor actuando y haciendo cosas que den felicidad”, lo que explica que “esta serie también es de humor y trata de las mujeres, que se sienten identificadas, porque relatamos lo que nos pasa a nosotras mismas”.

Entre 2018 y 2019 condujo Viajeros de moda y Cazadores de la moda (Mega), espacios televisivos que sí le hicieron sentido. “Es por acá, no hay vuelta atrás”, pensó en ese entonces. “Cuando puedes empezar a hacer lo que te gusta, no hay vuelta”, asegura. “Lamentablemente me ha tocado decir que no a muchos proyectos estos últimos años, porque no están alineados por lo menos en un 90% con lo que quiero”.

Eugenia Lemos
Eugenia Lemos.

Es más, revela que en los últimos meses la invitaron a programas como The covers (Mega): “Esos de cantar, de cocinar, y pucha, la verdad, que no”, declara. “Cuando se es independiente, uno no duerme y trabaja demasiadas horas”, por lo tanto, “tengo elegir en qué enfocarme”.

Pero advierte:

—Obviamente, si me llaman para algo en televisión de teleserie, o animación de algún programa enfocado en la moda, feliz, ahí estoy.

—Así que a una teleserie…

—Me gustaría mucho, porque, además, en Chile no lo he experimentado. Bueno, este año estuvimos grabando una película en Puerto Varas todo un mes, que se llama Niñitos de chocolate. Vas a salir más o menos en el próximo año.

—¿Y ves alguna teleserie?

—Si te soy honesta, soy muy de la generación de ahora: no miro tele. Nunca consumí tele. Cuando vas a mi casa, hay un silencio absoluto. Yo soy artista, me gusta crear y me gusta trabajar en ella, pero no consumo. A lo más puedo ver Netflix y consumo mucho Instagram. Pero nunca he sido usuaria de la televisión.

Aunque ahora no hay ninguno en al aire, Eugenia se cierra por completo a volver a los realities:

—No, no, no —declara y agrega sobre aquel pasado—: La verdad es que [en su momento] negocié muchas lucas: eso era para comprarme mi casa, mi departamento y para, con ese capital, tener mi empresa y realizar los contenidos. Era un medio para hacer lucas muy rápido, y hacer un nombre también. Los realities me permitieron hacerme conocida en Argentina, Uruguay, Paraguay, Perú, Colombia y España. Abrí todo un mercado latino que por mis medios era mucho más difícil.

Y cierra: “Estuvo planificado y así fue ejecutado”.

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