Por Marco Oyarzún“El optimismo es casi un ejercicio de militancia”: el izquierdista Ismael Serrano y el avance de la ultraderecha
Redes sociales, el rock de Extremoduro y el escenario turbulento que se vive por estos días fueron parte de las cosas que habló en el ibérico con La Cuarta. Se presenta este fin de semana en el Monticello.

Parte de una generación de España que revivió la trova en los noventa, junto a nombres como Quique González, Javier Álvarez y Tonxu, todos formados en el Café Libertad 8, emblemático lugar donde se gestaron las jóvenes voces que le dieron una nueva revisión a la música de cantautor de cepa hispana, emerge como uno de sus máximos exponentes Ismael Serrano (52).
El oriundo del barrio de Vallecas —mismo lugar donde hace de local el combativo Rayo Vallecano— plantea que este estilo español es más bien una mezcla de influencias entre lo gringo y lo latino.
“No sé si hay algo idiosincrático que diferencie a la canción de autor española. Hay una conexión ineludible con Latinoamérica, con Violeta Parra, Víctor Jara, la trova cubana, pero también con la canción francesa y con cantautores norteamericanos como Bob Dylan o Leonard Cohen”, indicó a nuestro medio.
“Lo que define la canción de autor es el cuidado por la palabra, por la poesía, por los contenidos”, agregó.

El madrileño está ad portas de celebrar sus 30 años de carrera. Recientemente presentó un espectáculo filarmónico que revisitó su trayectoria y, en contraparte, lanzó un EP titulado Grabaciones Insospechadas, donde reversiona a nombres tan disímiles como Serrat, el rock de Extremoduro y Shakira.
“Es una forma de rendir tributo a cantantes que admiro y una invitación a desprejuiciarse, a abrir los oídos en contra de la tiranía del algoritmo”, explica sobre este proyecto lanzado en enero de este año.
Serrano, quien canta al amor, la vivencia y la política, regresa a nuestro país para presentarse en el Gran Casino Monticello este 17 de abril, a partir de las 21:00 horas. Aún quedan entradas disponibles en el sitio del recinto.
“Será un concierto muy especial, con canciones de todo mi repertorio, alguna nueva y algunas versiones. Va a ser un concepto distinto, con una banda local”, adelantó.
-Habló de este EP donde reversiona desde Extremoduro a Shakira. ¿Cuál es su canción favorita de este trabajo?
-Hay varias canciones que me gustan mucho. Quizá la más sorprendente es la de Shakira, pero Extremoduro es el grupo de mi etapa universitaria. Yo estudiaba Ciencias Físicas y solíamos salir a un parque a guitarrear y cantar sus canciones. ‘So payaso’ era una de ellas, así que cantarla me conecta con esos tiempos.
-Usted nació en el 74. Vivió parte importante de la música española de los 80 y 90.¿Cómo fue crecer en esa época a nivel musical?
-A mí los ochenta me pillaron más pequeño, pero crecí escuchando a Radio Futura, El Último de la Fila, Los Secretos, Antonio Vega, Enrique Urquijo. Saqué mi primer disco en el 97, pero desde el 92 o 93 ya tocaba en Madrid, en un contexto de efervescencia muy especial de la canción de autor. Vengo de esa tradición de cantautores como Serrat, Víctor Manuel, Aute o Sabina. Ellos no solo me enseñaron a escribir canciones, sino también a entender el oficio y la responsabilidad de subirse a un escenario”.
-¿Qué tan importante es la palabra en estos tiempos tan turbulentos?
-Es más urgente que nunca recuperar el poder de la palabra. Las redes sociales están generando un déficit de atención que dificulta la reflexión en profundidad. La canción de autor ayuda a pensar, a reflexionar con hondura. Es algo que se está perdiendo en un tiempo de impostura y superficialidad. El cantautor escribe un relato, y en tiempos de déficit de atención, seguir ese relato cuesta.
-Uno de sus primeros éxitos fue ‘Papá, cuéntame otra vez’. ¿Cómo sería ese relato si se escribiera hoy, en 2026?
-No sé si hemos sido capaces como generación de escribir un relato tan potente como el de nuestros padres, que lucharon contra las dictaduras y por los derechos humanos. Hoy parece que vivimos un retroceso en libertades, como si ciertos fantasmas del pasado volvieran. Aun así, quiero ser optimista. Creo que todavía estamos a tiempo de construir ese relato para nuestros hijos. El pesimismo es casi una herramienta política que se utiliza para desmovilizarnos. Prefiero pensar que podemos cambiar las cosas.
-Hay una efervescencia de la extrema derecha. ¿La izquierda ha fallado en su relato o en conectar con la gente?
-La izquierda está haciendo autocrítica, pero no es solo eso. Hay que preguntarse por qué parte de la juventud gira hacia la derecha. Aunque tampoco es cierto que los jóvenes sean mayoritariamente de ultraderecha. Las redes sociales y ciertos poderes están intentando influir en los procesos electorales. Se generan relatos y falsos consensos que empujan al pesimismo.

-¿Qué tiene la política que a veces corrompe tanto?
-No sé si es inherente al poder, pero el ejercicio del poder muchas veces aleja de la realidad y da una sensación de impunidad. Por eso deben existir mecanismos de control, separación de poderes y transparencia. El problema es cuando la justicia actúa de forma parcial.
-En su discurso, el optimismo aparece como una forma de valentía.
-El optimismo es casi un ejercicio de militancia. No se puede dar todas las batallas por perdidas. Participar en democracia exige responsabilidad.
-Sobre el concierto en Chile, ¿cómo será el show? ¿Habrá grandes éxitos, canciones nuevas? ¿Tocará la versión de Shakira?
-Será un concierto muy especial. Haré un repaso de todo mi repertorio, rescataré canciones que no cantaba hace tiempo y también incluiré algunas nuevas. Yo creo que sí, la vamos a tocar. Va a ser un concierto muy especial en ese sentido.
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