Una nueva nostalgia

Brokeboyz.
Brokeboyz.

“Leyendo entre líneas, en las palabras de Pablo, Magic y Poli subyace la idea de que el pasado fue mejor y de que las cosas antes eran más legítimas. Curiosamente lo mismo que piensan las personas mayores que los hatean a ellos. ¿Acabarán los urbanos siendo tan fundamentalistas como lo son algunos metaleros o raperos?”

El regreso de los Brokeboyz despierta las pasiones de la generación que vivió el boom del trap chileno a fines de la década pasada. Su anuncio coincide con la venta de entradas para el show de Young Cister en el Estadio Bicentenario, y con Polimá Westcoast sin poder agotar los 2.500 boletos de su concierto en Teatro Coliseo.

Se trata de un adelanto de cómo lucirá el mercado de la nostalgia en unos años más, con artistas urbanos clásicos apelando a su historia y haciendo fanservice. Brokeboyz es un dúo grabado a fuego en la memoria juvenil de cientos de miles de personas, y marcó una época que, pese a ser reciente, fue muy distinta a esta.

Young Cister y Polimá Westcoast se asociaron a comienzos del 2018 y le pusieron banda sonora a un Chile pre estallido y un mundo sin pandemia. Brokeboyz simbolizan un tiempo y un lugar donde todo era menos incierto. Escucharlos es como volver a un espacio seguro. Quizás eso explica tanta nostalgia prematura.

La efervescencia por su retorno indica que esta generación, como todas las anteriores, de a poco empieza a mirar por el espejo retrovisor con ganas de volver al pasado. “Voy a ser rupturista como en mis inicios”, anunció Polimá hace poco, junto con decir que su próximo material “no es música envasada como la de hoy en día”.

Por su lado, un contemporáneo que ha sido productor de ambos Brokeboyz, Magicenelbeat, asegura en un video viral que palos como ‘A fuego’ de Drefquila y ‘Hookah y Sheridan’s’ de Tommy Boysen, entre otros hits chilenos de hace seis o siete años, “son veintemil veces mejores que las canciones que salen ahora”.

El propio líder de esta generación, Pablo Chill-E, sin querer también le restó mérito a los artistas actuales al descartar que sus últimos éxitos se deban a trends, como si hubiese algo malo en eso. “Yo pegaba temas de antes de tiktok sipo xuxetumare asi k no me vengan con esa yo no soy na de ahora toy del 2014 en la música”.

Leyendo entre líneas, en las palabras de Pablo, Magic y Poli subyace la idea de que el pasado fue mejor y de que las cosas antes eran más legítimas. Curiosamente lo mismo que piensan las personas mayores que los hatean a ellos. ¿Acabarán los urbanos siendo tan fundamentalistas como lo son algunos metaleros o raperos?

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