Corazones calurosos

Pucha, me da hasta vergüenza contarle esto, pero al final tengo que vomitarlo y sacarlo de mí. Es que el otro día fui a una población del sector sur de la capital a cooperar en una olla común.

Doctor Cariño:

Pucha, me da hasta vergüenza contarle esto, pero al final tengo que vomitarlo y sacarlo de mí. Es que el otro día fui a una población del sector sur de la capital a cooperar en una olla común. Mientras preparaba las papas para meterle a una cazuela grandota, me puse a conversar con un flaco re' simpático.

El cabro estudiaba Derecho y había, con unos amigos, recaudado mercadería en su universidad y las llevó para allá. Estuvimos echando la talla caleta de rato y cuando nos fuimos el hombre me pidió el celular.

Obvio que le di mi número y de ahí en adelante no hemos parado de hablar y hasta sexo virtual hemos tenido. Pero me da lata que esto se dé en pandemia.

María

Mi reina:

Acá hay dos corazones gigantes que en vez de quedarse en la casa calentitos andan repartiendo a los que no tienen en estos momentos difíciles. Aquello tiene el premio mayor, y si eso significa que haya conocido a un pinche para pasarla bien desde su casa y disfrutar de momentos califas, está bien. Al final usted es dueña de hacer lo que le plazca. Es su vida. Y más encima no mucha gente es cooperadora como usted.

En estos tiempos hay caleta de personas que andan puro paseando en la calle, portándose mal y violando la cuarentena. Eso no se hace. Pero sí se hace lo que genera su persona con los más necesitados. Sobre el cabro que estudia para abogado, disfrútelo, siempre en buena onda.

Capaz que resulte algo más serio.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

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