«Lo más complicado fueron los desnudos»: protagonistas de «El Cid» revelan detalles de la nueva temporada

Autor: Guido Macari

Desde el 15 de julio se encuentra disponible en Amazon Prime la segunda entrega de esta historia que relata las andanzas del mítico soldado medieval, Rodrigo Díaz de Vivar. Tras la aparición de esta entrega, dividida en cinco capítulos, el diario pop conversó con las actrices Alicia Sanz y Sarah Perles.


Rodrigo Díaz del Vivar. Un nombre que pareciera venir de tiempos escolares, de alguna clase de Historia o Lenguaje. Se trata de un líder militar castellano, que vivió en el siglo XI, en plena Edad Media, sin ser jamás derrotado como reza su leyenda, la del Cid Campeador, un genio de las batallas campales.

La serie de Amazon Prime, simplemente titulada El Cid, explora en el hombre detrás del mito, aunque siempre entendiendo que se trata de una ficción histórica.

Ahora, el pasado 15 de junio, apareció la segunda entrega, la cual cuenta con cinco capítulos, al igual que su predecesora.

En tiempos en que en la Península Ibérica convivían cristianos, musulmanes y judíos, los cinco hijos de la dinastía real de Fernando I “El Grande” y Sancha “La Bella” habitan sus reinos con tensiones, traiciones, treguas y batallas.

El poder, los territorios y la riqueza pareciera ser lo que los une y, al mismo tiempo, los confronta.

Sin embargo, en esta segunda temporada de la serie, son sus hijos mayores, Sancho II y Alfonso quienes comandan los avances bélicos de la trama. El primero tiene en su poder el reino de Castilla; el segundo, el de León.

Un superhéroe medieval

En ese escenario, se vuelve clave el papel de Rodrigo Díaz de Vivar (Jaime Lorente), quien es el hombre que, hasta cierto punto, define cuál será el resultado de las batallas, dependiendo de a qué bando defienda.

Sobre este personaje, la actriz Alicia Sanz, quien encarna a Urraca, una de las hermanas de esta tensa dinastía real, cuenta que “cuando empecé el proyecto, lo que me gustó fue sobre todo meterme en la historia en 3D, no solamente desde el punto del Cid, sino también de la realeza y de qué pasaba en ese momento».

“Al final se trata de desmitificar al Cid, que también es una persona”, cuenta la actriz, “y creo que eso se ve en la serie”.

En esta temporada, Urraca estrecha su relación con el protagonista, se acercan. “Al final creo que somos muy parecidos”, dice la intérprete. «Lo que me gusta de él es que no tiene miedo, que es una persona que daría su vida por ganar una batalla”.

“Creo que Urraca también haría absolutamente lo mismo”, destaca. “Ella es el Cid pero en femenino”.

Ruy, el Cid, en batalla.

La actriz Sarah Perles, que interpreta a Amina, una princesa musulmana que en la primera temporada fue rescatada por el propio Cid, lo que derivó en un turbulento amorío.

Sobre el protagonista, ella “no conocía nada, aparte de una obra de teatro en Francia que hice en mis estudios dramáticos”, cuenta la intérprete árabe-portuguesa. «Y aunque es uno de las personajes más importantes de la historia de España, sigue siendo una figura bastante desconocida, y muy compleja”.

Ya en lo que respecta a la trama, ella adelanta:

—La evolución de ella con Ruy hace que Amina crezca y madure también, y pase de ser una chica caprichosa, de su burbuja, en su palacio, a ser una mujer más madura, más consciente de su entorno.

Una mujer ambiciosa

Urraca, la hija mayor de los reyes Fernando I y Sancha, es una mujer que en “cada escena podría enseñar una parte de su personaje: tiene muchos colores y aristas”, dice Alicia Sanz

Ella entiende a Urraca como una persona que “está todo el rato jugando al despiste y está maquinando en la cabeza qué va a hacer, cómo lo va a hacer, y cómo lo tiene que decir para que eso pase”. Y agrega: “Tiene mucha fuerza, no se cuestiona lo que piensen los demás. Ella va hacia lo que quiere y no piensa nada más”.

Ante una personaje que muestra sin pudores sus luces y oscuridades, para la actriz “lo más difícil es encontrar en mí la parte humana para, de alguna forma, entender por qué Urraca es así”.

Eso sí, advierte que aún es más complejo “entender las muertes que acontecen, cómo ella llega a hacer eso, y qué es lo que la mueve”.

Urraca junto a sus hermanos, Sancho y Alfonso.

Para Sanz, Urraca es un personaje histórico que despierta reflexiones sumamente actuales, porque sirve para que “la gente se dé cuenta que ese tipo de mujeres, poderosas y oscuras, han existido siempre, lo que pasa es que no se ha contado desde el punto de vista femenino”.

—Esta ambición que tiene ella, que ella no se cuestiona —agrega—. Siento que en la sociedad en que vivimos ser ambicioso y ser hombre, está bien… pero ser ambicioso y ser mujer no está tan bien.

En el inicio de esta nueva temporada, Sancha, la reina y madre de los herederos al trono, muere, sumándose el fallecimiento de su padre, Fernando I.

Ambos hitos golpean duramente a Urraca:

—Tiene un corazón —dice la actriz—. Creo que, al perder a las dos figuras, que para ella han sido sus referentes, está un poco perdida, se siente muy culpable… y la culpa pesa mucho. Creo que realmente ella va arrastrando con esa culpa hasta que ya las circunstancias hacen que remonte, y se vuelva una guerrera, ya como vemos al final de la segunda temporada, que va a batallas y las pelea.

Sobre la tensión que crece a lo largo de los años en que transcurre la historia de El Cid, a la actriz le sorprendió que Urraca, a pesar de su fría forma de ser, “realmente sufre cuando ve que sus hermanos van a empezar a morir, por eso que ella ha querido tanto siempre, por esa ambición de los territorios”.

Y agrega:

—En esta segunda temporada se la verá mucho más vulnerable. Y eso la va a tener mucho en conflicto, hasta no tener escapatoria y pasar a las acción, porque no puede dejar que su hermano Alfonso muera y entonces ahí de nuevo va a recuperar la fuerza que vimos en la primera temporada… Si hay otra muerte más, no sé cómo lo llevaría emocionalmente, si Alfonso se muere.

Al desnudo

A Sarah Perles le encanta su personaje en El Cid porque creció viendo a la princesa Jazmín, en la película animada de Disney, Aladdín.

Ahora, a la actriz le agrada “estar en una producción tan grande como esta, con unos vestidos de ensueño y estar en un set con un decorado tan fascinante”.

Sobre todo, su personaje, Amina, le pareció muy atractivo por el camino que recorre, su feminidad, su sensualidad… “Es completamente diferente de lo que he hecho antes”, destaca.

Aunque para su personaje debió hacer cierto esfuerzo para simular un acento moro, por su ascendencia, siente que esa tarea no fue tan difícil para interpretar a Amina.

«Lo más complicado fueron las secuencias de desnudo, que yo nunca había hecho tanto desnudo en mi vida”, reveló.

—Sentirse otra persona con ropa no es lo mismo que sentirse otra persona completamente desnuda —explicó—. A la hora de la acción, he tenido tanta suerte con el director y con mis compañeros. Me he sentido tan cómoda, que a la hora de desnudarme completamente, pues ya no pensaba en mi barriguita, en lo que van a ver… Lo que sentía en ese momento es deseo, es la tensión que tenía con mi compañero (Lorente), en ese cuarto rojo.

Y resumió que “ya estaba inmersa en el personaje. Y eso creo que fue lo más complicado al principio, el challenge más interesante”.

Sobre la evolución que tiene Amina en esta temporada, Perles siente que “analiza más, es más madura, sabe más lo que quiere: va a encontrar un camino para obtener lo que quiere”.

Sarah Perles en la piel de Amina.

«Todo estaba muy vivo»

Ambas actrices tuvieron que “viajar” hasta el siglo XI para ser parte de El Cid. Más allá de lo que aprendieron en el colegio, se sorprendieron de cómo era la vida en esa época.

A Alicia Sanz, intérprete de Urraca, le pareció curioso “la forma en que la iban al baño”. En la primera temporada, ella debió representar ese hábito cotidiano. “No tenía idea que era así, que existía el ‘carretero de la mierda’, que es quien recogía los desechos”.

También, le pareció curiosa cómo la gente iba de compras. “En una escena que Urraca va al mercado, era como una plaza con los animales vivos y todo súper distintos a como lo conocemos ahora, obviamente”, recuerda.

—Todo estaba muy vivo —dice.

En tanto, Perles comenta que había muchos detalles de los que no tenía idea. “Cómo una princesa hablaba con su padre, que es también su rey; no sabía qué maquillajes se ponían, cómo se estilaba el pelo, cómo se vestían, si podía andar en la calle”, enumera.

Lo que más le sorprendió fue que, en el mundo árabe, una princesa, «si mueren todos sus hermanos y su padre, no puede heredar si tiene un tío; pero si su padre no tiene tíos, pues ahí puede heredarlo todo”.

Ello la lleva a recordar a una poeta andaluza del siglo XI, Wallada, quien “heredó una fortuna de su padre; gracias a eso, a que su padre no tenía hermanos, pudo cambiar su entorno”.

Y Perles resume sobre la poeta:

—Ha hecho una escuela para mujeres. Ella era tan poderosa que podía salir a la calle sin velo. Esas cositas, esas tensiones entre hombres y mujeres son lo que me apasionó, el sitio de la mujer musulmana en el mundo árabe del siglo XI.

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