Espectáculos

La Firme con Tía Pucherito: “Muchos cabros, de repente universitarios, me gritan ‘¡ídola!’”

María Pastora Campos, en paralelo a sus labores de sicóloga, sigue dándole vida a su recordado personaje infantil de Los Bochincheros, aliada con Sinergia Kids. La actriz repasa su vida y obra, y cuenta su presente, con la expectativa de que vivirá unos 100 años: “Me queda mucho hilo todavía”, declara.

Entrevista en profundidad a Maria Pastora Campos, o la "Tia Pucherito". Foto: Andres Perez Andres Perez

—¿Prefieres que te digan “Tía Pucherito” o María Pastora?

—No son lo mismo —contesta ella—, pero ya estoy acostumbrada. Todos me dicen “Tía”.

Y María Pastora Campos (72) agrega con humor: “Soy la tía de Chile”.

La actriz detrás del la querida “Tía Pucherito” del recordado programa infantil Los Bochincheros (ex-Canal 9, hoy CHV), está sentada en un café a un par de cuadras del Hospital del Salvador, en Providencia, tomándose un tiempo entre las consultas clínicas que realiza en sus labores como sicóloga.

Sin embargo no todo son terapias, sino que también sigue haciendo a su personaje, actualmente de la mano de Sinergia Kids, con quienes han reversionado algunos clásicos como “Hola, Don Pepito”, “El auto del papá” y ahora “El ombliguito”.

Junto al grupo liderado por la voz de “Don Rorro”, la “Tía Pucherito” se ha presentado en más de 50 escenarios, y ahora se alistan para realizar uno en el Teatro Nescafé de las Artes el próximo 18 de enero a las 19:00, en una propuesta para grandes y chicos llamada “Copa Gamer” en que el público se enfrenta musical y lúdicamente a los artistas. Las entradas, con precios preferenciales para menores de 12, puedes encontrarlas ACÁ.

Repasando su historia vital, Campos admite a La Cuarta:

—Parte de mi déficit atencional es que si me preguntas de fechas, siempre estoy muy perdida.

Pero lo que está claro es que vivió sus primeros años en Concepción, luego su padre consiguió pega en Huachipato y se fueron a Talcahuano; estuvo en colegios de monjas; entró a estudiar Sociología y Turismo, sin terminar ninguna de las carreras. “Para mí, antes era distraída y volada”, recuerda. “Pero el déficit atencional lo noté desde que entré a la universidad. Antes no se diagnosticaba: eras ‘pajarona’”. Pero su vida tomaría rumbo hacia su vocación recién cuando conoció a Domingo Sandoval, quien se convertiría en su marido, padre de sus hijos y en el “Tío Memo” de Los Bochincheros, permitiendo que —al fin— ella pudiera explotar su alma artística.

En entrevista con La Firme, Campos también repasa los años de gloria de Los Bochincheros, emitido de 1976 y 1982, espacio que en sus gradas tuvo a futuras figuras como Iván Zamorano, Felipe Camiroaga y Luis Jara; las repercusiones y rearme tras la muerte de su primogénita, María Antonieta; la crianza de sus dos retoñas menores, María Pastora y María Julia; su separación del “Tío Memo”; su amistad con Roberto Nicolini; la decisión de entrar a Psicología con 50 años; el presente de la tele; su alianza junto a Sinergia; su secreto para mantenerse vital; el reciente fallecimiento de us madre con más de 100 años; su faceta de abuela; balances varios; y mucho más, a continuación…

LA FIRME CON MARÍA PASTORA CAMPOS

Nací en Concepción y mi papá entró a trabajar a Huachipato, a Aceros del Pacífico (CAP). Como a los siete años me habré ido a Talcahuano. Me acuerdo del terremoto del 60. Lo que más recuerdo fue que pasaban muchos carros de bomberos diciendo que nos fuéramos al cerro, y mi mamá dijo: “¡No! Nadie se mueve de acá”. Teníamos casa de segundo piso. No vivíamos tan cerca del mar, sino más cerca del Estadio Las Higueras. El mar se retrajo, pero nunca como el último que hubo, que hubo barcos que llegaron a la plaza, ¡terrible! Aprendí de ella. Nunca me asusto con los temblores ni terremotos, porque aprendí esa calma como: “Está temblando, ¿qué hacemos?”. Ella: oración y dando órdenes, que eran “bajar los colchones al living comedor y tener las puertas abiertas”, y seguía rezando, con una calma increíble. Todos mis hermanos somos iguales al respecto.

Mi mamá era muy católica. Somos diez hermanos, jaja. Cuando era muy chiquitita yo quería ser monja. Siempre estuve en un colegio de monjas; muy temprano, desde niñita, hasta que salí. Las monjas eran muy madres, amorosas y contenedoras. Las amaba y probablemente, por eso cuando era muy niñita me decían: “¿Qué va a hacer cuando grande?”, y yo respondía: “Monja”. Y como a los cinco años las dibujaba... pero las dibujaba con ruedas, porque veía que se deslizaban por los pasillos, como iban con túnicas y no movían las caderas para caminar, jajaja... La imaginación de los niños… Sólo estuve internada un año; nos habíamos ido a Talcahuano, entonces era muy lejos. Era la regalona porque era la más chica de todas.

"Somos diez hermanos", cuenta María Pastora. Foto: Andres Perez Andres Perez

Me acuerdo poco de mi infancia. No sabría decir por qué. Los recuerdos que tengo son bonitos: lo amorosas que eran las monjas conmigo. Me gustaba mucho cantar: cuando no había nadie en mi casa, en los dormitorios, me ponía a cantar frente a las camas, que eran mi público. Como buena artista que fui siempre, tenía un mundo una imaginación increíble: me metía full dentro de lo que leía en una colección eh de libros, El tesoro de la juventud, en que habían historias y manualidades. Hacía todas esas cosas porque me creaba un mundo.

Los pocos recuerdos seguramente son un mecanismo de defensa. No fue una infancia difícil, pero sí con mis padres muy atareados: éramos diez hermanos y mi papá trabajaba en Huachipato, entonces mi mamá tenía poco tiempo para nosotros porque también tenía que trabajar. Seguramente por eso tengo muchas lagunas, a lo mejor por estar muy sola.

Siempre quise ser artista. Más que con ser famosa, siempre soñé con estar en el escenario y crear, y probablemente meter a la gente en una fantasía, cambiarle la cabeza y hacerla sentir en un cuento. Es de lo que más me acuerdo. Me imaginaba cantando, siempre, siempre con la música.

A ninguno de mis papás les hacía gracia que yo fuera artista, porque cuando yo lo expresaba: silencio. No les gustaba. Pero terminé yendo para donde yo quería.

"Siempre quise ser artista", asegura María Pastora. Foto: Andres Perez Andres Perez

Primero estudié un año Sociología en la U. de Concepción, que después fue intervenida en 1973, y cerraron la escuela. Lo que yo quería en realidad era estudiar el comportamiento humano, y para eso era más Psicología; pero puse Sociología, que de alguna manera también se estudia el comportamiento humano, pero más desde lo social. Pero fue bonito también.

Había mucha vida política, mucha. Yo estaba en primero, y en segundo año estaban todos los dirigentes que después salieron del país. Yo era muy chica, tenía 17, y en eso mis papás tenían muy poca educación; llegaron a cuarto básico los dos, entonces no tenían mucho cómo orientarme. Una vez salí con mis compañeros, pero me aterré. Salían a pintar (mensajes políticos). Eran todos de izquierda y nunca fui política en realidad. Pero, por la aventura de hacer algo distinto, salí a pintar con ellos. Y cuando vi que andaban armados, me aterré, y por supuesto que no los acompañé más. Y mi mamá, que era estricta, se enteró también. Mis papás eran del partido Demócrata Cristiano, así que para ella era un pecado mortal que anduviera con esos chicos. Pero eran amigos.

Me fui a Valdivia a estudiar Turismo. Pololeaba por cartas con un chico. Él quería que la relación se pusiera más seria, entonces, con el permiso de mi madre, me fui a estudiar a Valdivia. Al final eso se acabó muy pronto, no llegó a más. Me puse a estudiar y a trabajar; recuerdo haber hecho un reemplazo de una de una parvularia en un colegio. Como amaba a los niños, llevaba una radio a pilas, y los hacía jugar y cantar.

Al tiempo, en Valdivia, conocí al padre de mis hijas (Domingo Sandoval Lira, o “Tío Memo”), que era animador de los eventos más importantes, como La Reina de los Ríos, y era locutor de la Radio Cooperativa. Había un café en la plaza y ahí iban todos los jóvenes. Empezamos a encontrarnos, a vernos y nos conocimos. Prosperó. Y mi hermana estaba casada con un uruguayo en Uruguay. Y Domingo me dijo: “¿Por qué no nos casamos y nos vamos a Uruguay?”. La encontré una aventura maravillosa. Y eso hicimos.

"Pololeaba por cartas con un chico", recuerda Maria Pastora. Foto: Andres Perez Andres Perez

Nos fuimos a vivir a Uruguay y allá inmediatamente encontró pega en la Radio Sarandí, y hacía un programa muy largo los sábados y domingos, no sé cuántas horas. Estuvimos un año. Surgió la idea de hacer algo para los niños, porque vimos un programa infantil en Canal 12, que estaba pegado a la radio. Yo tenía tres sobrinos allá y el “Memo” vivía jugando con ellos, se tiraba al suelo y siempre fuimos muy de jugar con niños, y dijimos: “¿Por qué no hacemos programa infantil?”. Éramos unos NN para entrar a un canal de televisión. Siempre pensamos en hacer algo juntos. “Memo” era muy histriónico, porque estaba acostumbrado a animar allá en Valdivia eventos masivos.

Ni pensé si quería ser mamá o no. En ese tiempo era parte del ciclo vital. Por ejemplo, mi hija que tiene 48, no tiene hijos, y no tendrá, por diferentes motivos. Pero para mí era parte de la vida. Nunca me dio eso de pensar: “¿Quiero tener hijos?, ¿no quiero?”. A los 18 años uno no alcanza a preguntarse: “¿Qué quiero para mi vida?”. Y hoy se valida más la opción de tener o no tener.

Tuvimos a nuestra primera hija, María Antonieta. Cuando ella estaba muy pequeñita, casi recién nacida, nos vinimos a Chile, por temas laborales. A “Memo” se le dio la opción de entrar a hacer un reemplazo en Radio Minería, donde trabajaba Alejandro Fortuño, que era productor del noticiero en la radio; pero también era productor en Canal 9 (hoy CHV), entonces ahí le preguntamos: “Oye, ¿cómo se presenta un proyecto?”, porque teníamos la idea pero había que ponerla en papel. Era muy similar a lo que fueron Los Bochincheros. Él nos guió y después fuimos a hacer horas y horas de cola para entrar a hablar con un ejecutivo: costó mucho, pero pasó. “Memo” era el que vendía la idea.

"Siempre pensamos en hacer algo juntos", recuerda María Pastora sobre su vínculo creativo con "Tïo Memo". Foto: Andres Perez Andres Perez

Mi hija, María Antonieta, falleció cuando estábamos presentando las ideas que después serían Los Bochinceros. Todavía no empezábamos en el canal. Perseveramos igual. Fue una época difícil, obviamente fue un duelo tremendo. Fue un accidente (doméstico, al sufrir una quemadura en el brazo que a los días derivó en una septicemia): un domingo estábamos en la FISA paseando, y en la semana estábamos ya de duelo. Fue muy abrupto. Ahí congelamos un rato la idea, pero después fue un “consuelo” también tomar este desafío, ponerle onda y hacerlo.

Es raro, porque no es que te separes como pareja (tras la muerte de una hija), sino que uno mismo se va pa’ dentro, entonces no estás para nadie. Y el otro está en la misma: para nadie. Fuimos un rato a la casa de mis papás en Talcahuano, nos alejamos un poco de Santiago y del trabajo; pero después ya volvimos a Santiago a presentar la idea con todo nomás.

A María Antonieta la quisimos llevar al cementerio de San Bernardo porque ahí estaba la mamá de “Memo”, mi exsuegra. Fuimos al cementerio (para el entierro). Fuimos como a las dos semanas después, y salí destruida —¡destruida, destruida!—, y “Memo” me dijo: “Nuestra hija ya está en el cielo, esperemos un tiempo”. Y la verdad no tuve el coraje de ir nunca más. Nunca más. Hasta hace unos ocho o nueve años, que ahí pude volver, ¡y la emoción fue la misma!

"Hice circo muchos años y eso me valió tener muchas familias", relata María Pastora. Foto: Andres Perez Andres Perez

Los Bochincheros a la semana fue una explosión. En ese tiempo no había internet, y empezamos a hacer distintos tipos de concursos, y había que mandar cartas, ¡y empezaron a llegar sacos de cartas! Al final tuvimos que agrandar el equipo e incluso los gerentes a veces le daban orden a las secretarias de otras áreas para que ayudaran a abrir las cartas. Fue una explosión. En la calle yo siempre pasé piolita porque estaba disfrazada; pero el “Memo”, no.

“Tía Pucherito” surgió por un chiste de pareja, porque cuando discutíamos o yo me ponía triste por algo, yo hacía pucheritos. Se le ocurrió al “Memo”, que era el creativo de la cuestión.

Algunos famosos que fueron de público a Los Bochincheros: Felipe Camiroaga, Sebastián Rozental, Iván Zamorano, Daniel Fuenzalida y Luis Jara... El mismo Don Francisco —cuando ya estaba Sábado Gigante— una vez fue po’, a mirar cómo grabábamos. Fue un honor.

Después me encontré varias veces con Camiroaga, sobre todo un encuentro muy lindo cuando recién se abrió el el Mall Plaza de Tobalaba, que fue a hacer su show de “Luciano Bello”: se dio cuenta de que yo me estaba maquillando y fue a verme, saludarme y me dijo: “Estuve en el programa”. Y después cuando estuve en el canal me dijo: “Me quedaba horas de horas buscando (en los archivos de CHV) a ver si se encontraba en el público”.Hubo tiempos difíciles para el canal y no había mucha plata para cintas, entonces muchas cintas de esas se borraron, y dejaron solo algunas, ¡pero el “Huevito” se encontró.Y con Zamorano nos llamaron para hacer una campaña en la UNICEF, y me encontré con él y me contó toda su expectativa, que estaba súper ansioso, que no durmió nada la noche anterior cuando fue con su colegio de Maipú. Me contó todas su peripecias previas a ir al programa.

María Pastora cuenta el vínculo que tenía con Camiroaga. Foto: Andres Perez Andres Perez

¿La gran lección de la “Tía Pucherito” a los chilenos? Hay algo que me encanta —que me lo transmiten ahora los papás—: era meterse en todo un mundo de fantasía. Y había muchos niños solos: fuimos compañía. En ese tiempo ya las mamás estaban todas saliendo a trabajar a la calle, entonces habían muchos niños solos frente al televisor. Nosotros teníamos la costumbre de hablarle a los niños, no a la cámara, como “¡Esta canción la vamos a bailar” y “¡Ya párate del sofá!”, y sabíamos que se estaban tomando la leche, comiendo la marraqueta. Era tan personalizado que le hablábamos a los niños. Eso me lo reportan ahora, como “yo tempranito tenía la marraqueta lista para esperar el programa”. Causó mucho mucho impacto, además, porque, que yo supiera, creo que fuimos los primeros infantiles en tener orquesta en vivo en el en el programa, y eso a los niños les encantaba. Y además se ilusionaban porque los premios eran rebuenos: bicicletas, camiones y los juguetes eran buenos. –Y fue en la época de Pinochet (comenta el reportero)– Siempre he sido tan desconectada de la política, que no me acuerdo casi. Y un niño muchas veces ni se enterará que en su familia hay problemas económicos, por ejemplo. Siempre en lo infantil en la mente los amigos, la fantasía y el colegio. Yo vivía de la misma manera que los niños, jajaja.

Soy una actriz autodidacta. Estudié Teatro, pero ya en la última etapa de Los Bochincheros estudié, en la academia de Shenda Román, que ella fue la protagonista del Chacal de Nahueltoro, y abrió una academia con Bélgica Castro, Alejandro Sieveking y puros capos, en Bellavista. Pero todo en mi vida fue ser autodidacta: lo tenía adentro.

No quería ser mamá. No me quería embarazar y me cuidaba, porque estaba convencida de que no estaba preparada para cuidar un hijo. No me sentía preparada y todos los rollos: “¿Iré a poder? ¿No la sabré cuidar?”. Imaginaba que iba a contratar una enfermera día y noche, jaja. Me sentía muy culpable también. Tres años me demoré (en volver a tener una hija), que dijimos: “Ya es tiempo”. Y ahí nació la María Pastora. Nuestra relación con “Memo” ya se había recuperado y el programa fue una cosa de pertenencia potente: juntos le teníamos que dar mucha vida y energía al programa. Y se notaba, porque lo pasábamos muy bien. Fue un oasis para nosotros.

"Soy una actriz autodidacta", analiza María Pastora. Foto: Andres Perez Andres Perez

Mis dos hijas menores nacieron durante Los Bochincheros, ¡y uno de los nacimientos casi se transmitió en vivo!, jajaja, porque marcaba tanto que los sábados (Ricardo) Calderón hizo un programa y, para darle un empujón, no hicieron hacer un programa de larga duración, entonces el “Memo” estaba en el estudio y yo estaba en la Clínica Alemana, jaja. Prácticamente salieron las imágenes de la María Pastora recién nacida. Me sentí fantástico durante el embarazo. Mi ginecólogo me dijo dos semanas antes: “Voy a poner a mis hijas a ver el programa: te veo en el programa y no atiendo tu parto”. Así que me quedé en la casa y me aburría, jaja. Pero todo salió muy bien.

Al tiro volví a trabajar después de los partos. Era tan saludable, afortunadamente. Iba con la María Pastora, llevaba el moisés, y me la cuidaban las chicas de vestuario, y entre los cortes iba y la amamantarla arriba. Andaba con ella pa arriba y pa abajo. Con las dos viví ese proceso.

Un año antes de que terminara Los Bochincheros nos separamos con “Memo”, y seguimos haciendo el programa. El oficio y, sobre todo, el respeto al oficio. El programa no terminó por nosotros, sino por cuestiones de canal, que decidieron hacerlo un canal cultural. Había una visión muy sesgada de lo que era cultural: cultural = filarmónica, muy elitista. Yo tenía ganas de seguir.

"Mis dos hijas menores nacieron durante Los Bochincheros", recuerda María Pastora. Foto: Andres Perez Andres Perez

Estuve en Pipiripao (UCV) con Roberto Nicolini, con quien somos amigos-hermanos; nos conocimos cuando estaba embarazada de mi segunda tercera hija, María Julia, y hasta hoy somos muy amigos.

Roberto Nicolini tuvo un ACV y varios ataques cardíacos; incluso el último que le dio fue en Punta Arenas, y mi hija lo estuvo acompañándolo en la clínica, y lo que a ver y todo. Él —tengo entendido— había ido a hacer diez funciones y terminó la última y le dio el ataque al corazón. Ahora ha estado bien de salud, y haciendo teatro. Lo admiro tanto porque le digo: “No hay hombre de teatro más trabajador que Roberto”. Qué manera de ser trabajador. Siempre pila. Y con con su esposa, con Luz, siempre ellos dos. Últimamente no nos hemos visto, pero por las mismas cosas laborales, Pero estamos siempre saludándonos y whatsapeándonos.

El “Tio Memo” ha estado un poco complicado de salud. Tuvo una pancreatitis, se operó una cadera y cosas así. Este año fue muy, muy difícil para él. Tuvo varias internaciones. Hoy está convaleciente y haciéndose un poco más fuerte. Incluso me llamó para que hiciéramos un canal de YouTube —que lo estamos haciendo—; ya estuvimos grabando, incluso con Alfredo Lamadrid. Y tuvimos que cortarlo porque tuvimos otra internación. Alcanzamos a hacer como quince videos de canciones emblemáticas de Los Bochincheros, y hay que armarlo. Si en YouTube pones “Los Bochincheros” aparecerá todo lo que rescatamos del canal (en TV), pero esto son imágenes nuevas.

" Este año fue muy, muy difícil para él", admite María Pastora. Foto: Andres Perez Andres Perez

Con Alfredo Lamadrid nos hemos visto últimamente porque nos estuvo dirigiendo para hacer el canal de Los Bochincheros en YouTube. Así que estamos en proceso de subirlo.

Vicente Sabatini fue nuestro director y aprendimos mucho de él. No me acuerdo cuánto tiempo estuvimos, si dos o tres años, con él. Cuando dejó de dirigirnos Alfredo —porque lo nombraron gerente de producción—, nos tomó Sabatini, que recién estaba dirigiendo. Después estuve muy en contacto con él porque hice un año entero en el Festival de la una (TVN), en el programa de Maluenda, y ahí nos veíamos en el canal porque estaba dirigiendo las telenovelas y como compañeros de canal nos veíamos siempre. Ahora no tenemos relación.

Don Carter, Juan Alcayaga, fue mi director de teatro. Me enamoré tanto del teatro que me puse a hacer obras infantiles, incluso en el Nescafé de las Artes —que en ese tiempo era el Providencia—. Hice obras que yo misma producía, con mi plata, y me daba el gusto de hacerlas. Y él fue un gran director de eso, y por eso tuvimos una gran amistad. Últimamente no nos hemos visto, sé que quedó viudo, y lo saludé y todo. Después trabajó con el profesor Rossa haciendo a “Don Carter”.

"Últimamente no nos hemos visto", cuenta sobre Don Carter. Foto: Andres Perez Andres Perez

En una etapa crié a mis hijas sola, porque el “Tïo Memo” fue a hacer Los Bochincheros en otro país. ¿Por qué no fui yo? Estábamos separados y se casó. Se fue con la “Chanchita Piggy”. Como cuatro o cinco años.. Me parece que Horacio Valdeavellano, que fue nuestro último director, se fue a dirigir a Centroamérica, y parece que él le dijo: “Hagamos algo”. Las responsabilidades de la crianza son hartas y, siendo artista, tienes que estarte moviendo, a veces con o sin manager, vendiéndote sola, y esa parte es complicada. Pero el ser humano es tan maravilloso que te salen las herramientas de adentro. Y siempre tuve la pachorra. Era difícil, y encima artista infantil. Siempre estuve con shows.

Toda la crianza de mis hijas solamente (viví con) con shows infantiles. Cuando estuve casada tenía dos personas que trabajaban conmigo, y una de ellas estaba dedicada solamente a las niñas; y me quedé con ella, que me acompañó desde que estaba embarazada de mi segunda hija. Las criamos entre las dos. Ella me permitía tener la libertad de trabajar. Se hacían muchos shows en distintos malls, como el Vespuccio y el Apumanque. Vivía de eso, y criando a mis hijas. Fue complicado porque tienes que hacer de mamá y de papá, en el sentido de que lo sano para un niño es tener los dos amores y las dos autoridades. Tienes que cubrir muchos vacíos.

Nunca he tenido un sueldo. Siempre freelance. Y como sicóloga también soy independiente. Y amigos míos me decían: “Yo no podría vivir como tú”, porque yo decía: “Nunca sé lo podría ganar este mes”. Y a los que les gusta la seguridad, se ponían nerviosos; pero si un artista pretende tener seguridad económica, que se cambie de pega, jajaja.

Soy muy ordenada con la plata. Es que tuve dos responsabilidades conmigo: mis dos hijas. No podía faltar nada en la casa, ¡lo básico! A veces no dábamos nuestros lujos de ir a comer a un restorán, pero con la seguridad de que eso me iba a sobrar. Nunca cambiaba auto si no tenía la plata. No había quien me auxiliara. Siempre he sido muy ordenada.

"Siempre freelance", cuenta María Pastora sobre su vida laboral. Foto: Andres Perez Andres Perez

Viví en Argentina, porque allá trabajé en en Canal 9 de La Rioja, que también estuve haciendo programas infantiles, y ahí lo hice a cara limpia. Me fui con mis hijas, que fueron felices porque tuvieron mucha vida de colegio y de amigos. Estuve tres años y regresamos, porque se terminaron los proyectos... Y el país siempre tira, a pesar de que es muy agradable allá.

Hice dos viajes a la India, y en el primero conocí las flores de Bach, como parte de mi búsqueda espiritual, porque siempre estuve en búsquedas espirituales. Estuve muchos años en meditación transcendental y en yoga. Me encantaba todo ese mundo metafísico. Mi familia, mis padres y hermanos, estaban todos preocupados, porque para ellos el yoga era una cosa muy rara y extraña... y meditar ni decirlo. Yo a la India no iba de farra mi turistear, y para mí era emocionante, y conocer gente que estuviera en lo mismo. Épocas maravillosas... Fueron dos años consecutivos que me fui con grupos de gente que estaba en lo mismo: me levantaba con placer a las 3 AM, me duchaba, hacía yoga, meditaba y cantaba en grupo canciones en sánscrito.

Hice circo muchos años y eso me valió tener muchas familias. Por eso estoy tan feliz de que hoy sea patrimonio de la Humanidad. De muchas familias de circo hasta hoy soy amiga. Las familias del mundo del circo son de unos valores muy lindos: mucho respeto a los padres y de la sabiduría de los viejos. Son cápsulas del tiempo las familias de hijos. Incluso a veces ni tutean a los padres. Es bonito. Muy lindo... Últimamente no he hecho, pero por muchos años hice circo, ¡muchos, muchos años!

"Hice circo muchos años y eso me valió tener muchas familias", relata María Pastora. Foto: Andres Perez Andres Perez

Una de las cosas que siempre me gustó fue el comportamiento humano —¡partiendo por el mío, jaja—. Uno se tiene que entender y comprender. Y lo loco es que no siempre nos conocemos muy bien. Conocí el tema terapéutico de las flores de Bach, empecé a estudiarlas, y me potenció las ganas de ser psicóloga. Así que entré estudiar Psicología en el 2004, cuando mis hijas salieron de la universidad, y dije: “Ahora me toca a mí”, porque había que pagarla, jaja. Trabajé como hormiguita y de una pagaba un año entero en la universidad, porque si pagaba un año entero rebajaban un mes; entonces durante ese año volvía a juntar también y antes de terminarlo pagaba todo mi año siguiente, porque tampoco quería endeudarme. Para variar, era la mayor de mi curso. Tenía la duda de si entrar —por la cantidad de años que no estudiaba formalmente, aunque viví siempre leyendo—, me insegurizaba un poco, pero entré con una amiga tan seca que me dijo: “Entremos juntas”. Y pensé: “Cualquier duda, ella me ayuda a estudiar”... No fue nunca a clases, y antes de terminar el año se retiró.

Lo loco es que cuando entré a la universidad tenía 50 años: ¡no sabía prender un computador! Y cuando fui al examen para entrar, me hicieron un test y una batería de exámenes psicológicos; y cuando me dijeron “test”, para mí era un lápiz y papel, ¡y me pusieron delante del computador! No tenía idea. Movía el mouse para ver qué pasaba, vi el cursor y todo lo demas, y me dijeron: “En quince minutos tiene que responder”. Y yo, como es mi característica, aperré nomás, quedé en la carrera y me titulé con distinción. Estudiaba en la noche, de 7 a 10 PM, y los sábados, de 8 a 2 de la tarde, en Manuel Montt, en la Universidad de las Américas. Estaba enamorada de los ramos, de la carrera, y me sacaba súper buenas notas, y estudiaba harto. Estudiar mucho era mi tranquilidad de que iba a rendir bien. No me pensaba echar —ni me eché— ni un ramo. Era un placer estudiar, y me sigue gustando estudiar.

Siempre fui la mayor en la universidad. Cada año llegaban profesores nuevos, y la mayoría de las veces llegaban, hacían sus clases y, cuando terminaban, alguien decía: “¡La María Pastora es la Tïa Pucherito!”... Algunos se ponían a llorar. Y otros decían: “¡No! ¡No lo puedo creer!”. Siempre un shock bonito. Con los compañeros nos juntábamos mucho. La universidad estaba en Manuel Montt, que es un un pub al lado de otro; y siempre salíamos a compartir.

Cuando yo estaba estudiando Psicología, y me tocó estudiar trastornos de personalidad, dije: “A ver dónde estoy yo”, porque todos tenemos rasgos de sin (necesariamente) tener el trastorno completo. Y llegué a la conclusión de que tenía rasgos dependientes, desde lo emocional, pero evidentemente no tenía el trastorno porque yo era independiente. Siempre fui independiente económicamente, así que me dediqué a mirar más por el lado de cómo elijo pareja o si, por ejemplo, al emparejarte tienes ese apego tan potente de necesitar al otro más que amar al otro. Me metí en terapia para revisar todo eso.

"Siempre fui la mayor en la universidad", evidencia María Pastora. Foto: Andres Perez Andres Perez

Hago psicología clínica para adultos. Hay mucho problema de depresión, pero una depresión muy particular, por desgaste del organismo por exceso de estrés. Hay veces que hay depresión justificada por hechos —por duelos, etcétera—, pero (esta es) por desgaste del organismo de no gestionar bien el estrés. Y ese estrés está muy ligado, evidentemente, a dinámicas familiares; pero yo diría que la mayoría de consultas son derivadas de malos climas laborales. El clima laboral hoy está muy denso, a veces no tanto por carga laboral, sino por relaciones humanas. La mayoría de las horas del día de la persona son en el trabajo. Seguramente es ahí donde están reflejando —¡y cómo no!— sus frustraciones personales, sus problemas, etcétera. Pero hay que aprender a gestionar el estrés, porque no hay un día en que uno no tenga un poco de estrés: hay días más cargados y menos, pero gestionar eso es muy importante. Y mucha gente con ataques de pánico, que esos son de trastornos ansiosos de base. Pero tiene muy buen diagnóstico Chile para el futuro.

Lo único que sé es que hoy puedo hablar de mi hija y no llorar. Pero eso me pasó durante 40 años. Mi hija hoy tendría casi 50, porque nació en 1977. Fueron muchos años. Pero me costó mucho hablar del tema sin llorar, sin tener angustia. Hoy creo que ya está sanado, aunque está siempre en mi mente, siempre presente. Siempre.... Bueno, un hijo es un hijo: lo vas a tener siempre.

Una pareja me impulsó a ir (a ver a mi hija al cementerio), porque me dijo: “¿Tú la vas a ver de pronto?”, le contesté que “No, no me da”, y me dijo: “Tienes que ir” y bla bla. Le agradezco, porque pude cerrar un ciclo y ver que uno sí puede sobrellevar y vivir ese dolor. Cuando iba en el auto, y vi que había una pasarela de tren por arriba, se me vinieron todos los flashazos del funeral. Después volví a ir, ya más tranquila. Ahora voy de vez en cuando, le llevo florcitas y estoy ahí un rato; a pesar de que ha pasado tanto tiempo.

"Lo único que sé es que hoy puedo hablar de mi hija y no llorar", destaca María Pastora. Foto: Andres Perez Andres Perez

Para mí Sinergia era como “Mi señora”...Mi señora buena buena pal carrete”... Y un día mirando Instagram vi a los Sinergia todos vestidos de colores con unos pijamas, ¡y lo encontré tan bonito! Le escribí por internet inmediatamente al “Don Rorro” (Osorio, vocalista), y le dije: “Oh, se ven tan bonitos, me encantó, hagamos algo juntos”.... Y a la semana ya estábamos conversando, y la primera que hicimos fue “Don Pepito”, que quedó espectacular rockera; y después fuimos con “El auto viejo de papá”; y ahora la último que hicimos fue “El ombliguito”.

Estoy haciendo una una acreditación en terapia Polivagal. Siempre estoy estudiando algo. Esa curiosidad intelectual nunca me ha dejado. Y me encanta eso.

La canción “El ombliguito” surgió con Los Bochincheros. Fue una inspiración basada en una pregunta que hizo María Pastora —que ahora ya tiene 48—: cuando era muy chiquitita, se estaba tocando el ombligo y nos preguntó: “¿Por qué tenemos esa ‘marquita’?”. Y ahí el “Memo” se inspiró para explicarle que cuando estaba dentro de la guatita de la mamá, se alimentaba a través de una “manguerita”, y esa “manguerita” después cuando nacía la cortaban. Ahí salió el: “Cuando era chiquitito mi mamita me daba más de comer....”. Ahora la estamos promocionando con Sinergia.

El show con Sinergia es una copa en la cual cada canción tiene un desafío, y la Copa Gamer se juega entre Sinergia y el público entonces hay una inteligencia artificial —y a veces drones—, que va viendo cuánto participa el público, cómo lo hizo Sinergía, y en en audio nos dice: “ESTE DESAFÍO LO HA GANADO....”, y dice “El público” o “Sinergia”. Y cuando gana Sinergía los niños se vuelven locos, se pican y empiezan a gritar: “¡Está arreglado! ¡Está arreglado!”, jaja. Y el premio es una copa real, dorada, con todas la de la ley.

"Siempre estoy estudiando algo", cuenta María Pastora. Foto: Andres Perez Andres Perez

Con Sinergia nos ven a familias completas: abuelos, padres y niños. Me impresiona que los niños nunca vieron Los Bochincheros, a no ser que los papás se lo habían mostrado en YouTube; pero yo a los niños les digo: “Hola, Don Pepito...”, ¡y todos se saben las canciones! ¡Son como tres generaciones ya! Jaja. Yo digo que nacieron con el chip puesto. Están en el inconsciente colectivo. Es muy lindo. Siempre digo que son los que me tienen parada en el escenario, todavía.

Hago bastantes shows, a veces dos o tres veces por semana. Estoy mucho con Sinergia Kids, y con un equipo también tenemos distintas presentaciones en empresas y municipalidades, y viajamos mucho. Hasta Puerto Natales hemos llegado con Sinergia. La más próxima ahora es en Quintero. Tenemos varias para el verano, pero ahora lo que estamos moviendo más es la presentación en el Teatro Nescafé de las Artes el 18 de enero. Hacemos muchos shows, por ejemplo, nos llevan organizaciones, fundaciones o las municipalidades. Este lo diferente que tiene es que es con entrada pagadas, por eso lo estamos promocionando mucho.

¿Me hace ilusión un escenario como Lollapalooza? Me encantaría, ¡estoy libre para Lollapalooza!... Pero con Sinergia, porque ya me acostumbré, con el sonido de los músicos, y además que tenemos una relación tan rica con los cabros; ya vamos para tres años ya. Fue como: “Hagamos un experimento”, y “hagamos un par de presentaciones”, y después no paramos más: nos empezaron a llamar los productores, así que quedaron buenas buenas impresiones sobre el show.

La “Tía Pucherito” me aporta ese lado lúdico que te dice todos los días: la vida es entretenida, siempre muy apegada a la música y, sobre todo, a los niños. Y los niños siempre te buscan con una inocencia tan bonita. A veces el show dura hora y después estoy hora y media a veces sacándome fotos. Los niños más pequeñitos se abrazan a mi pierna. Comparto con ellos y me llevan dibujitos. Esa parte tan linda y dulce de los niños me alimenta mucho. Siempre me gustaron los niños.

"A veces el show dura hora y después estoy hora y media a veces sacándome fotos", cuenta María Pastora. Foto: Andres Perez Andres Perez

Antes, para mí, los canales eran un elemento cultural, y hoy son empresas. Nadie podría dudar que los canales de televisión son empresas de comunicación, y van a priorizar la parte comercial. Y uno espera, ¡y desea!, que sea dentro de una ética y de un compromiso social también. Pero se entiende que ellos tienen que financiarse, tienen que mover un negocio, y eso ha llevado a que cambien un poco las líneas editoriales.

Siempre me sentí cómoda en lo infantil. ¿Me he sentido encasillada en eso? No, ha sido una elección mía. Me fascina porque me toca una parte lúdica y me da libertades. Quizás si yo estuviera en otro rol, no estaría cómoda. Para mi rol de artista infantil, me interesa la televisión. Con el “Don Rorro” vamos mucho al NTV, que es el canal infantil de TVN. Yo feliz de que me inviten. Pero ellos mismos dan explicación de que hay mucha oferta, que antes estaba sólo el cable, ¡y hoy son todas las redes! Los niños usan mucho las tablets, el teléfono y sobre todo YouTube. Pero los grandes también usamos el teléfono y consumimos YouTube... Quizás habrá un motivo en el tema de las ventas comerciales en los canales, probablemente.

No he vibrado mucho con el tema de la fama, porque la fama uno la siente cuando la gente te ve en la calle, cuando te piden autógrafos, o un haciendo cola en un banco. Pero a mí no me ha pasado eso porque siempre estuve detrás de un personaje. Entonces he tenido una pasada piolita, jajaja.

Hace muy poco tiempo que me reconocen en la calle. He andado por la calle muy tranquila porque nadie me reconoce, jajaja. Cuando empezaron a hacerme más entrevistas (me fueron reconociendo más), porque antes de eso los infantiles no salíamos mucho en tele, excepto para promocionar los programas. Ahora, los mismos que fueron nuestros fans, dicen hoy: “Oye, cómo estará (la ‘Tía Pucherito’)?”.

Casi todos los que me reconocen en la calle son adultos, los que fueron mis “bochincheros”. Muchos cabros, de repente universitarios, me gritan: “¡Ídola!”. Y me piden obviamente muchos saludos y videitos para los padres, y para sus tíos que eran de la época. Lo lindo es que le mostraron mi personaje.

"Me piden obviamente muchos saludos y videitos para los padres", cuenta María Pastora. Foto: Andres Perez Andres Perez

Una de mis hijas es periodista, y está viviendo en Punta Arenas y es directora de una radio, y se especializó en el mundo de la ciencia; y la otra, actriz, pero se volcó más al mundo de la informática, prácticamente no ejerció, porque estudió Teatro en la Arcis. Voy a Punta Arenas, pero lo esquivo un poco porque me da mucho frío, y es ventoso, ¡el viento es impresionante!

Tengo un nieto que acaba de cumplir 18. Ya está grande. Al parecer será mi único nieto, jaja. Como toda abuela, soy protectora, trato de educar, y a veces (doy) la perorata y me responde: “Ay, abuela”, jajaja, típico con 18 años, “ya soy gigante, abuela”. O le doy consejos y me dice: “Ay, abuela, no soy tonto”. Es bien despierto para el mundo en que está viviendo, porque antes los cabros no tenían el peligro que hay hoy. Soy regaloneadora.

Mi nieto me acercó a la repostería, porque cocina desde los seis años, dulce y salado. Va a ser chef, sí o sí. Y me llevó al mundo de la reportería y me encantó. Me gusta y hago cosas para regalarle a mis amigos. Me gusta mucho regalanear a mis amistades, y les hago tortas, cheesecakes y esas cosas.

Hace años no estoy emparejada. No puedo decir que estoy cerrada al amor, pero mi mundo es súper ocupado, entre los shows, mi nieto que le gusta darle tiempo, mis hijas, la consulta y mis amigas, que son tiempos sagrados para mí, digo: “Para tener pareja hay que dar tiempo, y tiempo de conocerse”. No es que esté negada, pero tampoco ando buscando. Creo que aparece cuando uno anda en búsqueda.

Después de separame tuve compañías, pero lo sentimental no ha sido para mí algo de interés central a lo que le haya puesto mucha energía.

"Lo sentimental no ha sido para mí algo de interés", analiza María Pastora. Foto: Andres Perez Andres Perez

En Instagram estoy siempre subiendo las actividades que tenemos, anunciando lo que vamos a hacer, o lo que hicimos. De repente pongo algo personal, en lugares, o si me reuní con amigos, o hice cosas con mi nieto. Comparto cosas. Pero de mis viajes no, más que nada por razones, estrategias de seguridad, y después pongo: “Recuerdo de Rïo de Janeiro”, cuando estoy acá.

Tengo 72 y estoy súper bien de salud. No he tenido ni un achaque. Mi mamá falleció hace pocos meses, e iba a cumplir 103 años; y mi papá murió pasados los 100. Tengo tanta conciencia de que voy a vivir mucho: mi familia es muy longeva de padre y madre, de ambas familias, así que cuido mucho mi alimentación, y mi salud mental por sobre todo, porque es la base; con estrategias de manejo de estrés, porque en este momento no tengo conflictos personales com para estar en terapia, y gimnasio, mucho ejercicio. Para cantar y bailar una hora en el escenario, sería casi imposible. Y no tomo ninguna pastilla, solamente suplementos como omega-3 y magnesio.

La muerte de mi mamá la viví con mucha paz. Estaba absolutamente sana —¡y mi papá también!—. Se les cansó la pila. Es su ciclo de vida nomás. Tuve la alegría de que no murieron con ninguna enfermedad ni dolor. Espero que me pase lo mismo a mí: vivir mucho tiempo. No me gustaría vivir tanto sí, porque la igual te da deterioro físico. Ellos caminaban y todo, pero igual tiene limitaciones.

"La muerte de mi mamá la viví con mucha paz", cuenta María Pastora. Foto: Andres Perez Andres Perez

Creo que el gran secreto de juventud hoy día es la salud mental. Nadie podría poner en duda que las enfermedades tienen mucho de psicosomático, porque el estrés que se vive desgasta el organismo y, al desgastarlo, se viene abajo el sistema inmune. Eso nadie lo podría negar. La decisión más sabia que podemos hacer es cuidar mucho nuestra salud mental. Y sin duda el ejercicio —y el baile— es una farmacia interna y natural que tenemos, para todo: neurotransmisores, dopamina, oxitocina y lo que se te ocurra.

Nunca he fumado en mi vida. Y tomo una copa de espumante una vez para celebraciones, o algún semana que salgo con un amigo o amiga; y destilados, jamás.

Hoy, todos los días digo: “Este es el último año”, y me sigo ilusionando porque siguen apareciendo cosas —proponiéndome shows y presentaciones— y digo: “Si me sigue ilusionando, voy a estar... voy a estar”, mientras siga bien, vital, vigente y sana.

No soy nostálgica. Estoy siempre muy en el presente, y atesoro mucho mi pasado y recuerdos. Con la gente, estoy muy en contacto con ese sentimiento, pero no soy nostálgica en el sentido de que añoro cosas del pasado; las valoro mucho, y evidentemente que tienen un gran valor para mí en mi historia. Pero estoy muy enfocada en el hoy.

"Estoy siempre muy en el presente", declara Campos, Foto: Andres Perez Andres Perez

¿Pienso jubilarme?... Es cómo se vaya dando. No tengo un plazo. Probablemente cuando sienta que el escenario no estoy dándolo todo, daré un paso al costado; pero no es el caso todavía. Y la sicología creo que es para largo: mientras más experiencia tienes, creo que mejor puedes aportar para la vida de los pacientes.

Me encantaría vivir cerca del mar. Del mar. Me encantaría. Y me encantaría mucho vivir en Uruguay, jaja. Viví en Uruguay, constantemente viajo a Uruguay y tengo amigos muy queridos allá. Ojalá en Punta del Este. Montevideo tiene el río de La Plata, pero no es mar: el mar empieza prácticamente en Punta del Este. Me encantaría estar retirada cerca del mar... No va a ser todavía, porque me queda mucho hilo todavía en el carrete... También podría ser en Chile. No es algo que tengo decidido.

Diría que me siento en el mejor momento. Probablemente el año pasado y el anterior también habría dicho lo mismo. Es maravilloso estar saludable, estar feliz con los proyectos, feliz con con el presente laboral, con hijas con valores y que están llenas de amigos. Por ejemplo, una de las cosas que me prohibieron mucho fueron las amistades, porque en la infancia mi mamá no me dejaba tener amigos, porque “te llevan por mal camino” y “no estudias”: prejuicio. Entonces crié a mis hijas muy sociables; en los ámbitos que han estado, desde chicas, invitaban a todas las compañeritas de de pijama parties, y a las 3 de la mañana estaba cocinándole pizzas. Es un orgullo que ellas sean muy queridas en su ambientes de amigos. María Pastora viene de Punta Arenas y se tiene que programar para juntarse con las compañeras de colegio, de universidad y excompañeros de trabajo. Las dos son iguales. Valoro mucho los tiempos con mis amistades. Eso te mantiene feliz.

Cuestionario Pop

Si no hubiera sido sicóloga ni actriz o sicóloga, artista de alguna rama.

Un apodo es “Tía”.

Un sueño pendiente es vivir en la playa.

Una cábala es la oración. Soy espiritual. El mundo espiritual, metafísico, para mí es bonito, potente.

Una frase favorita es “no te preocupes, siempre pasará”.

Un trabajo mío que no se conoce es que fui profesora de Kinder en Valdivia.

Creo que Los Bochincheros fue mi primer sueldo y me inscribí en clases de ballet moderno, y guardé el resto. No soy muy de salir a gastar, hasta el día de hoy. Si es algo muy importante me lo compro, pero sino no salgo de compra. No tengo el hábito.

¿Algo de lo que me arrepiento?... Creo que de nada, porque los aprendizajes están ahí, siempre. Si uno está despierto, las metidas de pata son para aprender.

" No soy muy de salir a gastar", analiza María Pastora, Foto: Andres Perez Andres Perez

Una actriz chilena que admiro es la Anita Reeves, que para mí es una tremenda actriz, y maestra. Sé que es una gran maestra, y muy completa también. No la conozco, sólo su trayectoria y sus papeles.

Un amigo famosillo —además de Nicolini— es Lucho Jara, que siempre nos encontramos y nos damos abrazos. Él está ocupado, muy ocupado, mucho más ocupado que yo por supuesto; pero cada encuentro es muy cariñoso porque lo conozco de cuando él tenía doce años. Nuestros encuentros no son “ay, me encontré con un artista”.

Un pasatiempo oculto es la repostería.

Una película que me hace llorar es Cinema Paradiso. Es más, la compré y la tengo, porque es placer verla; y cada vez que la veo, descubro algo nuevo, y me emocino igual. Una belleza.

¿Un miedo?... Más que miedo, una aprensión es enfermarme estando vieja... Tengo 74, pero no me considero vieja, JAJAJA. La enfermedad te da esa dependencia. Pero también estoy confiada porque, como mis padres fueron sanos —y me cuido—, la naturaleza me va a proteger.

"La naturaleza me va a proteger", manifiesta Campos. Foto: Andres Perez Andres Perez

¿Creo en el horóscopo? De repente miro cosas del horoscópo, pero no es una guía para mí. Soy Escorpio pero me siento más Serpiente, en el horóscopo lunar: Serpiente de agua.

Un placer culpable es la copa de espumante... SIEMPRE me gusta tomarme una copa, da lo mismo si sola o acompañada. Me lo disfruto igual.

Si pudiera invitar a tres famosos de la Historia a un asado, una sería Meryl Streep, Diane Keaton, que son mujeres muy power que he visto; y Ginette Acevedo, una mujer con una paz interior.

Maria Pastora Campos es una mujer alegre que vive el presente por sobre todas las cosas. Y la Tía Pucherito es una niña de doce años que tiene una empatía con sus pares y que lleva alegría a todo el mundo.

Más sobre:La FirmeMaría Pastora CamposTïa PucheritoSinergiaTïo MemoLos BochincherosDon CarterAlfredo LamadridVicente SabatiniDon Rorro

Lo último