Por Paulo QuinterosCrítica de cine: The Mandalorian and Grogu, cuando Star Wars deja de sentirse especial
La esperada película que lleva a Din Djarin y Grogu al cine concreta el salto más temido: una historia que nunca logra dejar atrás el molde episódico de Disney+ y termina sintiéndose irrelevante dentro de Star Wars.

Una parte de los fanáticos de Star Wars elevó hace tiempo a Dave Filoni como una especie de salvador de la franquicia. Como si fuese el heredero legítimo de George Lucas. El alumno que entendía mejor que nadie el corazón de la saga.
Por eso muchos celebraron su designación como el nuevo presidente y jefe creativo de Lucasfilm, repitiendo el siguiente meme:
Pero existe otra mirada muy distinta. Una que ve a Filoni como alguien que no se merece el meme, pues es más parecido a un alumno porro obsesionado con mirar para el lado, copiando referencias y expandir fan fiction antes que construir historias realmente nuevas o relevantes.
Una demostración de eso fue su primera temporada de Ahsoka, la cual creó, dirigió y escribió. Pero también ocurrió con la tercera temporada de The Mandalorian, en la que también participó, derrumbando gran parte del peso emocional del notable final de la segunda temporada.

Ese declive narrativo, sumado al errático manejo de Star Wars bajo Disney tras el Episodio IX, inevitablemente afectó las expectativas sobre esta película impulsada por Filoni y el director Jon Favreau, el otro gran responsable del declive de la tercera temporada.
Y en su resultado final, lamentablemente The Mandalorian and Grogu, la primera película de Star Wars en casi siete años, nunca logra despegarse realmente de toda esa mochila que venía acarreando desde Disney+.
De partida hay que destacar que esta nueva producción (que tiene a Filoni como productor, uno de los guionistas y director de la segunda unidad) lleva a la serie desde la televisión al cine de una forma en que todo termina sintiéndose como una temporada condensada en poco más de dos horas.
De hecho, muchas secuencias se instalan en un relato marcado por la idea de que: “ok, aquí terminaba el capítulo y acá comenzaba el siguiente”.
Lo anterior provoca un problema gigantesco para una película de Star Wars, porque nunca logra justificar su existencia cinematográfica más allá de ampliar una marca ya conocida.
Aunque una película contenida no es un problema en sí mismo, la propia presentación de esta nueva aventura reduce la escala del relato, ya que todo se siente más pequeño de lo que debiese ser para una película de Star Wars.
No solo muchos de los escenarios se ven y sienten limitados, sino que también casi nunca existe sensación de amplitud o grandeza cinematográfica. En sus costuras se nota la poca ambición e inventiva visual, algo que es impropio de la saga galáctica más popular del mundo.

Gran parte de lo anterior también lleva al problema de que The Mandalorian and Grogu jamás se siente especial. Lo anterior no es menor, ya que inclusive las películas más cuestionadas de Star Wars, como las precuelas, siempre tuvieron algo distintivo. Una idea nueva. Un riesgo. Una ambición visual o narrativa que las diferenciaba.
George Lucas, con todos sus excesos y errores, jamás quiso repetirse a sí mismo. Inclusive en las precuelas siempre existía una búsqueda por empujar algo distinto dentro de la saga. Pero aquí ocurre exactamente lo contrario. Esta película se siente cómoda reciclando fórmulas, diseños y dinámicas que ya funcionaron antes.
En toda esa línea, la historia nos sitúa después de la tercera temporada, con Din Djarin y Grogu trabajando para La Nueva República tras la caída del Imperio Galáctico. En ese contexto, ambos son enviados a capturar remanentes imperiales mientras distintos señores de la guerra amenazan el frágil equilibrio de la galaxia.
La misión principal en esta ocasión involucra rescatar a Rotta, el hijo de Jabba the Hutt, quien es clave para obtener información sobre un peligroso líder imperial de identidad desconocida. A partir de ahí, la película se transforma en una seguidilla de aventuras episódicas donde el Mandaloriano viaja de un lugar a otro.

Dentro de esa dinámica, otro problema es que el conflicto nunca escala realmente. Todo se siente más cercano a una aventura semanal de streaming que a una película construida para la pantalla grande.
En paralelo, la película insiste demasiado en explotar a Grogu como figura adorable y comercializable. Eso termina siendo contraproducente, porque hace años el personaje se ganó naturalmente el cariño del público sin necesidad de forzar constantemente momentos diseñados para vender ternura o rememorar al propio Yoda en versión bebé.
La propia narrativa también comienza a estancarse en múltiples ocasiones. Existen secuencias completas que parecen avanzar muy poco y solo sirven para conectar el siguiente “episodio”.
Y aunque el Mando (interpretado en voz por Pedro Pascal y en movimientos por dos dobles que salen al tope de los créditos) entrega su estoica presencia y tiene carisma como figura de acción, ni siquiera eso logra sostener el peso completo de una película demasiado dependiente de vender la fórmula segura de Star Wars.

Lo que queda entonces es que mucho de lo que ocurre en pantalla transmite la sensación de estar viendo cosplay caro antes que una historia realmente inspirada.
Mal que mal, la película está más preocupada de replicar íconos visuales de otras películas de la saga (¡Un pantano como el del Imperio Contraataca!) o meter el escuadrón más pequeño de X-Wings de la Nueva República para forzadas secuencias de acción.
También de agregarle un bastón a Baby Yoda, para vender un nuevo Grogu Malibu, y sumar en el camino referencias reconocibles en vez de construir una aventura con identidad propia.
Por todo eso The Mandalorian and Grogu termina siendo justamente lo contrario de lo que Star Wars históricamente representó: una franquicia que avanzaba gracias a nuevas ideas. Y es que en vez de expandir el universo, esta película se encierra sobre sí misma. Eso me generó más de un bostezo, ya que repite estructuras televisivas, recicla dinámicas conocidas y nunca encuentra una razón convincente para existir en el cine.
Aquello termina siendo lo más decepcionante de todo: una película protagonizada por personajes tan queridos jamás logra sentirse importante, épica o memorable. Solo se siente como otro capítulo más, pero proyectado en una pantalla más grande. Y lo lamentable es que ni siquiera es un buen capítulo.
The Mandalorian and Grogu llegará al cine este 21 de mayo.
Imperdibles
Lo último
hace 6 min
Un estudio sobre hábitos de consumo confirmó la fuerte presencia del hot dog en la dieta chilena. Aunque el italiano continúa liderando ampliamente las preferencias, nuevas preparaciones comienzan a expandir la oferta.
El completo sigue reinando en Chile mientras nuevas versiones buscan ganar terreno
hace 6 min
hace 7 min
hace 21 min
hace 21 min
Lo más leído
3.
5.


















