Por Eduardo OrtegaFiestas Patrias: esto pueden hacer las pymes para que no las tomen por sorpresa los gastos de septiembre
Aquí, algunos criterios para proyectar los gastos dentro del flujo de caja y definir cuándo tiene sentido buscar financiamiento y cuándo es apenas un parche.

Sin dudas que septiembre puede generar un desfase de caja a todas aquellas pymes que deben aumentar sus gastos antes de percibir los ingresos de Fiestas Patrias. Concretamente, los aguinaldos y la compra anticipada de insumos incrementan los desembolsos del mes, mientras una parte de las ventas asociadas a la celebración ingresa a posteriori.
Un escenario que, para colmo, coincide con un aumento de los costos laborales: según el índice nominal del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en mayo se registró un alza interanual de 7,9%, lo que estrecha aún más el margen de las pymes frente a los compromisos adicionales de septiembre.
Bajo ese contexto, Felipe Girane, gerente de finanzas de Maxxa, sugiere lo siguiente:
“Tener los recursos para los insumos y aguinaldos de septiembre requiere planificación. Sin preparación, la pyme puede terminar recurriendo a financiamiento en condiciones menos convenientes”.
Proyectar antes de septiembre
Desde Maxxa, de hecho, precisan que el primer paso es añadir estos desembolsos a la proyección financiera con la anticipación suficiente, identificar cuáles son obligatorios, cuáles discrecionales y cuáles pueden postergarse sin afectar la operación. Un ejemplo relevante es el del aguinaldo: la Dirección del Trabajo (DT) establece que en el sector privado no existe una obligación general de entregarlo, pero sí es exigible cuando está establecido en el contrato individual o colectivo, o si se ha constituido como cláusula tácita por haberse otorgado de forma constante.
“Cuando una empresa entrega aguinaldo de manera consistente durante varios años”, apunta Hirane, “ese desembolso debe incorporarse a la planificación habitual del negocio. Entonces, deja de ser un gasto opcional y pasa a ser un compromiso que hay que presupuestar con la misma disciplina que un pago de proveedores”.
Lo que reciben los trabajadores por aguinaldo permitirá dimensionar el gasto que enfrentan las empresas en septiembre. Un estudio de Laborum de 2025 dice que un 68% de los trabajadores afirma que el bono de Fiestas Patrias que recibe suele estar entre $30.000 y $50.000; un 19% recibe entre $50.000 y $100.000, y un 13% obtiene más de $100.000.
Estos rangos pueden servir como referencia para que cada pyme defina un monto acorde con su realidad financiera, es decir, sin la necesidad de igualar lo que pagan empresas de mayor tamaño ni comprometer su liquidez por seguir un estándar que no se ajusta a su capacidad de pago.
¿Necesidad puntual… o problema estructural?
Solicitar financiamiento, según Maxxa, no siempre es señal de problemas, pero tampoco debería ser una decisión que se tome así como así. La diferencia radica en el origen de esa necesidad y en la capacidad de la empresa para asumirla.
“Una necesidad puntual de liquidez tiene un origen identificable —en este caso, la concentración de gastos en septiembre— y una fecha de término clara, una vez que se normalizan los flujos en octubre. Un problema estructural, en cambio, se repite mes a mes, independientemente de la temporada, y generalmente refleja un desajuste entre los plazos de cobro y pago de la empresa. Confundir uno con otro puede llevar a una pyme a evitar un crédito que sí tiene sentido, o a endeudarse para cubrir un problema que el financiamiento no va a resolver”, explica Hirane.
En el primer escenario, el financiamiento de corto plazo puede ser una alternativa, siempre que la empresa tenga previsto cómo lo pagará. Si la necesidad responde a un problema estructural, sumar deuda puede terminar ocultando una situación que requiere una revisión más profunda de las finanzas.
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