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La Firme con El Rey de las Micheladas: “En cinco años más me veo con un local en Miami”

En redes sociales bromean con que están por todas partes. Los llenan de memes o les preguntan cuándo llegarán a sus comunas. Después de todo, el negocio ha crecido en un santiamén: ya son veintidós sucursales en algo menos de dos años. Pero el éxito arrastra también otras cosas: se les acusa cada tanto de cerrar locales con historia o, incluso, de lavar dinero. Ignacio Orellana, el Rey de las Micheladas, dice que esos comentarios no le preocupan. Pero aclara, por si las moscas: “Un local que estuviera lavando plata ni cagando se expondría tanto. Y nosotros lo que más queremos es que la gente nos conozca”.

Nacho, hijo del Nano, Gabriel Orellana, hoy cofundador del Rey de las Micheladas. Foto: Andrés Pérez. Andres Perez

Pionono, esquina Dardignac. Herencia de La Chimba, antes refugio de artistas y la clase trabajadora, ahora una meca del esparcimiento a la que asisten jóvenes, universitarios y trabajadores, atraídos por lo que mejor saben hacer: reír, conversar, beber y bailar con reggaetón o cumbias de fondo. Acá, en la arteria principal del barrio Bellavista, pasa buena parte de sus días y sus noches Ignacio Orellana, rubio, ojos miel, polera piqué, bermudas, el Rey de las Micheladas.

Ignacio nació veintisiete años atrás en Recoleta, hijo de Marcela y Gabriel, un repartidor de frutas y verduras que supo levantar la sanguchería más viral de La Vega, Donde el Nano, pero falleció repentinamente en 2020 por una extraña herida en el riñón. Cuando eso ocurrió, Ignacio estuvo sumergido en el fondo de una depresión que lo alejó de los demás por cerca de un año, pero, a cambio, al volver a la superficie se propuso honrar eso que le había legado su padre. Sin destino claro, resistiendo como podía, como podían, los estragos del confinamiento en el negocio, terminó sus estudios y se las arregló, en la cocina, detrás de la caja, como garzón, para recolectar un monto razonable y echar a andar el sueño del que a menudo le hablaba Gabriel: salir de La Vega. La idea de expandirse asomó después de un 2023 muy bueno: “¿Por qué no nos vamos a Bellavista?”. Entonces arrancaron las tratativas con el Boulevard. Hubo dudas, miedo y hasta tres meses de conversaciones. No era tan sencillo como decir que sí, listo, abramos otro local, abracemos el éxito; en La Vega llevaban nueve años, y aquí, entendía Ignacio, se podían estrellar. Pero el jueves 4 de enero de 2024 un reel de Instagram puso en evidencia que el segundo Nano ya era una realidad. “Es algo que nos llena el corazón ya que era el mayor sueño de nuestro Nano, y poder llegar a cumplírselo es nuestro regalo más grande”. Promociones, filas infinitas, sánguches descomunales, la tele, un matinal, Priscilla Vargas. Una inauguración a lo grande. Y el comienzo de algo más grande.

Marco Lorca es culpable de lo que sigue. Él, propietario de Zona 3, local típico del sector, se acercó lentamente a Ignacio. Envió a uno de sus trabajadores para tantear el terreno, y, cuando olisqueó que el heredero del Nano ya estaba adentro, apretó el gatillo: le habló de un local en la esquina, una expizzería con patente de cervezas que se estaba perdiendo. Que buscaba un socio para aprovechar de mejor modo el espacio. La idea, le comentó, era además recuperar el barrio. Bellavista es muchas cosas, pero también es, en especial desde la pandemia, encasillado como flayte, un nido de peleas, lanzazos, dealers, de caras que se cruzan y no inspiran confianza. Incluso, su mayor atractivo, los precios, habían subido. Ignacio, asiduo de sus bares y terrazas, se convenció.

Ya pasaron dos años. Afuera no se mueve un alma, pero aquí adentro, un miércoles al almuerzo, mientras la ciudad se despereza, un centenar de estudiantes celebra su entrada a la universidad. Es una bienvenida mechona. Tragan a granel, cantan y perrean. Alguien de repente se presenta a Ignacio, que sonríe y asiente. Le pide grabar un saludo.

Claro, aquí o unas cuadras más allá, o en Providencia, o Ñuñoa, o Maipú, o La Cisterna, o San Bernardo, o barrio Brasil, debajo del cartel que brilla en amarillo chillón, Ignacio no es más Ignacio: es el Rey de las Micheladas, el rostro del restobar homónimo que se precia de ser el más barato de la capital y que en un abrir y cerrar de ojos creció como la espuma, abrió veintiún locales y va por más. De hecho, después de esta entrevista, se desplazará hasta Pajaritos para inaugurar el tercero de Maipú.

Cuando vuelve, Ignacio intenta explicar a qué se debe este éxito arrollador que, sin embargo, contrasta con las críticas. Algunas son despiadadas: los acusan de cerrar otros locales con historia, o, peor, de lavar dinero. En algún comentario lo han señalado como el testaferro de narcotraficantes y han celebrado el cierre de sus locales. Él lee todo, pero no presta mayor atención.

—Cualquiera que vea un crecimiento tan rápido de una empresa va a pensar cosas —concede, con la calma de alguien que lo ha visto y vivido todo—, pero no saben todo el esfuerzo y el trabajo que hay detrás.

Prefiere mirar hacia adelante. En estos días estrenará otra sucursal en el Mall Plaza Oeste y se propone, como mucho a fin de año, llegar a Rancagua.

Llegar a un punto en el que la gente crea eso es porque estái haciendo las cosas bien, porque estái creciendo.

La Firme con el Rey de las Micheladas:

Mi infancia fue entretenida, feliz. Gracias a Dios pude tener un muy buen núcleo familiar, pero siempre también con la cultura del trabajo. Mi viejo desde chico me hizo trabajar con él en todos sus emprendimientos. Desde que tengo memoria.

Cuando era cabro chico acompañaba a mi papá a repartir frutas y verduras al Cajón del Maipo. Él iba un día a la semana y nos tocaba ir para allá, a una hostería que era súper grande, Millahue se llama, y desde donde teníamos que estacionarnos hasta donde teníamos que dejar la mercadería eran como diez minutos caminando, escaleras, toda la hueá. Y con los sacos de papas, las mallas de naranjas, de limones. Pa’ mí era como un juego, como: ya, esta semana voy a llevar una caja, y cuando lograba llevarme dos cajas me sentía bacán. Ya con dos cajas y encima una malla, conchetumadre... ja, ja, ja. Cuando pendejo lo veís como un juego, pero lo pasaba bien.

He sido toda la vida de Recoleta, sólo entre los tres y los seis años estuve afuera. Ahí mis papás un rato se separaron, me fui con mi mamá, después me fui con mi papá, volvieron y ahí volvimos a Recoleta.

Desde mis bisabuelos que estamos en La Vega. Por ejemplo, yo salía del liceo, me iba a buscar mi papá, nos íbamos caminando a La Vega y teníamos que estar con mi nona picando porotos, porque eso era lo que más repartía. Y ahí estaba hasta la tarde, hasta que terminara el día en La Vega, y después nos íbamos al depa de mi abuela.

Siempre pensamos en crecer y poder salir de La Vega. Ese era como el sueño de mi papá: no depender de La Vega. Gracias a Dios, La Vega ha sido lo que nos ha dado todo y estamos muy agradecidos con eso, pero lo que siempre mi papá me instauró es que lograra estudiar, que sacara un título profesional. Lo que él quería, de hecho, es que yo dejara el trabajo de obra en La Vega, porque puta que se trabaja fuerte. Y también es súper esclavizante. Te da muchas herramientas, mucha libertad pa’ trabajar en lo que querái: es un sistema muy diferente como al sistema formal de trabajo en una oficina, pero se trabaja demasiado. Y ya cuando se instaura con el “Nano Sanguchería”, ahí lo que él me decía es que siguiera con los estudios para poder sacar al “Nano” de La Vega y poder hacerlo crecer. Y al final fue lo que logramos hacer en 2024, cuando abrí la segunda sucursal.

05 Marzo 2026 Entrevista a Ignacio Orellana, dueño de El Rey de Las Micheladas. Foto: Andres Perez Andres Perez

En el liceo, por suerte, siempre me fue bien..., el problema era que siempre tenía que estar trabajando con mi viejo, ja, ja, ja. Por ejemplo, mi viejo se puso con la concesión del casino de mi liceo (Leonardo Murialdo) desde que estuve en quinto hasta tercero medio. Y pucha, no sé, po, en los recreos tenía que ir a vender vales, o antes de clases tenía que llegar temprano con mi papá pa’ venderlos. Cuando él tenía que hacer entregas en la mañana, me quedaba solo vendiendo los vales antes de clases. Después, en la hora de colación, tenía que ir a ayudarlo con las colaciones. A mí los profes me retaban porque llegaba tarde. Yo en la hora de colación no alcanzaba ni a almorzar ni a ir a jugar, porque estaba con mi viejo, entonces cuando tocaban la campana pa’ volver a clases ahí recién comía rápido y volvía. La mayoría de los profes me dejaban llegar un poco tarde porque estaba trabajando, pero igual me hueveaban. Claro, había profes más pesadas que otras.

Cuando terminábamos las clases, el casino todavía no cerraba, había que quedarse limpiando, entonces yo tenía dos opciones: o quedarme limpiando o meterme a lo que fuera posible, hueón, pa’ no tener que salir de clases y volver a trabajar. Entonces, puta, estuve en la selección de fútbol del colegio, estuve en coro, era catequista, me metí en atletismo. En todo todo todo lo que podía estar, estuve. Estuve en el CMAT, que eran las olimpiadas de matemáticas, íbamos a la Católica, a la Chile y a la USACh a competir.

Mi núcleo familiar siempre fue súper chico, pero súper fuerte. Los tres siempre fuimos un equipo. Tengo una hermana mayor por parte de mi papá, pero no hay relación.

Yo estudié ingeniería civil industrial y me ayudó mucho a lo que es el emprendimiento, lo que es manejar una empresa, pero al final lo que de verdad te da las herramientas es el trabajo in situ. La carrera es súper completa, pero no salís de ella sabiendo armar un negocio. Siempre digo que si todos los expertos en emprendimiento, los que imparten las clases, supieran hacerlo o tuvieran trabajo pa’ hacerlo, no estarían enseñando. Tú en lo técnico aprendís muchas cosas y sí, se nota mucho, es muy necesario estudiar, sobre todo cuando querís salir de lo que es trabajo de obra. Pero La Vega te enseña mucho a estar dándole 24/7, a no rendirte.

En la pandemia, entre 2021 y 2022, en la sanguchería no vimos nada, nada, nada de plata. Salíamos pa’ atrás. Hay mucha gente que se rinde y busca un trabajo más estable, en vez de seguir luchando también por su emprendimiento, por sus sueños. Entonces, también esa es una parte fuerte de lo que es el emprendimiento. Y de lo que es construir algo pa’ ti. Ser como un caballo de carrera, apuntar a un puro objetivo, y, hueón, aunque veái las vacas flacas y aunque estís pa’ la cagá, no rendirte y luchar por eso hasta que se te dé.

05 Marzo 2026 Entrevista a Ignacio Orellana, dueño de El Rey de Las Micheladas. Foto: Andres Perez Andres Perez

Era intensa la relación con mi viejo: era una relación amor/odio, peleábamos harto, ja, ja, ja. Pero con mucho amor. A mi papá yo siempre lo voy a amar y sé que me amó demasiado. Me entregó todo lo que tenía, lo dio todo por nosotros como familia.

Mi mamá es mi todo, el 90% de las cosas que hago es para mantenerla bien. Ahora está tranquila, ya no tiene que trabajar. Mi mamá era parvularia, pero, por los caminos de la vida, terminó siendo secretaria, y ahí estuvo hartos años, pero justo la echaron en la pandemia. Cuando mi papá fallece, cae la pandemia y a mi mamá la echan. Ahí se fue a trabajar conmigo y al final fue lo mejor, porque me ayudó un montón. Yo ahí todavía estaba estudiando. Por suerte tenía las clases online, entonces podía entrar desde el mismo local. Si hubiera tenido las clases presenciales yo no sé qué hubiera hecho, porque no podía dejar el local botado. Tendría que haber congelado en la u.

Elegí ingeniería civil industrial, la verdad, por plata. Me dieron una beca por NEM. Pero ese año yo quería hacer preu, porque todavía no estaba seguro de lo que quería estudiar, estaba entre varias carreras. Y pucha, por una cuestión de que me ofrecieron la beca, de que la carrera me daba demasiada estabilidad, y era igual algo que necesitábamos en el momento, me metí.

El negocio, si no estaba mi papá o yo, no funcionaba. Por más que en un emprendimiento te vaya bien, es muy inseguro económicamente. Si no estái, si te enfermái, o si tu hijo, en mi caso, no te podía ayudar, el negocio no funcionaba o nos podían robar o cualquier cosa. Entonces, no teníamos esa estabilidad de, puta, decir tengo un sueldo fijo, trabajo, tengo vacaciones. Estuvimos años sin tener vacaciones juntos con mi papá. Las vacaciones se las tenía que tomar mi papá con mi mamá o yo con mi mamá y nos turnábamos en el local. Entonces, la idea era estudiar y salir de La Vega para tener una estabilidad económica y en la vida.

Mi papá, aparte de que era muy bueno pa’ la pega, tenía demasiada personalidad. Tú cachái que la tele siempre va a La Vega, entonces mi papá, cuando ya se puso con el local (Donde el Nano), al primer matinal que se topó, fue, se metió entre las cámaras y les dijo que tenían que pasar. ¡Se los llevó al local desde el envío, po, hueón! La Priscilla (Vargas) fue la primera que nos dio la oportunidad, es lo más buena onda que hay, no puede ser más buena persona esa mujer, ja, ja. Ahí empezó a mostrarse el “Nano” y se empezó a hacer más viral. Y, hueón, fue una hueá brígida, porque en menos de cuatro o cinco años que alcanzó a estar mi papá, se instauró como una picá fuertísima. Por eso quisimos mantener el legado cuando mi papá falleció, porque, además de que había trabajado sacándose la chucha en esos cuatro años, no se podía perder.

En algún momento quise expandirme, abrirme a otros rumbos, pero siempre la visión fue de hacer crecer al “Nano”. Pensé en quizás hacerlo en paralelo, porque siempre la idea era abrir más sucursales del “Nano”. Lo que quería era seguir estudiando, ver si podía viajar, ese era como el sueño. Pero eran más como pretensiones de futuro.

05 Marzo 2026 Entrevista a Ignacio Orellana, dueño de El Rey de Las Micheladas. Foto: Andres Perez Andres Perez

Mi papá falleció por una herida en el riñón que se le expandió pa’ los órganos de atrás. Quedó la cagada... no fue una zona septicemia. Fue algo muy parecido pero muy raro, porque nunca pudieron determinar la causa de la herida en el riñón. Mi papá justo, como dos meses antes, se había caído y se había roto las costillas, pero del otro lado. Entonces nunca pudieron relacionar cómo se le había hecho esa herida en el riñón. El seguro no nos quiso pagar porque no tenía determinación, nos cagaron brígido igual.

El día que nosotros le llevamos la ropa a mi papá y lo estábamos vistiendo pa’ llevarlo, porque le habían dado el alta, llega el doctor vuelvo loco diciendo que había que operarlo de urgencia. De exámenes que le habían hecho hace dos semanas. Él estuvo como dos o tres semanas entre UTI y UCI, y recién ahí descubrieron que debieron haberlo operado desde que entró. Desde esa operación cayó en coma inducido. De ahí fueron cuatro operaciones más, cinco en total. Hubo hartas negligencias en todo lo que fue el proceso hospitalario de mi papá.

La muerte de mi papá fue demasiado fuerte para nosotros. Era joven, fue muy de la nada. Mi mamá quedó devastada. Fue tan fuerte que nos aislamos brígido. Yo tengo un núcleo muy fuerte de amigos, que pa’ mí siempre han sido como mis hermanos. Como no tuve hermanos cuando chico, siempre los he considerado como de mi familia. Y, hueón, yo me alejé de todos, me puse solamente a trabajar y a estar con mi mamá. Aparte, como fue en pandemia, me desaparecí por lo menos un año porque caímos en una depresión bien fuerte. Y nuestra única escapatoria, al final, fue luchar por el legado, por el local, por lo que mi papá había hecho y ponernos a trabajar. Fue un año brígido. También estuvimos como tres meses cerrados por la pandemia.

Cuando pasó todo, mis dos objetivos fueron: levantar el negocio y volver a levantar a mi mamá. A que volviera a sonreír, porque de verdad ella cayó fuerte. Pero también se la jugó con todo. Con los ojos llorosos, todos los días iba a trabajar conmigo. Fue levantar a la familia más que nada, y ese fue el tema: nosotros nunca habíamos visto el negocio sólo como un negocio; para nosotros era el proyecto familiar. Era lo que mi viejo siempre nos enseñó y que por eso siempre me hacía trabajar desde pendejo, porque no era como un trabajo en sí, sino que era como, hueón, luchar por la familia, tratar de levantar la familia, de ayudar a la familia para que estuviera mejor económicamente.

Ahora trato de ver de esa misma forma a Micheladas (El Rey de las Micheladas), como un proyecto de vida. Para mí, esto no es un trabajo. O sea, lo es, me saco la chucha, ja, ja, ja, pero trato de no verlo así, porque cuando tú veís algo como un trabajo, lo veís como una obligación. Si, en cambio, lo veís como tu proyecto de vida, tenís que entender que un emprendimiento al final es casarte con algo y tenís que estar 24/7 luchando por eso, pensando por eso, respondiendo por eso. Luchar 24/7 es lo que hace levantar los emprendimientos. Cuando las cuestiones se ponen malas, seguir trabajando para que crezca.

05 Marzo 2026 Entrevista a Ignacio Orellana, dueño de El Rey de Las Micheladas. Foto: Andres Perez Andres Perez

Cuando abrimos el segundo “Nano”, en Bellavista, fue bacán... pero me costó: tuvimos conversaciones con el Boulevard desde octubre del 2023 y lo abrimos recién en enero de 2024. Hubo por lo menos tres meses de conversaciones, porque nos había costado tanto levantarnos..., el 2023, por suerte, gracias al trabajo que habíamos hecho, nos fue la raja y por eso había logrado juntar la plata pa’ abrir otro local, pero me daba cosa. Igual uno a veces tiene miedos y esas cosas, pero no, al final nos lanzamos y, gracias a Dios, salió todo bien. Y gracias a que abrimos ese local, se dio Micheladas. Ahí conocí a mi socio (Marco Lorca, dueño de Zona 3), ahí me propuso el negocio.

Primero se me acercó un trabajador de él, tuvimos como tres reuniones, y después me junté con él. En el local original, que es el de Pionono #105, no teníamos patente de alcohol, sólo patente de cervezas, y lo que me dice mi socio es que tenía este local, que quería hacer una cuestión de micheladas para innovar y ocupar mejor la patente. Y ahí empezó todo. Ese local llevaba muchos años perdido, había como una pizzería pero estaba el local feo. Y es súper buena esquina: ahí pasa toda la gente pa’l cerro, po.

La idea era, también, revivir un poco Bellavista. Mi socio lleva años acá emprendiendo y yo llevo años acá carreteando. Pero después de la pandemia, se perdió todo ese flujo universitario que había en Bellavista. Aparte que se generó un estigma, que era peligroso, habían subido los precios. Hueón, esta hueá parecía como ir a un restobar en Las Condes: no encontrábai precios buenos en ningún lado que no fuera Liga Urbana, y Liga Urbana estaba con ese estigma. Entonces, la idea con Micheladas fue levantar a ese público universitario, volver a traer precios baratos, que los cabros después de la u pudieran venir a tomar a precios justos. Ese ha sido el estandarte desde que empezamos y que queremos mantener: que se puede vender a precios justos, que no puede ser un lujo salir a tomarte algo, salir a distenderte después de la pega o después de la u. Pasarlo bien no puede ser una hueá de que si no tenís plata, no podís hacerlo. Tú no podís gastarte todas las semanas cuarenta lucas pa’ ir a carretear.

La idea inicial era que yo ocupara la cocina y hacer un mini sánguches del “Nano” en las Micheladas. De hecho, cuando abrimos nosotros teníamos churrascos, completos, as y toda la cuestión. Y después los fuimos sacando, porque no se vendían tanto. La carta ha sido un proceso, todo ha sido un proceso.

Llevaba tiempo conociendo a mi socio, ahí igual teníamos más confianza y él tenía mucha experiencia, así que no tuve miedo en lanzarme con El Rey de las Micheladas. Aparte de que era la oportunidad de abrir otro local, era una oportunidad de crecimiento súper fuerte. Ni la pensé.

No nos dimos cuenta de lo que estábamos haciendo hasta el décimo local. Fue tan rápido... O sea, claramente nos estábamos dando cuenta y por eso seguíamos abriendo, porque vendía, y porque la gente se volvía loca, pero nos dimos cuenta de lo que estábamos construyendo, literal, entre el décimo y quinceavo local. Ahí dije: hueón, de verdad estamos haciendo algo fuerte y de verdad estamos haciendo algo que puede dejar marca y que puede ofrecer demasiado.

Desde el momento en que dijimos: “Tenemos que abrir el segundo local”, empezamos a soñar. Igual somos bien soñadores, por eso también lo que hemos crecido. Pero fue tan rápido el crecimiento, y tan abrupto, aprovechar la oportunidad y la apertura de locales, estos quince minutos de fama que se te dan cuando te hacís viral en algún emprendimiento, que yo creo que pasó su tiempo pa’ que nos diéramos cuenta de que verdad esto ya era algo demasiado fuerte. Mucho más que un local que creció rápido.

05 Marzo 2026 Entrevista a Ignacio Orellana, dueño de El Rey de Las Micheladas. Foto: Andres Perez Andres Perez

El éxito no es sólo por los precios, cantinas baratas hay en todo Chile. En cualquier barrio bohemio, en barrio Brasil, no sé, adonde quiera que tú vayái, va a haber una cantina barata. Es hacer el cambio para que no solamente sea una cantina barata, sino que sea un restobar lo más bonito posible, con la mejor atención posible. Tratar de ir mejorando los productos, la carta, todo. Y con precios baratos, tener un buen marketing, un buen branding. Hacer una marca, porque también muchos nos dicen: ya con la marca que tienen, ustedes perfectamente podrían subir los precios y punto. Y no: nosotros no queremos eso. Yo creo que la gente igual conecta, o se da cuenta de eso. Sí, es un negocio, queremos ganar plata, queremos crecer, pero de verdad lo vemos como un aporte.

Era necesario un restobar barato, que creciera, que la gente pudiera darse el gusto sin gastarse todas las lucas. A mí me pasó, a mi socio le pasó. Con mis amigos juntábamos las chauchas pa’ ir a comprarnos una botella de litro, de Báltica... y repartirla, ja, ja, ja. Entonces, es bacán poder también entregarle esto a la gente. Que te podái venir a tomar una michelada y comerte un completo por menos de cinco lucas, ¿cachái?

Nosotros empezamos vendiendo a $1.990, pero tuvimos que subir los precios porque nos hueveó la competencia... Subimos primero a $2.790 y ahora dejamos las micheladas en $2.990, tres lucas. Los locales de acá lo encontraban injusto, decían que los queríamos matar. Eso es lo que no entiendo de la competencia: nosotros no ponemos estos precios pa’ cagarnos a todos, ponemos estos precios porque de verdad se puede y porque de verdad queremos entregarle algo a la gente. De verdad nos huevearon. No fue tenso, gracias a Dios no, pero tuvimos que tomar cartas en el asunto.

El segundo “Nano” lo abrí pa’l cumpleaños de mi mamá. De hecho, tuvimos la suerte de que la apertura del “Nano” 2 la transmitió en vivo el Canal 13 en el Tu día, con la Priscilla (Vargas), que nos apoyó brígido, y le cantamos el cumpleaños en vivo. Entonces, yo abrí ese día como pa’ darle un regalo a mi mamá. Estaba chocha, más feliz que la conche... y ahora también. Gracias a Dios, está súper orgullosa.

Mi mamá me ha apoyado en todo proyecto, en toda decisión. En todo lo que quiera hacer, está ella. Entonces, ver que ha dado frutos a ella la ha puesto súper feliz. Y eso es lo que me mantiene ahí, luchándola.

A dos o tres semanas de abrir el primer local, se nos hizo una fila de una o dos horas… ¡y con lluvia torrencial! Esa hueá jamás se me va a olvidar en la vida. A nosotros se nos llenó el local desde el día uno, porque hicimos una campaña súper fuerte, con influencers, impresiones en redes sociales, todo. Desde el día uno la página ya tenía presencia en redes, entonces se nos hizo fila. Pero bueno, un día de lluvia torrencial en julio, era noche, diez u once, y había una fila brígida… y con lluvia torrencial. La gente en la fila de una a dos horas con la lluvia, mojándose enteros. Ahí le mandé fotos a mi socio y le dije: hueón, esta hueá prendió. Cabros, esta hueá sí prendió, ja, ja, ja. Ahí al tiro me dijo: cruza al frente y lookeate el local del frente, a ver si te tinca. Crucé, lo vi y ahí empezamos con el otro.

Ignacio Orellana, El Rey de las Micheladas - Foto: Roberto Díaz

Tuvimos una colaboración con Santa Helena, hicimos el Rey del Melvin. Santa Helena es una marca súper conocida y, además, yo encuentro que está súper alineada con nosotros, porque es súper popular, juvenil. ¿Quién no se tomó un Melvin cuando pendejo con Santa Helena y Kem? O un jote. Ellos nos contactaron, tenían la idea de hacer un Rey del Melvin. Tuvimos conversaciones, reuniones, fuimos afinando la idea, hasta que se dio y prendió. Fue esa vez, nomás, pero estamos en conversaciones con Santa Helena para ver si hacemos algo más. Yo creo que una vez al año lo hacemos fijo.

No hemos tenido contacto con otro copete, pero estamos full abiertos. Con esto del Rey del Melvin igual se nos abrió la cabeza. Y siempre hemos querido colaborar con marcas, por eso también nos pusimos tan contentos cuando Santa Helena nos contactó. También hemos hecho activaciones con Jagger, con CCU, que nos apoya en todo, con Cristal. Con Cristal nosotros hacemos activaciones en todas las aperturas. Cristal y CCU pa’ nosotros es un apoyo brígido, porque nos ayudan en la apertura de los locales con mobiliario, activaciones, cervezas, todo. Son un aliado súper fuerte.

Me gustaría hacer un día del Rey de la Piscola o el Rey del Pisco. Full abierto pa’ hacer el Rey de la Piscola o un Rey del Mojito con Ron Bacardí, con todo. Pa’ que sepan que nos pueden contactar y nosotros full abiertos para hacer algo entretenido.

Tratamos de buscar lugares estratégicos, ya sea si era un lugar histórico o una picá que lamentablemente no surgió. Por ejemplo, yo doy la palabra y firmeza de que al Venezia lo intentaron levantar lo más que se pudo. Estuvieron años sin que les fuera bien, pero lo intentaron levantar por lo que significaba. Era un restorán clásico, una picá con historia no solamente en Bellavista: en Chile. Era el restorán donde iba a comer Pablo Neruda. Mis abuelos iban a almorzar pa’ allá. Ese local se intentó levantar demasiado, pero cuando de verdad ya no les dio más fue que hicimos el cambio. En el HBH igual. Son lugares clásicos, pero pucha, si a un local lamentablemente no le dio y está quebrado... el HBH estaba quebrado y no por culpa de nosotros, ¿cachái? Si nosotros vemos la oportunidad de levantar un punto físico que lamentablemente está muerto, lo vamos a hacer. Lo que más queremos y lo que más nos gusta es activar puntos en comunas para tener vida, flujo. Por eso también tratamos de abrir en diferentes puntos: al final le dai vida a los barrios cuando abrís locales que funcionan.

Nosotros abrimos tan rápido porque siempre trabajamos con patentes que ya están. Arrendamos el local físico y trabajamos con la patente que ya está.

En los malls es todo ultra-híper-mega cuadrado, pero nos ha servido caleta abrir allí, porque nos sirve de ejemplo para empezar a replicarlo en todos los locales. Por eso también nos queríamos meter, para profesionalizarnos. Como hemos mencionado muchas veces, esto empezó como una picá y, por un tiempo, se estuvo trabajando mucho como un emprendimiento, como una picá. Entonces, ahora que hemos crecido tanto, estamos 24/7 tratando de profesionalizar los equipos, profesionalizar la oficina. Todo pa’ tener la cadena lo más estandarizada posible, ¿cachái? Y todos los procesos auditoriales que se dan en el mall, lo estamos tratando de replicar en los demás locales, pa’ estar lo más estandarizados posibles. Estamos en Mall Plaza Tobalaba, Mall Plaza Ñuñoa y ahora vamos a abrir, a fin de mes, en Mall Plaza Oeste.

Hasta el sexto local, la mercadería de la cocina la seguía repartiendo yo en mi camioneta. Pa’ todos los locales, ja, ja ja. En el mismo sexto empecé a repartirlas ya en un camión…, recién. Y después, pa’l séptimo, ya ahí contratamos a un chofer, peoneta, todo pa’ que fuera a repartir a los locales. Ya llegamos a acuerdo con todos nuestros proveedores y ya nos reparten punto a punto. Pero, hueón, empezamos comprando las cosas en La Vega y repartiéndola a todos los locales. Era, literal, un emprendimiento. En la ruta me demoraba horas, cargando, descargando, entregando las hueás. Que faltaba algo y yo tenía que partir en la noche a buscarlo, ja, ja, ja. Era una locura, a cagar.

05 Marzo 2026 Entrevista a Ignacio Orellana, dueño de El Rey de Las Micheladas. Foto: Andres Perez Andres Perez

El local de Pionono 114 y el HBH son nuestros caballos de carrera. Ha sido una locura. En mesas, el HBH es el más grande. La cagó, es impresionante cómo se llena. En el mall también gracias a Dios nos ha ido súper bien. De hecho, ahí fue otra cosa: todos nos dijeron que cuando nos metiéramos al mall teníamos que subir los precios. Pero dijimos que no: somos cadena, nosotros vamos con los precios baratos y vamos a seguir con los mismos.

El primer Rey de las Micheladas fuera de Santiago va a ser en Rancagua. Queremos, también, a fin de año llegar al litoral. Quizás abrir con una campaña en Viña. Este año, primero, estamos full enfocados en llegar a las comunas que nos faltan: La Florida, también zona norte, Quilicura. En redes nos piden demasiado esos lugares. Nos faltan más locales en Puente Alto igual. En Puente Alto nosotros estamos en Mall Plaza Tobalaba, pero súper lejos, po, nos falta algo más céntrico ahí. Este año full seguir aquí, zonas estratégicas en Santiago, y la idea es ya a fin de año ya tirarnos pa’ afuera.

Hay mucho prejuicio, pero si tú venís a Bellavista en el día es literal ir a Providencia: es lo más tranquilo que hay. Es súper familiar, vienen todos al cerro, al zoológico, qué sé yo, y en la noche, como todo barrio, es peligroso. Pero como todo barrio, po. Si tú estái a las cinco de la mañana afuera de una disco es peligroso hasta en Las Condes. Por eso nosotros cerramos antes que las discos, porque ahí es cuando todavía no pasa nada. A las tres de la mañana, cuando nosotros cerramos, todavía no hay atados. Nosotros esperamos a la gente que pida el Uber acá adentro del local, que lo tome directo. Claramente, lo más peligroso es si venís acá y te vai curao a tomar la micro a Vicuña Mackenna. De hecho, Vicuña Mackenna ya es más peligroso que Bellavista. Acá el barrio ha cambiado demasiado. Es cosa de ver la calle, las terrazas con pasto que nosotros le ponemos. Le da otra vida, otra cara. Se pusieron más terrazas al frente, se están poniendo más terrazas.

La estética de los locales, el amarillo chillón, lo fuimos viendo en el camino. El Micheladas 1 ya lo transformamos, pero la primera estética era más artesanal. Llenamos el local adentro de botellas de cerveza, era como más rústico. Esto lo fuimos viendo porque nosotros tenemos un dicho o, más bien, decimos: la idea es que tú lleguís acá y te dé sed. Entonces, tú veís el pasto, los limones, el amarillo y es súper guachaca, como tropical, te da otro ambiente. El ambiente que se forma en los locales es un ambiente que no se da en ningún otro local, pura buena onda. Han habido muy pocas peleas. Tú venís acá y están todos los cabros tomando en buena onda, vienen familias también, adultos, caballeros, señoras. A veces tú venís en la noche y veís en una mesa a puros universitarios bailando y en otra mesa a viejitos bailando. Esa hueá que se da es bacán. Eso lo traemos mucho del “Nano”, que mi papá decía que quería que su picá fuera un centro de encuentro pa’ toda La Vega: desde el dueño de local más brígido hasta el trabajador, y que se pudieran sentar al lado en la barra y los dos comerse el mismo sánguche. Por eso en el “Nano” vendemos sánguches tan grandes y tan baratos pa’ lo que son. Queríamos que fuera un punto de encuentro y es lo que buscamos aquí en Micheladas.

Queremos que el Rey de las Micheladas sea como un Starbucks o un McDonalds. En el ámbito de cadena, de crecimiento, de estandarizado, de estar en todos lados. Pero no de ambiente high o cuico, ja, ja, ja. Queremos que se siga dando este ambiente de comunidad, que se siga dando este punto de encuentro. Y crecer, aparte, como una cadena fuerte, ¿cachái? Ser el restobar McDonald’s/cadena del mundo, ja, ja, ja.

Tenemos idea de que en producto, de comida y trago, sea lo mismo ir a un restobar de Las Condes que ir al Rey de las Micheladas. Que lo único que cambie sea el precio. Nosotros queremos llegar a eso y estamos trabajando por eso. Ha sido un proceso de profesionalización del equipo de oficina, del equipo de trabajo, de los jefes de zona. Estamos ahora contratando jefes de barra generales, jefes de cocina generales para estar más in situ en las cocinas. Como error, nos pasaba a veces que abríamos locales tan rápido que tratábamos de dejarlos lo mejor armados posible y después igual los dejábamos medios botados. Porque nos cuesta por tiempo estar full oficina y además estar revisando todos los locales, no nos da. Por eso estamos en el proceso de expandir todo el equipo gerencial para delegar y que haya siempre jefes de zona en los locales. Actualmente en oficina estamos pasando las veinte personas y en trabajadores generales pasamos los cuatrocientos.

05 Marzo 2026 Entrevista a Ignacio Orellana, dueño de El Rey de Las Micheladas. Foto: Andres Perez Andres Perez

Me han dicho demasiadas veces que lavamos plata, pero lo tomamos con buena onda, nos da risa. Es parte de crecer, y es normal. Cualquiera que vea un crecimiento tan rápido de una empresa va a pensar cosas. Pero no saben todo el esfuerzo y el trabajo que hay detrás. No saben toda la gestión financiera que hay detrás. No saben el capital que se trata de invertir pa’ abrir locales. Tampoco saben el apoyo de los proveedores. Es normal y lo tomamos ya súper bien, porque llegar a un punto en el que la gente crea eso es porque estái haciendo las cosas bien, porque estái creciendo.

Un local que estuviera lavando plata ni cagando se expondría tanto. Y nosotros lo que más queremos es que la gente nos conozca. Que nos reconozca todo Chile. Entonces, ni cagando podemos hacer las cosas mal.

La gente siempre va a opinar, siempre va a malpensar, siempre va a inventar, siempre va a conspirar. Nosotros leemos todos los comentarios…, me han escrito de todo, ja, ja, ja.

Más allá de los comentarios de críticas, si nos comentan que fueron a una sucursal y no les gustó algún producto, tratamos de hablar directamente. O dejamos invitada a esa persona, vemos qué pasó, tratamos de levantar el caso. No dejamos que los comentarios queden al aire. Estamos tratando de tener siempre ese contacto con los clientes, porque pa’ nosotros lo importante es que vuelvan y que estén. Y que si algo no les gustó, no se vayan enojados o tristes, o que no tengan ese pensamiento de “pucha, la cuestión es barata, me puede llegar algo malo”. Nosotros queremos entregar un buen servicio y lo hemos tratado de procesar y mejorar en el tiempo, porque sabemos que en algún momento no hemos tenido el mejor producto del mundo. Pero queremos llegar a tenerlo, ¿cachái?

Los únicos comentarios que me duelen, y que de verdad nos preocupan a nosotros, son los que dicen que entregamos un mal servicio. Es lo único que nos afecta, porque queremos mejorarlo.

Jamás en la vida hemos ocupado un sucedáneo de limón. Jamás, jamás. Lo único que hemos ocupado son mallas y limón exprimido en bidones. Hay una empresa que los exprime y nos los pasa. De hecho, las cuestiones no duran nada. Dos días, pero al final como un día, por el día de entrega. Entonces tenemos que estar pidiendo todos los días. Pero limón sucedáneo no hemos ocupado nunca. ¡Eso me duele de verdad!, ja, ja, ja. Hueón, al principio nosotros mismos íbamos a la conchesumadre a comprar los bins de limones pa’ llegar acá a Bellavista en el estacionamiento, los enmallábamos, ¡era una pega más pesada que la conchetumadre!, pa’ recién exprimirlo. ¿Pa’ que después crean que es sucedáneo? No, esa hueá sí que no, ja, ja, ja.

Los memes que nos han hecho nos encantan. Hueón, ¡hagan todos los memes que quieran, por favor! Es otra cosa, ja, ja, ja.

05 Marzo 2026 Entrevista a Ignacio Orellana, dueño de El Rey de Las Micheladas. Foto: Andres Perez Andres Perez

El cierre del local en San Bernardo fue como irónico... cerraron como cuatro locales por cuestiones feas y a nosotros por un permiso de obra que no tenía una parte de la edificación del segundo piso. Y la verdad, nuestro único fallo fue no haberlo revisado bien cuando lo arrendamos. Porque ese local llevaba ahí diez años. Con el mismo segundo piso y nunca lo habían hueveado. Es nuestro deber revisar los permisos de obra de cada local que abrimos, pero fueron con la tele y todo…

Vamos a reabrir el local la próxima semana. Tuvimos todo este mes conversaciones con la municipalidad, arreglamos la parte del segundo piso que no se podía ocupar y eso. Estamos contentos de que se pudo dar vuelta la situación.

Por lo de barrio Brasil, un medio publicó que nosotros habíamos abierto al lado de un colegio infringiendo la ley, siendo que nosotros trabajamos en ese local con una patente preexistente a la ley. Entonces, no estamos infringiendo nada. De hecho, es un barrio bohemio: al frente del colegio hay una botillería, al lado hay otro restobar, al lado de nosotros hay otro restobar, al frente, cruzando la calle, está el The Clinic, el Cosmopolitan, todos los bares. Entonces, fue malintencionado. Fuimos a hablar con el colegio y no tenían ningún reclamo. El 13, de hecho, iba a hacer una nota y la bajaron porque no pudieron encontrar nada, ningún denunciante. Me dijeron que estaba en pauta y se cayó. Nosotros habíamos ido a hablar con el colegio antes, porque nosotros lo que queremos aportar a la comunidad: sí, somos un bar bohemio, pero en el día tenemos colaciones y somos familiares. En el día vienen muchas familias, entonces no es solamente hueveo y distorsión. Preguntamos si había problemas de bulla, de ruido, lo que sea pa’ no molestar, fuimos también después de la nota, y nunca hubo reclamos. Entonces fue raro… Y, al final, nos clausuraron por otro detalle del traspaso de arriendo. Ahora estamos terminando de ordenar los papeles y vamos a reabrir en dos o tres semanas. Por patente podemos abrir sin problemas.

Si alguien te quiere cerrar, te va a cerrar por sí o por no. Si tú revisái todos los locales, de lo que sea, siempre vai a encontrar algo. Al local de acá a la esquina, la picá, lo que sea, hasta en un Oxxo. Por eso, ahora queremos estar lo más protegidos posible, porque creemos que hubo algo raro.

05 Marzo 2026 Entrevista a Ignacio Orellana, dueño de El Rey de Las Micheladas. Foto: Andres Perez Andres Perez

Todos mis días son diferentes, pero mi rutina es generalmente full oficina. La oficina la tenemos acá (Pionono 114) en el segundo piso, así que pasamos en Bellavista. No tengo horario, depende el día, es un lujito que me permito. Pero es también porque a veces nos extendemos y estamos hasta las diez, once de la noche viendo cosas de los locales.

Micheladas estoy tomando cada vez menos... es que cuando abrimos tomamos demasiado. Todavía no me aburre..., pero trato de no tomar tanto, porque si no estaría obeso, ja, ja, ja. Pa’ la apertura del primer Micheladas, en los primeros seis meses, engordé como pelota. Habré probado mil micheladas, después, cuando abrimos los Mojitos, mil mojitos, ja, ja, ja.

En estos dos años, por lo bajo, me debo haber tomado unas mil micheladas. Más de siete semanal, pero fácil.

Yo amo al Rey de las Micheladas más allá de que sea mi emprendimiento. Yo como cliente, como persona natural, amo Micheladas. Con mi corazón, hueón. Con mis amigos venimos dos o tres veces a la semana. Yo soy cliente habitual, ja, ja, ja. Con mi socio celebramos todas las aperturas tomando. Es que nosotros además amamos demasiado Bellavista, es un barrio donde tenemos demasiado puesto el corazón. Podemos estar en una apertura, en Maipú, en San Bernardo, y nos venimos pa’ acá a terminar la celebración, de verdad. Amamos este barrio y por eso hemos tratado de transformarlo de la mejor manera posible.

Pasé hasta un Año Nuevo acá. En ese momento todavía no estábamos con el equipo full de oficina armado, entonces tenía que estar pendiente en la noche, que las mercaderías, que la logística, que cualquier detalle que pudiera pasar. Era nuestro primer Año Nuevo, nuestra primera Navidad-Año Nuevo, entonces tenía que estar acá, en el barrio, pendiente de todo. Nosotros siempre nos juntamos en la casa de mi tía pa’l Año Nuevo, salimos a comer, qué sé yo, pero les dije: puta, tengo que trabajar, no puedo no ir a los locales... así que si quieren acompañarme, lo pasamos juntos en el castillo, que lo habíamos abierto recién. Claramente me dijeron que sí y estuvieron felices acompañándome. Este año me escapé sí. Fui con mi familia a comer y a la una me vine pa’ acá a ver los locales y a las dos y media o tres me fui a carretear.

Al HBH lo íbamos a abrir como Nano Micheladas, íbamos a poner los dos logos, como una fusión. Era la misma carta de micheladas con toda la comida, y aparte, la carta del Nano. No pasó, pero lo vamos a hacer. Yo creo que pa’l próximo local grande lo vamos a hacer. ¿Algún spoiler?, ja, ja ja. Providencia, es lo único que puedo decir.

Vamos a empezar a hacer merch del Rey de las Micheladas. Desde stickers, poleras, calcetines, gorros, llaveritos. De hecho, registramos ya una mascota, que es Míster Chelín, un corpóreo. Ese va a ser nuestro muñequito.

Yo creo que mi papá estaría feliz con todo lo que he hecho... pero me diría que trabaje el doble, ja, ja, ja. Espero que, donde esté, esté orgulloso.

Recién me estoy acostumbrando a que me pidan fotos... igual es raro. Me piden fotos, videos, mándame un saludo, por fa, un saludo a la alianza. En el “Nano” pasaba pero muy poco, ahora recién como que me estoy acostumbrando. Pero es parte de…, ja, ja, ja.

Cuando empezamos las Micheladas yo no quería ser el rostro. Pero queríamos hacer una marca personal y también que fuera lo más real posible, entonces que fueran de parte del mismo socio las mismas entregas de promociones, del marketing, lo hace más orgánico. Por eso nunca he contratado a una agencia de marketing, todos los videos los hago yo, los edito, los subo. Igual ahora estoy pensando en contratar a alguien que, por lo menos, me grabe y me edite.

05 Marzo 2026 Entrevista a Ignacio Orellana, dueño de El Rey de Las Micheladas. Foto: Andres Perez Andres Perez

No sé si vaya a haber una Reina de las Micheladas... princesas pueden haber, ja, ja, ja. Reina más adelante, cuando estemos con menos pega.

En cinco años más me veo con un Rey de las Micheladas en Miami. De hecho, ya registramos la marca internacional. Nuestro sueño de acá a dos años es empezar a tirarnos a Perú, a Argentina, a Brasil. Nosotros soñamos en grande y sabemos que lo vamos a lograr. Y no vamos a descansar hasta lograrlo.

Lo mejor de ser empresario es la libertad... y lo peor, lo esclavizante que es. Tenís muchas libertades, de horarios, de hacer lo que tú querís, de que tú decidís las cosas. Esa libertad es bacán, poder trabajar en algo que estái construyendo pa’ ti... pero, en contraposición, al final es un matrimonio, ultra esclavizante por más que te guste. Estái casado con la cuestión.

El mayor sueño pendiente que tengo es seguir abriendo Micheladas. Poder hacer una cadena multinacional de esto.

El mayor dolor de mi vida fue la muerte de mi papá.

Si no fuera ingeniero, ahora empresario, me hubiera gustado ponerme con un carrito de jugos en el trópico, en la playa. Full Hawái con un juguito en la playa y vivir en el trópico. Por eso Micheladas, po, hueón, si es tropical la hueá, ja, ja, ja.

¿Apodo que no se sepa? Nachore me dicen mis amigos. Y heredé el Nano. Es brígido, ahora todos me dicen Nano. Todo el mundo laboral me dice Nano.

Mi sueño es viajar harto, por el mundo, y que en cada lugar haya un Rey de las Micheladas, ja, ja, ja.

Trabajé en La Vega, en el casino, vendiendo poleras en los conciertos, merch. Siempre trabajé con mi papá. Yo siempre le pedía que me liberara los veranos pa’ poder trabajar en otro lado y no me dejaba.

Mi primer sueldo lo gasté en cosas pa’ la casa.

Gracias a Dios nos está yendo cada vez mejor y da pa’ vivir muy bien, pero no soy de darme lujos. No he cambiado el auto, nada. Si quiero comprar algo me lo compro, pero no soy de marcas, ropa, nada. De hecho, ropa yo me compraré, literal, cada seis meses. Cuando voy me compro la cachá, pero no soy de estar todos los días comprándome hueás. Llevo ocupando las mismas zapatillas desde hace un año y medio. Gasto más en salidas con mi mamá, salidas con mis amigos. En eso sí soy de gastar, en experiencias.

05 Marzo 2026 Entrevista a Ignacio Orellana, dueño de El Rey de Las Micheladas. Foto: Andres Perez Andres Perez

Escucho harta música variada, pero lo más normal es trap. Eso es más pa’l día a día, pero desde Bruno Mars hasta Alejando Sanz. Artistas urbanos chilenos más que la cresta. Y trato de ir a hartos conciertos. El mejor al que fui fue el de Bruno Mars y el último al que fui a ver fue a Duki.

Todas las películas me hacen llorar, soy más llorón que la conchetumadre. Una que me hizo llorar mucho fue La lista de Schindler. Me hizo pico.

Soy medio otaku... Shingeki me la vi tres veces. Code Geass, Fullmetal Alchemist. Estoy esperando que Cazador X saque más capítulos. Nunca me gustó One Piece, llegué hasta como el 200, pero no me enganché, mucho relleno.

Me gusta mucho el fútbol, pero dejé de jugar. Salí del colegio y dejé de jugar. Soy hincha de la “U”, pero no soy muy de ir al estadio. Del Bulla hasta la muerte sí.

Mi mayor miedo es que le pase algo a mi mamá.

Mi copete favorito es el Black Label con Sprite Zero. También el mojito maracuyá con whisky de manzana. Y de las micheladas: la camarón chela con merkén. Esos son mis tres favoritos, por lejos.

¿Comida favorita? El chacarero. Me encanta. El chacarero con mayo y ají. Mayo casera, eso sí. Y después el Barros Luco.

Si pudiera tener un superpoder sería teletransportarme. Pa’ ir a los veintitrés locales, ja, ja, ja. Aparte que yo soy súper malo, perdido con los tiempos. Como no me rijo por horas, me cuesta mucho ser puntual. Si pudiera teletransportarme sería la mayor felicidad de mi vida.

05 Marzo 2026 Entrevista a Ignacio Orellana, dueño de El Rey de Las Micheladas. Foto: Andres Perez Andres Perez

¿Mi placer culpable? Las mujeres... ja, ja, ja. La plata, el alcohol y las mujeres.

No creo en el horóscopo, ni lo leo. Soy sagitario, pero no creo nada. Tampoco creo en el destino, en nada. Aborrezco la idea del concepto del destino. Si existe un destino, ¿de qué sirve con lo que estái haciendo? No estái construyendo, no tenís decisión propia, no sirve nada de lo que hacís si existe un destino. Entonces me gusta creer que de verdad tengo libre albedrío y que con todo lo que estoy haciendo me estoy formando mi futuro yo mismo.

Si pudiera invitar a tres personas de toda la historia a unas micheladas sería a Alejandro Magno, Da Vinci y el Negro Piñera. Alejandro Magno por todo lo que logró a sus treinta y cinco años, hueón. Casi conquistó el mundo. Aprender de un líder así sería brígido. Da Vinci porque era un súper genio. Poder conocer una mente así debe ser igual brígido en todo sentido. Y el Negro Piñera pa’ ver qué tan bueno pa’l carrete era, ja, ja, ja.

Ignacio Orellana quiere ser una buena persona.

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