Por Diego RamírezDe “amigos” a despiadados asesinos: así cayó el trío criminal que descuartizó y enterró en tambor a joven chofer en Lota
Durante meses, su familia buscó a Juan Carlos por cielo, mar y tierra. “Ellos lo dañaron, nomás. Lo escondieron”, dijo su madre tras dar con los restos.

Fue en mayo de 2016, hace exactamente 10 años, cuando la desaparición de Juan Carlos Ramírez (31) alertó a su familia en la comuna de Coronel, en la Región del Biobío.
Con el correr de los días, la comunidad también se sumó a la alerta. Sobre todo considerando que, algunas circunstancias del caso, comenzaron a generar extrañeza.
Por ejemplo, el taxibus que manejaba, perteneciente a la locomoción colectiva del recorrido Coronel-Lota, fue hallado en el sector de Lagunillas, cerca de un humedal. Sin embargo, de su paradero, nada se sabía.
Y así, en medio del misterio, las dudas se prolongaron por largos meses.
“Ayúdenme a buscar a mi hijo. No lo encuentro. Estoy muy angustiada. Quiero solamente que me digan dónde está, no me importa cómo esté”, declaró Margarita Henríquez, la madre de Juan Carlos, en un video que se viralizó en redes sociales.

Hallazgo de osamentas
Luego de siete meses de búsqueda, la policía confirmó el hallazgo de osamentas humanas en el sector Fundición de Lota.
Los restos fueron hallados al interior de un tambor plástico, a dos metros de profundidad. Según informó el fiscal jefe de Coronel, Carlos Palma, se encontraba en avanzado estado de descomposición. Era Juan Carlos.
“Se logró encontrar el cuerpo de la persona que estaba desaparecida (…) Evidentemente que desde el punto de vista científico, lo vamos a acreditar desde la pericia respectiva. El cuerpo está en un avanzado estado de descomposición. Sin embargo presenta señales claras de que es esta persona. Además ha sido reconocido por un pariente”, dijo el persecutor, en diálogo con La Estrella de Concepción.
“El cuerpo se encuentra alterado. Hay señales evidentes de acción de terceras personas”, añadió, en relación al descuartizamiento del cuerpo.
En cuestión de horas, la policía uniformada concretó la detención José Luis Carvajal Torres, de entonces 32 años.

El por qué del homicidio
Según pudo determinar la investigación, junto a Carvajal actuaron otros dos sujetos, que posteriormente enfrentarían a la justicia.
Respecto al deceso, se confirmó que la víctima murió de un traumatismo encéfalo craneano provocado por un objeto contundente. También tenía diversos golpes en todo el cuerpo.
“Los imputados tenían conocimiento que la víctima iba a llegar en horas de la noche. Había habido un problema previo y en ese sentido se le invita a ingresar a ese domicilio. Se aprovecha la superioridad numérica que tenían los imputados y se le golpea con una escopeta en la cabeza de manera reiterada hasta obtener la muerte de esta persona. Acto seguido, los imputados, como una forma de deshacerse del cuerpo, ocultarlo, proceden a ingresarlo adentro de un tambor, cercenando las piernas”, explicó el fiscal Julio Sánchez.
El persecutor expuso que el testimonio de tres testigos con reserva de identidad fue importante para acreditar cómo ocurrieron los hechos.
En cuanto a los otros imputados, fueron identificados como Sixto Yáñez Torres (32) y Darwin Carvajal (35).
Consultada sobre el móvil del ataque, la madre de Juan Carlos fue clara: sólo por dañar.
“Ellos lo dañaron, nomás. Lo escondieron. Mi hijo estaba saliendo (con ellos), eran amistades que encontró hace un par meses”, dijo, en diálogo con CHV Noticias.
Condena
En septiembre de 2018, a más de dos años del homicidio, los jueces desecharon la tesis de la Fiscalía respecto a que crimen fue un homicidio calificado, con alevosía y premeditación.
Así las cosas, los tres asesinos fueron condenados por homicidio simple, por lo que sólo recibieron penas que fueron desde los 10 a los 15 años de cárcel.
El fallo concluyó que “el tribunal ha adquirido la convicción, más allá de toda duda razonable, de que los acusados han tenido participación en el delito de homicidio simple de Juan Carlos Ramírez Henríquez en calidad de autores, conforme a la recalificación que ha hecho el tribunal en cuanto al hecho punible”.
Si bien el Ministerio Público pedía una pena mayor, hubo una serie de dificultades para probar el delito.
“No contábamos con ninguna prueba directa, no había testigo, además de que, por la limpieza del sitio del suceso que efectuaron los autores, no había tampoco evidencias materiales”, señalaron desde Fiscalía.
“Solamente a través de distintos indicios, informaciones indirectas introducidas al juicio y algunas evidencias materiales que fueron surgiendo en el transcurso de la investigación, en su conjunto, se logró llevar a la convicción del tribunal, y eso es relevante”, precisaron.
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